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HERBERT DE PAZ: LA SANGRE NUNCA MUERE

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

La galería Cassia Bomeny presenta la exposición La sangre nunca muere, con obras de Herbert De Paz, artista salvadoreño afincado en Brasil desde hace diez años. Comisariada por Keyna Eleison, el eje conceptual de esta individual son las memorias ancestrales y el repertorio de imaginarios del artista.

A través de una poética que dialoga directamente con la historia, abordando y cuestionando los relatos hegemónicos sobre la colonización en las Américas, la obra de Herbert se divide entre pinturas y collages creados a partir de fotos de archivo y de su propio repertorio imaginativo.

«Mi trabajo evoca la memoria de mi lugar de origen, un territorio indígena y afrodiaspórico en América Central, pensando en puntos que encontré en común con la historia de Brasil y con los que me identifiqué», dice el artista.

«Veo mi trabajo como una práctica de arqueología de la imagen que sirve para pensar otras posibilidades del pasado, modificando el presente y el futuro en el imaginario colectivo, a partir de elementos alegóricos. En las pinturas, pongo escenas de mi imaginación, mientras que mis collages surgen de la investigación de registros históricos en revistas y de un desdoblamiento de esas imágenes antiguas en temas indígenas y negros.»

Herbert De Paz, Colheita, 2023, óleo y acrílico sobre tela, 46 x 76 cm. Foto: Vicente de Mello

En su tercera exposición individual, vuelve a colaborar estrechamente con Keyna Eleison, tras la muestra Escrito no corpo, también curada por ella, en Carpintaria (2020). En esta ocasión, el artista ocupa la galería Cassia Bomeny con piezas concebidas especialmente para la muestra, compuesta en su mayoría por pinturas. El lienzo que da título a la exposición toma su nombre de una canción ancestral de El Salvador, grabada por el grupo indígena Talticpac, que retrata a una comunidad formada por una mujer indígena, un hombre negro y su hijo.

«La canción evoca esta raíz de mi país, que durante mucho tiempo recibió hombres africanos esclavizados que crearon familias con mujeres indígenas para que estos niños fueran libres. Durante casi tres siglos, El Salvador fue un territorio mayoritariamente negro e indígena», dice De Paz.

«Llevo esta sangre que late bajo el deseo de mis antepasados de un futuro mejor con sus descendientes, y siempre llevo este mensaje de lucha por la autonomía del territorio sin olvidar mis raíces».

Herbert De Paz, Deus da Morte Maya (Expatriado 3), 2023, óleo y acrílico sobre tela, 30 x 40 cm. Foto: Vicente de Mello

Dos telas de gran formato (200 x 150 cm) abordan la inserción del artista en territorio brasileño y su historia de arte moderno y contemporáneo, así como aspectos de la identidad indígena de El Salvador que forman parte de su origen. «Es una forma de recuperar un poco de la memoria ancestral que aprendí allí y que aún mantengo», explica.

A menor escala, ocho lienzos conforman la serie Expatriados, que forman parte de una investigación realizada por el artista durante su maestría. Esta serie aborda el tema de objetos prehispánicos que se encuentran fuera de su territorio de origen y que han sido subastados en el mercado del arte.

La obra en collage de Herbert De Paz está representada por una única pieza que forma parte de la serie Iconografía de las sombras. En ella, el artista se basa en la investigación iconográfica de imágenes publicadas en la Revista de História da Biblioteca Nacional (2005-2017) para subvertir la representación de indígenas y negros en la historia, dando protagonismo a estos cuerpos racializados. «Pido a estas personas que nos cuenten la historia de este pasado colonial más allá de lo que sabemos por los registros oficiales», explica el artista.

Teniendo como soporte una gran plancha de aluminio recortada con la silueta de un personaje que se presenta como la narradora de esta historia, la pieza está repleta de imágenes de revistas con escenas de la vida cotidiana, registros familiares y retratos de personalidades.

«Una de las premisas que mantengo en los collages es entender que ninguna de esas imágenes es una autorrepresentación. Para mí, ya están hechas en un régimen de violencia; quiero aportar otra propuesta».

Herbert De Paz, Máscara Yorubá Egungun (Expatriado 2), 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 30 x 40 cm. Foto: Vicente de Mello

De Paz profundizó en la investigación histórica e iconográfica tras finalizar su trabajo de fin de grado, en el que presentó El ángel de la historia (2017). Los collages, que empezaron siendo pequeños cuando aún estaba en la universidad y fueron creciendo en escala con el tiempo, parten de la constatación de que el conocimiento se imparte de manera oficial, pero que hay otras historias detrás de esta narrativa hegemónica.

«Aprendemos una historia que no da cuenta de nuestra existencia porque no nos reconocemos en ella. En el collage, remezclo las imágenes, trayendo cuerpos del pasado al presente para contarnos estas historias. Como artista, creo en el poder de las imágenes; hay otras posibilidades de pensar el pasado que ellas nos han enseñado. En mi práctica colecciono símbolos que han servido como documentos etnográficos y registros de la vida cotidiana», asegura.

Para Keyna Eleison, las máscaras, escenas, objetos y personajes de Herbert no son sólo imágenes. «Las pinturas no se quedan quietas en la superficie de la tela. En su obra, Herbert convoca, evoca, arrastra hacia nuestros ojos una práctica de la certeza de otras existencias. Con él, vemos y vemos una y otra vez para acercarnos a su gesto, sobre el lienzo y hoy».

Herbert De Paz, Feiticeira Maya (Expatriado 8), 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 62 x 68 cm. Foto: Vicente de Mello

Nacido en El Salvador, Herbert De Paz llegó a Brasil en 2013 para estudiar artes visuales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, a través de un programa de apoyo educativo y cultural. Continuó sus estudios en la Escuela de Artes Visuales Parque Lage y, en 2020, cursó un máster en Historia del Arte, también en la UERJ. Paralelamente, fue asistente de Adriana Varejão y educador en el MAM Rio y en la Casa Museu Eva Klabin, donde entró en contacto directo con el arte brasileño y las dinámicas institucionales.

A sus 32 años, ha emergido en la escena artística a través de exposiciones individuales en Galeria A Gentil Carioca (2021) y Caixa Preta (2019), y colectivas en espacios como MAM Rio, Centro Municipal de Arte Helio Oiticica, EAV Parque Lage, Museo de Arte de El Salvador y Tanya Bonakdar Gallery (Nueva York).

La consolidación de su trabajo se refleja también en la inclusión de sus obras en las colecciones del Instituto Inhotim, el Museo de Arte de Río de Janeiro y el Instituto de Arte Contemporáneo de Miami. También fue nominado para el Premio Artista Emergente por la Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO) en Miami, e invitado a participar en una residencia artística en la organización salvadoreña Yes Contemporary. El próximo año, Herbert también ha confirmado su participación en la residencia Fointainhead de Miami.

Herbert De Paz, La Sangre Nunca Muere, 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 80 x 100 cm. Foto: Vicente de Mello

HERBERT DE PAZ: LA SANGRE NUNCA MUERE

A galeria Cassia Bomeny apresenta a exposição La sangre nunca muere, com obras de Herbert De Paz, artista salvadorenho radicado no Brasil há dez anos. Com curadoria de Keyna Eleison, o eixo conceitual desta exposição individual são as memórias ancestrais e o repertório de imaginários do artista.

Através de uma poética que dialoga diretamente com a História, abordando e questionando as narrativas hegemônicas sobre a colonização nas Américas, a obra de Herbert divide-se entre pinturas e colagens criadas a partir de fotos de arquivo e do seu próprio repertório imagético.

«Meu trabalho traz a memória do meu lugar de origem, um território indígena e afrodiaspórico da América Central, pensando pontos que encontrei em comum com a história do Brasil e com os quais me identifiquei», comenta o artista.

«Vejo minha obra como uma prática de arqueologia da imagem que serve para pensar outras possibilidades para o passado, modificando o presente e o futuro no imaginário coletivo, a partir de elementos alegóricos. Nas pinturas, eu coloco cenas do meu imaginário; já meu trabalho de colagem acontece a partir da pesquisa de registros históricos em revistas e se dá como desdobramento dessas imagens antigas com temas indígenas e negros».

Herbert De Paz, Os Homens de pedra e os Homens de milho, 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 50 x 65 cm. Foto: Vicente de Mello

Nascido em El Salvador, Herbert De Paz chegou ao Brasil em 2013 para cursar a graduação em artes visuais na Universidade Estadual do Rio de Janeiro, por meio de um programa de apoio educacional e cultural estabelecido entre o Brasil e países em desenvolvimento. Passou por cursos na Escola de Artes Visuais do Parque Lage e, em 2020, ingressou no mestrado em História da Arte, também na UERJ. Paralelamente, foi assistente de Adriana Varejão e educador no MAM Rio e na Casa Museu Eva Klabin, onde entrou em contato direto com a arte brasileira e a dinâmica institucional.

Aos 32 anos, emerge na cena artística através de exposições individuais realizadas na Galeria A Gentil Carioca (2021) e na Caixa Preta (2019), e de exposições coletivas em espaços como MAM Rio, Centro Municipal de Arte Helio Oiticica, EAV Parque Lage, Museu de Arte de El Salvador e Tanya Bonakdar Gallery (Nova York).

A consolidação de seu trabalho se reflete também na integração de suas obras às coleções do Instituto Inhotim, do Museu de Arte do Rio de Janeiro e do Institute of Contemporary Art, em Miami. Bem como na nomeação ao prêmio Artista Emergente, pela Cisneros Fontanals Art Foundation’s (CIFO), em Miami; e no convite para realizar uma residência artística na organização salvadorenha Yes Contemporary Art. Para o ano que vem, Herbert confirmou, ainda, participação na residência Fointainhead, em Miami.

Em sua terceira exposição individual, ele retoma a aproximação com Keyna Eleison, depois da exposição Escrito no corpo, também curada por ela, na Carpintaria (2020). Desta vez, o artista ocupa a Galeria Cassia Bomeny com peças concebidas especialmente para a mostra, composta majoritariamente por pinturas. A tela que dá título à exposição carrega o nome de uma canção ancestral de El Salvador, gravada pelo grupo indigena Talticpac, que retrata uma comunidade formada por uma mulher indígena, um homem negro e seu filho.

«A canção evoca essa raiz do meu país, que por muito tempo recebeu homens africanos escravizados que criavam famílias com as mulheres indígenas para que estes filhos fossem livres. Durante aproximadamente três séculos, El Salvador foi um território majoritariamente negro e indígena», conta De Paz. «Eu carrego esse sangue que pulsa sob o desejo dos meus ancestrais de um futuro melhor com seus descendentes, e levo sempre essa mensagem de luta pela autonomia do território sem esquecer das minhas raízes».

Herbert De Paz, Vaso Maya – Histórias Contadas pelas Mãos (Expatriado 7), 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 50 x 65 cm. Foto: Vicente de Mello

Duas telas de grandes dimensões (200 x 150 cm) abordam a inserção do artista no território brasileiro e na história da sua arte moderna e contemporânea, e trabalham aspectos da identidade indígena de El Salvador, que fazem parte de sua origem. «É uma maneira de trazer um pouco da memória ancestral que eu aprendi lá e ainda mantenho», explica.

Em menor escala, oito telas compõem a série Expatriados, que resulta de uma pesquisa mais recente desenvolvida durante o mestrado e aborda objetos pré-hispânicos, que estão fora do seu território de origem e vêm sendo leiloados no mercado de arte.

Já o trabalho de colagem de Herbert De Paz e representado por uma única peça, que integra a série Iconografia das sombras. Nela, o artista se baseia na pesquisa iconográfica de imagens publicadas na Revista de História da Biblioteca Nacional (2005-2017) para subverter a representação de indígenas e negros na História, dando protagonismo a esses corpos racializados. «Eu convoco essas pessoas para que possam nos contar a história desse passado colonial para além do que sabemos por meio dos registros oficiais», explica o artista.

Tendo como suporte uma chapa de alumínio de grande dimensão, recortada com a silhueta de uma personagem que se apresenta como narradora desta história, a peça é preenchida com imagens das revistas que trazem cenas do cotidiano, registros familiares e retratos de personalidades.

«Uma das premissas que mantenho nas colagens é o entendimento de que nenhuma daquelas imagens é uma autorrepresentação. Para mim, elas já são feitas num regime de violência, quero trazer outra proposta».

Herbert De Paz, Máscara Bantu ritualística (Expatriado 4), 2023. Óleo y acrilico sobre tela, 30 x 40 cm. Foto: Vicente de Mello

De Paz aprofundou-se na pesquisa histórica e iconográfica a partir do seu trabalho de conclusão na graduação, em que apresentou O anjo da história (2017). As colagens, que começaram pequenas ainda na universidade e ganharam escala ao longo do tempo, se originam na constatação de que o conhecimento se dá de uma forma oficial, mas que há outras histórias por trás dessa narrativa hegemônica.

«Nós aprendemos uma História que não dá conta da nossa existência porque não nos reconhecemos nela. Na colagem, eu remixo as imagens, trazendo corpos do passado para o presente para nos contar essas histórias. Como artista, acredito no poder das imagens; existem outras possibilidades de pensar sobre o passado que nos ensinaram. Na minha prática coleciono símbolos que serviram como documentos etnográficos e registros do cotidiano», revela.

Para Keyna Eleison, as máscaras, cenas, objetos e personalidades de Herbert não são apenas imagens. “As pinturas não se mantêm quietas na superfície da tela. Em seu trabalho, Herbert chama, evoca, arrasta para os nossos olhos uma prática da certeza de outras existências. Com ele, vemos e vemos de novo e mais uma vez para que alcancemos seu gesto, na tela e no hoje”, comenta a curadora.


HERBERT DE PAZ: LA SANGRE NUNCA MUERE

Galería Cassia Bomeny, Rua Garcia d’Avila, 196 – Ipanema, Río de Janeiro, Brasil

Del 31 de agosto al 17 de octubre de 2023

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