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NEREIDA APAZA MAMANI: LA EXISTENCIA DE NOSOTROS

En su práctica artística, Nereida Apaza Mamani (Arequipa, Perú, 1979) ha venido conectando una crítica mordaz a los mecanismos de enseñanza ortodoxa en su país -a los que ella misma quedó expuesta- con aquellas historias de origen familiar en los que estuvieron muy presentes la costura y la docencia, los libros y la poesía. Su práctica se desenvuelve en los cruces entre arte y literatura, macro y micropolíticas, un espacio en el que se van revelando aspectos tanto de su identidad como del constructo social del Perú que se erige a partir de los años 90.

Vida y obra son indisolubles en el caso de Nereida. O bien, su vida pasa a ser la materia de un relato histórico que la trasciende. De madre costurera y padre docente, la artista conjuga en sus trabajos la pulsión autobiográfica de manera inconmovible: teje sus poemas sobre soportes de tela, o (re)crea en formato blando los cuadernos populares repartidos durante el primer gobierno de Alan García, instaurando en ellos relecturas para un otro conocimiento.

En toda obra se intersecan la vida del artista, su forma de producción y el contexto en el que fue creada. Esto es evidente en la actual exposición de Apaza Mamani, La existencia de nosotros, en la Galería del Paseo, donde ella continúa abriendo nuevas posibilidades discursivas, no solo para repensarse a sí misma desde su lugar de enunciación como mujer creadora, madre y poeta, sino para involucrarnos como actantes comprometidos a incidir en el presente.

Vista de la exposición «La existencia de nosotros», de Nereida Apaza Mamani, en Galería del Paseo, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Nereida Apaza Mamani, Respirar, 2022, serie de serigrafía y bordado a mano sobre tela, 6 piezas de 23 x 17 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima

Los trabajos de Nereida hay que verlos en cuerpo presente para atestiguar cómo en sus palabras cosidas se asoma el temblor y el fluir propios de la escritura desde el alma, esa que va del pensamiento a la mano, como una genuina coreografía improvisada.

Los médiums en este proceso de traducción son los recuerdos, si miramos al pasado y, hacia futuro, la proyección de un deseo de autoconocimiento y reconocimiento que la artista comparte con otras mujeres, peruanas, madres y abuelas. Apaza Mamani hace de lo íntimo una política, como bien escribe Victoria Guerrero en el texto que acompaña a la exposición, y esa intimidad cala aquí en los huesos.

Nereida Apaza Mamani, El caos, 2022. Cuaderno de artista (serigrafía, acrílico y bordado a mano sobre tela), 23 x 17 cm, 15 páginas. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima
Nereida Apaza Mamani, Cuerpo abstracto II, 2022. Cuaderno de artista (serigrafía, acrílico y bordado a mano sobre tela), 23 x 17 cm, 15 páginas. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima

He sobrevivido a la realidad inventando la inocencia. Cada día

Apaza Mamani se ha venido focalizando en la psiquis y la corporeidad del ser-mujer a través de la palabra. Acompaña ciertas imágenes alegóricas -formas orgánicas y elementos del mundo natural- con frases y relatos a pie de página sobre su vida familiar y escolar.

Más recientemente, la fisiología comparece como motivo de representación, incorporándola a su serie de textiles alusivos a los cuadernos escolares de la enseñanza pública en Perú de los años noventa. La osamenta, lo que no vemos pero sentimos, aquello que se convertirá en polvo y volverá a la tierra tras la muerte, se hace presente en esta nueva serie de trabajos que nos recuerdan que el cuerpo es una máquina perfecta pero, también, sensible y perecible. Solo hay que escucharla.

Los huesos nos mantienen erguidos en este mundo y son el vestigio último de vida. Apaza Mamani nos ofrece una mirada microscópica de nuestra anatomía con el afán de invitarnos a observar lo que nos constituye por dentro, que para ella no es más que observar el universo.

Vista de la exposición «La existencia de nosotros», de Nereida Apaza Mamani, en Galería del Paseo, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Nereida Apaza Mamani, La regla, 2022, bordado a mano sobre tela,10 piezas de 23 x 17 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima
Nereida Apaza Mamani, La regla, 2022, bordado a mano sobre tela,10 piezas de 23 x 17 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima

Mi madre me ha enseñado a coser mis heridas

En una nueva serie de trabajos, la artista imprime manchas rojas y borda textos referentes a la experiencia íntima de la menstruación. Estas poéticas reflexiones, trazadas en hilo rojo y de forma circular o semicircular para aludir a las fases de la luna, abren la posibilidad que como mujeres tenemos de reescribir, con sangre menstrual, nuestra propia historia, en una suerte de acción vital y transformadora.

En el poema que va escribiendo a lo largo del políptico, Nereida habla de la infancia y de la inocencia, de ese tránsito de ser niña a mujer en sociedades donde la menstruación es un tabú social, o es censurada y relegada a una experiencia meramente personal.

Su exploración al interior del cuerpo se despliega en otra serie más, Respira, en la que toma como base radiografías de pulmones contagiados con COVID para con ellas elaborar un conjunto de serigrafías de tórax sobre las que borda palabras que se repiten como mantras, lecciones o consignas: “Respeto”, “Empatía”, “Tolerancia”…

La serie surge a raíz de la pandemia, una emergencia sanitaria que vino a develar la descomposición de nuestras sociedades como la verdadera enfermedad global tras décadas de imposiciones neoliberales. Un panorama desolador que lleva a la artista a pensar que, en situaciones extremas, un resquicio para la confianza se abre al colectivamente insuflar nuestros pulmones de valores universales.

Vista de la exposición «La existencia de nosotros», de Nereida Apaza Mamani, en Galería del Paseo, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición «La existencia de nosotros», de Nereida Apaza Mamani, en Galería del Paseo, Lima, 2022. Foto: Juan Pablo Murrugarra

El vestido la encerraba y los pensamientos han subido y bajado un laberinto tan estrecho

Nereida ha venido creando sus cuadernos en tela desde el 2010, exponiéndolos en varias ocasiones sobre pupitres. En esta muestra en Galería del Paseo vuelve a recurrir a este display, en remembranza a su paso por el colegio estatal para señoritas Micaela Bastidas. La instalación interactiva -el público puede hojear los cuadernos-, me lleva en principio a establecer una conexión directa con una serie de trabajos en otra sala en la que el motivo es la silla.

Pero la artista me aclara que no se trata de las sillas escolares, sino las que habitan la casa de su familia desde que tiene memoria. El políptico en cuestión, La Existencia de nosotros (2022), despliega 21 imágenes de sillas que proyectan una sombra, cada una acompañada de una fecha. Si la sombra proyectada es una evocación de recuerdos borrosos, fermentados en la memoria, las fechas vienen a ser el punctum. Deliberadamente, marcan hitos en la línea de tiempo de la familia de la artista, como efemérides de su paso por la vida.

¿Vendrían a ser las sillas una metonimia del cuerpo? O, más bien, ¿la ausencia de cuerpos en estas composiciones sería la reafirmación de su presencia? Nereida nos invita a meditar en ello y nos seduce también a pensar que estas, sus situaciones familiares, que constituyen su vida y obra, son parte de un diario de vida colectivo, en el que todos hemos escrito alguna vez, para proyectarnos y asumir nuestra autenticidad. Si quitamos las fechas de estos diarios de Nereida, y nos centramos en las imágenes, vemos que lo que hace es contar la vida de cualquiera de nosotros. Es entonces cuando la artista nos regala un espejo.

Nereida Apaza Mamani, La existencia de nosotros, 2022, serigrafía y bordado a mano sobre tela, 21 piezas de 23 x 17 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima
Nereida Apaza Mamani, La existencia de nosotros, 2022, serigrafía y bordado a mano sobre tela, 21 piezas de 23 x 17 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería del Paseo, Lima

La existencia de nosotros, de Nereida Apaza Mamani, se presenta hasta el 3 de septiembre de 2022 en Galería del Paseo, Calle General Borgoño 770, Miraflores, Lima

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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