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VÍCTOR CASTILLO: EL LOCO 

Después de su paso por diversas muestras internacionales, las inquietantes obras de Víctor Castillo hacen su primera presentación en Chile en la Galería Isabel Croxatto, desafiando con su estética pop surrealista el sistema capitalista global.

Tras haberse distanciado de la escena artística chilena, donde fue ninguneado durante más de una década debido a su estilo único, hoy su obra, de trasfondo crítico, es ampliamente reconocida fuera de su país.

Tal y como la figura del bufón de la corte medieval, que inspiró la carta del Loco del tarot, el artista nos brinda una sabiduría que invita a reconsiderar su condición de outsider. 


Víctor Castillo descubrió el dibujo en uno de sus cuadernos de la infancia durante una de las últimas visitas a la casa de su abuela, hace unos 20 años. En la ilustración, vemos a un chico detenido al centro del plano de manera despreocupada, ignorando que justo frente a él se abre un abismo mortal. En el extremo inferior derecho de la imagen, en una mezcla de tipografía imprenta y manuscrita se lee “ES Victor” (sin tilde en la Ia i). El artista no recuerda el momento exacto en el que lo hizo, pero le pareció tan tremendamente impactante que decidió conservarlo.  

La descripción del dibujo infantil coincide con la ilustración de la carta del Loco en la versión más clásica del tarot, el de Marsella. Independientemente de si se cree o no en el poder adivinatorio de la cartomancia, la popularidad alcanzada por el Loco es innegable. Se trata de un arquetipo que se instala en la tradición de múltiples disciplinas artísticas como la música, las artes visuales y el teatro. De hecho, se cree que pudo haber inspirado a algunos de los personajes más famosos de la literatura de Shakespeare, como The Fool en el Rey Lear y Feste en Noche de Reyes.  

En estas obras, el personaje asume el rol de comentar y reflexionar sobre la trama, de manera similar al coro en la tragedia griega. Al igual que su contraparte histórica, la figura del bufón de la corte medieval, el Loco se presenta como el único capaz de criticar al rey. A través de sus sátiras, el bufón manifiesta una sabiduría inesperada, que lo posiciona como el personaje más sensato de las obras. 

Víctor Castillo, Sharpy, 2023. Acrílico sobre lienzo, 60 x 60 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

Más de cuatro décadas después de que Víctor Castillo se apropiara de la imagen del Loco en aquel dibujo olvidado, el arquetipo reaparece hoy de manera explícita en un lienzo de más de un metro de largo, expuesto hasta el 6 de enero en el Local 2 de la Galería Isabel Croxatto. En la pintura, el Loco es representado de manera totalmente distinta, inspirada en una fotografía de los años 50 de un niño colgando juguetonamente de una rama, cabeza abajo. 

Como es característico en todas las obras de Castillo, la imagen primigenia es reinterpretada a través de su estética peculiar: una suerte de arte Lowbrow sofisticado, mezclado con un crítico Surrealismo Pop. Si bien el chico colgando del árbol resulta ser la representación del Loco más evidente en la exposición, lo cierto es que la esencia del arquetipo se manifiesta en cada una de las obras presentadas. 

Colores chillones propios de la estética psicodélica, personajes caricaturescos a lo hermanos Fleischer, y un trasfondo crítico definen las creaciones de Castillo. El artista desafía las convenciones del arte erudito al emplear técnicas de la  pintura clásica para plasmar imágenes de estilo pop. De esta manera, Víctor Castillo ha alcanzado un prestigio notable en una escena artística que le mantuvo las puertas cerradas durante más de una década. Según relata el propio artista en un video donde el actor Val Kilmer presenta su obra, el truco radica en estimular una reflexión crítica a través de imágenes a la vez crudas y humorísticas.  

Víctor Castillo, One More Last Shot, 2022. Tinta acrílica y aguada acrílica sobre papel Arches 640 gr, 38 x 38 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería
Víctor Castillo, One More Last Shot, 2022. Tinta acrílica y aguada acrílica sobre papel Arches 640 gr, 38 x 38 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

LA EDUCACIÓN DEL MIEDO 

Se escucharon cuatro disparos que provenían del exterior del colegio Insume. Acto seguido, la voz de un alumno, que Víctor no pudo reconocer, grita: ¡paco asesino! No pasaron ni dos minutos antes de que al menos 10 bombas lacrimógenas cayeran en el suelo del patio, cubriendo el ambiente en una espesa nube blanca. Los más de 200 niños comenzaron a agruparse en una esquina del colegio, tratando de alejarse lo más posible del lugar del impacto. Los estudiantes tosían de manera constante, mientras abundantes lágrimas corrían por sus mejillas.  

Víctor identifica ese día como la primera vez que fue víctima de la brutalidad militar durante la dictadura. Recuerda que tuvo que permanecer en el colegio durante casi dos o tres horas más de lo habitual, ya que los militares habían rodeado el edificio. Cuando finalmente pudieron salir, se percató de la presencia de más de 20 uniformados alineados en la puerta del recinto. Él y todos los demás niños tendrían que pasar entre la hilera de funcionarios armados, que apuntaban a los estudiantes con sus metralletas. 

— Me acuerdo que mi instinto fue tomar la mano de mi hermana, mientras pensaba «¿qué? ¿nos van a matar?”. Esa era la educación que nos estaban dando: el miedo. 

Víctor Castillo, Gato Loco, 2022. Acrílico sobre lienzo, 100 x 100 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería
Víctor Castillo, Gato Loco, 2022. Acrílico sobre lienzo, 100 x 100 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

La dictadura no fue la única forma de represión que experimentó el artista durante su infancia, ya que el cuerpo docente de su colegio también intentó restringir su libertad de pensamiento. Su conflicto con los profesores era aún más intenso que con una familia que lo había obligado a hacer la primera comunión en contra de su voluntad. Una de las experiencias que más lo marcó involucraba a un cura docente. Víctor le preguntó cómo era posible que Caín se hubiera encontrado con otras tribus después de huir tras matar a su hermano. ¿Acaso había existido un segundo Adán? 

— El tipo me dijo: «Mira, lo que pasa es que hay gente indiotizada que se hace preguntas estúpidas»; esa fue la respuesta del profesor. 

Más allá del ambiente represivo que marcó su infancia y adolescencia, Víctor guarda un especial cariño por estas etapas de su vida. Le iba bien en los estudios y tenía una excelente relación con sus compañeros. No tenía muchos amigos, pero nunca se sintió solo: el dibujo era esa compañía a la que le dedicaba tiempo mientras los demás salían al recreo. 

La familia de Víctor nunca mostró interés en visitar espacios expositivos ni en los grandes maestros de la Historia del Arte. Sin embargo, sí compartían un gusto por el dibujo, especialmente sus abuelos, quienes cubrían las paredes de la casa con hojas y hojas repletas de dibujos. 

— Hay uno que recuerdo con mucha claridad, que era una especie de barco victoriano de madera, con diferentes pisos y chimeneas. La nave estaba subiendo por un acantilado mediante unas patas largas mecánicas. Ahora que lo pienso era una especie de surrealismo pop. 

Al igual que ocurrió con este barco onírico, Víctor comenzó a nutrirse de otras imágenes de fantasía, gran parte de ellas provenientes de los dibujos animados que veía por televisión, como los Looney Toons y Betty Boop. En las paredes de la Galería Isabel Croxatto se pueden identificar al lobo del cortometraje de Los tres cerditos de Disney y a uno de los gatos locos que aparecían en un episodio de El Súper Ratón. Justamente, la obra titulada Gato Loco toma su inspiración de ahí, así como de un aviso de publicidad de gaseosa de los años 50. Otro arsenal de referentes para Castillo. 

Víctor Castillo, Picnic Boy, 2023. Acrílico sobre lienzo, 150 x 150 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería
Víctor Castillo, Picnic Boy, 2023. Acrílico sobre lienzo, 150 x 150 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

Frente a Gato Loco se despliega el lienzo Picnic Boy, posiblemente la obra que mejor condensa el carácter psicodélico de la exposición. En el caso de la producción artística de Víctor, este elemento va altamente ligado a sus gustos musicales, particularmente el rock progresivo. La influencia de bandas como Pink Floyd y King Crimson resulta innegable. De hecho, la referencia a esta última se hace explícita a través del tatuaje dibujado en el estómago del Loco: el ícono de un sol y una luna superpuestos que aparece en la portada del disco Larks’ Tongues in Aspic, de 1973. 

La intención de Castillo era precisamente hacer referencia a las composiciones musicales del álbum, que incorporan las características fundamentales del género progresivo: canciones extensas y complejas, influencias jazzísticas, orquestación variada de índole sinfónica y pulsaciones musicales no convencionales. Esta naturaleza sofisticada y formalmente anárquica también se refleja en el estilo del artista, que utiliza pinceladas detalladas y variaciones tonales complejas para abordar temas que son ajenos al repertorio tradicional del arte academicista. 

En efecto, durante los años de formación en Chile, el talento técnico de Víctor y su interés en temáticas no convencionales nunca fueron reconocidos. Ya sea en el ARCIS (Universidad de Artes y Ciencias Sociales), donde estudió durante dos años, o en la Universidad Católica, donde se formó cuatro años más, su experiencia estuvo marcada por una combinación de fastidio y decepción. 

En el ARCIS vivió una especie de bullying por parte de profesores que criticaban su estilo, hoy en día distintivo. Durante ese período, ganó su participación en una bienal de dibujo en Taiwán, donde expuso junto a artistas destacados como Frank Stella y Robert Rauschenberg. Resulta irónico que el jurado taiwanés considerara que Víctor tenía el nivel suficiente para estar ahí, mientras que su profesora en el ARCIS ni siquiera lo consideraba apto para aprobar su asignatura. 

En la Católica, recibió menos críticas por parte de los profesores, pero los estudiantes, en su mayoría pertenecientes a clases sociales acomodadas, lo miraban en menos, no tanto por salirse del libreto estético, sino por su color de piel. Víctor participó en talleres de grabado y escultura, pero curiosamente no pudo tomar el de pintura, ya que fue expulsado antes de llegar a esa etapa de la carrera.  

— Tomé todas mis cosas, salí de la Escuela, me di vuelta y les mostré el dedo. Una vez afuera del edificio les dije, literalmente, «váyanse a la mierda». Nunca más puse una pierna  en una escuela de arte y mis padres me apoyaron. Sin embargo, ahí quedé en un limbo: ¿y ahora qué hago? 

Víctor Castillo, Cuchi Cuchi, 2022. Acrílico sobre lienzo, 30 x 30 cm. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

“UN GRAN ARTISTA” 

Un amigo francés tomó el dibujo con sumo cuidado. «Wow, eres un gran artista», le dijo, mientras miraba a Víctor estupefacto. Los ojos claros de su interlocutor brillaban con un entusiasmo sin precedentes. 

En ese momento, Víctor ya llevaba dos meses en Barcelona, ciudad a la que se había mudado para probar suerte después de ser seleccionado para participar en el Festival BAC (Barcelona Arte Contemporáneo) de 2004, que se celebraba en el Centro de Cultura Contemporánea. 

Ese mismo año comenzó a ser representado por la galería Iguapop, propiedad del dueño de una discográfica que valoraba la creatividad sinestésica del artista. Más allá de esto, y aún sumido en las dudas sobre su talento artístico, las palabras del francés continuaban resonando en él. A lo largo de sus años en Chile, no había recibido un elogio tan contundente. Incluso recuerda que cuando intentó postular a un fondo estatal en 2002, recibió comentarios desfavorables. 

—- Me enteré por un amigo que formó parte del jurado durante la evaluación de mi obra. Según su relato, los jueces la vieron, uno de ellos la tomó, exclamó «ay, esto es una estupidez» y la descartaron. Desde entonces, siempre he sentido que los integrantes de la escena artística consideraban que lo mío no era arte. 

Víctor Castillo, Wild Things, 2023. Grafito sobre papel Arches. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

Después de mudarse a España, la fama de Víctor no hizo sino crecer. En 2009 se trasladó a Los Ángeles, y posteriormente en 2022, regresó a Barcelona. Le parecía que el ambiente gozador de España era más acorde a su personalidad que el ambiente competitivo estadounidense. A pesar de ello, las fuentes de inspiración que descubrió en Estados Unidos se convirtieron eventualmente en una característica esencial de su obra. 

Hasta el día de hoy, la influencia estética de los libros de texto norteamericanos, como The Little White House (1960), Stories About Sally (1954), Fact and Story Readers (1930), es claramente visible en sus obras. La mayoría de estos libros cuentan historias sencillas con personajes arquetípicos: la niña, el niño y la mascota, que suele ser un perro. En las obras de Víctor, este tercer integrante de la escena feliz experimenta una transformación significativa, adoptando la forma de un lobo en Picnic Boy, o de un demonio rojo en Cuchi Cuchi

El artista también acostumbra intervenir la superficie de las publicaciones, como se evidencia en las tres ilustraciones presentes en la exposición que forman parte de libros sobre la historia de Estados Unidos. Entre estas imágenes se encuentran retratos de dos bomberos y de los expresidentes Abraham Lincoln y Ulysses S. Grant, figuras que han alcanzado un estatus de héroe nacional en su país de origen. 

El retrato de Abraham Lincoln es alterado con una especie de máscara de indio, lo que invierte el propósito tradicional de una máscara. En este caso, se utiliza para exponer una dimensión relativamente desconocida. En 1864, como parte de la campaña estadounidense para exterminar a los pueblos originarios, Lincoln obligó a la tribu navajo a trasladarse por más de 500 kilómetros en condiciones inhumanas. Privados de hidratación y descanso, miles de individuos perecieron en el trayecto. 

“Siento poco respeto por las figuras clásicas de los héroes, sobre todo cuando tienen uniformes. Puede ser que algunos fueran menos malos que otros y que algunos tuvieran buenas intenciones, pero creo que todas las figuras, incluso las más santificadas, tienen un lado oscuro”, expresa Castillo. “El paternalismo que caracteriza a estos tipos europeos que llegaron a dejar la cagada acá no me convence como para no cuestionarlos”. 

Víctor Castillo, Abraham Lincoln, 2023. Acrílico sobre página de libro vintage. Cortesía del artista e Isabel Croxatto Galería

Así, El Loco no se deja engañar por las apariencias y expone su mirada crítica. No sólo en torno al mundo que nos rodea, sino también frente a la maldad latente y el potencial de locura en cada uno de nosotros. Nadie escapa a la irracionalidad humana, incluso el propio Loco, que se representa con agujeros en los ojos y nariz de salchicha, rasgos que el artista viene utilizando como símbolos de la ignorancia/ceguera y la mentira pulsante en cada individuo. Al reconocer las debilidades en su propia naturaleza, la reflexión del artista se recubre de cierta empatía, lo que le permite presentar un diagnóstico fatalista que no se percibe como una agresión. 

Según Sallie Nichols en Jung y el Tarot: Un Viaje Arquetípico, en la antigüedad se creía que brindar hospedaje a un loco protegía contra el mal de ojo. Así, el rey creía que la compañía de su bufón aseguraba un mecanismo de defensa. Si establecemos un paralelo con la obra de Víctor, podríamos preguntarnos si quienes adquieren su obra se aproximan a la pintura como una especie de talismán. Una garantía de protección ante la maldad humana, un escudo que surge de la disposición a abrazar el caos. 

Victoria Abaroa

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad del Desarrollo (UDD - Chile), donde se desempeñó como ayudante de Periodismo Interpretativo. Cuenta con una especialización en Social Marketing de Northwestern University, y ha realizado múltiples cursos sobre comunicaciones en el campo de las artes visuales dictados por Node Center for Curatorial Studies (Berlín). Sus textos han sido publicados en Artishock y en la Revista Ya.

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