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FÁTIMA RODRIGO EXPLORA LA MEMORIA, LA FANTASÍA Y EL PODER EN SUS MUESTRAS RECIENTES

En sus más recientes exposiciones, Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects y Fantasía herida, en Livia Benavides, Fátima Rodrigo (Lima, 1987) profundiza en las tensiones entre memoria, visualidad y poder en América Latina. A través del bordado con cuentas, la purpurina y la apropiación de símbolos tradicionales y populares, su obra desmantela los relatos impuestos por la modernidad occidental, resignificando imaginarios y afectos que han sido trivializados o explotados por las industrias culturales.

Si en Piedra de sol, serpiente de humos Rodrigo recurre a la serpiente como figura central para conectar pasado y presente, en Fantasía herida despliega una lectura crítica sobre la producción y circulación de imágenes en la cultura de masas, revelando las fricciones entre deseo, exclusión y explotación. Ambas muestras consolidan su práctica como un ejercicio de resistencia simbólica, en el que los mismos materiales se convierten en vehículos para cuestionar jerarquías culturales y narrativas dominantes.


Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería

FÁTIMA RODRIGO: FANTASÍA HERIDA

Por Emilia Curatola Fernández

En Fantasía herida, Fátima Rodrigo recorre las fricciones presentes en la construcción de nuestro imaginario y afectividad, a través de la exploración y extrapolación de elementos provenientes de la cultura popular, de las industrias del entretenimiento, de la moda y del diseño.

La historia en la que nos sumerge Fátima no es lineal ni unidireccional. En ella, una visualidad cargada de fantasías y deseos se muestra como un espacio en constante disputa, donde la explotación, la discriminación, la exclusión y la invisibilización del pasado, ineludibles a los ideales de progreso y modernización occidental, reaparecen bajo nuevas formas y configuraciones.

El trabajo de Fátima se detiene entonces en detalles marginales de las imágenes que examina, como si se tratase de pequeñas heridas, que le permiten divisar ciertas dinámicas de poder que aún persisten en la producción de imágenes en América Latina.

Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería

Durante la segunda mitad del siglo XX, la balada y la salsa romántica permearon las radios y programas musicales de la televisión latinoamericana con sus estridentes sentimentalismos, dejándonos huellas profundas en la concepción del amor romántico. Junto a estas melodías sobre el amor y el desamor, como dice una de las canciones, Solo el silencio responde, y en paralelo a lo que sucedía al otro lado de la pantalla –revoluciones,movimientos guerrilleros, tomas de tierra y de fábricas–, muchas formas geométricas y abstractas cargadas de ilusiones de modernidad y orden impregnaron los escenarios de estos programas televisivos y los vestuarios de los y las intérpretes.

Fátima se detiene en estas figuras y sus connotaciones históricas, ideológicas y políticas. Por un lado, los orígenes mismos de estas formas encierran cierto borramiento. En el relato oficial sobre el arte abstracto aún aparece como un dato anecdótico cómo esta corriente, gestada en Europa pero ampliamente difundida en Estados Unidos, se apropió de cierta iconografía precolombina y de técnicas de tejido tradicionales andinas. Por otro lado, es sabido cómo la promoción de este arte no-figurativo en la región estuvo relacionada a políticas anticomunistas durante la Guerra Fría.

En Telón II y en una serie de piezas textiles, Fátima captura estos patrones modernistas provenientes de las escenografías y de los trajes de los y las cantantes. Los reelabora manualmente, por medio de mostacillas, lentejuelas, escarcha y retazos de telas industriales –materiales cercanos a lo doméstico y al ambiente festivo–, y los traslada hacia nuevos soportes.

Los orígenes de estas formas empiezan a difuminarse hasta que emergen nuevas formas abstractas, similares a sus referentes modernistas. Ello da lugar a una serie de preguntas sobre cuan profundo caló esta estética en la visualidad de la región (¿en qué otros espacios de nuestra cotidianidad se filtraron estas formas?), y sobre sus implicancias en la producción y reproducción de un discurso e imaginario de modernidad donde Occidente se impone como paradigma mientras otras estéticas locales son asimiladas como menores.

En la obra de Fátima surge entonces una disonancia intencional en la que se entrelazan formas abstractas, materiales precarios y técnicas aprendidas en tutoriales de Youtube, y parece figurar un movimiento de préstamos materiales y simbólicos siempre presente –pero pocas veces visible– entre la tradición, la cultura popular y el arte. Todo ello termina delineando un imaginario complejo que articula nuestra identidad como región.

Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería

Un ejercicio parecido ocurre con Ojos que no ven, Dicen que soy y Ejercicios de resistencia, esta vez a partir de imágenes que circulan en la actualidad. En un conjunto anterior de obras, Fátima partía de conocidas fotografías de moda, donde modelos con rasgos occidentales posaban luciendo prendas inspiradas en trajes tradicionales. Con cierta dificultad, era posible distinguir cómo estas escenas acontecían en fiestas patronales, pues en el fondo se dejan entrever ciertos elementos –como máscaras y serpientes– pertenecientes a los vestidos de mujeres y hombres andinos. La mirada de Fátima se detenía en estos detalles como si fuesen grietas que le permitían acercarse a ciertas omisiones históricas –nada inocentes– de las industrias de la alta moda y del diseño.

En este nuevo grupo de piezas, Fátima recoge imágenes de serpientes y ojos que le evocan a las máscaras folclóricas. Estas figuras circulan por espacios diferenciados debido a su valor simbólico y económico –stickers de combi, tatuajes, posts de Instagram, objetos de alta moda y diseño–, para luego reinterpretarlas en bronce, mostacillas y en guantes de trabajo.

Finalmente, las introduce al campo artístico, donde sus orígenes y distancias quedan borradas. Mediante este mecanismo de descontextualización, manipulación, homogeneización e inserción a un nuevo espacio, Fátima reflexiona sobre cómo imágenes semejantes, pero producidas desde géneros, clases sociales, contextos y geografías distintas, adquieren jerarquías particulares. De aquel ordenamiento depende su posibilidad de ser visibles y deseadas. Así, estas obras se preguntan también por el lugar de enunciación y privilegio que ha tenido y tiene el arte.

Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Fantasía herida, Galería Livia Benavides, Lima, 28 nov, 2024 – 15 mar, 2025. Cortesía de la galería

Como una bola disco caída que paraliza una noche de fiesta, el trabajo de Fátima hiere e interrumpe una fantasía hoy extendida en la que la visualidad es concebida como un espacio inocuo, y donde ciertas lógicas de nuestro pasado colonial, aún presentes bajo el proceso en curso de la modernización capitalista, son percibidas como superadas. Estas obras apuntan en dirección opuesta para evidenciar estas fisuras y tensiones a través de nuevas exploraciones visuales que, en vez de borrar los conflictos que laten tras las imágenes, los expone e invita a problematizar. Como una camiseta reensamblada que deja expuestas sus costuras.


Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería

FÁTIMA RODRIGO: PIEDRA DE SOL, SERPIENTE DE HUMOS

Trabajando principalmente con textiles bordados a mano e instalaciones, Fátima Rodrigo construye una imaginería exuberante y teatral que celebra la cultura popular latinoamericana y las tradiciones folclóricas, al tiempo que subvierte las jerarquías convencionales entre «alta» y «baja» cultura. Su obra resalta la contribución del arte y la cultura andinos a la historia y la comprensión contemporánea de la sociedad poscolonial peruana, a la vez que cuestiona las actuales formas de extracción colonial, que reducen tradiciones y saberes complejos a meros elementos decorativos.

Piedra de sol, serpiente de humos, presentada en Cecilia Brunson Projects, fue su primera exposición individual en el Reino Unido, luego de su participación en la Bienal de Liverpool de 2023 y en la muestra colectiva Hecho a Mano en la misma galería londinense en febrero de 2024.

La muestra toma su título de Piedra de Sol, un poema de Octavio Paz profundamente arraigado en la cultura mesoamericana. Escrito en 1957, el texto entrelaza mitología, historia y reflexión personal, utilizando símbolos como el sol, el agua y las serpientes para expresar la naturaleza cíclica de la vida y la búsqueda de sentido.

Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería

A lo largo de su práctica, Fátima Rodrigo examina el mito de la modernidad como antítesis de las culturas «no occidentales» y cuestiona los binarios jerárquicos que sitúan los desarrollos creativos sudamericanos como separados y subordinados a la tradición estética occidental. Para esta exposición, presenta nuevas obras textiles de su serie en curso Contradanza. La contradanza, originalmente una danza y música cortesana traída a Latinoamérica por los colonizadores españoles, fue apropiada y transformada por las poblaciones indígenas de Perú en una forma folclórica que devino en símbolo de resistencia festiva y burla ante la opresión colonial.

Resplandecientes de joyas, cuentas, lentejuelas y brillantes tejidos metálicos, los textiles de Rodrigo evocan los trajes peruanos de las celebraciones tradicionales. A través de ellos, la artista articula una subversión carnavalesca de las estructuras de poder, trasladando a la galería el lenguaje visual sincrético de las festividades actuales en Perú y los materiales de la «baja cultura» de los desfiles de carnaval, ejemplo de la evolución fluida entre prácticas indígenas y coloniales.

Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería

Rodrigo también presentó una instalación site-specific en la que crea una imagen de purpurina sobre el suelo de la galería. Este gran charco brillante se extiende bajo el techo de cristal, adornado con soles, estrellas y serpientes, como si reflejara el cosmos. Producida a mano en el propio espacio expositivo, la obra, de carácter efímero, se transforma y desdibuja a lo largo de la muestra con el paso de los visitantes.

Tanto la instalación como los textiles de Rodrigo se inspiran en la iconografía popular, tradicional y contemporánea para reivindicar símbolos que, a menudo, han sido despojados de su significado y reapropiados con fines comerciales, especialmente por la industria de la moda. En esta exposición, la artista centra su atención en la serpiente, cuya forma sinuosa se entreteje en cada pieza.

Imagen central en el arte y los rituales precolombinos, la serpiente encarnaba múltiples significados, desde la sabiduría y la suerte hasta la protección, la fertilidad y la muerte. En los rituales y celebraciones andinas prehispánicas, era común el uso de cuerdas y amuletos con formas serpentinas, concebidos para canalizar las fuerzas vitales de los ancestros desde el inframundo hacia los vivos.

A lo largo de la exposición, Rodrigo explora el poder simbólico de la serpiente, trazando cruces entre mundos y abriendo un pasaje entre los antepasados andinos y el presente. Al mismo tiempo, restituye el significado de símbolos que han sido transformados y resignificados a lo largo del tiempo.

Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería
Fátima Rodrigo: Piedra de sol, serpiente de humos en Cecilia Brunson Projects, Londres, 6 nov – 13 dic, 2024. Cortesía de la galería

FÁTIMA RODRIGO: FANTASÍA HERIDA

Galería Livia Benavides, Lima

28 nov, 2024 – 15 mar, 2025

FÁTIMA RODRIGO: PIEDRA DE SOL, SERPIENTE DE HUMOS

Cecilia Brunson Projects, Londres

6 nov – 13 dic, 2024

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