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VIAJE AL CENTRO DEL GALERISMO CHILENO

«El mercado del arte en Chile es pequeño», nos dicen y lo sabemos. Hay pocas galerías y no gozan de gran demanda. La insuficiencia de compradores independientes y la ausencia de coleccionismo institucional, tanto público como privado, dificultan que el galerismo chileno sea rentable. Sin embargo, quienes han dedicado su vida a esta empresa se esfuerzan por cumplir con sus múltiples exigencias. Aquí dilucidamos qué les impulsa a sentirse parte del mito de Sísifo.


Por los dedos de su mano derecha se desparramaron más de 10 pastillas. Píldoras de distintos tamaños y formas rodaron por el suelo de la galería, mientras el visitante se esforzaba por mantenerse de pie. María José, visiblemente preocupada, se acercó a él para ofrecerle ayuda.

Con un marcado acento gringo, el desconocido le pidió que por favor le trajera un vaso de agua. La joven asintió firmemente y se apresuró a cumplir con el pedido. Estaba anonadada: nunca se había topado con un visitante en semejantes condiciones. Aunque no podía estar segura, intuía que el hombre estaba ebrio.

De vuelta en la entrada de la galería, con el vaso de agua en mano, María José notó el interés con el que el hombre contemplaba una de las esculturas en el patio del inmueble. El visitante se dio vuelta para mirar a la chica, y mientras extendía el brazo para recibir el vaso, preguntó si se trataba de una galería de arte.

María José Sagredo le dijo que sí, que se llamaba Animal, que había abierto en el 2000, y que le podía hacer una pequeña visita guiada. El gringo asintió interesado y comenzó a seguirla, preguntándole más acerca de las obras expuestas en diversos rieles y plintos. Mientras respondía las preguntas del visitante, María José se explayó en detalles sobre la colección de la galería, recorriendo los tres pisos que conforman el espacio.

Tras poco más de media hora de conversación, el hombre manifestó su deseo de comprar una escultura de Cienfuegos. La pieza de bronce, que medía más de dos metros, fue una de las ventas más significativas de su carrera.

— El señor era dueño de una cadena multimillonaria de hoteles en California. Imagínate, si yo no lo hubiera pescado, no hubiese vendido. Eso es algo super importante que me demostró el rubro, que uno no puede ser prejuicioso.

Rojo & Kreß, exposición Superfruits, Galería Animal, Santiago, 2023. Foto: Felipe Ugalde

Un terreno complejo

Todos hemos visitado una galería alguna vez, por lo que tenemos alguna idea respecto a su funcionamiento. Ello implica que tenemos cierta noción de la labor de un galerista, y podemos imaginar cómo podría ser un día cualquiera en sus vidas. Cuelgan y descuelgan cuadros, hablan con artistas y preparan elegantes inauguraciones. No obstante, hay muchos aspectos de esta actividad que nos podrían resultar sorpresivos. Experiencias asociadas al desarrollo de una personalidad obstinada, flexible y capacitada para el multitasking.

Es de conocimiento público que las galerías se encargan de representar artistas y vender su obra. Pero la amplitud de esta labor abarca numerosos detalles que rara vez llegan a ser comprendidos en todas sus dimensiones. Es esta concepción la que motivó a las nuevas galerías que conforman el gremio de AGAC (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Chile) a proponer la realización de un conversatorio en el que se pudieran exponer estos temas, bajo la organización de la Fundación Antenna.

El evento, Viaje al centro del galerismo, se llevó a cabo el pasado 17 de octubre en Galería Animal y contó con la participación de las directivas de las galerías AFA, Animal, Artespacio, Die Ecke, Espacio O, Espora, NAC, Isabel Croxatto y La Sala. Durante el conversatorio, un representante de cada galería asociada al gremio habló durante cuatro minutos acerca de un tema en específico.

Algunos de los tópicos tratados fueron la representación e internacionalización de los artistas, la participación en ferias, bienales y simposios, así como las características del galerismo en Chile. Los expositores destacaron que, al ser un sector que todavía se encuentra en pañales, la representación de artistas y comercialización de sus obras aún no se ha consolidado como una actividad rentable. A pesar de su pasión por el trabajo, estos galeristas admiten cansancio.

Pascual Ovalle, Flores, 2023, óleo y acrílico sobre tela, 100 x 150 cm. Cortesía: Espacio O

En sus discursos destacaban que ser galerista requiere de una personalidad altamente sociable, curiosa y, en cierta medida, obsesiva. Se necesita una mentalidad obstinada que fomente una lealtad inquebrantable hacia los artistas con los que colaboran, construyendo así relaciones de confianza duraderas.

“Cuando uno trabaja con un artista realmente se compromete a que esa carrera tenga un desarrollo. No es sólo el hecho de contratar artistas para poder vender su obra, sino que hay un desarrollo de carrera», señaló Daniela Claro, de Espacio O.

Para la galerista, ser capaz de interpretar las situaciones a través de los ojos de sus representados es fundamental. Esto porque ella misma conoció muy bien la vida de artista tras obtener su pregrado en arte cuando tenía 30 años. Para ese momento, Daniela ya era licenciada en Ingeniería Comercial, por lo que abrir una galería se transformó en una excelente manera de hacer congeniar su doble licenciatura.

Es justamente esta perspectiva de mercado la que la hace consciente de la necesidad de diferenciarse como empresa. Para Daniela, esto implica dos condiciones: trabajar con pocos representados y esmerarse por internacionalizarlos.

— Hay que vender afuera, porque eso va a equilibrar los precios hacia arriba. En el extranjero simplemente hay más demanda, por lo tanto, los precios aumentan. Acá no hay muchos posibles compradores, entonces es difícil que los precios sean altos.

Vista de la exposición «Cada día, un nuevo fin de mundo», de Pilar Elgueta, en Galería NAC, Santiago, 2022. Foto: Vale Osnovikoff

Es por la necesidad de internalización que las galerías se esfuerzan por participar en ferias y promover a sus artistas en el exterior. Nicole Andreu, directora de Galería NAC, destaca que la participación en ferias en distintos países debe ser considerada como una estrategia a largo plazo y no como un evento único.

— La idea es armar mercado en un determinado lugar mediante estrategias privadas y públicas. Por ejemplo, yo que voy muchísimo a Perú, en el 2018 abrí una galería en Lima, porque allí ya estaba yendo a dos ferias anuales. Pero tras el cierre de ART Lima en 2019 decidimos cerrar esa sede.

No obstante, Paul Birke, presidente de AGAC y director de la Galería Die Ecke, advierte que en la mayoría de los casos esa constancia de participación en ferias se hace muy difícil, tomando en cuenta, sobre todo, los costos involucrados.

— El problema de la internacionalización es que tiene que ser abordada desde el Estado, a nivel país. Una galería puede hacer infinitos esfuerzos, pero estos difícilmente llegarán a ser suficientes.

Como parte de su programa de internacionalización, Die Ecke ha participado en ferias de arte desde el 2008, inauguró una sede de la galería en Barcelona en el 2010, y realizó una muestra colectiva de 12 artistas chilenos en el MAC de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, ese mismo año.

Sin embargo, desde su punto de vista, el desafío se hace aún mayor al considerar el carácter irregular de las compras de arte por parte de las instituciones chilenas. Los museos de Chile, afirma, no cuentan con presupuestos ni calendarios de adquisición de obra que les permita hacerlo de manera frecuente, ordenada y públicamente justificada.

Vista de la exposición «Contra el día», de Cristóbal Lehyt, en Die Ecke Arte Contemporáneo, Santiago de Chile, 2022. Foto cortesía de la galería

Paula Cortés, directora de Galería Espora, considera que uno de los mayores aportes que podría hacer el Estado para apoyar al arte chileno, y por extensión al galerismo, sería implementar políticas que incentiven el valor de la obra de arte, como ha sucedido con la artesanía, por ejemplo, que ha experimentado una especie de revival tras la adopción de la certificación y la creación de fondos estatales que rescatan prácticas como el hilado.

Por otro lado, señala que, si se redestinaran los recursos estatales asignados a los concursos Fondart a la implementación de una política pública enfocada en el crecimiento del mercado de las artes, es probable que el sector pueda auto sustentarse. Paula admite que se trataría de una medida a muy largo plazo, pero estratégica y con efectos altamente positivos.

En medio de este panorama, los galeristas rescatan las acciones de ProChile, que desde el 2017 contribuye con el 50% del financiamiento de los proyectos presentados por Sísmica, la marca sectorial del arte en el país. ProChile también ha aportado recursos a proyectos individuales, aunque muchos de estos también han sido financiados parcialmente con aportes del sector privado.

Alejandra Chellew, directora de la galería La Sala, comenta que a lo largo de sus 25 años como gestora cultural y galerista siempre ha buscado el auspicio de empresas privadas para el desarrollo de proyectos tan variados como la intervención artística de objetos cotidianos (etiquetas de vinos, bancas), eventos masivos, realización de murales, o la retrospectiva de Oswaldo Guayasamín en 2002 en el Museo Nacional de Bellas Artes y el homenaje a Matilde Pérez llevado a cabo en Nueva York durante 2012. La Sala también ha participado en ferias en Miami, Lima, Santiago y Buenos Aires.

Vista de la exposición Traducir lo intangible, de Isidora Kauak, en Galería Espora, Santiago de Chile, 2022. Foto: Pía Bahamondes @plataforma_visual

Preciadas sutilezas

El casco amarillo fue lo primero que le llamó la atención a Isabel al voltear hacia la entrada, mientras instalaba el último billete en la pared. Quien lo llevaba puesto era un hombre que estaba trabajando en la construcción de un edificio aledaño al de CV Galería, que para aquel entonces, año 2017, albergaba la feria Ch.ACO.

Isabel Croxatto, fundadora de la galería homónima, recibió gustosa al desconocido. Estaba feliz de que alguien mostrara tanto interés en una de las obras que estaba exponiendo en la feria. La galerista le explicó que se trataba de un billete intervenido por el artista Víctor Castillo, un pintor chileno que vive entre Barcelona y Los Ángeles cuya obra de corte surrealista guarda cierto aspecto oscuro y satírico. 

A través de aquella serie, compuesta por 100 billetes de un dólar, Castillo buscaba democratizar su obra al hacerla accesible para aquellos que no podían adquirirla. El artista ha alcanzado un nivel de fama tal que sus precios fluctúan entre los 2 mil y los 25 mil dólares.

Al día siguiente, la escena se repitió. Al llegar, el obrero se percató de que había más billetes, ya que el artista los estaba enviando de a poco. Isabel lo volvió a recibir con una gran sonrisa, para luego retomar la conversación del día anterior.

Días después, cuando la feria Ch.ACO ya estaba llegando a su fin, el hombre regresó al stand para encontrarse una última vez con la galerista. Para su sorpresa, allí estaba su admirado Víctor Castillo, a quien Isabel ya le había contado sobre su nuevo seguidor. Explayándose en las palabras de admiración del obrero, comentó que él había ido a ver su obra durante la semana que duró la feria.

Emocionado por el relato, y después de una larga conversación con el interesado, Castillo le preguntó cuánto podría pagar por la obra.

“Tuvimos una conversación muy sensible, muy linda, muy respetuosa, y finalmente él compró una obra de Víctor Castillo con las facilidades que le di. Tenemos una foto que capta el momento, y es hermosa”, recuerda Isabel.

Vista de la exposición «Artistas del desplazamiento» en Galería Artespacio, Santiago de Chile, 2022. Foto: Jaime Villaseca

María Elena Comandari, codirectora de la Galería Artespacio junto a Rosita Lira, también rememoró una experiencia de venta significativa. Se trató de un joven de 16 años decidido a comprar una escultura en su galería. Con esfuerzo y ahorros, logró concretar la adquisición al cumplir los 18 años. Durante todo ese tiempo, María Elena le reservó la obra.

—  Una está dispuesta a guardarse por una persona así, porque sabes que esa persona va a hacer una cadena; su pasión por el arte va a seguir y llagará a otros.

Esta es solo una de las múltiples ocasiones en que Galería Artespacio ha aportado en la vida de un amante del arte. En otras instancias, como los simposios internacionales, la galería ha logrado abrir reveladores espacios de diálogo en torno al arte. Rosita Lira, cofundadora de Artespacio destaca el aspecto humano que han tenido tales instancias.

— He visto cómo los artistas conviven, cómo se producen amistades verdaderas, cómo se cuentan sus experiencias, se enseñan. Cómo ellos, que han vivido en el silencio de su soledad, trabajan en público, conversando con la gente y compartiendo con sus nuevos amigos artistas hasta sus técnicas más personales.

Son este tipo de experiencias las que reflejan el impacto que el arte puede tener en la vida de una persona. Si se multiplicara este efecto entre varias, podría generarse un cambio a mayor escala.

“Cada vez que nace un artista, cada vez que nace una obra, aunque no la estemos viendo, hay una vibración”, expresa Isabel Croxatto. “Hay algo que no estaba y ahora está, y eso cambia todo. Eso mantiene a la sociedad en movimiento, nos mantiene en constante evolución. Es muy sutil, pero es muy importante”.

Isabel Croxatto recibe en su galería a Pinar Akalin de Muse Contemporary y Hakan Güven de CAM Gallery, galeristas turcos, Özge Tüysüzoğlu Gárate de ProChile Turquía, y Gerardo Valle de ProChile. También visitaron las galerías de AGAC. Nov, 7, 2023. Cortesía: Isabel Croxatto Galería
Isabel Croxatto recibe en su galería a Pinar Akalin de Muse Contemporary y Hakan Güven de CAM Gallery, galeristas turcos, Özge Tüysüzoğlu Gárate de ProChile Turquía, y Gerardo Valle de ProChile. También visitaron las galerías de AGAC. Nov, 7, 2023. Cortesía: Isabel Croxatto Galería

Compras pandémicas

Medio en serio y medio en broma, María José Sagredo, co-directora de Galería Animal, dice que uno de los mayores desafíos es mantenerse vendiendo, aunque admite, por otro lado, que nunca se ha preocupado de si las obras que va a exponer tendrán un alto éxito comercial. Revela que, gracias a la venta masiva de grabados, la galería puede sostenerse en dos ejes: uno más lucrativo y otro más experimental.

El modelo de negocios que sustenta a la galería se gestó hace aproximadamente 20 años, cuando optaron por asumir los costos de producir numerosas series de grabados. Esto permite que Animal cuente con más de 1.200 ejemplares de este tipo de obra (y que incluso acepte que los clientes realicen cambios en la tienda). Hoy en día, muchas galerías financian la producción de grabados de sus artistas, pero ninguna iguala la magnitud de su colección.

Galería Animal también es pionera a nivel nacional en la venta de obras online. Aunque la mayoría de las galerías locales tienen páginas web, pocas de ellas incluyen una sección de e-commerce. María José admite que esto fue lo que sustentó a la galería durante la pandemia.

—  En la pandemia la gente estaba encerrada, nadie gastaba plata. Pero empezaron a mirar sus paredes y dijeron ‘chuta, en realidad, podríamos cambiar el cuadro’.

Die Ecke fue otra galería que realizó ventas de forma virtual durante la pandemia, pero no a través de una tienda en línea, sino mediante recomendaciones. Aunque la antigua técnica del boca a boca funcionó en su caso, tras la pandemia se dieron cuenta de la importancia de habilitar un e-commerce en su sitio web.

Galería Espora también continuó vendiendo durante la pandemia a través de su página web. En su caso, la crisis tuvo un impacto positivo inesperado: el exitoso proyecto Carta Postal. Paula, la directora, invitó a sus artistas a crear obras de pequeño formato que pudieran ser enviadas por correo. Las cartas alcanzaron una circulación notable, llegando desde Arica a Punta Arenas, en Chile, e incluso alcanzaron destinos internacionales como España e Israel.

—Es lo más lindo que he hecho en mi vida. Imagínate que, en pandemia, cuando te llegaban puros delivery de comida, recibas un sobre con un sello postal, con una obra de arte única adentro.

Galeristas de AGAC participan en nombre de la marca sectorial Sísmica durante el evento de celebración de 15 años de las Marcas Sectoriales de ProChile. Cortesía: AGAC

Pero el boom de las ventas pandémicas se ha ido desvaneciendo y, junto con ello, la asistencia física a los espacios expositivos. Según Paula, si bien hay un público cautivo que se mantiene fiel, los visitantes esporádicos han ido perdiendo interés.

La galerista también cree que el hecho de que el negocio no ha estado muy activo no se relaciona únicamente con la situación post-COVID, sino con el escenario político y económico en general. Sin embargo, la venta no es su prioridad. Al asociarse con un artista, no piensa solo en cuánto va a vender su obra o en lo talentoso que es, sino en su constancia.

—Yo creo que uno elige a determinados artistas cuando ve su capacidad de trabajo, cuando ve rigurosidad, que responden bien, que son responsables y obsesivos. Esos son los que finalmente terminan haciendo carrera.

Las directoras de Artespacio coinciden con esta apreciación. Para ellas, el compromiso de los artistas con su trabajo es uno de los principales aspectos que toman en cuenta antes de agendar una exposición.

— Hemos tenido más de 20 ofrecimientos de artistas que sabemos que lo venderían todo en un segundo, pero si no nos interesa, si no nos llega al alma, si no nos conmueve y si no creemos que estemos haciendo un aporte, ¿para qué? Al menos ese es nuestro criterio.

Victoria Abaroa

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad del Desarrollo (UDD - Chile), donde se desempeñó como ayudante de Periodismo Interpretativo. Cuenta con una especialización en Social Marketing de Northwestern University, y ha realizado múltiples cursos sobre comunicaciones en el campo de las artes visuales dictados por Node Center for Curatorial Studies (Berlín). Sus textos han sido publicados en Artishock y en la Revista Ya.

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