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VALENTINA UTZ Y CONSTANZA HERMOSILLA: ÁSPERO, SECO Y TIRANTE

Áspero, seco y tirante son los adjetivos que Constanza Hermosilla y Valentina Utz proponen como título de su exposición, y que fácilmente podemos asociar a la idea de ciudad y la experiencia que significa habitarla. Pareciera que independientemente del lugar, decir ciudad evoca vivencias comunes en distintas partes del mundo. Hace algunos años, gracias al feminismo, se ha visibilizado que ser mujeres y/o disidentes sexuales en la ciudad se traduce en un estado de alerta permanente, puesto que el espacio público –siempre masculino– se vuelve el escenario ideal para el abuso. Las artistas consideran esto para recordarnos también que la propia articulación de la ciudad ha sido pensada por hombres, tanto en términos materiales como por los parámetros normativos que la regulan. Cómo transitar, por dónde, a qué o quiénes pertenecen determinados territorios son algunos de los cuestionamientos que se desprenden de sus trabajos. Por ello, nos referimos a la ciudad como una construcción patriarcal, pero además reconocemos los efectos que el neoliberalismo ha dejado en ellas y que moldean su presente.

Las artistas articulan estrategias para intervenir la ciudad y así plantarse en el espacio público. Esta muestra surge cuando dos búsquedas paralelas, pero con puntos comunes se encuentran, puesto que cada una por su parte tenía una investigación artística en marcha. De manera sincrónica, ambas desarrollan sus trabajos en calles y parques, así como también en los distintos intersticios que deja lo urbano. Y finalmente, convergen potenciando sus trabajos en el diálogo espacial y material que propicia Galería Metropolitana.

Vista de la exposición “Áspero, seco y tirante”, de Constanza Hermosilla y Valentina Utz, en Galería Metropolitana, Santiago, 2022. Foto: Ash Aravena

Constanza instala la siguiente pregunta: ¿Cómo ablandar una ciudad? A través del ensayo y el error encontró un modo de hacer, una forma de explorar, mas no una respuesta a su pregunta, puesto que en interrogar hay algo que no se agota. La artista probó activar distintas telas y formas a través de los respiraderos del metro; esos “espacios muertos”, desparramados por los distintos lugares en los que se despliega la línea subterránea. Me gusta la palabra respiradero por su vínculo con el respirar, cuya primera acepción remite a los seres vivos. Con las cúpulas/tetas instaladas ese respiradero cobra vida, ya que su activación –producida por el viento que exhala con fuerza– permite el ingreso de personas, quienes ven la ciudad mediada por esta experiencia sensorial.

Vale la pena mencionar que lxs transeúntes suelen reaccionar tímidamente frente a este tipo de interpelaciones. Hace poco tiempo la artista instaló sus elementos en la ciudad de São Paulo, donde distintos peatones se hicieron parte de su objeto; en Santiago pareciera existir más timidez ante la posibilidad de vivir una experiencia diferente. No me gustan los análisis que definen a las sociedades de modos totalizantes: como decir “lxs chilenxs son…”, porque la diversidad es un hecho; no obstante, la diferencia de lo ocurrido en estos dos territorios puede hablar de cómo nos relacionamos con la ciudad acorde a nuestra idiosincrasia. De seguro que en cada capital nacional o regional en la que Hermosilla realice la intervención se encontrará con recepciones diferentes, cuestión que sucede también entre barrios de un mismo lugar. En Santiago, Constanza se instaló cerca del Parque Forestal, en Recoleta y Lo Prado, entre otros lugares. En cada ocasión recoge comentarios que refieren a su propuesta, pero también sobre cómo se vive la ciudad a diario. Esta ciudad, tan demarcada, concentra el poder económico en “Sanhattan” y sus edificios cristalinos que remiten a lo fálico, o en el Costanera Center, también transformado en aquel símbolo. Hermosilla busca irrumpir en esas lógicas, y es por ello que se instaló también en ese territorio “ajeno”.

La figura de las tetas –que destaca en esta serie– le permite ofrecer un lugar de cobijo en un ambiente hostil; sin embargo, en cada activación la propia percepción de su obra es repensada, ya que la interacción con lxs espectadores es clave. De todos modos, hay algo que prevalece en cada persona que entra al inflable, esto es, una sensación de alegría propiciada por la posibilidad del juego y el resguardo. Creo que la fuerza de las piezas radica en la capacidad de generar nuevas instancias de socialización con el espacio público que son una fuga desde lo corporal y afectivo. En marzo estuve en Concepción y conocí las Tetas del Biobío1. Tanto Constanza como Valentina son de allá, y me pregunto cuánto de ese cerro hay en el imaginario con el que intervienen la ciudad de Santiago, capital de este país excesivamente centralista, y que Utz lleva también al norte del país.

Vista de la exposición “Áspero, seco y tirante”, de Constanza Hermosilla y Valentina Utz, en Galería Metropolitana, Santiago, 2022. Foto: Ash Aravena
Vista de la exposición “Áspero, seco y tirante”, de Constanza Hermosilla y Valentina Utz, en Galería Metropolitana, Santiago, 2022. Foto: Ash Aravena

Valentina realizó sus acciones performáticas en Concepción, Iquique y Santiago. En todas, el absurdo parece ser un denominador común, puesto que la vemos sometiéndose a esfuerzo físico en situaciones incómodas. En el proceso va dibujando ideas, construyendo imágenes que funcionan como una planificación y una bitácora de sus recorridos; además, registra en video y también en fotografías. En Concepción, cerca del río Biobío y el Parque Ecuador, desarrolló acciones que van a contrapelo. Lo planteo de este modo, puesto que acostada en la tierra pareciera intentar avanzar sin éxito, mientras que el viento mueve la hierba a su alrededor en sentido contrario y también, porque hace de los juegos del parque elementos tormentosos en los que –cansada– repite tareas domésticas como mantra. Aquí los juegos son el lugar de desahogo de la personificación de una ama de casa perturbada. En las dos acciones está vestida de negro y con tacones, un accesorio vinculado a lo femenino que, además, implican un dolor para el cuerpo por la posición a la que obligan a los pies. Las acciones de Valentina son paródicas del estereotipo de lo femenino, puesto que enfatiza y exagera elementos, hace de su “ser mujer” la herramienta para exacerbar lo que se entiende en la sociedad por LA mujer.

En otra acción la caricatura también alude a las formas de utilización del espacio público. En el Parque Enea de Pudahuel representa a una colorida y solitaria deportista que corre, salta y cuenta en una rutina más bien improvisada. Cuando escucha pasar un avión se tira al piso y abre brazos y piernas como si esperara encontrarse con este, fundirse con esa forma fálica, lo que ahora parece apuntar a una sexualización disruptiva. Pensando en el lugar elegido, cabe mencionar que los parques se erigen como soluciones para otorgar una mejor calidad de vida en la ciudad; en este enunciado se reconoce que la calidad de vida en las grandes urbes no es óptima. No obstante, instalar un parque no es la solución para una ciudad neoliberalizada, de hecho, en el videoperformance no se ve a nadie disfrutando de sus bondades, quizás porque el propio ritmo que llevamos no lo permite.

En Iquique, vestida de dorado, la artista se sumerge en la pileta de “la rotonda del Hilton”. Cuando este hotel fue inaugurado en 2016, un diario local tituló: “Al estilo Hollywood inauguran dependencias de Hilton Garden Inn Iquique”. Creo que este titular grafica el arribismo presente en la construcción de las ciudades; no es casual entonces que la artista vista de dorado, como no lo fue tampoco que de plateado y con una peluca rubia fuera a lamer el Costanera Center y a restregarse contra él. Mencioné anteriormente cómo este edificio representa el poder económico y se impone en Santiago por su forma y altura. La acción es perturbadora por varias razones, pero me interesa el riesgo que hay en llevar al límite la idea de la devoción al falo/capital mediante un ejercicio que evoca lo sexual de modo grotesco. En Valentina no hay un interés por proteger un cuerpo feminizado, sino que lo expone y extrema para evidenciar las lógicas que hay detrás de cada emplazamiento.

Vista de la exposición “Áspero, seco y tirante”, de Constanza Hermosilla y Valentina Utz, en Galería Metropolitana, Santiago, 2022. Foto: Ash Aravena
Vista de la exposición “Áspero, seco y tirante”, de Constanza Hermosilla y Valentina Utz, en Galería Metropolitana, Santiago, 2022. Foto: Ash Aravena

Mientras miraba las obras de Constanza y Valentina pensé en cómo la propuesta de nueva constitución podría responder a las críticas que articulan respecto de la ciudad y sus lógicas –las que por supuesto comparto–. Busqué entonces los artículos referentes al tema:

Artículo 52

  1. El derecho a la ciudad y al territorio es un derecho colectivo orientado al bien común y se basa en el ejercicio pleno de los derechos humanos en el territorio, en su gestión democrática y en la función social y ecológica de la propiedad.
  2. En virtud de ello, toda persona tiene derecho a habitar, producir, gozar y participar en ciudades y asentamientos humanos libres de violencia y en condiciones apropiadas para una vida digna.

Consagrar estos derechos no hará que el 5 de septiembre Santiago, Concepción o Iquique sean ciudades radicalmente distintas; no obstante, permitirá instalar en el imaginario social la necesidad de relacionarnos de otra forma con nuestro entorno. Los trabajos de Constanza y Valentina nos señalan ciertas problemáticas del habitar actual, y lo hacen a través de estrategias muy diferentes: Hermosilla genera una instancia amable y lúdica en una urbe donde estos adjetivos parecen estar excluidos; Utz, en cambio, registra su paso por la ciudad en la que como protagonista nos hace parte de un planificado delirio. Sin embargo, ambas buscan subrayar la necesidad de generar nuevas formas de concebir la ciudad.


  1. Nombre de un cerro que se ve desde distintos lugares del Gran Concepción.

VALENTINA UTZ Y CONSTANZA HERMOSILLA: ÁSPERO, SECO Y TIRANTE

Galería Metropolitana, Félix Mendelssohn 2941, PAC, Santiago [Metro PAC, Línea 6]

Hasta el 10 de septiembre de 2022

Mariairis Flores

Marchigüe, Chile, 1990. Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Actualmente desarrolla “Bajo el signo mujer” (investigación Fondart) y es co-curadora de Espacio218. Colabora con las revistas Artforum y Artishock. Fue coordinadora de la Galería BECH. Es autora de "Desbordar el territorio" (2016), publicación realizada con Seba Calfuqueo, y coeditó, junto con Varinia Brodsky, el libro "Mujeres en las artes visuales en Chile 2010-2020" (MINCAP). Como investigadora fue parte del proyecto web www.carlosleppe.cl; del libro y video “Arte y política 2005-2015 (fragmentos)”; “Mezza: Archivo liberado”; y del proyecto Documentos Chilenos del S.XX - XXI del ICAA - MFAH en colaboración con Fundación AMA.

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