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TODAVÍA SOMOS EL TIEMPO: ARTE Y RESISTENCIA A 50 AÑOS DEL GOLPE

En su poema Aniversario, publicado en 1954 en Lagar, Gabriela Mistral evoca un proyecto de resistencia que asume el rol de la memoria en la construcción de presentes y futuros. “Todavía somos el tiempo”, escribe, relatando el vínculo intrínseco entre el amor y el dolor. Reconociendo desde el amor las heridas abiertas de la historia y por lo tanto de la guerra, Aniversario devela una práctica colectiva, urgente y contingente de liberación, además de un trabajo incesable por un mundo más justo.

El título de esta exposición honra la poesía resiliente, las pedagogías radicales y las políticas emancipadoras de Mistral, y con ello el proyecto de muchas y muchos otros que desde la cultura han luchado por una tierra en reciprocidad. El título honra, en otras palabras, el tiempo decolonial de la lucha por la dignidad.

El contexto que nos reúne hoy es el de otro aniversario: la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. A través de más de cien obras de artistas y colectivos de diferentes generaciones, además de decenas de publicaciones y archivos provenientes de centros de documentación en y fuera de Chile, esta exposición invita al público a pensar el arte en relación al golpe desde una perspectiva decolonial, imaginando otros modos de habitar, ser, hacer, aprender, sentir, amar y escuchar.

Por lo mismo, esta exposición reconoce el rol del imperialismo y el capitalismo global en los eventos que dieron inicio a la dictadura y luz verde a su continuidad, presentando al arte y al tiempo como un proyecto comunitario de liberación, justicia y reparación.

La exposición se divide en cinco secciones instaladas en los dos pisos del Centro Nacional de Arte Contemporáneo (CNAC): “Encuentros: archivos en acción”, “Memoriales sónicos”, “Solidaridades transnacionales”, “Arquitecturas urgentes” y “Ecologías de reciprocidad”.

Obras en la sección “Encuentros: archivos en acción” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

Todavía somos el tiempo comienza en el hall central del CNAC, donde se instala la sección “Encuentros: archivos en acción”. Compuesta por obras de arte, gráfica impresa, archivos y publicaciones, esta sección contiene una gran estructura oval en el centro del hall cuyo diseño posibilita instancias de socialización y metodologías pedagógicas radicales.

Iconográficamente, esta estructura oval recuerda la forma del Estadio Nacional, el establecimiento deportivo en la comuna de Ñuñoa que inmediatamente después del golpe se convirtió en un centro de detención y muerte. La imagen del Estadio es aquí convertida en un sitio de memoria que congrega y se expande geográficamente hacia el CNAC en la comuna de Cerrillos, indicando que, tal como el Estadio, el edificio que hoy alberga la exposición fue también un centro de tortura.

En este sentido, esta sección propone que el edificio del CNAC y su memoria (o su historia) no pueden pensarse sino en relación con las muchas instancias espaciales represivas que existieron a lo largo de todo Chile. Su memoria es el reconocimiento del duelo que es temporal y espacial simultáneamente, y por lo tanto impulsa la creación de discursos y acciones decoloniales que proponen un futuro diferente en un presente que se moviliza en colectividad.

“Encuentros: archivos en acción” funciona entonces como una extensión de la comuna de Cerrillos que, como tal, existe y resiste desde sus cordones industriales, organizaciones sindicales, movimientos obreros y otras organizaciones sociales. Al mismo tiempo, dicha existencia y resistencia no ocurre de manera aislada, sino que en conjunto con otras prácticas similares en comunas y municipalidades a lo largo del país y sus diferentes territorios. Ocurren, puesto de otro modo, en la territorialidad. 

“Encuentros: archivos en acción” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obra en la sección “Encuentros: archivos en acción” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

Entendiendo a la territorialidad como una construcción cultural que relaciona lo político con la memoria y lo habitable con la dignidad y la reciprocidad entre los humanos y todo lo vivo, las obras, archivos y publicaciones en esta sección visibilizan la presencia histórica de diferentes luchas sociales a través del país.

La metáfora de dicho proyecto compartido ocurre en esta exposición desde la estructura oval en tanto archivo abierto y colectivo. Su forma y su memoria denotan también al diseño como una herramienta clave para combatir la realidad vertical y jerárquica del mundo.

En este sentido, “Encuentros: archivos en acción” funciona como el corazón palpitante de la muestra, proponiendo al arte como un sistema sensible de acción, convocación y discusión que resiste a la contemplación desafectada y atemporal del pasado y sus monumentos. El arte en este contexto reconoce las diversas formas y discursos disidentes a la dictadura y sus ruinas, creando modos estéticos, éticos y políticos posibles de habitar y relacionarse en el campo de lo comunitario.  

Obras en la sección “Memoriales sónicos” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

La segunda sección de la exposición, “Memoriales sónicos”, se enfoca en la agencia de la voz y la escucha en la construcción de la memoria, interponiendo lo sónico al régimen hegemónico de la visión como único registro de verdad.

En este sentido, esta sección cuestiona la autoridad del ojo en el arte y su historia, además de las maneras en que dicho canon discrimina otros sentidos y facultades, incluyendo la ceguera. Al mismo tiempo, la agencia de lo sónico transgrede la autoridad de la televisión que, durante la dictadura, no sólo censuró la información, sino que también la convirtió en espectáculo.

Esta sección refuerza entonces diferentes sistemas y medios de resistencia como por ejemplo la radio, subrayando además las prácticas orales, los murmullos, y también la lectura. Se trata de una instancia para pensar la memoria en y con el tiempo, en vez de como evento del pasado lineal que la modernidad convierte en historia y por lo tanto en olvido.

Voluspa Jarpa, Historia/Histeria, 2006, en la sección “Memoriales sónicos” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Voluspa Jarpa, detalle de Historia/Histeria (2006), en la sección “Memoriales sónicos” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obras en la sección “Memoriales sónicos” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obra de Juan Downey en la sección “Memoriales sónicos” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

En este sentido, lo sónico no es necesariamente lo sonoro o lo que suena fisiológicamente, sino lo que nos invita a recordar, sentir y expandir los ruidos revolucionarios, los discursos desobedientes, las protestas y las escuchas, además de las historias de clandestinidad y de las hablas y relatos de las culturas y subjetividades no hegemónicas.

Es aquello que nos recuerda la lucha y el dolor de las personas desaparecidas, asesinadas, torturadas o exiliadas, pero además el amor de sus hijas, sus madres, sus seres queridos y el cuerpo colectivo de un país que en duelo sigue luchando, pues aún los escucha y los siente en el pasado, el presente y la construcción de futuros. 

Las obras en esta sección incluyen fotografías, videos, instalaciones, arpilleras y pinturas que reflexionan y expanden las demandas de justicia y liberación en relación con el pasado dictatorial y su presente neoliberal desde la metodología crítica de lo sónico.

Incluyen, entre otras obras, intervenciones radiales de los discursos del presidente Salvador Allende, narrativas sobre la censura colonial de las lenguas y los saberes indígenas, y fotografías documentales que, aunque no las escuchemos fisiológicamente, aún podemos oír los cantos, reclamos, y demandas por justicia y por verdad que de ellas emanan.

Obras en la sección “Solidaridades transnacionales” de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

“Solidaridades transnacionales”, por su parte, reúne diferentes instancias de solidaridad transnacional generadas por movimientos culturales antiimperialistas en defensa de las víctimas de la dictadura. Presentando una red de relatos compartidos que lucharon en contra de las políticas dominantes en el contexto de la Guerra Fría y sus secuelas, “Solidaridades transnacionales” muestra una variedad de acciones políticas y solidarias realizadas fuera de Chile mediante exposiciones de arte, la creación de centros culturales, publicaciones antifascistas, acciones de arte en el espacio público, boletines informativos de derechos humanos, y diferentes tipos de memoriales.

Ofreciendo un registro en torno a la efectividad de la cultura y la solidaridad transnacional en la lucha contra la muerte y el fascismo en Chile, esta sección reconoce, por ejemplo, el trabajo de escritoras de arte gestionando puestos académicos en reconocidas universidades en Estados Unidos como el MIT para artistas detenidos en Chile. En este sentido, la sección expone claramente la relación entre arte, educación y activismo anti imperialista en el marco regional y global. 

Esta sección incluye obras de arte además de afiches y otros documentos gráficos, material audiovisual, arpilleras y archivos. Juntos, estos trabajos demuestran no solo la presencia de variados sistemas de organización en el tejido solidario cultural antifascista, sino también el papel central del imperio estadounidense en el diseño y la continuidad del golpe.

Demuestran, puesto de otra manera, que el golpe no fue un evento que ocurrió solo en Chile, sino que en las Américas y el mundo. Como se sabe, su efectividad genocida pudo inyectar por primera vez en el mundo un “milagro” económico cuyo modelo de libertad desigual hoy domina al planeta.

Patricio Vogel, Fulbet, 2004-2005, en “Solidaridades transnacionales” de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

“Solidaridades transnacionales” también incluye obras de artistas en el exilio y dos videos realizados por las curadoras específicamente para esta instancia expositiva con participantes del movimiento de la solidaridad en el exterior, denotando la convivencia intrínseca entre la estética y la acción.

Desde la solidaridad transnacional, esta sección nos recuerda, como lo pondría Mistral, que “todavía somos el tiempo”, a pesar de que habitamos un mundo que todo lo borra y todo lo olvida. Y justamente porque “todavía somos el tiempo” existe la escritura, el arte, la cultura y ciertamente la solidaridad como frentes políticos e interseccionales para la acción decolonial. Esta sección es prueba de ello.  

El golpe no solo inauguró el proceso de privatización en la planificación y el control de la vivienda mediante la normalización neoconservadora de la austeridad y el ahorro, homogeneizando la vivienda como espejo de la homogeneización que entonces se imponía en el cuerpo social. También prohibió y reprimió la expresión artística y corporal que buscaba la liberación en el espacio público, cubriendo con pintura blanca los miles de murales y rayados colectivos inscritos a lo largo del país.

Obras en la sección «Arquitecturas urgentes» de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obras en la sección «Arquitecturas urgentes» de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obras de Leonardo Portus en la sección «Arquitecturas urgentes» de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obras en la sección «Arquitecturas urgentes» de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

De la noche a la mañana, la dictadura hizo desaparecer el registro gráfico de una época de emancipación y socialización, castigando además a sus creadores mediante el encarcelamiento, la tortura, el exilio, o incluso la muerte. Considerando lo anterior, “Arquitecturas urgentes” reflexiona sobre la capacidad de la arquitectura de crear espacialidades y materialidades sociales al servicio de las demandas de justicia que avanzan hacia la dignidad de la vivienda, el derecho a la recreación en los balnearios populares y el uso creativo y contingente del espacio público.

De esta manera, esta sección rinde homenaje a la arquitectura social y al trabajo de organizaciones como la Corporación del Mejoramiento Urbano (CORMU), que comenzaron con el proyecto reformista de la década de los sesenta y continuaron durante la Unidad Popular. Esta sección también reconoce el papel de la arquitectura moderna en la segunda mitad del siglo XX en la América Latina del llamado Tercer Mundo, en relación con los conceptos coloniales de progreso y modernidad, o lo que es lo mismo, olvido y destrucción.

Desmantelando así al imperio de lo monumental y lo permanente mediante los tropos de lo urgente y lo colectivo, la arquitectura y el diseño funcionan aquí como herramientas sociales y contingentes, en oposición a monumentos estéticos formales, atemporales, indistintos y comerciales. En este sentido, “Arquitecturas urgentes” critica lo corporativo inmobiliario y se aboca al derecho a habitar como seres humanos y no como usuarios. 

Considerando todo lo anterior, “Arquitecturas urgentes” incluye obras y documentos que visibilizan procesos brigadistas y de rayado callejero, además de dibujos arquitectónicos realizados por presos políticos en centros de tortura. Incluye también obras de arte que critican la arquitectura mobiliaria y corporativa apoyada y reforzada por el régimen dictatorial, además de trabajos en torno a los muros del estallido social y las políticas narrativas del sueño por un progreso que, en realidad, no es sino el sueño de la modernidad colonial. 

Obras en la sección “Ecologías de reciprocidad” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo
Obra de Bernardo Oyarzún en la sección “Ecologías de reciprocidad” en la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

Finalmente, “Ecologías de reciprocidad” enfatiza el rol de la cooperación entre los seres vivos en la era del Capitaloceno, la etapa geológica actual de la tierra impulsada desde comienzos de la colonia por el extractivismo capitalista.

En Chile, la dictadura y su Constitución neoliberal en curso han reforzado esta realidad global catastrófica, destruyendo las tierras, las aguas, los lugares y los saberes sagrados. En los últimos años, hemos sido testigos de muchas y muchos defensores de lo humano y no humano que por reclamar la soberanía de sus pueblos y por protestar contra el egoísmo y la ambición del imperio multinacional han sido perseguidos, criminalizados.

Muchas y muchos han perdido sus vidas. La urgencia de sus luchas y el poder de sus memorias son el registro de un proceso no sellado, de una guerra inconclusa, de una dictadura fantasmal que todo lo ahoga. El planeta siente y resiente la guerra del Capitaloceno. 

Esta sección reúne obras de arte que desde diferentes medios y narrativas dan cuenta del legado de la dictadura en la crisis ecológica y ambiental por la que hoy atraviesa Chile, demandando justicia para la vida en el eco-cosmos y para los saberes indígenas.

Seis hermanos, de Cristián Silva, en «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

“Ecologías de reciprocidad” reconoce también que la lucha contra el Capitaloceno ha existido desde su mismo origen, cuando la Europa colonial se expandía hacia Abya Yala a comienzos del siglo XVI. Conocido es el libro de artista del intelectual inka Felipe Guamán Poma de Ayala (ca. 1535-1616), en cuyas páginas demuestra el genocidio que entonces ocurría en Tawantinsuyu desde las tecnologías coloniales.

De hecho, el referente de Guamán Poma cruza la totalidad de esta exposición que, desde un tiempo decolonial y una metodología interseccional, ofrece modos creativos y discursivos para pensar el golpe y resistir a su continuidad.

Reuniendo trabajos que varían entre instalación, pintura, dibujo, video, collage, fotografía, gráfica, y textil, “Ecologías de reciprocidad” muestra entonces diferentes formas de resistencia frente al ecocidio neoliberal que trajo el golpe y sus sistemas de monocultivos controlados por empresas multinacionales, denunciando el epistemicidio del progreso diseñado por el triste legado de la modernidad desde la invención de América en el siglo XVI.

Proponiendo modos decoloniales de habitar e imaginar la tierra o “las aguas que no duermen”, como nos dice en otro de sus versos Gabriela Mistral, los trabajos aquí agrupados ensayan sistemas de ser, hacer y convivir que avanzan hacia un futuro eco-crítico con memoria y en reciprocidad. 

Vista de la muestra «Todavía somos el tiempo», CNAC, Santiago, 2024. Foto: Centro Nacional de Arte Contemporáneo

Todavía somos el tiempo: arte y resistencia a 50 años del golpe se presenta del 4 de noviembre de 2023 al 24 de marzo 2024 en el Centro Nacional de Arte Contemporáneo (CNAC), ubicado en Pedro Aguirre Cerda 6100, Cerrillos, Santiago de Chile.

Equipo curatorial: Florencia San Martín, Claudia Del Fierro, Carolina Arévalo

Museografía: Pedro Chavarri

Diseño y mediación: Valentina Menz

Investigación en torno al territorio: Matías Gamboa

Artistas y colectivos

Alejandra Prieto, Alejandro Moreno, Alfonso Barrios, Alfredo Jaar, Alicia Villarreal, Ana María Rojas, Antoni Muntadas, Armindo Cardoso, Astrid González, Bernardo Oyarzún, Brigada Luis Corvalán, Camila Ramírez, Carlos Altamirano, Carmen Berenguer, Cecilia Vicuña, Claudio Correa, Claudio Pérez, Colectivo Ultimaesperanza, Colectivos de arpilleristas, Cristián Silva, Daniela Pizarro Torres, Francisca Montes, Fernando Undurraga, Gianfranco Foschino, Gonzalo Aguirre, Gonzalo Cueto, Gonzalo Díaz, Guillermo Deisler, Guillermo Moscoso, Guisela Munita, Ángela Ramírez y Carolina Sepúlveda, Héctor Salgado, Ignacio Gumucio, Ingrid Wildi Merino, Ivo Vidal, José Balmes, Juan Castillo, Juan Dávila, Juan Downey, Julia San Martín, Kena Lorenzini, Kika Mazry, LAGDA, Leo Portus, Lotty Rosenfeld, Luis Poirot, Máximo Colón, Máximo Corvalán-Pincheira, Marcelo Montealegre, Marcelo Montecino, María Verónica San Martín, Mario Fonseca, Marisa Cornejo, Matías Celedón, Miguel Ángel Vidaurre, Miguel Lawner, Miguel Montecinos, Nicholas Jackson, Nicolás Rupcich, Nido Textil, Pablo Langlois, Pablo Serra, Patricio Salinas, Patricio Vogel, Paula Baeza Pailamilla, Paz Errázuriz, Pedro Alonso y Hugo Palmarola, People’s Painters, Pésimo Servicio, Pilar Quinteros, Piñen, Rafael Alberti, Rainer Krause, Rodrigo Arteaga, Rodrigo Castro Hueche, Rodrigo Rojas de Negri, Rosario Perriello, Sebastián Preece, Sylvain Julienne, Tarix Sepúlveda, Vania Caro, Voluspa Jarpa, Yeguas del Apocalipsis

Instituciones y personas colaboradoras

Agrupación de Derechos Humanos Cerrillos; Archives of American Art, Smithsonian Institution; Universisty of Connecticut; Archivo Originales Fadeu de la Universidad Católica de Chile; Biblioteca Nacional de Chile; Brigada Ramona Parra Cerrillos; University of California, Santa Barbara; Ciudad Ecológica Villa Santa Adela; Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi; Domo Witral Warriache; Ex trabajadores y dirigentes de Cordones Industriales Maipú Cerrillos; Lehigh University; Museo de la Memoria y los Derechos Humanos; Museo de la Solidaridad Salvador Allende; NACLA, North American Congress on Latin America; Universidad de Chicago; Ukamau Cerrillos; Catalina Martínez; Wamán; Cristián Gómez-Moya; Gastón Soublette; Miguel Lawner; Miguel Montecinos; Pedro Montes; Sokio; Verónica de Negri y Monserrat Rojas Corradi.

*Esta exposición fue comisionada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a la historiadora del arte Florencia San Martín y la artista Claudia del Fierro en el contexto de las conmemoraciones en torno a los 50 años.

**Texto escrito por la curadora Florencia San Martín para acompañar la exposición

Florencia San Martin

Nace en Santiago, en 1982. Profesora Asistente de Historia del Arte en Lehigh University, donde enseña y escribe sobre arte contemporáneo en las Américas y el contexto global, metodologías decoloniales e historia de la fotografía. Florencia tiene un PhD y un MA en Historia del Arte otorgado por Rutgers University, un MFA en Escritura Creativa por NYU y una licenciatura en Artes Visuales por la Universidad Católica de Chile.
Es co-editora del volumen “The Routledge Companion to Decolonizing Art History” (Routledge, 2024), “Dismantling the Nation: Contemporary Art in Chile” (Amherst, 2023), y el número especial “Decolonizing Contemporary Latin American Art” (Arts/MDPI, 2020). Sus ensayos, capítulos de libro y reseñas han aparecido en lugares como ASAP/J; Latin American and Latinx Visual Culture; y TRANSMODERNITY; Wiley Blackwell; y Anales de Literatura Chilena. Su investigación ha sido apoyada por instituciones como el Smithsonian American Art Museum; Crystal Bridges Museum of American Art; y las universidades de Lehigh, Rutgers y California State.

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