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DESDE LOS MÁRGENES. GUMIER MAIER EN LOS 80

Por Natalia Pineau | Curadora

Desde los márgenes recorre la trayectoria de Jorge Gumier Maier entre 1978 y 1989, desde que comenzó su carrera en el ámbito artístico y cultural de Buenos Aires, hasta que fue convocado por el Centro Cultural Ricardo Rojas para dirigir su galería de arte.

Iniciada en tiempos de dictadura, y concentrada en la esfera de las artes visuales, la producción de Gumier Maier (1953-2021) se desarrolló en un primer momento dentro de los acotados espacios de expresión habilitados por el gobierno militar.

A partir de 1983, con la apertura democrática, su creatividad se expandió hacia múltiples prácticas disciplinares y diversas actividades contraculturales, disidentes con respecto al régimen sociocultural imperante.

Este segundo momento se desplegó en el floreciente circuito alternativo, en los locales nocturnos de esparcimiento y experimentación artística que conformaron el underground porteño, y en los ámbitos marginales de producción intelectual.

Así, durante los años 80, Gumier Maier fue tejiendo una trama que enlazó la creación plástica, la actuación teatral y performática, la producción de escenografías y vestuarios, la crítica de arte, la escritura de ensayos sobre la cuestión genérico-sexual y el activismo dentro del movimiento homosexual.

Muchas de las piezas que pueden verse en estas salas se exhiben al público por primera vez, mientras que otras tantas solo fueron expuestas en el momento de su realización. Esta reunión inédita alumbra así un trayecto desconocido de la carrera de Gumier Maier, etapa que, desde el presente, se muestra como condición de posibilidad de la práctica artística y curatorial que emprendería luego, durante los años 90.

Gumier Maier, Sin título, 1979. Grafito sobre papel, 36 x 25 cm. Colección particular. Cortesía: MNBA

1.

Durante su adolescencia, Gumier Maier estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, asistió al taller de grabado de Mabel Rubli, visitó asiduamente el Instituto Di Tella y se vinculó con el ambiente musical alternativo. Además, se conectó con el budismo, filosofía que continuó investigando a lo largo de su vida.

En su temprana juventud, ingresó a la carrera de Psicología y se dedicó de manera casi exclusiva a la actividad política desde las filas del PCR (Partido Comunista Revolucionario). En 1978, tras el golpe de Estado de 1976 y el insilio al que se vio obligado, retomó sus antiguos intereses.

Aquel año, mientras profundizaba en sus conocimientos sobre historia del arte, realizó una serie de pinturas, collages y dibujos en los que se advierte la resonancia de diversos movimientos de vanguardia, como el surrealismo, y de artistas como Jean Dubuffet, Libero Badii y René Magritte. Al poco tiempo, inició su actividad como crítico de arte en Expreso Imaginario, revista que se presentaba como “un viaje por los espacios no anquilosados de la mente”.

Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA
Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA

2.

A mediados de 1982, tras el golpe que implicó para el gobierno de facto la derrota en la Guerra de Malvinas, la población civil abandonó paulatinamente el encierro y el aislamiento al que se había confinado. Por entonces, comenzaron a reorganizarse los ámbitos político, social y cultural.

En este contexto, Gumier Maier se vinculó a otros homosexuales, con quienes mantuvo encuentros asiduos. En estas reuniones compartían sus experiencias vitales, discutían sobre su deseo e identidad, y estudiaban diversos textos. Algunas de estas lecturas colectivas fueron La historia de la sexualidad, de Michel Foucault, El deseo homosexual, de Guy Hocquenghem, El Anti Edipo, de Guilles Deleuze y Félix Guattari, además de ensayos y artículos de Néstor Perlongher.

Por esos años, Gumier Maier realizó una serie de retratos de sus amores, parejas y amantes y de otros varones que atrajeron su mirada. Dibujos, pinturas y calcos en yeso los muestran desnudos, semidesnudos o vestidos, y en diferentes situaciones y actitudes eróticas.

Pertenece a la misma época un conjunto de obras que representan buzos y nadadoras, cuyo tratamiento plástico se caracteriza por el empleo del primer plano y la profusión de diversas cualidades de color y de trazos.

Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA
Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA
Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA

3.

La apertura democrática acompañó el renacer del movimiento homosexual. Formado por diferentes agrupaciones, sus acciones estuvieron dirigidas a visibilizar y revertir las dramáticas experiencias de quienes no se ajustaban al sistema genérico-sexual: el ataque en las calles, el asesinato, la represión y detención policial, y la discriminación social.

Una de esas agrupaciones fue el GAG (Grupo de Acción Gay), nombre que adoptó el núcleo de homosexuales con el que Gumier Maier se reunía desde mediados de 1982. Integrado por profesionales, artistas y exmilitantes de izquierda, el GAG expresó su posición política en las consignas que acompañaron sus manifestaciones callejeras, en Sodoma —la revista del grupo—, y en los textos que Gumier Maier escribió por entonces en Cerdos & Peces y El Porteño, publicaciones que abordaban temas “tabú” y disruptivos para el momento.

Facundo de Zuviría, Gumier Maier en la Murga de San Telmo, 1988-2023. Fotografía analógica, b&n, 35 mm, digitalizada; impresión actual, 40 x 30 cm. Copia de exhibición. Cortesía del artista y MNBA
Facundo de Zuviría, Gumier Maier en la Murga de San Telmo, 1988-2023. Fotografía analógica, b&n, 35 mm, digitalizada; impresión actual, 40 x 30 cm. Copia de exhibición. Cortesía del artista y MNBA

4.

Durante los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín, el circuito underground que había comenzado a gestarse hacia fines de la dictadura se expandió con la apertura de espacios como Cemento y el Parakultural. Gestionados por artistas, a lo largo de la noche alternaban el ambiente de una discoteca, los recitales de rock, los números escénicos, las performances y las lecturas de poesía.

En este “engrudo”, como lo definió Fernando Noy —uno de los protagonistas del under—, Gumier Maier desarrolló distintos shows caracterizados, como Brunilda Bayer, “la hija bahiana y travesti de Osvaldo de Bayer”, según sus palabras. Con este personaje también desfiló en murgas de carnaval en compañía de Humberto Tortonese, Alejandro Urdapilleta y Batato Barea, tres figuras clave del “destape” artístico y político-sexual de los años 80.

Para la misma época, Gumier Maier participó en diferentes eventos escénicos en el Teatro Espacios, una sala que funcionaba por fuera del circuito comercial y que daba cabida a la experimentación de las nuevas generaciones.

Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA
Vista de la exposición “Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80”, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Buenos Aires, 2024. Cortesía: MNBA

5.

Hacia fines de los años 80, Gumier Maier realizó una importante cantidad de obras con pintura de pared y témpera sobre papel. Estos materiales signaron gran parte de la producción de los artistas de entonces, entre otras razones, porque les permitía elaborar pinturas de grandes dimensiones ―como exigían los parámetros de la época― a un costo accesible. Además del tradicional papel madera y de la cartulina, Gumier Maier también reutilizó afiches publicitarios y periódicos, en los que integró sus motivos y leyendas a la composición original.

Protagonizadas por sujetos masculinos, muchas de estas obras recuperan aspectos de la pintura metafísica de artistas como Giorgio de Chirico o Lino Enea Spilimbergo: horizontes lejanos, perspectivas exacerbadas y rebatidas, y figuras solipsistas. También aparecen rasgos de la pintura manierista de Miguel Ángel, Rafael y Parmigianino, entre otros, como cuerpos desproporcionados, monumentales o lánguidos, y escenarios inverosímiles. Gumier Maier retoma, además, elementos clásicos: paños drapeados, objetos de sesgo marmóreo y escenas mitológicas como la del abandono de Ariadna por parte de Teseo.

El rescate del arte del pasado y la conjunción aleatoria de características de diversos estilos vinculan las obras de Gumier Maier de este período con la Transvanguardia italiana, tendencia nacida entre fines de la década del 70 y comienzos de los años 80 que tuvo gran impacto en el campo local. Sin embargo, lejos de la exaltación del color que muestra la producción de los italianos y la de muchos de los argentinos, su paleta se restringió a unos pocos colores ―negro, gris, blanco y azul―, a los que sometió a diferentes formas de desaturación.

Gumier Maier, Ilustración para Fin de siglo, nº 8, Buenos Aires, febrero de 1988. Acrílico, témpera y bolígrafo sobre papel, 32,5 x 41 cm. Colección particular. Cortesía: MNBA

6.

Entre 1987 y 1989, Gumier Maier colaboró de manera periódica como ilustrador de las revistas El Porteño y Fin de Siglo. Los originales deestas ilustraciones, realizados en témpera sobre papel con toques de acrílico, presentan varios de los rasgos de las pinturas que elaboró durante la misma época. Junto con estos, también se muestran motivos decorativos que, ya presentes en algunas de sus obras de comienzos de la década, anticipan las formas abstracto-geométricas de su producción de los años 90.

En Fin de Siglo, Gumier Maier trabajó además como diseñador gráfico, y desarrolló varias de sus llamativas y disruptivas portadas. Como crítico de arte de la misma publicación, fue uno de los pocos, si no el único, que registró las primeras exposiciones de los artistas que luego se transformarían en referentes de la década del 90, en parte gracias al impulso de Gumier Maier en su rol de curador de la galería del Centro Cultural Rojas.

Mientras tanto, continuó animando la escena del under: participó en la organización de varios eventos, confeccionó vestuarios y exhibió sus pinturas en las paredes de la escena alternativa nucleada en la noche porteña.


Desde los márgenes. Gumier Maier en los 80 podrá visitarse hasta el 24 de marzo de 2024 en las salas del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), ubicado en Av. del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires.

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