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GERARDO PULIDO: POSTIZO

Por Pablo Ferrer

Las telas de Gerardo Pulido exhiben la máquina pictórica y la desarman mostrando su mecanismo simulador. Pero esta operación simbólica y procedimental no solo revela los trucos del cuadro: nos presenta, ante todo, una mirada al presente del arte y, por extensión, al presente del mundo.

Aparece en ellas la conciencia descarnada de una realidad que se ha vuelto ajena, imagen cerrada en sí misma, en donde todas las cosas reclaman la misma atención y se presentan ante nosotros imitando la apariencia adocenada que hace rato aprendimos de ellas. Entre bambalinas multiplicadas, descubrimos jarros diaguitas, columnas corintias, a San Antonio tentado, máscaras mayas… aquello que hemos ido rescatando del pasado buscando entrever un origen cultural, mezclado y revuelto con “todo lo demás” en un campo desjerarquizado donde todo vale lo mismo.

Aparece también en ellas una semblanza del artista pintor, fantoche que nos anima desde la televisión a tomar los pinceles, mientras posa para la selfie portando zapatillas a la moda.

A primera vista, estas pinturas tienen una apariencia festiva. Sus colores son saturados y sus espacios lo son también de formas y objetos. Repletas de colores chillones y brillos como el cotillón fiestero, recuerdan a las máscaras de carnaval que a veces van acompañadas de pelucas y sombreros. Es casi un tópico la secuencia del enmascarado que al desprenderse la careta nos prodiga con otra, y así al infinito, o a la nada.

En una de las pinturas hasta se puede reconocer un ojo que espía desde el otro lado, ojo esquematizado que no esconde que es otra capa más. Trato de imaginar a este pintor que ha pertrechado el espacio con tantas capas de cortinas, muros, vulcanita y revestimientos varios y me lo figuro con la sonrisa de quien observa esta realidad terminal con un humor descreído.

Vista de la exposición Postizo, de Gerardo Pulido, en Galería Concreta, Matucana 100, Santiago 2025. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Intramuros (cementerio Matucana), 2025. Tres de cinco intervenciones murales [esmalte al agua y pintura acrílica sobre tabiquería], medidas variables. Matucana 100, Santiago, 2025. Asistencia de Amparo Villegas. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Zip (capitoné), 2025. Pintura acrílica con espesante y arena sobre lona estampada e imprimada, 100 x 80,5 cm. Foto: Sebastián Mejía.

Técnicamente hablando, las pinturas incluidas en esta exposición son el resultado de la suma de capas de pintura, una montada sobre otra como si fueran láminas auto adhesivas o prendas de vestir que se abren una tras otra por su cierre (zip).  Se trata de una puesta en abismo de fondos falsos, como si el último volviera más creíble al resto a punta de insistencia; será que los revestimientos revestidos imponen credibilidad a las capas más profundas y enterradas.

Hay una correspondencia absoluta entre las imágenes y la materialidad de los trabajos. La tradicional pintura al óleo ha sido reemplazada por el acrílico, los ajustes del valor color para traducir materialidades son ahorrados por medio de texturas inmediatas, y los complejos métodos del siglo XVIII para crear espacios ficticios han sido intercambiados por el recurso efectista que, más que engañar, nos recuerda de manera jocosa que esa es la intención. Se trata de técnicas bastardas de pintor callejero, de aquellos que tienen una facilidad asombrosa para manejar el spray y las máscaras.

La pintura pulverizada, ya sea en lata o por medio del aerógrafo, tiene la propiedad de depositar su color sin ser arrastrada directamente por la presión de la mano, técnica impune y perfecta para acciones que no dejan huellas de autor. Pero nunca habían existido pinturas con un autor tan exhibido como las de esta muestra. Las firmas relucen y nos recuerdan la manía contemporánea por el autobombo y su símil perfecto en las marcas comerciales, la publicidad y el orgullo heráldico familiar.

Gerardo Pulido, Bastidores (Teotihuacán), 2022. Lámina metálica y pintura acrílica con espesante sobre lona imprimada, 177 x 275 cm. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Bastidor con paleta, etc., 2023. Pintura “granito” (al agua) y pintura acrílica sobre algodón imprimado, 100 x 140 cm. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Comedia del arte #3, 2023. Pintura acrílica y lámina metálica sobre algodón imprimado, 100 x 70 cm. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Comedia del arte #4, 2023. Pintura acrílica con espesante y lámina metálica sobre algodón imprimado, 140 x 100 cm. Foto: Sebastián Mejía.
Gerardo Pulido, Living (cebra), 2024. Lámina metálica y pintura acrílica con espesante, arena y glitter sobre lona estampada e imprimada, 131 x 258 cm. Foto: Sebastián Mejía.

GERARDO PULIDO: POSTIZO

Galería Concreta del Centro Cultural Matucana 100, Santiago de Chile

Del 7 de mayo al 15 de junio de 2025

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