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ALEJANDRA VENEGAS: NUBADA

Por Magnolia de la Garza

La obra de Alejandra Venegas (Ciudad de México, 1986) toma como punto de partida una interpretación del paisaje aledaño a su casa en San Andrés Ahuayucan, uno de los pueblos altos de Xochimilco en el que la artista suele hacer caminatas. Este lugar se ubica en una zona periurbana donde basta caminar unos cuantos minutos por los cerros para encontrar milpas y bosques, desde los que se vislumbran pueblos cercanos y la inmensidad de la ciudad. Xochimilco sigue conservando mucha riqueza natural: zonas boscosas de encinos, ocotes y madroños que bordean los cultivos y que contrastan con el paisaje urbano.

Las caminatas por estos parajes han llevado a Venegas a fijar su atención en distintos elementos que componen ese paisaje particular y que corresponde más a los entornos rurales. Las obras de la artista que resultan de estos recorridos no son un registro ilustrativo de sus trayectos, sino apuntes personales de sus observaciones y experiencias durante la caminata. Venegas se inscribe dentro de una tradición que nace a principios de la época moderna, en la que pintores y poetas empezaron a reflexionar sobre el fenómeno del paisaje como el único elemento capaz de mediar entre el hombre y la inmensidad de la naturaleza, y en la que las caminatas eran un medio de observación y de meditación.

Alejandra Venegas, La lluvia rodeó el jardín, 2022. Díptico de relieves en madera de nogal tallados a mano, pintados con gouache y encerados, 60 x 73 x 6 cm (total). Cortesía de la artista y Proyectos Monclova
Alejandra Venegas, Flores ahuecadas, 2022. Relieve tallado a mano en madera de nogal, pintado con gouache y encerado, 50 x 30 x 6.5 cm. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova
Alejandra Venegas, Sol, 2022. Políptico de cinco relieves tallados a mano en madera de nogal, pintados con gouache y encerados, 122 x 134.5 x 6.5 cm (total). Cortesía de la artista y Proyectos Monclova

La artista cambia de ruta durante sus trayectos, al mismo tiempo que los paisajes se transforman con cada estación. Venegas observa y registra estos cambios: las flores que han aparecido, el surgimiento de distintos hongos, el crecimiento de los cultivos, la mudanza de color de los árboles y pastizales. Así, los cambios que trae consigo la época de lluvia llevan a esta nueva producción de piezas que se presenta en Nubada.

En trabajos anteriores, las montañas y los cerros que conforman el paisaje circundante estaban más presentes. En cambio, para Nubada la artista pone atención a los elementos atmosféricos, como son las nubes y la lluvia. Nubada es la palabra que designa una lluvia intensa y corta que cae abruptamente en un lugar específico. Así, en la exposición vemos casi como leitmotiv la representación de estas nubes y el agua de colores, las cuales emergen de la madera tallada y pintada por la artista.

Venegas hace emerger las formas en la madera para crear los relieves que posteriormente cubre con pintura de colores. El color en sus obras no responde a un aspecto naturalista, sino expresivo y juega siempre con la propia textura de la madera, la cual no trata de ocultar. En un entendimiento del material con el que trabaja, la artista aplica el color respondiendo a las características de la madera; así, decide si cubrir toda la superficie con distintos colores, aplicar capas más ligeras de pintura que dejen ver la veta, o incluso dejar la madera al natural solo con algunas aplicaciones de color que acentúan el relieve.

Alejandra Venegas, Nubada azul, 2022. Relieve en madera de Xiloxochitl tallado a mano, pintado con gouache y encerado, 57.5 x 41.5 x 5 cm. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova
Alejandra Venegas, Nubada ligera, 2022. Relieve en madera de Xiloxochitl tallado a mano, pintado con gouache y encerado, 59.5 x 41.5 x 5 cm. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova
Alejandra Venegas, La luna entre la nube, 2022. Relieve en madera de Xiloxochitl tallado a mano, pintado con gouache y encerado, 61.5 x 45.5 x 5 cm. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova

En esta nueva producción de piezas, Venegas presenta una serie de nubes, las cuales vincula con la abundancia y la renovación en el ciclo hidrológico. Este interés por representar la exuberancia que trae el agua se refleja también en las piezas en las que la artista talla filodrendos o alcatraces. Estas flores, pintadas en distintas ocasiones por Diego Rivera, aparecen también en esculturas y relieves de distintas culturas mesoamericanas. En Xochimilco, por ejemplo, se encuentra un petroglifo con la representación de un huacalxóchitl, que es el nombre náhuatl para un tipo de alcatraz que se asociaba con la sensualidad. Las flores no son los únicos símbolos de voluptuosidad en Nubada. Los saltamontes apareándose y los abrazos entre cuerpos celestes, como la luna y el sol, también hacen eco de esa sensualidad que la artista asocia con la lluvia.

La artista representa asimismo fragmentos del paisaje que pueden asociarse a los recuerdos o momentos específicos de sus caminatas. Las excursiones por lugares cercanos a su casa vuelven a ser el detonante de sus reflexiones; en este caso, el vínculo entre el fragmento y la memoria está relacionado con un recuerdo de su infancia, en el que buscaba pequeños pedazos de cerámica o tepalcates e imaginaba los objetos completos de los cuales habían sido parte estos fragmentos. Así, la memoria y el paisaje en su obra se van construyendo de distintos momentos. Las obras de Venegas nos presentan escenas que nos hacen mirar con añoranza una idea de naturaleza que está desapareciendo de la vida urbana, pero que, si se mira con atención, sigue estando ahí.

Alejandra Venegas, Dos chapulines, 2022. Relieve en madera de cedro tallado a mano, pintado con gouache y encerado, 112 x 70 x 5.5 cm. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova
Alejandra Venegas, El lugar en el cerro de los chapulines, 2022. Políptico de 4 relieves en madera de banak tallados a mano, pintados con gouache y encerados, 51.3 x 143.2 x 4.5 cm (total). Cortesía de la artista y Proyectos Monclova

ALEJANDRA VENEGAS: NUBADA

Proyectos Monclova, Lamartine 415, Polanco V SECC., Miguel Hidalgo, Ciudad de México, México

Del 3 de septiembre al 22 de octubre de 2022

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