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NUEVAS LUCHAS REPRODUCTIVAS

NATALIA IGUIÑIZ Y PISTAS EMANCIPATORIAS PARA LAS PRÁCTICAS MATERNAS

Me he animado a escribir estos párrafos como homenaje, desde aquí, a mi comadre y compañera Natalia Iguiñiz (Lima, 1973), artista, activista y docente en la Pontificia Universidad Católica de Perú (PUCP). Celebración por los tres años que llevamos de estrecha colaboración levantado todo tipo de propuestas, desde que el seminario online ¿Cómo continuar? Esculpir la rabia, organizado por Violeta Janeiro, nos cruzase como parte de las cosmo-tramas feministas que te van conectando con hermanas que no conocías.

Homenaje que también abre una pequeña ventana a un proceso de lucha materno-teórico-activista que tenemos en marcha, mucho más ancho, complejo y profundo, de lo que voy a intentar desarrollar aquí, con colegas de todos los rincones posibles –nombro “rincón” porque las que maternamos vivimos muchas veces replegadas en escondrijos, fuera de la posibilidad del pleno despliegue político-vital, reducidas a sostener dentro de espacios estrechos a las futuras fuerzas de trabajo que este blanco-hetero-macho-patersistema necesita para subsistir. Sumidas en agotamientos continuos. Cansancios como disciplina social, y entrando en nuevas pobrezas y violencias que antes no conocíamos.

Nuestras luchas se cruzaron. Natalia Iguiñiz venía ya con un acumulado de reflexión y práctica artística desde hace casi 20 años sobre unos ejes y problemáticas que no interesaban en los circuitos del arte contemporáneo. No tenía espacio como episteme legítima, pero insistió. La cosa estaba más en seguir o adaptarte a los macho-discursos conceptualistas a todo tren, y en ese pensar desde/para un cuerpo universal, neutro, ficticio que no cuida de nada ni de nadie. Que vive como cuerpo que no va a morir. Ni enfermar. Como un cuerpo que no se tiene que responsabilizar de generar condiciones vivibles para otros cuerpos, y mucho menos asumir la responsabilidad de cuerpos dependientes al suyo.

Natalia se paró e insistió. Comenzó a generar un lenguaje sobre todo lo que iba atravesando su cuerpo materno. Todo lo que el proceso de maternar le estaba revelando. Entendió que el cuerpo materno era un síntoma de un sistema opresor que le da una vuelta de tuerca a la jaula normativa una vez que aparecía la maternidad. La recrudecía. Confirmó que lo de transformarte en un cuerpo como puerta de entrada en el planeta Tierra de otros cuerpos te metía en las cavernas de este macho-blanco-hetero-patersistema.

Nos lo narró en Road movie (2015), Pequeñas historias de maternidad (2005/2015) o en La otra (2001), entre otros muchos más trabajos de los que hablaba aquí Miguel López, en esta misma plataforma, o en Energías sociales / Fuerzas vitales. Natalia Iguiñiz: arte, activismo, feminismo (1994-2018).

“Pequeñas historias de maternidad 2” (2008) de Natalia Iguiñiz.

Nosotras nos fuimos entrañando, entrelazando, como parte de un proceso de cambio de paradigma, donde vamos poniendo palabras e imágenes a las problemáticas, negaciones, silencios, abusos vitales, pero también, a las potencias, fortalezas y fuerzas vivas, en las que te vas adentrando una vez que asumes las prácticas maternas desde una responsabilidad irreversible.

Todo esto en un contexto donde dentro de los propios feminismos siguen siendo tratadas como un “problema a extirpar en lugar de una actividad humana a integrar” (esta frase le gusta mucho a Iguiñiz). Fuera de esencialismos, los ejes de desarticulación del género que nos ofrecen las luchas identitarias tendrían que resolver esta devaluación sistémica que arrastramos las mujeres una vez nos transformamos en cuerpos maternos.  Y aquí hablo de mujeres como identidad socio-históricamente devaluada, donde se nos ha colocado encima que partimos de un lugar de desventaja insuperable desde ese locurón psico-fascista freudiano.

Compañera durante estos casi tres años de viaje juntas, donde nos hemos sumergido en nuestras maternidades, enfermedades, estrecheces, despliegues vitales, fortalezas inenarrables, auto-procesos-recalibraje psico-energético, cursos, seminarios y lanzadas de todo tipo, Natalia Iguiñiz ha sido y, sigue siendo, una de las artífices estructurales de un movimiento feminista para darle la vuelta a todo lo que tiene que ver con reproducción social, el cual llamamos Nuevas Luchas Reproductivas [1].

En este, formamos parte investigadoras precarias, académicas, activistas, artistas, psicólogas, juristas, penalistas, psiquiatras, agricultoras, educadoras, científicas, poetas, políticas, madres, abuelas, hermanas, cuerpos maternos, trabajadoras del hogar y de los cuidados, y muchas más.

Colectivo HD (Familia Heterodisidentes) durante la manifestación “Orgullo Crítico” (2021). Paloma Calle con criaturas por Álvaro Minguito – El Salto Diario.

Unas “Nuevas Luchas Reproductivas” desde coordenadas situadas. Con luchas, deseos, expectativas y horizontes comunes deseables -pero no universalizados- como parte de un proceso de desentrañamiento, desarticulación feminista o transición paradigmática sobre las narrativas, lógicas y psico-inercias que han enjaulado, negado y devaluado (desde el macho-lío-patriarcal que determina los consensos del macho-blanco-hetero-pacto social) a las actividades, repeticiones y trabajos responsables de generar condiciones vivibles hacia otros cuerpos dependientes a tu cuerpo y, sobre todo, el proceso de politización pendiente de los psico-bio-procesos que atraviesan a los cuerpos que asumimos tales transformaciones.

Hace unos meses abrimos este proceso en marcha en un seminario/taller que impartimos titulado Nuevas luchas reproductivas. Tramas para el desprendimiento de extractivismos vitales normalizados (abril, 2023), donde planteamos un análisis de las prácticas artístico/teórico/activistas junto a Natalia, Paloma Calle (Madrid), y Futuridades Maternales (Madrid).

Allí enfatizamos, para no caer en la romantización de las penurias o en nuevos fetichismos precarizantes (cosa que le preocupa mucho a la catedrática, Aurora Polanco, con mucho acierto), el potencial de las fuerzas vivas como fuerzas políticas, que se despliegan desde nuestros cuerpos para generar condiciones vivibles a otros cuerpos dependientes del nuestro.

Santa Chingada: The Perfect Little Woman, 1999-2000, cerámica y otros medios, 63.5 × 45.7 × 29.2 cm. Colección Smithsonian American Art Museum. Cortesía: SAAM
Santa Chingada: The Perfect Little Woman, 1999-2000, cerámica y otros medios, 63.5 × 45.7 × 29.2 cm. Colección Smithsonian American Art Museum. Cortesía: SAAM

Pero no ha sido sólo en la Universidad de La Laguna donde nos hemos cruzado las tres (Calle, Iguñiz y la que escribe) para seguir empujando los procesos en marcha dentro de las “Nuevas Luchas Reproductivas”; también dentro del programa de cuatro seminarios que impartí junto a Natalia titulado ¿Podemos despatriarcalizar nuestra psique? Psico-abordajes feministas, prácticas artísticas y emancipaciones realizado dentro del Vicedecanato de Acción Cultural, Patrimonio y Comunicación Facultad de Bellas Artes Universidad Complutense (Madrid).

En esta instancia abrimos preguntas que intentamos, especulativamente, ir resolviendo: ¿podemos desmontar la interpretación pater-blanco-hegemónica, instalada en el pacto social sobre qué significa el síntoma, enfermedad o patología? ¿Cuáles serían las psico-consecuencias del colonialismo interno responsable de la trama inconsciente que normaliza la desventaja política, psico-afectiva o matérico-logística sobre los cuerpos no sujetos a las exigencias macho-productivistas? ¿Podemos desmontar los psico-residuos derivados del constructo histórico “envidia del pene” y sus fantasmas edípicos como trasfondo vertebrador de las lecturas hegemónicas de la psique?.

Cartel por Glenda Rosero y Colectivo Dos guaguas – Perlas (2016-actualidad).

En estas Nuevas luchas reproductivas seguimos ahondando en qué es lo que dislocan las maternidades o prácticas maternas y cómo nos sacude internamente la práctica materna como desarticuladora de todo el aparataje de obligatoriedades que se nos han ido inoculando durante el despliegue de nuestro asunto-vital-propio durante el tiempo que estamos en este planeta, teniendo en cuenta que el despliegue reproductivo obedece a unas fuerzas reproductivas de las cuales hablamos en el seminario ¿Podemos integrar las maternidades como fuerzas emancipadoras? con varias potentes académicas dentro del programa público de la propuesta expositiva Trabajos maternos: desmontando el macho-lío-patriarcal, también levantado por Violeta Janeiro (CCE Santiago de Chile, CCE Lima y CCE La Paz, marzo 2022).

Nos preguntamos también cómo tales prácticas vitales conllevan unas fuertes asignaciones devaluadas de género como identidad psico-esclava del pater-blanco-macho-turbo-productivista-capacitista o contrato-social-macho-blanco-patercentrado, las cuales asumimos como rasgos identitarios o como núcleo-identitario-fundacional.

Tal disloque nos pone delante las opresiones y violencias en las que hemos sido naturalizadas como parte de un proceso de socialización de ser-para-otros, donde nuestras fuerzas vitales tienen que sostener la vida a cambio de asumir lugares de psico-blanco-esclavitud-contemporánea como parte del blanco-maltrato de la modernidad.

Esto lo desarrollamos Iguiñiz y yo en Obligatoriedades y violencias no-nombradas sobre los psico-cuerpos-mujeres. Pistas, estrategias, procesos sistémicos en marcha y prácticas artísticas desde teoría crítica feminista, en colaboración con DISIDENTA: Comunidad de práctica social + saberes feministas desde México y Museo de las Mujeres Costa Rica desde San José (también compartido aquí en esta plataforma).

Camilla Rocha Campos. Something to Gain, 2017. Video-performance realizado en la exposición Welt kompakt? – Out of Brazil, en Museums Quartier, Viena, 2017
Camilla Rocha Campos. Something to Gain, 2017. Video-performance realizado en la exposición Welt kompakt? – Out of Brazil, en Museums Quartier, Viena, 2017

Seguimos este proceso de conversaciones, procesos de ajuste, hallazgos y montañas que subir y mares donde bañarnos, en marcha desde hace tres potentes años preñados de aprendizajes, en el que venimos desplegando todo tipo de estrategias para movilizar, aunar y seguir generando alianzas a través de cursos, seminarios y activismo varios. También con propuestas poco encajables en los macho-blanco-mundos-turbo-productivistas.

El 30 de agosto iniciaremos el curso online Maternidades, prácticas artísticas y feminismos: ¿por qué las maternidades son prácticas vitales que dislocan todo el aparataje de macho-adaptación y la sumisión al blanco-pater-sistema-extractivista?desde Futuridades Maternales, la plataforma que abrí hace cuatro años para reflexionar sobre todos estos territorios y problemáticas.

En este nuevo empuje intentaremos recapitular parte de todo lo que va atravesando a la actividad humana de sostener criaturas desde la consanguinidad o no-consanguinidad, entendida como entrañamiento psico-corpo-emocional quedando fuera de posibilidad política legítima la subrogación, y siempre desde ejes feministas no-igualitarista. No-macho-adaptados al sistema productivista. No-blanco-pater-centrados.  

Soledad Pinto, «Historias de comienzos» (2016)”. MAC Santiago. Foto por Carlos Silva. Cortesía de la artista

Intentaremos analizar cómo las dictaduras han ido cincelando una práctica materna como cárcel vital, donde se aplicaban, férreamente, unas prácticas de crueldad (que no han sido depuradas ni política/jurídicamente) sobre los cuerpos reproductivos que no se sujetaban a esa maternidad como práctica única fascista.

Nuestro deseo es desmontar a la “madre” como mano de obra gratis del blanco-macho-hetero-paterestado; desentrañar cada una de las celdas que articulan la cárcel identitaria de la “madre” normativa como construcción única, conformada a partir de la reproducción de lógicas de crueldad sobre todo lo que no era esa “madre” sometida, donde la única identidad posible de “madre”, como posibilidad de existencia política, era/es psico-esclava del macho-blanco-hetero-paterfamilias/paterestado.


[1] Nuevas Luchas Reproductivas está tomando a partir de lo nombrado por Federici en “Revolución en Punto Cero” (2012), donde señalaba que serán desde los ángulos que generan las luchas vinculadas a la reproducción social, desde donde se podrá movilizar nuevas estrategias para generar organizaciones sociales no extractivista. 

Luisa Fuentes Guaza

España, 1979. Doctoranda (Tercer Ciclo) en Feminismos no-coloniales y Cultura Visual (Departamento de Historia y Teoría del Arte – Facultad de Filosofía y Letras Universidad Autónoma de Madrid UAM). Licenciada en Derecho y Máster en Propiedad Intelectual (Universidad Carlos III UC3M). Finalista en Visiting Scholars and Fellows Program of the David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University, 2018-19. Responsable de grupos de estudio sobre maternidades, cuidados y feminismos en departamento de Actividades Públicas MNCARS (2019/2021) e investigación “Revelar lo inasumible o cómo la devaluación de lo reproductivo se derrama por el museo como cuerpo viviente” (enero/diciembre 2022) dentro del formato NO EXPO – Área de Educación MNCARS. Además, colabora de manera activa con plataformas feministas, universidades y colectivos de México, Chile, Perú, El Salvador, Costa Rica y España en distintas acciones, cursos y seminarios. Fundadora de la plataforma de reflexión feminista www.futuridadesmaternale.net

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