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GONZALO HERNÁNDEZ: WAYS OF DISAPPEARING

Por Max Hernández-Calvo | Curador

Más allá de sus ofuscaciones filo-místicas y del glamur de sus eventos de alfombra roja, el mundo del arte es un campo laboral. Partiendo de esa premisa, Gonzalo Hernández (Lima, 1991) plantea la pregunta por la sostenibilidad de una carrera en las artes, tomando algunos ejemplos de artistas peruanos de gran relevancia crítica que, no obstante, decidieron retirarse del mundo del arte.

¿Qué motiva a un/a artista, no a producir arte, sino a continuar produciéndolo, a insistir en una carrera creativa que, tal como sugiere su investigación de larga data sobre el éxito y el fracaso en el mundo del arte, no tiene punto de llegada, sino que es un interminable andar?

Las “maneras de desaparecer” que Hernández ronda revelan que la cara oculta del éxito no es el fracaso, sino el “burnout”, el síndrome de desgaste profesional que, en el campo del arte, tiene la particularidad de no estar asociado a una carga laboral externamente impuesta, ni al tedio del trabajo rutinario de una oficina, ni al agotamiento físico propio de las tareas de una fábrica.

Gonzalo Hernández, ¿Hasta Cuándo?_L, 2023. Tejido Jacquard, 193 x 142.2 x 5.1 cm. Cortesía del artista y Vigil Gonzáles Galería

Gonzalo Hernández, Dentro de mi corazón hay otro corazón que suena, creo que ese corazón es mi verdadero corazón_LH, 2024. Tejido Jacquard, 167.6 x 96.5 cm. Cortesía: ICPNA

La obra Video Success (2023) opera como marco del proyecto: una grabación de una entrevista que me hiciera el artista sobre el éxito en el campo del arte, retomando una conversación que tuvimos sobre el mismo tema una década atrás, donde la continuidad de la pregunta esconde la pregunta por la continuidad.

Dicha pregunta atraviesa la muestra y es especialmente aparente en los ejemplos arte-históricos que examina. Uno es el de Gloria Gómez-Sánchez, una de las más célebres artistas de la vanguardia de los 1960, quien luego de su exposición de 1970 abandona el campo artístico.

En Gloria Gómez-Sánchez, Hernández reproduce la emblemática obra Sin título (1970) en la que la vanguardista invitaba al público a hacer de su propia vida su obra, dejando entrever el “cambio de la estética por la ética” que la llevaría a dejar de exponer.

Al darle otra condición (de arte desmaterializado a obra objetual) y otro estatus (de declaración místico-conceptualista a referente arte-histórico), Hernández hace suyo el mensaje de Gómez-Sánchez a la vez que toma distancia de él. El texto se convierte en imagen, su mensaje en archivo, su invitación en historia.

Gonzalo Hernández, Gloria Gómez-Sánchez, 2024. Tejido jacquard, 200 x 300 cm. Cortesía del artista y Vigil Gonzáles Galería

Iván Esquivel Naito es otra de las figuras abordadas. Esquivel, un destacado artista con una importante obra conceptual desarrollada en video e instalación, desaparece del mundo del arte hacia mediados de los 2000, en pleno auge de su carrera.

Hernández reproduce la instalación TV/Set video (2003) de Esquivel (en la colección del MALI), una de las últimas obras conocidas de este artista que, junto con Fernando Bryce, Gilda Mantilla y Sandra Gamarra, formaban los “4 puntos cardinales” del arte contemporáneo peruano proyectado al futuro, tal como lo recogió aquella importante serie de exhibiciones individuales en la Sala Luis Miró Quesada Garland en 2001.

Hernández deja así abierta la pregunta por la producción y la carrera potencial de Esquivel (tomemos en cuenta que los otros tres puntos cardinales han participado en la Bienal de Venecia, hito en una carrera artística internacional).

En otra obra, se pregunta por Esquivel, a quien el artista intentó contactar, infructuosamente. De cierta forma, al iconografizar la poco conocida instalación de Esquivel—quien por un par de años quedó fuera del supuesto “boom” del arte contemporáneo peruano—, se hace patente lo que ese proceso dejó fuera: formas no-carreristas de ser artista y producir arte que, paradójicamente, habilitaron dicho proceso en primer lugar.

Gonzalo Hernández, Iván Esquivel Naito, 2024. Tejido jacquard, 200 x 300 cm. Cortesía del artista y Vigil Gonzáles Galería

Hernández parece ubicarse a sí mismo en esa misma encrucijada en una serie de obras que hablan de todo aquello que forma parte de su vida, impactando en el interminable “camino al éxito” artístico (sea comercial, crítico, institucional, etc.).

Sin título (2024) está formado por gorros bordados con nombres de profesoras y amigas que influyeron en su vida y su decisión de carrera, mientras que Autorretrato con Cayetana y Autorretrato con Cayetana 2 (ambas 2024) muestran al artista con su pequeña hija.

Tratándose de una producción material altamente mecanizada (tejidos Jacquard, bordados computarizados), ésta presupone la diferenciación entre la labor física de producción y el trabajo conceptual de diseño, apuntando por ende a las condiciones subyacentes de la producción, circulación y consumo de obras de arte.

Gonzalo Hernández. De izq a der: Sin título; Autorretrato con Cayetana; Autorretrato con Cayetana 2, 2024. Cortesía: ICPNA

En ese sentido, la pregunta planteada aquí es por la sostenibilidad de una carrera artística, sobre todo en un sistema precario como el nuestro que depende fundamentalmente del mercado (a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes).

Ello se traduce no solo en la inestabilidad financiera y la falta de seguridad laboral para artistas (a fin de cuentas el mercado es pequeño), sino en los implícitos límites a las experimentaciones artísticas que caen fuera del radar del mercado o que se alejan de sus preferencias estéticas, temáticas, materiales o técnicas: algunas de las muchas “maneras de desaparecer”.

En el fondo, Ways of Disappearing es un alegato de Gonzalo Hernández a favor de otro tipo de pacto para nuestro sistema artístico, uno que no condene a tantas personas que apuestan vitalmente por el arte a la desaparición.

Gonzalo Hernández, Fernando Bryce, 2023. Tejido Jacquard, 122 x 165 cm. Cortesía del artista y Vigil Gonzáles Galería

Ways of Disappearing de Gonzalo Hernández se presenta hasta del 14 de marzo al 27 de abril de 2024 en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) San Miguel, Avenida La Marina 2469, Lima.

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