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DIME LO QUE HACES CON LO QUE COMPRAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

(O ALGUNAS ANOTACIONES, DETONACIONES, PROVOCADAS POR LIQUIDACIÓN TOTAL)

Por Humberto Junca

En Liquidación Total, Gabriel Garzón utiliza productos de consumo básicos (con sus marcas y objetos publicitarios) en una serie de instalaciones que nos llevan a preguntarnos por quiénes somos, por nuestras costumbres y nuestra relación con las cosas que consumimos. Por supuesto, hay algo apocalíptico en el título de esta exhibición, y hay algo apocalíptico en la forma en que (nos) consumimos.

Solo hay que recordar la manera en que la gente salió a comprar compulsivamente, dejando de lado las recomendaciones de seguridad y multiplicando el contagio en los días sin IVA, decretados oficialmente, mandando al traste meses de cuarentena, de cuidados. El mensaje enviado por el gobierno, los comerciantes y el sector privado no podía ser más claro: primero el consumo, el dinero; y después, la salud, la vida.

Gabriel Garzón, Llaves de la ciudad (Bogotá), en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería

El pasado 5 de mayo, la OMS dio por terminada la emergencia global por coronavirus, pero no hace mal recordar que algunos científicos y pensadores han señalado que la causa de la pandemia fue, justamente, la deforestación a causa del extractivismo (la búsqueda y explotación rapaz de recursos naturales) que busca saciar nuestro consumismo desenfrenado.

El hombre, al entrar en un bosque o en una selva en busca de petróleo, minerales o madera, obligatoriamente entra en contacto con especies y virus nuevos, peligrosos para su organismo. La otra teoría (¿conspirativa?) reza que el SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio a partir de la experimentación con virus de procedencia animal, para terminar con las manifestaciones civiles que se estaban llevando a cabo en innumerables países, incluyendo Colombia.

Cualquiera de estas dos posibilidades nos deja mal parados: señala nuestra ignorancia, nuestra relación malsana con el planeta, con nuestros semejantes y con lo que consumimos. Esta cita de Warhol cae como anillo al dedo: “Siempre que las personas y las civilizaciones se degeneran y se vuelven materialistas, exhiben la belleza y la opulencia y dicen que si lo que hicieran estuviera mal, no les iría tan bien, ni serían tan ricos y tan bellos. Por ejemplo, en la Biblia lo hicieron cuando adoraron el Becerro de Oro, y luego los griegos cuando veneraron el cuerpo humano”. (1)

Vista de la exposición «Liquidación Total», de Gabriel Garzón, en Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería

La emergencia social, cultural y política se presiente en la obra de Garzón, así como nuestro materialismo exacerbado. La exageración y el absurdo multiplicado, serializado, están ahí, presentes. Lo que no queda claro, es si el artista critica o si sus obras son una oda al ridículo, compulsivo y decadente consumismo actual y a su estética.

Creo que Garzón tiene el talento para hacer las dos cosas a la vez. Está dentro del sistema y parece sufrirlo y disfrutarlo por igual. El artista señala: “Es muy increíble envasar agua para venderla. Puede parecer perverso, pero es capitalismo puro”. Quizás repudia lo que admira, quizás la sociedad de consumo lo encanta y lo asquea por igual, y esto mismo es lo que le da la autoridad tanto para juzgarla como para jugar con ella y ponerla patas arriba.

Gabriel Garzón es como un infiltrado, un doble agente, o como un hacker. Linus Torvalds, el creador de Linux, explica de esta forma lo que hace un hacker: el diccionario del argot hacker, el “jargon file”, compilado de forma colectiva en la Red, define a los hackers como personas que se dedican a “programar de forma entusiasta” y creen que “poner en común la información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación siempre que ello sea posible” (…) el “jargon file” hace hincapié en que un hacker es básicamente un “experto o entusiasta de cualquier tipo. Uno puede ser un hacker astrónomo, por ejemplo”. En este sentido, una persona puede ser un hacker sin tener nada que ver con los ordenadores. (2)

Entonces, Garzón es un entusiasta y a través de sus obras facilita el acceso a la información. Como doble agente, desvía el uso de los computadores pues, según señala, “los entiendo como parte de este ecosistema de objetos al que llamamos realidad; por supuesto, son un manantial etéreo de información, pero siguen siendo cosas tangibles que dejan un rastro de basura y polvo”.

Así, su lógica parece, la más de las veces, un cortocircuito entre polaridades binarias, una pesadilla cartesiana y artesanal, materialista y estética. Lo que lo atrae es, sin duda, una letra, un olor, un color, una forma, un estampado, un logotipo, una escala, una textura capaz de confundirse con otra.

Gabriel Garzón, Zona de Confort (al fondo) y Sin título (al frente), en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería
Gabriel Garzón, detalle de Zona de Confort, en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería

Las obras expuestas en Liquidación Total, carentes de gestualidad, son como juegos conceptuales anclados e impulsados por la fisicidad, por la presencia y características del objeto de consumo. El artista, de esto sí estoy seguro, es un estupendo caminante y observador, y anda con soltura tanto por los pasillos del supermercado como por las calles de Bogotá.

Y mientras va caminando, ve, mira, y colecciona; anota direcciones, marcas, logos, precios. Garzón lee de dónde vienen las cosas y cuál es su contenido. Y luego, cambia de contenido, de ubicación o de forma aquello de lo que se apropia (en todo o en parte). De tal manera, opera como un bricolero, en el sentido en que lo define Claude Levi-Strauss: recoge, colecciona todo tipo de cosas, objetos y residuos de acontecimientos; trabaja con lo que tiene a mano; siempre pone algo de sí mismo en lo que hace; trabaja por necesidad; y, sobre todo, desvía el uso de las cosas.

Gabriel Garzón, Sin título, en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería

Para Levi-Strauss, el bricolaje “es la ciencia primera”. Todo fue bricolaje, todo fue desviado en un primer momento (pensemos en el origen del arte, de la escritura o del vestido). Más aún, “en el bricolaje los significados se truecan en significantes”. (3)

Como buen bricolero, en las piezas de Liquidación Total, Garzón habla con las cosas y por medio de las cosas. Cosas tan sencillas y mundanas, ahora tan confrontadoras y crudas como queramos. Como la crudeza de la calle bogotana, o la crudeza descarada del supermercado, que quizás emplea para develar verdades ocultas o maquilladas, detrás de tanto empaque, detrás de tanta marca (como en este barrio, el Siete de Agosto, con fachadas rotas y sucias, llenas de logotipos y marcas de automóviles importados).

Sin embargo, para este doble agente, puede que no haya crudeza, ni desvío del uso, ni cortocircuito alguno en lo que hace. Puede que lo artificial le parezca sublime. Puede que el veneno le parezca necesario. El ingenio y el humor de Gabriel Garzón, ambiguo, extraño, impreciso, así, todo pasivo agresivo, entre la domesticación y la furia, entre la sublevación y la alienación, es también muy bogotano.

Tan bogotano, crudo y absurdo, que parece un artista noventero, de aquellos que hacían (hacíamos) las cosas, sin mercado y sin dinero, sin pensar en agradar a nadie; o, mejor dicho, pensando en desagradar a todos.

Gabriel Garzón, Cat Chow, en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería
Gabriel Garzón, N.N, en «Liquidación Total», Apartamento, Bogotá, 2023. Cortesía del artista y la galería

En un mercado neoliberal, en una sociedad decadente y degenerada que nos llena de basura cara, de productos prefabricados, premasticados, prepixelados por la IA, preseleccionados por el algoritmo, de alta tecnología, de “alta gama”, venenosos, innecesarios e invasivos, la obra de Garzón se antoja vital y fundamental en su descaro, impertinencia y resistencia.

A propósito, Warhol escribió: “Comprar es más americano que pensar”. (4) Pero Garzón le da una vuelta a Warhol, porque compra y piensa a la vez, y luego usa de forma desviada lo que compra y, así, señala lo absurdo que es todo, así nos cuestiona, así nos hace reír, así transforma el mundo.

Eso es lo que todos deberíamos hacer.


(1) Andy Warhol, THE Philosophy of Andy Warhol (From A to B and Back Again), p. 70.

(2) Pekka Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, p. 6.

(3) Claude Levi-Strauss, El Pensamiento Salvaje, p. 42.

(4) Andy Warhol, THE Philosophy of Andy Warhol (From A to B and Back Again), p. 229.


Liquidación Total, de Gabriel Garzón, se presenta hasta el 9 de junio de 2023 en Apartamento, Calle 67 #26-21, Apto. 301, Bogotá

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