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SOY (DE) PALESTINA: UN RELATO VISUAL DE REBELDÍA

La declaración de guerra por parte de Israel el 7 de octubre del año pasado desencadenó una nueva etapa dentro de un conflicto que se ha prolongado por al menos 76 años. El pueblo palestino se ha visto sometido a un genocidio sin precedentes: agresiones, bombardeos y desabastecimientos violan sus derechos humanos. En este contexto, la anhelada libertad parece distante, pero el arte persiste como un espacio de resistencia inextinguible. Pinturas, dibujos, collages, instalaciones y performances expresan la identidad rebelde y tenaz de este pueblo.


Aml Nakhla, Cuadernos de Guerra. Cortesía de la artista

WHAT THE ACTUAL FUCK? Se pregunta Aml Nakhla en una de las páginas de sus diarios de guerra, que comparte en su cuenta de Instagram ante la impotencia de estar frente a una amenaza de muerte constante. La página, fechada el 4 de noviembre, relata que el día anterior las fuerzas israelíes habían bombardeado tres hospitales. Estos espacios, destinados a civiles enfermos, estaban entre los principales objetivos de Israel tras haber declarado el Estado de Guerra el 7 de octubre, cuando Hamas lideró la realización de la Operación Inundación Al Aqsa.

El 14 de octubre las autoridades israelíes reportaron que el total de decesos era de 1.400, un número que se redujo a 1.139 tras una revisión del ministerio de relaciones exteriores. En el caso de los palestinos, las víctimas mortales ya suman 33.667, la mayoría de ellos civiles, particularmente mujeres y niños. Los principales objetivos de la ofensiva israelí han sido hospitales, clínicas y ambulancias, acciones que han sido denunciadas como crímenes de guerra por organismos internacionales. A estas se suman la violencia sexual, el robo de órganos, el uso del hambre como arma de guerra y los traslados forzosos, agresiones que han sido documentadas por Nakhala en sus diarios.

Los dibujos que acompañan las entradas escritas a mano están trazados con rapidez con bolígrafo negro. Representan personajes anónimos en entornos desoladores, víctimas del impacto que ha tenido la destrucción en sus condiciones de vida y a nivel emocional. La incertidumbre sobre el destino de sus hogares, el traslado forzado en varias ocasiones en un mismo día y otros hechos similares se tornan aún más desalentadoras ante la ausencia de acciones efectivas por parte de la comunidad internacional, más allá de las manifestaciones de compasión.

Además de las ilustraciones, Aml también publica fotografías que dan cuenta del ambiente en el que está inmersa. Imágenes de la hermana menor de Aml sosteniendo una sonrisa en un área bombardeada, del desabastecimiento y las filas para comprar pan son algunas de las escenas registradas por el lente de esta joven sobreviviente de Gaza, en medio del desconsuelo y la destrucción.

Aml Nakhla, Cuadernos de Guerra. Cortesía de la artista

A casi 93 kilómetros de distancia, el fotógrafo Maen Hammad documenta la experiencia de otro territorio ocupado por Israel en Palestina: Cisjordania. Sus fotografías capturan tanto la desolación de entornos cotidianos como los impactos más crueles de la violencia causada por la ocupación isarelí, proporcionando así una visión completa de la cruda realidad que enfrentan los ciudadanos de la región.

Maen se enfrenta a la dificultad de registrar todos los eventos denunciados en las redes sociales, por lo que se ha visto obligado a seleccionar cuidadosamente los que documentará. Aunque es consciente de sus limitaciones para abordar todas las perspectivas, el fotógrafo persiste en capturar la lucha palestina en la medida de sus posibilidades. Marchas en las calles, la amenaza constante de la vigilancia israelí y las lesiones, a veces mortales, en los cuerpos de sus compatriotas han quedado registrados en sus fotografías.

— Ser parte de las procesiones fúnebres y compartir el poder y la belleza de la vida que sostenían los palestinos fue realmente importante para mí. Porque, de lo contrario, serían solo números o un nombre en un informe que se publicará dentro de cinco años. Mi intención es poder, al menos, contar sus historias.

El interés de Maen por capturar la resistencia palestina se remonta a 2014, cuando emprendió un viaje a su tierra natal con el propósito de aprender árabe y reconectar con sus raíces. Al momento de empacar, las dos primeras cosas que consideró imprescindibles fueron su cámara y su skate. Al llegar, el encuentro con un grupo de jóvenes practicando trucos en la calle se convirtió en la puerta de entrada a la escena del skate en Palestina.

En 2015 realizó el documental Kickflips Over Occupation, que retrata la escena local del skate, una comunidad pequeña pero unida, cuya pasión por esta actividad deportiva se ha convertido en una forma de resistencia contra la violencia diaria. Seis años después, inició la serie fotográfica Landing, que se publicará próximamente en formato libro. El proyecto ha obtenido reconocimiento y ha sido presentado en múltiples exposiciones colectivas en todo el mundo, incluyendo una a finales del año pasado en un museo de Florencia.

Su participación en esta muestra, sin embargo, no estuvo exenta de controversias. El museo le pidió a Maen que en uno de los textos que acompañaban las obras eliminara la palabra apartheid, con la que se refería a la sistemática segregación racial israelí. Este acto de censura le llevó a amenazar al espacio con el retiro de sus fotografías. Sin embargo, gracias a la intervención de su representante, logró mantener el texto original. Lamentablemente, no todos han tenido la misma suerte al enfrentarse a la censura, y algunos se han visto obligados a cancelar sus exposiciones.

Fotografía por Maen Hammad. Cortesía del artista

Fotografías por Maen Hammad. Cortesía del artista

A partir del 7 de octubre, muchas exposiciones se han visto canceladas debido a que los artistas participantes han expresado su apoyo a la causa palestina en sus redes sociales, entre los más conocidos, Candice Breitz, Samia Halaby y Ai Weiwei. Incluso un evento artístico de tal envergadura como la legendaria dOCUMENTA recibió la renuncia en masa de los seis miembros de su Comité de Selección, uno de ellos acusado por firmar una carta en 2019 que comparaba el sionismo en Israel con el nacionalismo hindú en India.

La Bienal de Venecia también se ha visto envuelta en controversias. El Palestine Museum US propuso a la organización italiana un evento colateral en el que participarían 23 artistas palestinos, algunos de los cuales viven actualmente en tiendas de campaña en Rafah, Gaza. Sin embargo, fue rechazado. La institución con sede en Estados Unidos expresó su desacuerdo con la decisión, argumentando que la bienal había adoptado una postura radicalmente diferente en el caso de Ucrania, país al que demostraron su apoyo total durante la invasión rusa.

A finales de febrero, más de 12 mil artistas firmaron una carta que pedía la exclusión de Israel de la Bienal de Venecia. Este llamado se basaba en la situación actual en la que Israel está siendo juzgado en la Corte Internacional de Justicia por «genocidio plausible» contra los palestinos en Gaza. “El arte no se produce en el vacío, y no puede trascender la realidad. Los eufemismos no pueden borrar las verdades violentas. Cualquier obra que represente oficialmente al Estado de Israel aparece como un respaldo a sus políticas genocidas”, dice la carta. Sin embargo, esta iniciativa tampoco fue tomada en cuenta por la bienal.

Rasha Al Jundi y Michael Jabareen, Canceled Remains, de la serie «It’s so Berlin», fotografía intervenida digitalmente. Cortesía de los artistas

Mientras la Bienal de Venecia despliega la alfombra roja para el pabellón del gobierno israelí, el Palestine Museum US ha optado por presentar su propuesta, titulada Extranjeros en su patria, en el Palazzo Mora en Venice, desde el 20 de abril hasta el 24 de noviembre.

A pesar de las tensiones, la Bienal aceptó otra propuesta palestina, organizada por la ONG Artists + Allies x Hebron, creada por el artista Adam Broomberg y el activista Issa Amro, que contará con la participación de una artista palestina muy reconocida y admirada por Occidente, Emily Jacir, ganadora del León de Oro de la 52° Bienal de Venecia (2007).

La censura política en el ámbito artístico es precisamente el fenómeno que el dúo de artistas Rasha Al Jundi y Michael Jabareen critica en una de las fotografías de la serie It’s so Berlin. Este conjunto de diez escenas satíricas de la capital alemana consiste en fotografías de Rasha intervenidas con ilustraciones de Michael, en las que abordan situaciones que los artistas han identificado como frecuentes en el contexto alemán.

Su obra titulada Canceled Remains satiriza la censura que ha experimentado el circuito artístico palestino y pro-palestino en Alemania a través de una escena protagonizada por un zorro y un grupo de ratones, animales salvajes que suelen ser vistos en el paisaje urbano de Berlín. Con arrogancia, comentan sobre una “obra de arte”, el par de zapatos ensangrentados de un artista “antisemita” palestino aniquilado (cancelado) por los jueces del arte de la ciudad. Otra de sus piezas, Shit, se inspira en el comentario realizado por un manifestante a un periodista durante una protesta anti-sionista en EEUU: «Están llenos de mierda».

Rasha Al Jundi. When the Grapes were sour. Bordado sobre fotograma (still de video) impreso sobre lienzo. Cortesía de la artista

BOUND BY BORDERS

La espera de casi cinco meses para obtener el permiso especial por parte de Israel fue la traba que enfrentó Rasha para poder regresar a su tierra, a pesar de contar con pasaporte jordano. Tener esta credencial oficialmente certificada por un gobierno es una ventaja para ella, en comparación con otros palestinos que también debieron exiliarse en países cercanos, ya que muchos solo lograron obtener documentos de viaje. No obstante, en realidad, el pasaporte no era suficiente y solicitar un permiso especial era obligatorio. Ya durante su estancia en Palestina realizó una treintena de fotografías que pasaron a formar parte del proyecto I Just Want to Kiss the Earth, un “diario visual en la Palestina ocupada”.

Otro de los proyectos de Rasha es When the Grapes were sour, una serie de videos testimoniales protagonizados por exiliados palestinos. La artista imprime las imágenes resultantes sobre lienzo y las interviene con motivos naturales tradicionales del bordado palestino, como el ciprés, el dátil y la flor del naranjo. Cada uno de estos elementos simbólicos está asociado a las identidades de las diversas comunidades palestinas.

A través del bordado, Rasha celebra la belleza primigenia de las tierras que han sido devastadas por Israel. Esta práctica no solo es un acto de resistencia, sino también de preservación de las tradiciones culturales de Palestina, a donde anhela regresar a pesar de la destrucción. “Lloré porque no quería irme. Pero ellos no querían que me quedara”, escribe en el texto de I just want to Kiss the Earth.

A diferencia de Rasha, Michael tiene un pasaporte de la autoridad palestina, o ID verde, que le facilita el ingreso y salida de territorio palestino con relativa facilidad. Su movilidad se limita exclusivamente a Cisjordania, ya que para acceder a otras zonas del país necesita un pasaporte azul, otorgado a palestinos considerados ciudadanos israelíes. Esta situación refleja una de las condiciones más precarias para los palestinos, evidenciando la discriminación y las restricciones impuestas por las autoridades israelíes, que no desean que los palestinos habiten Jerusalén.

Fotografías por Safaa Khatib

Otra artista que ha vivido en carne propia las restricciones de circulación de Israel es Safaa Khatib, a pesar de contar con pasaporte israeli. Si bien hasta el momento ella ha podido entrar y salir de Jerusalén con frecuencia, la situación de su padre es distinta. Esto a causa de que es uno de los líderes del movimiento islamista.

En 2021, Sheikh Kamal Al-Khatib estuvo detenido durante 45 días por lo que las autoridades israelíes alegaron como “incitación a la violencia en sus redes sociales”. Sin embargo, ninguna de las publicaciones denunciadas hacía un llamado explícito a la violencia. Dos de ellas expresaban solidaridad con las víctimas de la agresión israelí, mientras que otra simplemente destacaba la idea de resistencia asociada con la ciudad de Jaffa.

Junto con la orden de prisión en su contra, se le impuso una restricción de viaje que le impedirá viajar a Florencia para asistir a la graduación de su hija como Magíster en Restauración. Esta situación ha sido una de las pocas que la han hecho llorar recientemente, ya que revive el doloroso recuerdo de cuando su padre no pudo estar presente en su propia graduación de pregrado años atrás.

Tal ausencia fue particularmente dolorosa para Safaa, ya que Kamal al-Khatib la había ayudado muchísimo a preparar su proyecto final: una instalación que simulaba la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2034 en Palestina. Safaa imaginaba que un equipo conformado por menores de edad sería el ganador del mundial. El proyecto incluía un trofeo y atuendos personalizados para cada niño, así como un audio grabado por un famoso comentarista deportivo que narraba la victoria de Palestina. Estaba orgullosa de su proyecto, pero su padre no pudo verlo.

Safaa Khatib

EXPOSICIONES, CAMPAÑAS Y CUADERNOS

Escondidas entre las páginas de una revista estaban las trenzas que Leena Jarbouni había guardado cuidadosamente, tratando de alejarse de los recuerdos de su tiempo en una prisión israelí. En 2018, un año después de su liberación, se las confió a Safaa Khatib. Leena sintió que era el momento oportuno para cumplir la promesa que había hecho a sus trece compañeras de celda, quienes también se habían cortado sus propias trenzas en un gesto de solidaridad y compasión en medio del encierro. Aquella acción colectiva tuvo su origen en una transmisión de radio, que solicitaba donaciones de cabello para beneficiar a pacientes con cáncer, una causa que apoyaron unánimemente al sacrificar su cabello.

La historia conmovió tanto a Safaa que decidió integrar en su investigación sobre mujeres jóvenes encarceladas en prisiones israelíes. En vez de mostrar la imagen de las trenzas de manera convencional, la fotógrafa optó por fotocopiarlas, buscando evocar la luz en medio de la oscuridad.

En 2023, pocos meses después de la liberación de todas las jóvenes prisioneras, Safaa mostró la pieza en Lo que Palestina aporta al mundo, una exposición organizada por l’Institut du Monde Arabe, en París, que reunió obras de artistas modernos y contemporáneos palestinos, incluidas algunas de las fotografías de la serie Landing de Maen Hammad.

Este espacio no ha sido el único que ha estado organizando exposiciones con obras de artistas palestinos, árabes y de otras nacionalidades que apoyan y la causa Palestina desde distintos frentes. Entre septiembre de 2023 y febrero de este año, la Casa Árabe de Madrid presentó Tadafuq / Fluir: artistas palestinos en movimiento,una muestra con 15 artistas palestinos de Gaza, Cisjordania, Jerusalén y la diáspora, entre ellos Michael Jabareen y Aml Nakhla.

Junto a las iniciativas de visibilización del genocidio a través del arte, también se han llevado a cabo proyectos enfocados en recaudar fondos para el personal médico en terreno a través de la venta de obras, como Prints for Palestine y Pictures for Palestine. En esta última, participaron artistas tan reconocidos como Cindy Sherman, Jet Swan y el cineasta Yorgos Lanthimos. La campaña benéfica inspiró a las chilenas Andrea Aguad, Milá Belén e Inti Gajardo a replicar la iniciativa en Chile, país que alberga la mayor comunidad palestina en el mundo. Así nació Cien Fotos por Palestina.

Rafael Guendelman Hales, Proyecto Aliyá, Yeridá. Video y cuaderno de artista. Cortesía del artista

Rafael Guendelman Hales, Proyecto Aliyá, Yeridá. Video y cuaderno de artista. Cortesía del artista

Rafael Guendelman Hales, un artista chileno con raíces tanto árabes como judías, ha dedicado años de su carrera a explorar la lucha palestino-israelí, el modo en que este puede mirarse desde Chile, las migraciones y la construcción de la identidad y la memoria. Desde sus inicios, se ha enfocado en investigar el impacto de la estructuración del territorio en sus habitantes. Sin embargo, fue durante su primer viaje a Israel cuando se percató de que el fenómeno que había comenzado a abordar en su país natal adquiría una dimensión aún más compleja.

Rafael aprovechó sus meses de estancia en Israel para recabar material fotográfico. Al llegar a Chile, utilizó los videos como insumo para la exposición Sin Tierra, que hacía un acercamiento al conflicto árabe-israelí a partir de sus similitudes con la historia reciente chilena.

Siete años más tarde, presentó su proyecto Aliyá (ascender y migrar a Israel), Yeridá (irse de Israel y descender), en el que profundiza en la identidad israelí a través de relatos personales de su familia. Un elemento central de este trabajo fue el descubrimiento de los cuadernos con los que su abuela había aprendido hebreo. En estas páginas, encontró las palabras que darían título a la muestra: dos conceptos antagónicos, «Aliyá» y «Yeridá», que se complementan en la construcción de la identidad judía.

Gloria Belén (Gloribel) Delgado, Reza por Gaza, libro textil. Cortesía de la artista

Gloria Belén (Gloribel) Delgado, Reza por Gaza, libro textil. Cortesía de la artista

Un paralelismo similar se puede trazar con Puerto Rico, cuya condición de estado libre asociado a Estados Unidos refleja la dinámica colonial de Israel hacia Palestina. Esta situación ha motivado a Gloria Belén (Gloribel) Delgado a mantenerse atenta a las noticias provenientes de Palestina durante años. Hasta ahora, la puertorriqueña había escrito varias obras sobre la situación en Medio Oriente. Sin embargo, tras los ataques del 7 de octubre, decidió ampliarel lenguaje artístico con el que expresarse sobre la situación.

A finales de febrero, Gloribel participó en Codex, una de las ferias de libros de artistas más importantes en Estados Unidos, con Reza por Gaza. Un libro textil que en cada página presenta una oración: reza por los niños, por hospitales con medicinas y porque reine la verdad, entre otras. La idea se le ocurrió a la artista después de haber tenido un sueño en el que se presentaba a sí misma como un templo que refugiaba a mujeres y niños. Al igual que el templo, el libro textil cumple la función de cobijar a quienes lo deseen.

Reza por Gaza es también una performance que involucra tres acciones. En primer lugar, el acto de la lectura, donde un cuerpo activa la obra con relación a un otro, el libro. En segundo lugar, el acto de rezar, vinculado tanto al contenido de las diez oraciones por Gaza como al formato del libro, ya que sus dimensiones coinciden con las alfombras de oración. Por último, se presenta como un elemento envolvente, proporcionando resguardo y protección a quien lo utiliza.

Mahdi Baraghithi, How to survive in Europe [Cómo sobrevivir en Europa]. Cortesía del artista

MENTALIDAD DE SOBREVIVIENTE

Mahdi Baraghithi recuerda perfectamente la sensación de temor que lo invadió cuando se encontró frente a una M16. El soldado israelí de la frontera que portaba el arma lo bombardeó con preguntas, a las cuales Mahdi intentaba responder de la manera más tranquila posible. Para llegar a ese punto, el joven había tenido que moverse estratégicamente. Salió de su casa a las seis de la mañana y rápidamente se dirigió hacia la frontera con Jordania, logrando llegar en menos de una hora, justo antes de que esta fuera cerrada. El trayecto implicó sortear los enfrentamientos entre decenas de soldados y combatientes por la libertad. Estas confrontaciones, en las que una de las partes era significativamente más poderosa que la otra, ya habían comenzado desde hace años, pero se habían intensificado en las calles después de que Israel declarara la guerra a Gaza.

El artista dejó Palestina con un peso en el pecho. En medio del caos desencadenado por los violentos acontecimientos del 7 de octubre, Mahdi se vio obligado a viajar hasta Jordania para tomar un avión que lo llevaría a Suiza. A pesar de la creciente violencia en el ambiente, Mahdi no se quería ir de Palestina. Había viajado únicamente con el propósito de participar en la residencia Gästeatelier Krone, y la idea de estar  a casi tres mil kilómetros de distancia de su familia le dolía profundamente.

Poco antes de marcharse, su madre le confesó que prefería que él abandonara el país, expresando que, si al menos uno de ellos podía salvarse, sería mejor así. Mahdi no pudo evitar llorar diariamente apenas llegó a Suiza. En esas circunstancias lo último en lo que podía concentrarse era en crear obras.

Semanas después, a pesar de seguir lidiando con el profundo impacto de los eventos recientes, logró canalizar sus emociones de dolor en medidas proactivas. En aquel contexto doloroso, se convenció de que crear arte era la acción más impactante que podía tomar. Aunque los detalles de su próximo proyecto aún no están claros, Mahdi está seguro de que se centrará en el concepto de masculinidad.

Mahdi Baraghithi, How to survive in Europe [Cómo sobrevivir en Europa]. Cortesía del artista
Mahdi Baraghithi, How to survive in Europe [Cómo sobrevivir en Europa]. Cortesía del artista

A diferencia del enfoque en el que había trabajado previamente, adentrándose en la construcción tóxica de la masculinidad en Palestina y enfrentando los estereotipos racistas en torno a los hombres árabes, durante esta residencia, Mahdi planea explorar el concepto de Zlammna (nuestros hombres). El proyecto implica llevar a cabo una extensa investigación para desarrollar un conjunto de obras que exploren la deshumanización de los hombres palestinos como una táctica empleada por colonizadores israelíes, destacando especialmente el secuestro y asesinato de civiles.

Su serie de collages titulada Cómo sobrevivir en Europa, con el formato de un instructivo, replica las infografías distribuidas en Francia durante 2018, mientras el artista cursaba un máster en Bourges. Ante el aumento de los atentados terroristas en el país, el Estado optó por comenzar a distribuir instrucciones sobre cómo comportarse durante dichos ataques. Los dibujos utilizados para representar a los terroristas provocaron indignación en Mahdi, ya que podía identificar rasgos de su identidad, como su tono de piel, sus ojos, su barba en las figuras.

-Creo que los medios de comunicación se han esforzado durante años en deshumanizar a los hombres palestinos. Así que ahora la gente no se siente muy conectada con el número de palestinos que son asesinados cada día.

Los dibujos de los instructivos creados por Mahdi son de carácter neutro, pero eso no impidió que la policía francesa asistiera a la escuela del artista para solicitar que los retiraran. Aunque él no opuso resistencia, se sorprendió al percatarse de que muchos de los panfletos ya habían sido retirados, destruidos o vandalizados. A pesar de estos contratiempos, Mahdi continúa enviando el póster a quienes lo soliciten. Para él, esta acción es recordatorio de que el pueblo palestino sigue enfrentando hostilidades que requieren una lucha constante por la supervivencia.

Performance de Areej Kaoud. Cortesía de la artista

Dibujo de Areej Kaoud. Cortesía de la artista

Desde Inglaterra, su compatriota Areej Kaoud considera que ser palestino implica una condición intrínseca de supervivencia. De hecho, esa es la primera palabra con la que se le ocurre describir la mentalidad de sus padres, quienes han sido desplazados de su hogar en múltiples ocasiones. Desde el momento en que nacieron, los padres de Areej inculcaron en ella y en sus hermanos la necesidad de estar siempre preparados para lo peor. Una disposición ante la vida que caló en Areej de manera tan profunda, que la mayoría de sus obras tienen origen en escenarios catastróficos y los mecanismos para enfrentarlos.

Después de años de investigación sobre este tema, la artista llegó a la conclusión de que uno de los mecanismos de supervivencia más eficaces es el de la ansiedad. Aunque este estado tiene una connotación popularmente negativa, ella se rehúsa a evitarlo. Es con esta idea en mente que en 2017 mandó a fabricar globos de helio dorados en los que se pudiera leer Anxiety is a present of the present.

— Soy yo rechazando las concepciones terapéuticas occidentales de que hay que ser individualista y estar siempre feliz y tratar siempre de deshacerse de la negatividad, como si no fuera una parte esencial de la construcción de lo que uno es.

La artista se encuentra trabajando en un conjunto de pinturas referentes al genocidio en su tierra natal, mas sin abandonar su interés en la psicología de quienes experimentan el exilio y la diáspora palestina. Este tema lo trabaja en una instalación en la que una alfombra colgando de un árbol en un parque evoca la tranquilidad que brinda escuchar la lengua materna, o una performance donde obliga al público a comer sandía.

La acción artística se complementa con la pintura de una sandía, bajo la cual escribe bideesh batikh, que se traduce como “no quiero sandía”. Sin embargo, la frase adquiere un significado distinto al considerar el significado coloquial batteekh, equivalente a «bullshit» en inglés, es decir, «no quiero tu mierda» o «no quiero tu mentira». A estas se suma una obra más reciente, notable por su sencillez: un trozo de papel de algodón en el que se lee Resistance is the deepest form of love, en árabe e inglés.

— Me frustra que el mundo haya olvidado que resistir y luchar, en el fondo, es amor. El deseo de proteger tu hogar y tu comunidad se relaciona con la entrega completa de uno mismo. Por eso siempre estoy en el taller creando arte, no es una mera respuesta a lo que está sucediendo. No apoyo la causa palestina, yo soy la causa palestina.

Areej Kaoud, Anxiety is a present of the present, 2017. Instalación con globos. Cortesía de la artista

Las palabras de Areej resuenan con la historia de Michael, cuyo primer dibujo de la vida, a la edad de tres años, mostraba un vehículo verde con una bandera Palestina.

— El hecho de que mi yo de tres años decidiera dibujar eso lo resume todo. Por eso siempre trato de recordar que hayati ‘aishuha li filastin’ es decir, que mi vida le pertenece a Palestina.

Para Michael, volver a su tierra natal no es un simple deseo, es una meta. Asegura que apenas termine los proyectos que se propuso tras completar sus estudios de postgrado, su destino es Palestina. Un sentimiento compartido por Maen Hammad, el fotógrafo, quien espera ansiosamente el final del magíster de su novia, también palestina, para poder regresar juntos a casa.

— Hay mucha gente tratando de irse de allí. Creo que a menudo la gente está confundida de que quiero regresar. Como, ¡¿qué demonios?! ¿Dejaste Estados Unidos para volver aquí?

Maen considera que quedarse en su actual país de residencia sería terrible, pues el destino que proyecta allí es todo lo que él nunca quiso ser. El futuro en Palestina le parece mucho más deseable: un lugar donde puede conocerse y reconocerse mejor a sí mismo, rodeado de compatriotas luchando colectivamente a favor de la liberación de su tierra.

Rasha sabe que su situación es distinta, pero admite que preferiría estar en su tierra que en el exilio, incluso si eso implica una menor seguridad.

— La principal razón por la que quiero regresar es el simple deseo de estar en casa, en un lugar que se ve como yo y que huele a mí.

Victoria Abaroa

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad del Desarrollo (UDD - Chile), donde se desempeñó como ayudante de Periodismo Interpretativo. Cuenta con una especialización en Social Marketing de Northwestern University, y ha realizado múltiples cursos sobre comunicaciones en el campo de las artes visuales dictados por Node Center for Curatorial Studies (Berlín). Sus textos han sido publicados en Artishock y en la Revista Ya.

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