ELIZABETH BURMANN: MAREAS
«El fondo del mar es un cementerio gigante. Allí se acumulan desechos de todo lo que vive bajo su superficie o pasa sobre ella, desde cadáveres de fauna marina y terrestre, hasta los múltiples residuos antropogénicos de transportes de guerra, comercio, viaje placentero y migración desesperada que han naufragado en sus aguas»
Celeste Olalquiaga

Así empieza el texto que acompaña la exposición mareas, de la artista Elizabeth Burmann (Santiago, 1992). Una especie de bruma acompaña a la exposición. Las obras —y cuesta llamarles de esta manera— de Burmann no se entregan a primera vista. Por mucho que haya una escultura en forma de biombo, abierto, dándonos la bienvenida, hay algo que incita a la cautela.
Nos volvemos intrusos en un ecosistema que se parece más a ellas que a nosotros. Con ellas me refiero a las obras-criaturas de la artista. Cuesta llamarles obras no porque carezca en ellas una dimensión artística o poética, muy por el contrario. Pero sucede que estas piezas nos recuerdan a ciertos seres vivos que no queda claro si conocemos muy bien, o si los hemos imaginado con insistencia.
Cuesta llamarles obras. ¿Es en plural?, porque no sabemos dónde empieza una y termina la otra. Es como si los materiales del taller de la artista se hubiesen arrastrado subterráneamente —incluidos algunos retazos y desechos—, y hubiesen brotado en el suelo de la galería, un suelo que, habiéndolo visto un centenar de veces, nunca me había recordado tanto a un suelo hecho de arena.



«El vaivén de la zona pelágica –aquella que flota, como las algas y las medusas—contribuye a este fondo bentónico cuyas comunidades –estrellas de mar, corales, erizos, cangrejos, además de las microscópicas—se alimentan de los despojos orgánicos que llueven constantemente sobre ellas…
…Estos recolectores de basura marítima pueden también desechar estos restos, los cuales entonces se sedimentan, convirtiéndose en los minúsculos y jamás idénticos granos de arena…»
El texto de Olalquiaga acompaña no solo la exposición, sino que también aparece a modo de prólogo en un pequeño librito que, más que un catálogo, es una especie de “glosario de autor”; una publicación que cuenta con ilustraciones de las piezas construidas por la artista, pero también brinda información específica acerca de algunas referencias como los son las ofiuras (estrellas de mar) y el cangrejo decorador.
No es raro que el arte contemporáneo se alimente directamente de disciplinas como la botánica y la biología, o que haga de la tecnología su caja de herramientas, pero aquí cabe destacar el profundo conocimiento que maneja Burmann sobre la materia, y la delicadeza que tiene para hilvanar estos conocimientos con su obra artística y, a la vez, con asuntos filosófico-políticos de hoy:



«Vivimos en el capitalismo. Su poder parece insoslayable. Lo mismo pasaba con el divino derecho de los reyes. Cualquier poder creado por el ser humano puede ser resistido y transformado por seres humanos. La resistencia y transformación a menudo comienzan en el arte, y muy a menudo en nuestro arte, en el arte de las palabras»
Ursula K. Le Guin
Elizabeth Burmann no solo proyecta el goce de una estética marina de ensueño y roza el campo de la ciencia ficción con conocimientos de causa, sino que articula muy conscientemente una obra-cuerpo-criatura que no está pensada desde y para las lógicas antropocéntricas, sino como un espacio conceptual –ejemplificado con el mar– que permite imaginar otros cuerpos, otras relaciones y otros órdenes, donde el ser humano (espectador) pasa a ser un visitante extranjero; bienvenido, por ahora, pero lejos de ser el modelo hegemónico y dominante.
El trabajo de Burmann se instala como una de aquellas obras raras, que son capaces no solo de encapsular las estéticas y códigos de su propio tiempo, sino también de proponer una posible vía frente a la imagen catastrófica que tenemos como futuro —es una obra capaz de eludir ese “divino derecho de los reyes” o ese capitalismo (o ese patriarcado)—, e invitarnos, de forma amable y hasta graciosa, a nuestra propia disolución.
mareas, de Elizabeth Burmann, se presenta hasta el 13 de septiembre de 2023 en la Galería Patricia Ready, Santiago. Luego de una próxima residencia y exposición en la ciudad de Toronto, la artista regresa a Chile para presentar en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Parque Forestal una exposición titulada La Concha en Ácido.
mareas es el resultado de un trabajo en equipo:
Diseño de iluminación: Pascual Mena
Arquitectura y modelado: Ignacio Lira
Ilustraciones del catálogo y diseño de obras: Simón Jarpa
Asistencia y montaje: Anastasia Carachi, Adolfo Bimer y Pascual Mena
Diseño de catálogo: Gracia Fernández
Texto de sala: Celeste Olalquiaga
Registro fotográfico: Felipe Ugalde
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