TSONAMI: UN FESTIVAL DE ENCUENTRO Y REFLEXIÓN SOBRE EL ARTE SONORO
Entre el 25 de noviembre y el 1° de diciembre se llevó a cabo la XVIII edición del Festival de Arte Sonoro Tsonami, un espacio para el encuentro y la investigación sonora, la reflexión disciplinar y la participación abierta del público con sede en Valparaíso. A través de una programación nacional e internacional de colectivos artísticos y transmisión radial ininterrumpida, esta versión buscó profundizar la estrategia asumida hace unos años a raíz del estallido social y la pandemia: privilegiar lo colectivo por sobre lo individual.
Seis colectivos artísticos fueron invitados a participar de esta edición: a.hop (Argentina/Canadá); Electrobiota (México/Argentina); p-node (Francia/Suiza); IHU (Brasil); Miguel y Fernando (España) y Bosque Vacío (México).
Según Fernando Godoy, director de Tsonami Arte Sonoro, los participantes fueron elegidos en base a “propuestas que buscaran vínculos con el contexto, que pudieran desarrollarse a partir del encuentro con la ciudad y sus dinámicas’’. Los artistas, vía residencias, profundizaron en investigaciones previas, realizando intervenciones y conexiones sonoras en Valparaíso a partir de las dinámicas sociales y culturales de la ciudad-puerto.

El festival abrió el 25 de noviembre en el Espacio La Compañía con una muestra colectiva y un concierto del artista local SRTN, también conocido como Sebastián Tapia, quien se dedica a la música y a la producción y difusión de prácticas sonoras experimentales.
El cierre estuvo a cargo del artista franco-belga Yann Leguay cuyo trabajo, que gira en torno a la desmaterialización, el uso de interfases y la memoria, habita la frontera entre el arte conceptual y la música. En esta ocasión, el artista presentó ‘Volta’, un sintetizador de alto voltaje capaz de producir arcos eléctricos de plasma que hacen el sonido audible.
Durante los siguientes siete días, el festival ofreció una programación abierta al público, compuesta por el trabajo de los residentes y más de 25 artistas invitados, tanto nacionales como internacionales, que realizaron conciertos, talleres, performances, exhibiciones y programas radiales transmitidos de manera continua.

La radio apareció en Tsonami como respuesta a la pandemia de 2020. “Fue una oportunidad para desarrollar la transmisión y lo radiofónico como material de producción artística, lo cual prácticamente no tenía muchas referencias a nivel local y nacional en ese momento”, recuerda Godoy. Con el cese de las restricciones sanitarias, el festival se convirtió desde 2021 en un evento dual, conjugando lo radial/online con la presencialidad.
Buscando la experimentación e ir más allá de los estudios de radio, la programación a sintonizar presentó programas como “Escucha Biosférica”, “Transmisiones Nocturnas”, “Radio Series”, “RadioDrone”, “Temporal”, “La Cocina”, y el bloque de entrevistas “Comunidad, territorio y activismo”.
La programación también incluyó obras por encargo y pregrabadas a diversas organizaciones y colectivos internacionales, como Bloc Oral (Canadá), Radius (Estados Unidos), Radio Sur Aural (Bolivia), Radio CASo (Argentina) y Bauhaus FM (Alemania). Este año se sumó además una transmisión diaria desde la Reserva Biósfera de La Campana, ubicada en la misma región de Valparaíso, lo que permitió escuchar en vivo los sonidos de aves, animales y humanos en el entorno.

El festival tiene como objetivo construir relaciones con el entorno, la ciudad y sus diversas capas, tanto sociales, como culturales, ecológicas y geográficas. En ese contexto, se toma Valparaíso como un laboratorio de exploración donde se potencia el vínculo entre los colectivos artísticos residentes y el espacio urbano.
“De allí, derivan aproximaciones diversas, que a veces transitan aspectos sociales, trabajo con comunidades específicas o problemáticas ambientales globales aproximadas desde la especificidad de Valparaíso”, cuenta el director.
La última jornada incluyó, por una parte, las transmisiones finales de los programas radiales, y por otra, las actividades presenciales de varios artistas, entre ellos Miguel Aparicio y Fernando Ortega, dupla española que presentó en el Parque Escuela una retransmisión urbana de Phonópteros, instalación sonora compuesta por insectos robóticos con los que el colectivo inventa un paisaje sonoro, a modo de parodia del tecno-optimismo y el culto a la tecnología como un problema ambiental.
También participó el colectivo mexicano Electrobiota, integrado por las artistas Gabriela Munguía y Guadalupe Chávez, quienes trabajan con el cruce del arte, la ciencia y la tecnología. “Desde la hibridización del arte con los dispositivos tecnológicos, los elementos biológicos se amplifican para generar un saber sobre la vida. Un saber estético, sensible e íntimo, pero también político y ético”, reza su manifiesto.
En el festival expusieron Sonografías Radiculares, un proyecto de intervención sonora que explora la vitalidad de los suelos tanto urbanos como naturales ante el deterioro de estos y de la biodiversidad. La obra busca abrir el debate sobre las relaciones político-afectivas entre los humanos y otras especies.

La jornada cerró con Conciertos Radiales, donde Rodrigo Ríos Zunino, artista chileno codirector de radiotsonami.org, se presentó con un entramado-red que activó recibiendo vibraciones desde distintas partes del sistema de suspensión. Luego, la artista canadiense Anne-F Jacques, enfocada en trabajar con baja tecnología, objetos triviales y sonidos sin pulir, hizo su presentación de un set de ampolletas y transformadores con el fin de densificar los campos electromagnéticos hasta hacerlos tangibles.
Además, se exhibió una instalación que combina luz y sonido para crear una experiencia inmersiva, a cargo de Fernando Godoy, quien además de dirigir la organización se dedica a investigar cómo los sonidos y la escucha afectan a los cuerpos y el territorio.
El Festival de Arte Sonoro Tsonami, gestionado por la organización homónima, se realiza en Valparaíso desde 2006. A la par, han desarrollado Radio Tsonami, Tsonami Ediciones y Tsonami Records, buscando profundizar la investigación y reflexión en torno al mundo sonoro.

Por Catalina Córdova Cobos | Pasante de la Escuela de Periodismo PUC
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