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PIA CAMIL: FUEGO AMIGO

Por Mauricio Marcin | Curador

Fuego amigo propone un relato sin inicio, en forma circular. Esta manera de exhibir una trayectoria no pretende anular el tiempo sino sugerir otra forma de comprenderlo, más allá de la secuencial; este círculo propone que lo sucedido hace siglos está presente ahora: el pasado se presenta para fundir la historia y confundir, como un magma en constante fluctuación.

Hace unos meses, el estudio de Pia Camil en el Estado de México fue consumido casi totalmente por el fuego de un incendio. Los restos que quedaron fueron recuperados y, ahora, reutilizados como masa primigenia de la instalación Sin título (Círculo) [2024]. Esta estructura sostiene dos décadas de quehacer de la artista y emula el ejercicio alquímico de convertir el plomo en oro, de hacer y transmutar lo que nos es dado.

Este círculo que guía el recorrido de la muestra en el Museo de Arte Carrillo Gil recuerda la constante e infinita recreación del universo; sostiene la posibilidad de volver a ver, de gestar a cualquier edad la propia historia de una vida, de un trayecto. El círculo evoca, también, a la serpiente que se devora la cola, o que se invierte para engullir su propia cabeza, imponiendo la imagen de la naturaleza cíclica de la vida.

Antes del montaje de esta muestra, la sala del museo estaba siendo remozada y las paredes de triplay “desnudas” aparecieron detrás de los blancos muros. Se decidió entonces detener la remodelación museográfica en ese punto y dejar que la sala, en ese estado latente, se manifestara: revelar como palimpsesto lo que subyace e iterar, una vez más, lo que surge.

La estructura circular aprovecha también las maderas —polines— que el área de museografía guarda, reutilizando así los propios recursos del museo en la construcción de esta instalación.

Pia Camil y Mateo Riestra, Sin título (Círculo), 2024. Madera quemada, madera reciclada y acero, 19 m de diámetro, 3 m de altura. Foto cortesía de la artista y MACG

Desde las experimentaciones tempranas y hasta la fecha, Pia ha desarrollado una práctica mayoritariamente colectiva. Aunque las obras se firman bajo su autoría, estas se hacen en colaboración con costureras, escritoras, diseñadoras y comerciantes, reconociendo la reciprocidad y con quienes teje lazos duraderos de amistad y complicidad.

Las obras surgen, también, del practicar procesos de intercambio no-económicos que ensayan formas de comercio que escapan a la lógica del capital. La colaboración y la reciprocidad son más que un modo de hacer y se postulan como un axioma que valora la diversidad, la solidaridad y la cooperación de decir y hacer con lxs otrxs.

Tras regresar a México en 2009, luego de un periodo de formación en los Estados Unidos y en Londres, sus obras se nutrieron de la observación del fracaso social y económico del modelo neo-colonial instrumentalizado por los tratados de comercio y las furias del libre mercado. Y, a contrapelo de las lógicas de gobierno que pretendieron la aspiración desarrollista, Pia Camil se inspira en formas pericapitalistas que la necesidad y la precariedad inventan para resistir. Sin romanticismo, las localiza y las expone, para denunciar los horrores y para postular las posibilidades-otras que las comunidades encuentran. Practica, así, una antropología situada en la urbanidad.

Su mudanza, hace unos años a una comunidad semirural en el Estado de México obedece al placer de intentar otro modo de vida, o, por lo menos, una cotidianeidad que se aleje de los discursos, las reglas y los tiempos productivos que el capital impone y encarna en toda megalópolis.

Surge entonces la duda: ¿hay un afuera?, ¿hay modo de salir, de hacer diferente? En tiempos de invasiones bélicas, de migraciones forzadas, de explotaciones neo-esclavistas cabe recordar a todxs quienes sobreviven a estas violencias omnipresentes. A quienes gozamos de determinados privilegios nos toca preguntarnos de qué modo ejercemos también violencias y desigualdades, de qué manera nuestra existencia arrasa y destruye, cómo podemos contribuir a establecer relaciones de cuidado con el entorno todo.

En este nuevo territorio se sitúa el deseo, la duda y la intención de Pia: practicar-con-el-arte como un conjunto de herramientas, saberes, léxicos y metodologías que permiten profundizar en el conocimiento interior y establecer interacciones con el mundo en pos de su incesante recreación.

Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil
Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil

El Resplandor

El Resplandor fue un colectivo integrado por Pia Camil, Anajosé y Esteban Aldrete Echevarría. Entre 2009 y 2011 creó diversas puestas en escena, caracterizadas por la multidisciplinariedad. Los eventos procuraban un momento festivo, potenciado por la música repetitiva, tan ruidosa como hipnótica, que postulaba a la celebración como un modo de posibilidad ritual contemporánea y laica.

Para cada una de las presentaciones, el colectivo creó objetos de naturaleza híbrida o múltiple que fluctúan entre lo pictórico, lo escultórico y la vestimenta; son, al mismo tiempo, ponchos, banderas, tapices, pinturas, elementos creadores de espacios: arquitecturas flexibles.

Estos objetos se distinguen por estar inspirados en heterogéneas abstracciones prehispánicas y recuperan motivos de las culturas wixárika, hopi o anasazi, entre otras, así como de los minimalismos y de la abstracción postpictórica estadounidense y europea.

El Resplandor se presentó en contextos tanto artísticos (Museo Experimental El Eco, SOMA, Proyectos Monclova, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) y musicales (Festival NRML y South by South West en Austin, Texas) como en casas, jardines y talleres mecánicos.

En 2009, El Resplandor realizó una residencia de un mes en el espacio de proyectos de la galería OMR. Cada semana hicieron presentaciones públicas en las que realizaban improvisaciones musicales enmarcadas y contextualizadas por una vasta producción arquitectónica-visual.

Una de esas obras, efímera, fue una pintura mural geométrica —que se recrea para esta exhibición— inspirada en un patrón geométrico wixárika. Las estructuras arquitectónicas, creadas precariamente con bastones de madera y polines, servían lo mismo para modular el espacio, para colgar los textiles que el colectivo confeccionaba, o como dispensadores del mezcal que animaba cada una de las presentaciones.

Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil

El quehacer de El Resplandor también abarcó la producción de materiales audiovisuales que amalgaman la música creada por el colectivo con la edición de materiales encontrados: una suerte de bricolaje enmarcado en la tradición de la apropiación y el videoclip noventero. Los videos presentados en la exposición registran ensayos, tocadas en garajes privados, conciertos en casas y en otros contextos, así como video ensayos hechos por el colectivo.

Además, El Resplandor produjo una extensa cantidad de dibujos y collages que mezclaban las heterogéneas referencias que nutrían al colectivo. Los que se exhiben en esta exposición mezclan imágenes de Pia, Anajosé y Esteban con recortes de paisajes, personas, objetos y motivos provenientes de la revista National Geographic.

Estas pequeñas obras pretenden una reflexión sobre la tensa coexistencia del pasado con el presente, de la tradición con la modernidad, de las complejas relaciones que existen entre epistemes, y las formas de explotación, colonización y apropiación cultural de las civilizaciones dominantes.

El Resplandor encontró en el poncho una forma mutable, a la cual recurrieron para crear vestimentas para sus diferentes presentaciones. Su confección rectangular, con un hoyo en el centro, les permitía usarlo lo mismo como vestido que como objeto decorativo y pictórico. Ya Hélio Oiticica habría propuesto una iconoclasta deriva del objeto artístico con la creación de sus parangolés: objetos portables que creó inspirado en el éxtasis de lasamba y el carnaval popular carioca, con la intención de ser usados, más que contemplados: incorporan la revuelta y el placer.

Las telas de los ponchos exhiben patrones “típicos” de diferentes culturas, si bien fueron comprados en lugares como Telas Parisina u otros similares, señalando las formas de apropiación cultural y explotación propias de la globalización económica: un objeto tradicional de Sonora, o un patrón textil mazahua es plagiado para convertirlo, en China, en un objeto industrial que se exporta a México.

Estas confecciones textiles son las primeras que Pia Camil realizará. Si bien sus patrones y sus modos son simples y precarios, ya prefiguran una relación constante de su quehacer; de a poco, irá encontrando en la tela y en el tejer un espacio íntimo que desafía y revierte las convenciones de la identidad de género y de las normatividades patriarcales.

Pia Camil, PC for Sale, 2010. Sublimación directa sobre tela tergalina,150 x 135 cm. Cortesía de la artista y Galería OMR

PC for sale

En 2010, Pia ocupó un espacio al interior de un edificio modernista —ubicado en el Eje Central— como su estudio de trabajo. Durante su estancia, produjo una gran bandera rosa de 30 metros de longitud que dejaba leer “Pia Camil for Sale” (Pia Camil en venta), así como una extensa serie de dibujos y de pinturas y un guion “teatral” a partir de una relación sentimental que sostuvo durante esos años con una persona que vivía lejos, de tal modo que estaba siempre mediada por las tecnologías telemáticas de la época: Skype, correo electrónico, etc.

Al final del proceso, Camil abrió el estudio a una presentación musical pública, realizada en colaboración con Brett Schultz, quien tocó la guitarra eléctrica. Las obras producidas fueron exhibidas en estructuras de madera —protodispositivos museográficos— que imitaban las proporciones de las ventanas de la fachada del edificio funcionalista.

Durante el evento de apertura del estudio al público, la bandera pendió por la ventana del apartamento funcionando hacia el exterior como un anuncio de mercancía, imitando e ironizando las omnipresentes maneras de comercializar el espacio público; el otro extremo de la tela fue usado por Pia como capa: de esta forma, como sucedía con El Resplandor, la obra se incorpora.

Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil

Durante los años iniciales de su quehacer, el Centro Histórico de la Ciudad de México fue el territorio de acción de Pia; en él vagaba, lo fotografiaba y lo recorría cotidianamente.

En una de sus derivas se interesó en un estacionamiento situado debajo del Colegio de Las Vizcaínas, una institución educativa establecida en el siglo XVIII para la “educación” de mujeres. Esta educación incluía la domesticación de la mujer según las normas de los españoles vascos que la fundaron: se revisaban los paquetes destinados a las colegialas para impedir la entrega de objetos prohibidos, y tuvo también un locutorio en el que se escuchaban las conversaciones de las internas con las personas que las visitaban.

Pia estableció una relación con algunas de las mujeres que estudiaban en esa escuela y les propuso leer “libros vaqueros”, para elegir las frases que más les gustaran de estas novelas gráficas características por su contenido romántico y erótico.

Al mismo tiempo, generó una relación con los hombres que trabajaban en el estacionamiento para proponerles la “decoración” del mismo, mediante la pinta de estas frases seleccionadas. Además, cada una de las 28 columnas del estacionamiento fue pintada con un código de colores que representaban los días del período menstrual promedio de una mujer.

Esta acción pretendió pervertir y contaminar ambos espacios, tanto el colegio como el estacionamiento, típicamente masculino, pues siempre ha sido atendido por hombres que continuamente hacen de la carrilla sexual-homosexual, del albur y del caló su forma de vida y comunicación.

La instalación fue inaugurada una noche con una fiesta en la que tocó el Sonido Apokalitzin.

Pia Camil, Velo revelo, 2020. Medias cosidas. Medidas variables. Vista de instalación en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil y Galería OMR
Pia Camil, Velo revelo, 2020. Medias cosidas. Medidas variables. Vista de instalación en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil y Galería OMR
Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil
Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil

Espectaculares

La serie denominada Espectaculares de Camil toma como referencia las vallas publicitarias. Antes, estos anuncios eran producidos por fragmentos, y a la falta de pago o tras su período de vigencia, las partes eran mezcladas para impedir la comunicación asertiva del mensaje publicitario. Ese desvarío comunicacional produce magníficas imágenes visuales, no desprovistas de belleza, que Pía se apropiaba, para re-escalarlas y trasladarlas a ciertas convenciones pictóricas.

Las obras son creadas mediante el teñido artesanal de telas que se cosen unas a otras para reconstruir las figuras y los patrones de los espectaculares abandonados. De ese modo, el paisaje urbano (una vez más presente como motivo y territorio recurrente de la artista) se desplaza al espacio museístico y doméstico, diluyendo las fronteras y las convenciones de lo culto y lo corriente, de lo artístico y lo artesano. Contaminar e impurificar como metodologías recurrentes para evadir lo puro, lo casto, para hacer del mundo un espacio más fértil.

Como una iteración de la investigación pictórico-urbana de Espectaculares, Pia realiza una serie de telas-telones-cortinas-pinturas. Estos objetos simulaban cortinas que se plegaban y movían continuamente, concibiendo a la exhibición como un dispositivo cambiante, y un espacio habitable, doméstico.

Divisor

Divisor pirata fue la segunda de una prolongada iteración deobras en las que Pia Camil utiliza camisetas como materia prima (madre primigenia). Antes de esta obra realizó, primero, Home Visit (2016); en aquella ocasión una multiplicidad de camisas cosidas entre sí formó una cortina en una casa de estilo modernista.

Divisor pirata no interviene, como Home visit, el espacio íntimo yprivado, sino que se plantea como una modificación situacionista del espacio público en la ciudad de Guatemala. Esta obra encuentra su origen en la obra Divisor (1968) de Lygia Pape, una tela blanca de grandes proporciones con orificios por los cuales los participantes de la acción asoman las cabezas, presentada por primera vez en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

La obra de Pape desdibujó —como tantas otras en esa década pretendieron— la categoría de observador, en beneficio de la participación. Camil retoma esa misma noción para crear su versión pirateada de la obra, usando camisetas de segunda mano, mercadas en la paca, y cosidas entre sí, creando un dispositivo de uso colectivo.

El Divisor convierte al cuerpo colectivo en un agente que se mira sujeto, acaso preso, de los hegemónicos mecanismos del sistema capitalista. Las camisetas usadas resultan repositorios-testigos de comercios legales e ilegales, de procesos extractivistas, de formas de trabajo pauperizadas.

Here Comes the Sun, 2019. Camisetas de segunda mano intercambiadas procedentes de Queens y Harlem, 12 m de diámetro. Foto: Enid Álvarez © Fundación Salomon R. Guggenheim, Nueva York.

Here Comes the Sun (Ahí viene el sol) es una obra relacionada creada a partir de múltiples intercambios entre Pia y habitantes —en su mayoría migrantes— de los barrios Queens y Harlem de Nueva York, adyacentes al Museo Guggenheim, que comisionó la pieza.

La artista intercambió boletos del museo y pases del transporte público por camisetas. Solicitó expresamente que la prenda intercambiada fuese representativa de la identidad de la persona, o de sus gustos o intereses. Son imaginables los motivos religiosos, las playeras de equipos deportivos, entre otras. Los intercambios, además, produjeron documentos en los que cada persona escribía las razones que lo llevaron a participar de este proceso colectivo, creando una suerte de archivo de los motivos de identidad.

Las camisetas viajaron a México para ser teñidas y cosidas para crear una escultura flexible y portable que simboliza al sol. Durante la noche en la que se presentó la obra, el coro de niñxs de la escuela Central Park East 1, cantó la canción Here comes the Sun, de Nina Simone.

La pieza, hecha en colaboración con Virginia Juárez y Natalia Bauza, configura un dispositivo con memoria: lxs inmigrantes y sus historias e identidades impregnan el textil, se inmiscuyen en los mecanismos y los espacios hegemónicos de enunciación.

Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil
Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil
Pia Camil, Hamaca de blue jeans de Vicky, 2018. Blue jeans de segunda mano (del mercado de Iztapalapa), 262 x 162 cm. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil y Galería OMR

Split Wall

Los cinco videos que forman parte de la serie Split Wall —de los cuales aquí se muestran dos— están protagonizados por They, un personaje andrógino que realiza tareas nimias y cotidianas, normalizadas como acciones domésticas.

Las acciones anodinas fueron escritas en colaboración por Pia Camil y Gabriela Jáuregui, el vestuario fue realizado por Kristin Reger, el escenario por Chavis Mármol y el video por Cristian Manzutto. En estas escenas, They (interpretadx por Alberto Perera) es confrontado con objetos y obras que aparecen como props u elementos escenográficos, confundiendo la perspectiva mediante un delirio visual y aludiendo así a las subjetivas convenciones que construyen las normativas sobre el género y la sexualidad.

Camil propone, siguiendo la noción de Foucault, algo semejante a las “inexistencias”: seres liminales que no se dejan aprehender por nociones ni categorías fijas, fluidos en constante redefinición y desaparición.

Pia Camil, No A Trio A, 2013. Video digital ("stills"), 7:28 min. Cortesía: Instituto de Visión, Bogotá
Pia Camil, No A Trio A, 2013. Video digital («stills»), 7:28 min. Cortesía: Instituto de Visión, Bogotá | Galería OMR, Ciudad de México

Personificando la negación de la pieza coreográfica Trio A de Yvonne Rainer de 1978, la interpretación de No A Trío A de Camil habla de la conversación entre los artistas y las obras icónicas que los preceden, particularmente de piezas consideradas inexpugnables. Pia Camil llama la atención sobre la forma en que una obra de arte paradigmática, más allá de su interpretación inicial, se construye a lo largo del tiempo a través del legado que deja a su paso.

Esta noción del considerable, e incluso opresivo, peso reflexivo del legado artístico se hace patente cuando se interpreta la coreografía concebida en colaboración con el artista Guillermo Mora, realizada con una pieza de tela de cincuenta metros de largo que sale de la ventana del patio interior de La Casa Encendida de Madrid.

La performance subrayó el tema de la dificultad al incorporar elementos intencionalmente obstaculizantes, entre ellos un traje tipo bondage creado en colaboración con el diseñador de moda Uriel Urban, con componentes como una máscara de nailon y unos aparatosos zapatos de plataforma. La documentación del video fue hecha por Cristian Manzutto.

Registro fotográfico de «La noche del cisne» por PJ Rountree. Foto cortesía de la artista y MACG

La noche del cisne

Entre 2017 y 2019, Pia Camil y PJ Rountree organizaron ocho noches cabareteras conocidas como “La noche del cisne” que sucedieron dentro del estudio de Pia, en la colonia San Miguel Chapultepec. Estos festejos, iconoclastas y hedonistas, convocaron a poetas, drag queens, dj’s, músicxs y artistas que presentaban sus acciones y performances entre escenarios creados específicamente por Pia y otrxs artistas para cada una de las activaciones.

A través de estas acciones, Camil convertía temporalmente su estudio en un espacio creativo colectivo que servía a una comunidad específica, ofreciéndoles un lugar seguro en el cual expresar sus disidencias.

Las noches El cisne tomaron su nombre de una fortuita coincidencia: el estudio de Pia fue seis décadas antes un restaurante llamado El Cisne, frecuentado por Salvador Novo, infame miembro del grupo Contemporáneos, del ala homosexual, conocida como los Anales.

Con La noche del cisne, Pia reivindica varias nociones que se presentan a lo largo de su trayectoria creativa: la colaboración como forma y camino, el placer como elemento constitutivo de la fuerza creativa y una actitud desafiante ante lo que se considera censurable por el cuerpo social.

Vista de la exposición «Pia Camil: Fuego Amigo», en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), CDMX, 2024. Foto: Natanael Guzmán. Cortesía de Pia Camil
Pia Camil y Mateo Riestra, Lover’s Rainbow (Desert X Coachella Valley, CA), 2019. Impresión digital, 3 x 6 m. Cortesía Galería OMR. Foto cortesía de la artista y MACG

Hecha en colaboración con Mateo Riestra, Lover’s Rainbow se compone de un par de arcoíris idénticos hechos de barras de acero para la construcción. Como parte de la participación de la artista en la Bienal Desert X, las piezas se instalaron en dos lugares a lo largo de la frontera entre Estados Unidos (Valle de Coachella) y México (Baja California).

Históricamente, los arcoíris han simbolizado la lluvia y la fertilidad, como también la esperanza y, en el caso de esta obra, arrojan luz sobre las políticas de inmigración. Con un colorido arcoíris puesto en México y el otro en EEUU, Camil incita a los espectadores a ver las cosas desde dos perspectivas, a cruzar la frontera para vivir la experiencia completa.


Fuego Amigo de Pia Camil se presenta hasta el 14 de abril de 2024 en el Museo de Arte Carrillo Gil, Av. Revolución 1608, San Ángel, Álvaro Obregón, Ciudad de México.

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