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DEVORANDO MISERIAS CON LOS OJOS

EN LAS PANTALLAS DE MARIANA NAJMANOVICH

La intersección entre lo humano y lo tecnológico siguen siendo una constante en la obra de Mariana Najmanovich (1983). En Pantallas Blandas, su actual exposición en Galería Aninat, la artista chilena nacida en Argentina echa mano de la inteligencia artificial y la piel sintética para expandir un discurso que pone de manifiesto la crudeza y el realismo de la ciencia ficción (y no ficción) en el presente.


Mariana Najmanovich en colaboración con Hypereikon, Biología Líquida, 2023. Still de video
Mariana Najmanovich en colaboración con Hypereikon, Biología Líquida, 2023. Still de video

Creo que vi el video al menos cuatro veces, sin poder apartar la mirada, por temor a perderme el más mínimo fragmento de su narrativa fluctuante, aparentemente inconexa. Biología Líquida comienza con una orgía amorfa de seres rosáceos que se acarician desesperadamente. Las corporalidades casi irreconocibles se deslizan entre sí, fusionándose en un solo tejido viscoso. Esbozos de manos se sujetan de la superficie más cercana, ansiosas por consumir lo que las rodea, impulsadas por el deseo sexual o un afán de supervivencia. Los fragmentos que no aniquilan aquello que los rodea, simplemente desaparecen.

Una secuencia posterior con cuerpos esqueléticos da paso a la quietud de lo que parece ser una sala de espera, donde cinco seres antropomórficos aguardan un momento imprevisto que no llega. Las dudas se intensifican con la aparición de una línea de producción dentro de una suerte de fábrica habitada por entidades deformes, cuyo número fluctúa frecuentemente. Tanto ellos como lo que producen y la arquitectura circundante cambian de forma incesante, configurándose como una suerte de glitch estratégico cuyo flujo continuo no amortigua su magnetismo.

Realizado por Najmanovich junto al colectivo Hypereikon, Biología Líquida es una de las 16 obras que componen la muestra Pantallas Blandas. En el encuentro de estas piezas, la sala principal de Galería Aninatse transforma en un no lugar, ubicado entre la realidad y el deseo, la vida y la muerte, entre lo imperfecto y lo insuperable. En otras palabras, entre lo humano y lo post humano. En este ambiente, el visitante toma conciencia, por un instante, del estado liminal en el que se encuentran los seres de Najmanovich. Avatares inquietantes que encarnan nuestro presente.

Mariana Najmanovich, Nuevas Sustancias XIII, 2021, silicona, hilo, óleo sobre tela, 85,5 x 185 cm. Foto: Felipe Ugalde
Mariana Najmanovich, Nuevas Sustancias XII, 2021, óleo sobre tela, 121 x 115 cm. Foto: Felipe Ugalde

CUERPOS HECHOS A LA MEDIDA

En Nuevas Sustancias XIII, el cuerpo de una mujer reposa boca abajo sobre una camilla. Detrás de ella, un hombre realiza un procedimiento indiscernible sobre un rostro de plástico. Al fondo de la pintura, una serie de cabezas de distintos tamaños con ojos y labios seductores se distribuyen inertes sobre dos estanterías, listas para ser ensambladas en el cuerpo que más se ajuste a las expectativas del cliente.

La pintura puede parecer una escena de ciencia ficción, pero en realidad grafica la cotidianidad de aquellas fábricas vinculadas a un mercado global que en 2022 alcanzó un valor de 411 millones de dólares. En un reportaje de la BBC publicado en 2016, el creador de Real Dolls declaró que su empresa tiene un impacto positivo al traer felicidad a sus clientes. Explica que estas muñecas no tienen fines exclusivamente sexuales, sino que también cumplen el rol de acompañantes para quienes las compran.

La empresa parece jactarse de estar lejos de sexualizar a la mujer, enfatizando las dimensiones sentimentales en la adquisición de sus muñecas. Desestimando por completo los dilemas éticos de su negocio, nada pareciera importar lo suficiente mientras se provea felicidad, incluso si hablamos de un sentimiento ilusorio.

Una reflexión similar se refleja en las pantallas de la serie Gabinete de Piel. En ellas, celulares incrustados en capas de silicona rosáceas muestran selfies sonrientes como las de un feed de Instagram. Las frías pantallas de los dispositivos interrumpen la sensación térmica de la piel, insinuando su profunda integración en nuestras vidas, casi como una extensión del cuerpo. Al igual que salir de casa sin el celular, este fenómeno de dependencia, característico de nuestra era, nos hace sentir tan incompletos como salir sin ropa.

La construcción de identidad impulsada por las redes sociales no se reduce al ámbito tecnológico. La modificación corporal alcanzable mediante la cirugía, aunque menos común que la personalización digital, es igualmente palpable. Según el informe 2022 de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, los procedimientos clínicos con fines estéticos han aumentado en un 41% en los últimos cuatro años.

Esta realidad queda plasmada en la tela de Nuevas Sustancias XII. En el centro de la imagen, vemos a una mujer con una máscara facial impoluta que oculta sus rasgos naturales. La obra fue realizada en 2021, el mismo año en que la Academia Americana de Cirugía Plástica y Reconstructiva publicó un estudio en el que el 60% de los encuestados reveló haberse realizado una cirugía facial debido al «efecto zoom», en referencia al aumento forzado de las reuniones telemáticas durante la pandemia. La situación llevó a las personas a dedicar más tiempo a observar su propio rostro, lo que generó la motivación suficiente para que muchos identificaran al menos un aspecto a mejorar.

Mariana Najmanovich, “Pantallas blandas II”, 2023, óleo sobre tela, silicona e hilo, 100 x 206 cm. Foto: Felipe Ugalde
Mariana Najmanovich, “Pantallas blandas II” [detalle], 2023, óleo sobre tela, silicona e hilo, 100 x 206 cm. Foto: Felipe Ugalde

ESPECTÁCULOS CARNALES

La instalación que se despliega sobre una de las paredes de la Galería Aninat evoca a una de las piezas que Najmanovich presentó hace tres años en el Museo Nacional de Bellas Artes. Ambas obras hacen referencia al objeto cama, pero mientras Otra génesis representa un colchón con citas del libro El desierto y su semilla tatuadas en color rojo, Pantallas Blandas II simula un cobertor extendido con imágenes pintadas al óleo sobre la superficie, inspiradas en las representaciones gráficas generadas por un programa de inteligencia artificial en respuesta a los comandos de Najmanovich.

En este sentido, las imágenes podrían entenderse como un texto invisible, mediado por un filtro de cuasi humanidad que potencia su naturaleza ominosa. Esta cualidad se acentúa con cada proceso de modificación llevado a cabo por la artista, quien trabaja sus imágenes como un collage: yuxtaponiendo capas de edición digital con Photoshop, y analógicas utilizando pintura.

Las escenas se concentran en la mitad superior de la obra y se distribuyen en una especie de tríptico, donde una imagen basal es interrumpida por una franja. Este panel central pareciera contener la secuencia inicial de Biología Líquida, una mirilla hacia la orgía de seres amorfos. Las imágenes que la rodean evocan el ambiente clínico que caracteriza al resto del video, mostrando lánguidos cuerpos recostados sobre camillas y rodeados por doctores. La imagen central encierra la vitalidad intrínseca de la sexualidad humana, en contraste con el ambiente mortífero de la escena clínica en la que se enmarca.

El soporte de la obra consiste en la unión de módulos de polímero que funcionan como piel sintética. La superficie exhibe ojos y bocas en relieve, reminiscentes de las máscaras de silicona empleadas para practicar técnicas de maquillaje. Si bien el material tiene un aspecto realista, como es común en la mayoría de las obras de Najmanovich hay algo que parece estar fuera de lugar. La tonalidad rosácea de la piel y su textura impoluta parecen más propios de una muñeca Barbie que de un ser humano.

Mariana Najmanovich, Pantallas blandas, 2023, óleo sobre tela, silicona e hilo, 103 x 77 cm. Foto: Felipe Ugalde
Mariana Najmanovich, Pantallas blandas, 2023, óleo sobre tela, silicona e hilo, 103 x 77 cm. Foto: Felipe Ugalde

Los mismos módulos de silicona se usan en Pantallas Blandas y Pantallas Blandas III. Ambas obras están suspendidas en el aire por cuerdas de algodón trenzado. Estas sujeciones fueron hechas por un experto en shibari, una forma de arte japonesa de la cuerda. La práctica se suele asociar al bondage occidental, pero el shibari es notablemente más sofisticado, ya que no solo se centra en la inmovilización del cuerpo, sino que también considera una dimensión estética para el observador y una experiencia sensorial para quien es atado.

La pulsión sexual intrínseca del shibari se correlaciona con la representación de la cama, que nuevamente emerge en la instalación Pantallas Blandas. Su forma rectangular, junto con su estructura rellena, evoca inmediatamente la imagen de un cubrecama doblado y envuelto en plástico, tal y como se exhibe en los estantes de las tiendas de retail. En esta segunda instalación-cama, la imagen generada con inteligencia artificial se basa en una fotografía histórica de una mujer pegándole un carterazo a uno de los manifestantes de una marcha neonazi.

En esta icónica imagen, tomada en Suecia en 1985, se percibe una doble condición de vulnerabilidad. Por un lado, un joven rudo que es disminuido ante el golpe de una mujer enfadada, y por el otro, una señora aún herida por los recuerdos de su madre en un campo de concentración. Aquí la vulnerabilidad parece invertirse, pues la mujer indefensa se convierte, por un instante, en la figura de poder. Sin embargo, su coraje es una manifestación de su impotencia ante un exterminio inolvidable. No solo por su magnitud histórica, ni por la imposibilidad de superar la muerte traumática de un ser querido, sino además por la persistencia de la ideología que se revela en cada marcha neonazi.

Al insertar la imagen en un programa de inteligencia artificial, se encomienda a la máquina decodificar las complejidades emocionales de la escena, intentando captar las reverberaciones de una serie de vivencias que nunca ha experimentado y que jamás conocerá. Por ello, la operación realizada por Mariana es un imposible concretado, un proceso que se lleva a cabo a medias, constituyéndose como un experimento que empuja los límites de la inteligencia artificial. En este sentido, la imagen resultante consiste en la manifestación gráfica de una quimera, concentrando la tensión entre el pensamiento humano y lo que podríamos llamar su sucedáneo.

Mariana Najmanovich, “Pantallas blandas III”, óleo sobre tela, silicona e hilo. Foto: Felipe Ugalde
Mariana Najmanovich, “Pantallas blandas III”, óleo sobre tela, silicona e hilo. Foto: Felipe Ugalde

Otra imagen generada por inteligencia artificial forma parte de Pantallas Blandas III, una especie de tele antigua que cuelga a medio camino entre las instalaciones-cama. La escena remite a los cuadros de lecciones de anatomía, un tema clásico de la historia del arte que representa el momento de la disección corporal con fines académicos. La pintura más conocida dentro de la tipología es Lección de Anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de Rembrandt.

En la obra del maestro neerlandés, un afamado médico cirujano realiza la disección pública del cuerpo de un criminal condenado a muerte. Los espectadores visten trajes pomposos, a tono con la ocasión especial. Dado que, en la época de Rembrandt, la Cofradía de Cirujanos de Ámsterdam permitía solo una disección pública al año, el suceso se vivía como todo un espectáculo. De hecho, la gran demanda por asistir al evento ameritaba el cobro de entrada.

En la obra de Mariana, una de las enfermeras presentes en la operación apunta a lo que parece ser el torso del criminal-criatura-humanoide, como dibujando con el dedo el trayecto que debería seguir el bisturí. El acontecimiento es presenciado por otras once enfermeras que rodean a la figura central. Aunque los gestos en sus rostros son apenas perceptibles, la inclinación de sus cuerpos hacia adelante delata su avidez por contemplar la miseria del condenado, cuyas partes, desparramadas, se desbordan de la camilla.

A diferencia de las otras dos Pantallas Blandas, la piel sintética que recubre esta instalación no presenta relieves en forma de labios, sino solo los pares de ojos, que representan a decenas de espectadores virtuales que se unen a las enfermeras para ver el espectáculo.

Mariana Najmanovich, Utopía I y II, 2023, óleo sobre papel, 75 x 57 cm. Foto: Felipe Ugalde

El impulso morboso vuelve a manifestarse en las pinturas Utopía I y II, las cuales nos transportan a una especie de coliseo moderno donde se desarrolla una escena cautivadora. Cada cuadro muestra a un individuo siendo invadido por una maraña de cables. La finalidad específica del procedimiento no está clara, pero su violencia resulta evidente. Pareciera tratarse de una especie de tortura: más allá de su propósito utilitario, los seres se someten al cablerío como parte del procedimiento.

Desde las gradas, los espectadores son testigos del acontecimiento. En Utopía II no alcanzamos a verlos, ya que el encuadre se corta a la altura de un conjunto de doctores operando en segundo plano. En Utopía I, en tanto, once hombres con aspecto de aristócratas, absortos en la escena, devoran la desgracia de la víctima con los ojos. Ambas pinturas encapsulan el mensaje de esta sobrecogedora exposición: la imposibilidad de disociar las implicancias antiéticas de los avances tecnológicos del sistema socioeconómico que las avala.


Pantallas Blandas, de Mariana Najmanovich, se presenta hasta el 27 de marzo 2024 en Galería Aninat, Alonso de Córdova 4355, Vitacura, Santiago de Chile.

Victoria Abaroa

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad del Desarrollo (UDD - Chile), donde se desempeñó como ayudante de Periodismo Interpretativo. Cuenta con una especialización en Social Marketing de Northwestern University, y ha realizado múltiples cursos sobre comunicaciones en el campo de las artes visuales dictados por Node Center for Curatorial Studies (Berlín). Sus textos han sido publicados en Artishock y en la Revista Ya.

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