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HOJA DE RUTA COLECTIVA. FÓRMULAS CONTRA EL DESASOSIEGO

A finales del año 2013, el dúo creativo detrás de Visual Editions (un estudio en Londres que trabaja en la intersección de tecnología, diseño editorial y cultura), lanzó Where You Are, una publicación contenida en una caja de cartón, con una antología de textos y propuestas visuales. Estaban hechas por 16 escritores, artistas y pensadores (entre ellos Tao Lin, Valeria Luiselli y Alain de Botton), quienes desmontaban bellamente la idea de mapas en una serie de cuadernillos que prometían dejar a los lectores “completamente perdidos”. Al abrirlo, se desplegaban dieciséis ideas personales, muy íntimas, que exploraban la tremenda posibilidad que contiene, en sí, el concepto de mapa. De hecho, María Popova, que reseñó ese proyecto, recordó que alguna vez Carl Sagan dijo que los mapas son la prueba de que los humanos podemos hacer magia.

Lo cierto es que esas rutas, planos y atlas afectivos contenían distintas formas de narraciones, desde mapas de cosas imposibles hasta viajes al pasado. A pesar de que eran trabajos individuales, siempre aparecía en ellos la importancia del entorno y de los otros. Así, la serie de cuadernillos generaba no sólo una provocativa aproximación al concepto de cartografía, sino que proponía novedosas formas de conectar: con nuestra memoria, con otras personas y con los lugares que habitamos. Un tiempo después, y en colaboración con el Google Creative Lab, la publicación se convirtió en una interpretación digital de la experiencia análoga de recorrer el libro que sigue vinculando usuarios.

Tres años después del lanzamiento de esa publicación, en octubre de 2016, se realizó en Colombia el Plebiscito por la Paz, un mecanismo de refrendación popular que propuso el Gobierno para aprobar el Acuerdo de Paz. En esa ocasión, la mayoría de los colombianos votaron que no a la paz, rechazando los acuerdos pactados entre el Gobierno Nacional y las farc-ep (Fuerzas Armadas Revolucionadas de Colombia-Ejército del  Pueblo). En su investigación a propósito de las emociones que surgieron tras las votaciones, la antropóloga Deissy Cristina Perilla Daza relevó el término “plebitusa” (fundiendo las palabras “tusa”, que en Bogotá se entiende como “pena de amor”, a la palabra “plebiscito”). Este concepto circuló en redes sociales para referirse a esa “emoción circunstancial” que surgió entre varias colectividades tras la derrota del acuerdo.

Según la autora, la plebitusa  no  solo  se  formó  junto  con  la  necesidad  de  intentar  explicar  todas  las  emociones  de  este  día  (rabia,  dolor,  indignación)  en una sola palabra, “sino que, además, se consolidó como una emoción que dinamizó la acción hacia la protesta ciudadana por la defensa de los Acuerdos de Paz”. Con ese horizonte en mente, Perrilla Daza redactó su paper, La plebitusa: movilización política de las emociones posplebiscito por la paz en Colombia,en el que exploró el “remolino de emociones” tras la derrota de 2016. Y lo hizo desde un enfoque teórico de la antropología vinculado a las emociones y a la sociología de la acción colectiva.

Collective Roadmap. Hoja de Ruta Colectiva. Foto: Joshua Klatt
Collective Roadmap. Hoja de Ruta Colectiva. Foto: Fernanda Venegas

El proyecto Hoja de ruta colectiva (2022) de los chilenos María Verónica San Martín e Ignacio Szmulewicz, que acaba de ser presentado en la última versión de la New York Art Book Fair (NYABF) en el MoMA PS1 (Queens, NY), se encuentra en la intersección de esas dos importantes iniciativas que lo preceden. Movidos por la inquietud de un futuro diseñado por las personas con un horizonte colectivo y en pleno proceso de redacción de la nueva constitución en Chile, San Martín y Szmulewicz se preguntaron qué era una comunidad. Para responderlo, pensaron en un libro-objeto que resolviera, a través de exploraciones visuales, esa interrogante, y así convocaron a un grupo de artistas y colectivos de destinas partes del mundo.

Collective Roadmap. Hoja de ruta colectiva reúne a 15 artistas y colectivos –procedentes de Australia, Irán, Ucrania, Serbia, España, Bolivia, Colombia, Estados Unidos y Chile– que se inspiraron en la redacción de Convención Constitucional de Chile para hacer obras originales que sus curadores recopilaron en un formato sencillo y de bajo costo: una caja blanca de 15,5 x 11,5 x 4 centímetros, impresa en risografía. En ella se despliegan quince cuadernillos que responden libremente a ¿qué significa vivir juntos? “Los convocados abordaron sus respuestas en torno a temas de memoria, activismo político social, medio ambiente, pueblos originarios, viajes, territorios y autobiografía en múltiples formatos y técnicas”, cuentan sus curadores. “Y lo hicieron con gráficos, ilustraciones, fotografías, entrevistas, testimonios, cartas y mensajes de audio”.

El momento de lanzarlo no pudo ser mejor. Porque el domingo 4 de septiembre, después de que se supieran los resultados oficiales del plebiscito de salida en Chile, en la que la mayoría de la población rechazó la Nueva Constitución, muchas personas experimentamos una plebitusa. Un dolor y desconcierto ante la posibilidad de configurarle un futuro común al país. Esa tarde, la escritora Pilar Quintana tuiteó una sola palabra: “Desasosiego”, y es ante eso que Collective Roadmap. Hoja de ruta colectiva adquiere una relevancia especial. Pues lo que propone el proyecto es, finalmente, una serie de fórmulas creativas para enfrentar el desosiego, aquello que nos dificulta la quietud y el bienestar.

Collective Roadmap. Hoja de Ruta Colectiva. Foto: Fernanda Venegas
Collective Roadmap. Hoja de Ruta Colectiva. Foto: Fernanda Venegas
Collective Roadmap. Hoja de Ruta Colectiva. Foto: Fernanda Venegas

Si bien las propuestas gráficas de la iniciativa son desiguales en cuanto a su factura, y muchos autores pareciera que usaron esta oportunidad para darle circulación a otros proyectos anteriores a la convocatoria, hay ciertos conceptos que se oponen a la tentadora amenaza de individualidad, como “un solo cuerpo mutante”, acuñado por A Ediciones, o el “estado flotante” con el que trabajan Bernardo Valdés y Dominga del Campo. En la caja que reúne a las exploraciones personales hay bellas reflexiones como la de Martín La Roche y Carola Josefa, quienes generan entre ellos y los demás participantes una inesperada polifonía de voces, manos y visualidades que contribuyen a pensar en un futuro que sea colaborativo, horizontal y conversado.

Especialmente sorprendente es el aporte de la artista y educadora ucraniana Alina Tenser, quien propuso para Collective Roadmap una planta en la que se despliegan los movimientos de los diez integrantes de una familia de Kiev relocalizada en una casa temporal, en una remota villa en Eslovaquia. Su ejercicio resulta conmovedor pues trabaja con la poética de la simpleza, generando una de las piezas mejor logradas en cuanto su resolución visual y al objetivo del proyecto.

Pero quizás la operación (y despliegue visual) más interesante es la simple idea con la que trabajó el curador Teobaldo Lagos, quien, como si fuera un virus, propagó la iniciativa de Collective Roadmap. Hoja de ruta colectiva, y convocó a la vez a seis amigos más, pero con una pregunta más riesgosa que la inicial. Les propuso a sus contactos un escenario ficticio, pero posible, que involucraba productividad, pieles, miedo, afectividad y sangre. Las respuestas que el curador recibió y a las que les dio cabida en su pliego, funcionan como una muñeca rusa del mismo proyecto, abriendo su propio espacio a otros espacios. Así la caja-objeto del proyecto aumenta su resonancia, en el sentido en que la individualidad del autor da paso a una colectividad mayor que él. Es decir, él desaparece para darle voz a otros. Probablemente, la manera más sencilla y efectiva de hacer comunidad.


COLLECTIVE ROADMAP. HOJA DE RUTA COLECTIVA

María Verónica San Martín e Ignacio Szmulewicz, curadores.

Impreso en risografía con Calipso Press, 11,5 x 15,5 x 4 cms. 200 ejemplares

Jessica Lynne (Estados Unidos), Matías Celedón (Chile), Gruia Bădescu (Rumania), Martín La Roche (Chile/ND), Alina Tenser (Ucrania/Estados Unidos), A Ediciones, Eloísa Paz Prada (Bolivia), Kurs Collective (Serbia), Eliana Pérez (Colombia/EE.UU.), Lluís Alexandre Casanovas Blanco y David Cárdenas Lorenzo (España), Paula Baeza Pailamilla (Chile), Roya Amigh (Irán/EE.UU.), Estado Flotante (Chile), Camila Galaz (Australia), Teobaldo Lagos Preller (Chile/Alemania) y Carola Josefa (Chile).

Ariel Florencia Richards

Escritora e investigadora de artes visuales. Estudió Diseño en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y Estética en la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Realizó un Magíster en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York (NYU). Trabajó como editora cultural de distintos medios impresos, como revista Viernes, revista ED y Paula. Cursa un Doctorado en Artes en la PUC, donde investiga las relaciones entre performance y género.

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