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CLARIBEL CALDERIUS: SENSEMAYÁ. CÁNTICOS PARA MATAR A LA CULEBRA

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) presenta la primera exposición individual en España de la artista cubana Claribel Calderius (La Habana, 1986), titulada Sensemayá. Cánticos para matar a la culebra, bajo la curaduría de Jimena Blázquez Abascal.

Concebida específicamente para la Capilla de San Bruno —espacio de recogimiento cargado de historia y resonancias espirituales—, la muestra transforma la arquitectura blanca y austera del recinto en un paisaje sensible, activado por texturas, sombras y vibraciones materiales.

Tomando como punto de partida el célebre poema de Nicolás Guillén, Sensemayá, Calderius invoca el poder ritual y transformador de la culebra, figura ambivalente que en su obra no representa solo una amenaza, sino también un principio regenerador: cuerpo en constante mudanza que encarna el cambio, la espiritualidad y la renovación vital.

La artista despliega un conjunto de instalaciones realizadas con fibras de yute —material humilde, poroso, áspero y profundamente simbólico— que entreteje memoria, espiritualidad y resistencia.

Vista de la exposición Sensemayá. Cánticos para matar a la culebra, de Claribel Calderius, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, España, 2025. Foto cortesía del CAAC
Vista de la exposición Sensemayá. Cánticos para matar a la culebra, de Claribel Calderius, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, España, 2025. Foto cortesía del CAAC

Desde su reubicación en Mérida, Yucatán, en 2020, coincidiendo con la crisis global por la pandemia de COVID-19, Calderius ha profundizado en una práctica basada en materiales naturales, especialmente el yute, vinculado tanto al paisaje del sur de México como a su propio proceso de introspección y sanación.

Durante el confinamiento, el acto de tejer devino para ella en una meditación activa: una forma de limpiar el cuerpo del miedo y los traumas, de resistir desde lo íntimo y desde lo manual. Las obras surgidas en ese periodo —y que aquí encuentran expansión— encarnan el tránsito entre encierro y apertura, entre el gesto privado y la dimensión ritual.

Para Calderius, el tejido es una práctica espiritual, un método para ordenar el tiempo y reinscribir los saberes ancestrales en el presente. Al entrelazar fibras, la artista convoca genealogías femeninas y comunitarias, gestos silenciosos de cuidado y resistencia que, en la Capilla de San Bruno, parecen emerger del espacio mismo.

La instalación no invade, sino que habita. La luz tenue que entra por las ventanas altas, el silencio del lugar y la materialidad orgánica del yute componen una atmósfera inmersiva donde cada hilo traza una línea de fuga hacia lo invisible.

Vista de la exposición Sensemayá. Cánticos para matar a la culebra, de Claribel Calderius, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, España, 2025. Foto cortesía del CAAC
Vista de la exposición Sensemayá. Cánticos para matar a la culebra, de Claribel Calderius, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, España, 2025. Foto cortesía del CAAC

El sincretismo, eje central en la obra de Calderius, no aparece aquí como un tema representado, sino como una metodología encarnada. Las referencias a prácticas religiosas afrocubanas como la santería o el palo monte no son ilustrativas, sino que emergen desde la experiencia, la sensibilidad y el cuerpo. Sus piezas abren espacios perceptivos para lo espiritual, lo intuitivo y comunitario.

La curadora Jimena Blázquez lo expresa así: “La riqueza sincrética del trabajo de Calderius se traduce en una poética visual que evoca rituales, la esencia del espíritu, gestos comunitarios y paisajes de resistencia”. En efecto, Sensemayá no se limita a ocupar el espacio: lo reconfigura. Las piezas suspendidas parecen susurrar desde lo alto, instaurando un campo vibrátil en el que lo material y lo simbólico, lo ancestral y lo contemporáneo, se entrelazan.

El título de la exposición funciona como una clave rítmica. Cánticos para matar a la culebra no sugiere violencia, sino rito; no representa un final, sino la posibilidad de una mutación profunda. Tejer, recordar, matar la culebra, mudar de piel, sanar: todos estos gestos se entretejen en la trama conceptual y estética de la muestra. El yute, con su densidad fibrosa y flexibilidad formal, se convierte aquí en puente entre lo corporal y lo espiritual.

Con esta exposición, abierta hasta el 21 de septiembre de 2025, Claribel Calderius irrumpe en el panorama institucional español con una propuesta profundamente situada y evocadora. En su obra convergen espiritualidades afrodiaspóricas, prácticas de cuidado, memoria material y procesos de sanación colectiva. En Sensemayá, el arte se convierte en canto, en ofrenda, en tejido vivo que interpela y transforma.


Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Monasterio de la Cartuja de Santa María de Las Cuevas, Avenida Américo Vespucio 2, Sevilla, España.

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