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MESTRE DICINHO: ESCULTÓRICO TROPICAL ABSTRATO ANIMAL

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

He hecho muchas cosas en mi vida, pero mi verdadera vocación es la escultura. Mis obras están hechas con una masa que yo mismo he creado y muchas veces utilizo herramientas que también he fabricado yo mismo. Creo que el arte es el amor hecho visible.

Mestre Dicinho


Mestre Dicinho (Brasil, 1945), figura destacada de la contracultura brasileña, presenta en Sé Galería (São Paulo) una serie de obras abstractas y figurativas que amplían los límites entre escultura y pintura. Para el artista, curador y profesor Ayrson Heráclito, autor del texto crítico de la exposición, Dicinho fue fundamental en la construcción de la visualidad tropicalista de Brasil.

Adilson Costa Carvalho es uno de los protagonistas de la gran revolución cultural que fue Tropicália, un movimiento que renovó la escena artística brasileña con su fusión de tradición, vanguardia y cultura pop. La extensa y diversa producción visual del artista abarca pintura, ilustración, escultura, escenografía, diseño de vestuario y performance.

Destacan, sin embargo, las llamadas «esculto-pinturas», esculturas realizadas a partir de una pasta, Copageti (acrónimo de cola, papel, yeso y tinta, en portugués), que desarrolló a lo largo de años de investigación. Pintadas posteriormente, las piezas revelan una estética asociada a la tropicalidad y la psicodelia, con diferentes temáticas que van desde representaciones figurativas de animales y seres humanos hasta elementos de la cultura popular y abstracciones geométricas.

«La primera vez que vi la obra de Dicinho […] me impresionó la forma en que articula lo tridimensional, la escultura con la superficie pictórica, y la construcción de patrones visuales obsesivamente psicodélicos. Había allí todo un espíritu de una época que yo no había vivido», cuenta Ayrson Heráclito en una entrevista con Lisette Lagnado, André Pitol y Yudi Rafael para el catálogo de la exposición A parábola do progresso, en Sesc Pompeia (São Paulo, 2022).

Vista de la muestra “Mestre Dicinho: Escultórico tropical abstrato animal”, en Sé Galeria, São Paulo, 2023. Foto cortesía de la galería
Mestre Dicinho, Cangura, 2000. Pasta Copageti, 68 x 52 x 2,5 cm. Foto cortesía de la galería

Con más de 50 años de producción a sus espaldas, Dicinho atesora una poética visual única: pinta esculpiendo y esculpe pintando. Autoexiliado en su estudio en la ciudad de Salvador, sigue activo, produciendo nuevas obras y viendo cómo éstas son ‘redescubiertas’.

Entre las décadas de 1960 y 1980, Dicinho trabajó con figuras destacadas de la cultura brasileña, como Lina Bo Bardi, Rogério Duarte, Edinízio Primo, Waly Salomão, Gilberto Gil, Gal Costa, Jards Macalé y José Celso Martinez Corrêa. Es el autor de la emblemática portada del álbum de Gal Costa de 1969, el más experimental de la cantante.

En los años siguientes, se sumergió de lleno en la contracultura y, como muchos de su generación, expandió su conciencia mediante los alucinógenos, la meditación y la macrobiótica, una práctica dietética a la cual es adepto hasta el día de hoy.

También era muy amigo del matrimonio Bardi, que solía invitarle a representar su coreografía O quebra, al son de Jimi Hendrix, Rolling Stones y Janis Joplin, en la Casa de Vidrio, residencia de la pareja. En 1983, Lina curó una muestra de obras del artista en el Sesc Pompeia. La reconocida arquitecta era una gran admiradora de sus animales escultóricos.

Mestre Dicinho, Reloj n.1. Pasta Copageti, 76 x 88 x 2,5 cm. Foto cortesía de la galería

Es precisamente esta vertiente de su trabajo -junto a una serie de obras abstractas- la que puede verse en Mestre Dicinho: Animal abstracto tropical escultórico, la primera exposición del artista en la galería Sé.

Guacamayo, armadillo, gato, caballo, gallo, búho… Las esculturas de Mestre Dicinho impresionan por su humor y ligereza. La estética psicodélica es notable en el detallado acabado pictórico de la superficie de las obras, realizadas con masa Copageti y herramientas también creadas por él.

Un ejemplo es la escultura Cachorro (2019). La pieza, que parece salida de una película de animación de los Beatles, presenta un divertido perro con pelaje verde texturizado, cola y cuello en espiral y patas curvadas que simulan a la perfección el paso del animal.

Las abstracciones establecen un diálogo no sólo con los grandes maestros modernos estudiados con dedicación por el artista, sino también con su propia producción figurativa, ya que hay algo geométrico y abstracto en la estructuración de sus animales. Los colores puros y las formas orgánicas son también elementos presentes en toda su obra.

Vista de la muestra “Mestre Dicinho: Escultórico tropical abstrato animal”, en Sé Galeria, São Paulo, 2023. Foto cortesía de la galería
Mestre Dicinho, O Corvo, 1998. Pasta Copageti, 73 x 97 x 2,5 cm. Foto cortesía de la galería

El artista siempre se ha comprometido en la lucha contra toda forma de autoritarismo, y se ha declarado militante de la diversidad y la defensa de la naturaleza. Su inclinación hacia temas ecológicos es evidente en su poética visual sobre los animales. Para Dicinho, la naturaleza es un cuerpo vivo al que el ser humano debe integrarse. El equilibrio ecológico requiere un cambio radical en la relación depredadora de los seres humanos hacia el mundo natural.

«La obra de Mestre Dicinho está completamente fuera de cualquier otro registro de visualidad, especialmente en la tradición tridimensional del arte brasileño», reflexiona Heráclito. «Meticuloso y sofisticado, superó la ansiedad de la marginación; de no estar al centro del sistema […] Creo que él puede contribuir mucho a la formación de las nuevas generaciones y es un nombre canónico para pensar en la diversidad del arte contemporáneo en Brasil».

Mestre Dicinho, Cachorro, 2019. Pasta Copageti, 50 x 73 x 15 cm
Mestre Dicinho, Cachorro, 2019. Pasta Copageti, 50 x 73 x 15 cm. Foto cortesía de la galería

MESTRE DICINHO: ESCULTÓRICO TROPICAL ABSTRATO ANIMAL

Já fiz muitas coisas na vida, mas a minha vocação mesmo é a escultura. Minhas obras são feitas com uma massa que eu mesmo criei e muitas vezes uso ferramentas que também foram feitas por mim. Eu acho que a arte é o amor feito visível.

Mestre Dicinho


Mestre Dicinho (Brasil, 1945), figura de destaque da contracultura brasileira, apresenta na Sé Galeria (São Paulo) uma série de obras abstratas e figurativas que expandem os limites entre escultura e pintura. Para o artista, curador e professor Ayrson Heráclito, autor do texto crítico da exposição, Dicinho foi fundamental na construção da visualidade tropicalista do Brasil.

Adilson Costa Carvalho é um dos protagonistas da grande revolução cultural da Tropicália, movimento que inovou o panorama artístico brasileiro com a fusão de tradição, vanguarda e cultura pop. A produção visual do artista, extensa e diversa, atravessa pintura, ilustração, escultura, cenografia, figurino e performance.

Destacam-se, contudo, as chamadas “esculto-pinturas”, esculturas feitas em uma massa, a Copageti (acrônimo para cola, papel, gesso e tinta), desenvolvida por ele em anos de pesquisa. Posteriormente pintadas, as peças revelam uma estética associada à tropicalidade e à psicodelia, apresentando temáticas distintas que vão de representações figurativas de animas e humanos a elementos da cultura popular e abstrações geométricas.

Com mais de 50 anos de produção, Dicinho possui uma poética visual singular, sendo um artista auto exilado em seu ateliê na cidade de Salvador, mas que segue ativo, produzindo novos trabalhos e vendo sua obra ser redescoberta.

Para Ayrson Heráclito, Dicinho foi fundamental na construção da visualidade tropicalista. Ele conta, em entrevista a Lisette Lagnado, André Pitol e Yudi Rafael, para o catálogo da mostra A parábola do progresso (Sesc Pompeia, 2022): «A primeira vez que vi o trabalho de Dicinho […] fiquei impressionado com a maneira como ele articula o tridimensional, a escultura com a superfície pictórica, e a construção de padrões visuais obsessivamente psicodélicos. Ali estava todo um espírito de uma época que eu não tinha vivido».

Entre as décadas de 1960 e 1980, Dicinho trabalhou com figuras de vulto da cultura brasileira, como Lina Bo Bardi, Rogério Duarte, Edinízio Primo, Waly Salomão, Gilberto Gil, Gal Costa, Jards Macalé e José Celso Martinez Corrêa. Ele é o autor da emblemática capa do álbum de Gal de 1969, o mais experimental da cantora.

No mesmo ano, participou da execução dos figurinos da montagem de Na selva das cidades, de Brecht, pelo Teatro Oficina, e vestiu Macalé na antológica apresentação de Gotham City, no IV Festival Internacional da Canção.

Nos anos seguintes, mergulhou de cabeça na contracultura e, como muitos de sua geração, teve a consciência expandida por alucinógenos, meditação e macrobiótica – prática alimentar a qual é adepto até hoje. Ilustrou publicações «clássicas» da imprensa alternativa como Flor do Mal e Verbo Encantado.

Também foi próximo do casal Bardi, que costumava convidá-lo para performar sua coreografia O quebra, ao som de Jimi Hendrix, Rolling Stones e Janis Joplin, na Casa de Vidro, a residência do casal. Em 1983, Lina curou uma mostra de trabalhos do artista no Sesc Pompeia. A renomada arquiteta era grande admiradora de seus bichos escultóricos.

Vista de la muestra “Mestre Dicinho: Escultórico tropical abstrato animal”, en Sé Galeria, São Paulo, 2023. Foto cortesía de la galería
Vista de la muestra “Mestre Dicinho: Escultórico tropical abstrato animal”, en Sé Galeria, São Paulo, 2023. Foto cortesía de la galería

É justamente essa vertente de seu trabalho – ao lado de um conjunto de obras abstratas – que pode ser vista em Mestre Dicinho: Escultórico tropical abstrato animal, primeira exposição do artista na Sé galeria.

Arara, tatu, gato, cavalo, galo, coruja… As esculturas de Mestre Dicinho impressionam pelo humor e a leveza. A estética psicodélica é notável no detalhado acabamento pictórico sobre a superfície das obras, que são feitas utilizando a massa Copageti e ferramentas também criadas por ele.

Exemplar é a escultura Cachorro (2019). A peça, que parece saída de um filme de animação dos Beatles, apresenta um divertido cão de «pele» verde texturizada, com rabo e pescoço espiralados e patinhas curvas que simulam com perfeição o passo do bicho.

As abstrações estabelecem diálogo não apenas com os grandes mestres modernos estudados com dedicação pelo artista, mas também com sua própria produção figurativa, já que há algo de geométrico e abstrato na estruturação de seus animais. Cores puras e formas orgânicas também são elementos presentes em toda sua obra.

«A obra do Mestre Dicinho está completamente fora de qualquer outro registro de visualidade, sobretudo, na tradição tridimensional da arte brasileira», pondera Heráclito. «Acho que ele pode contribuir muito na formação das novas gerações e é um nome canônico para pensar a diversidade da arte contemporânea no Brasil.»

O artista sempre foi engajado nas lutas contra toda forma de autoritarismo, afirmando-se como militante da diversidade e da defesa da natureza. A opção por temas ecológicos é evidenciada na sua poética visual sobre os animais. Para Dicinho, a natureza é um corpo vivo, onde os seres humanos devem estar integrados. O equilíbrio ecológico passa pela mudança radical da relação predatória dos seres humanos frente ao mundo natural.

Minucioso e sofisticado, ele venceu a ansiedade da margem; de não estar na centralidade do sistema.

Maestro Dicinho, Búho (detalle), 2020. Pintura tridimensional, Massa Copageti, 74 x 48 x 10 cm
Mestre Dicinho, Búho (detalle), 2020. Pintura tridimensional, Massa Copageti, 74 x 48 x 10 cm. Foto cortesía de la galería

MESTRE DICINHO: ESCULTÓRICO TROPICAL ABSTRATO ANIMAL

Sé Galeria, Alameda Lorena, 1257, casa 2, Vila Modernista, Jardim Paulista, São Paulo

Del 26 de agosto al 21 de octubre de 2023

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