Skip to content

ULISES BEISSO: RARA AVIS. EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA

La obra de Ulises Beisso (Montevideo, 1958-1996), de un carácter personal, autobiográfico y sensible, propone pensar, en términos identitarios, las disidencias y la diversidad en el contexto cultural montevideano de los ochenta y comienzos de los noventa.

El Centro de Exposiciones Subte, en Montevideo, presenta una muestra antológica de este artista en la que reflexiona acerca de las condiciones socioculturales que determinaron la producción de su obra, acompañada por una serie de textos, entrevistas e investigaciones de autora/es como Manuel Neves, Lucía Testoni, Hugo Achugar, Sergio Miranda y Ana Tiscornia, que permiten pensar su trabajo más allá de cómo fue realizado técnicamente.

Este homenaje a Beisso está pensado no sólo desde el contexto en el cual creó su obra, sino también desde la actualidad, desde un Uruguay sustantivamente distinto en términos de derechos y libertades. ¿Qué sucedía en Uruguay en el momento en que Ulises producía? ¿Cómo eran el arte y la escena cultural de aquel entonces? ¿Qué preguntas o visiones nos aporta esta obra hoy? ¿Cuáles son las herencias de la dictadura y cómo se ha ido transformando nuestra sociedad en pos del bien común?

Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae

Beisso conjugó sus actividades profesionales como psicólogo, ilustrador y diseñador gráfico en los Cuadernos de Marcha con una vibrante producción artística que combina múltiples referencias al arte clásico, a la mitología, a las artes aplicadas y a la ilustración. El amor, la identidad y la sexualidad se entrelazan en una obra que trasciende la experiencia particular para encontrar su lugar en la belleza de las formas, la lucha por la libertad y el derecho a ser y sentir.

Veintiséis años después de su fallecimiento, esta antológica titulada Rara Avis presenta, con curaduría de Pablo León de la Barra (México, 1972), más de cien obras que nunca fueron exhibidas en su conjunto y que, en su mayoría, tampoco fueron expuestas públicamente. Estas obras han sido cuidadosamente atesoradas por su pareja y por su madre.

Acompañan a la exposición documentos, ilustraciones y fotografías –organizadas y catalogadas luego de un largo proceso de investigación–, así como el documental La intención del colibrí, de Sergio de León.

Pablo León de la Barra le escribe una carta a Ulises en un acto poético desde la imposibilidad y el cariño, que compartimos por gentiliza de la galería Walden Naturae, co-organizadora de la exposición, que estará abierta hasta el 16 de julio de 2022 en el Subte.

Ulises Beisso, Homosexual. Solo partes humanas, 1992, acrílico sobre papel, 20.6 x 21.7 cm. Foto cortesía de Walden Naturae

CARTA A ULISES

Querido Ulises,

No me conoces. Soy Pablo, curador de arte, nací en Ciudad de México en 1972 pero hace 25 años no vivo en México. Mi origen mexicano probablemente sea una de las razones por las que el curador del SUBTE, Martin Craciun, me haya invitado a curar una exposición en el Subte de la producción artística que realizaste durante tu corta vida. Te confieso que cuando recibí la invitación me sentí curioso y me pregunté quién es este artista que estudió arte en la escuela de la Esmeralda en México entre 1977 y 1979 y del que no sé nada. En ese entonces tú tenías entre 19 y 21 años y fuiste a vivir con tus abuelos maternos exiliados en México por la dictadura en Uruguay.

Eras tal vez muy joven aún para desarrollar un lenguaje artístico propio pero lo suficientemente abierto a que un contexto tan particular como el de México tuviera un efecto sobre tu producción posterior. Más allá de los clichés de Frida, los muralistas, o el corazón sangrante, me hubiera gustado saber qué exposiciones viste y lugares visitaste, quiénes fueron tus maestros y quiénes tus amigos en la escuela de arte, si existe aún alguien de esa época que te recuerde, pero sobre todo si te habrás enamorado de algún mexicano.

En una foto de enero del 78 sales fotografiado en el sitio arqueológico de Tulum, junto al mar, guapo, con bigote y sin camisa, sentado en uno de los templos mayas. En una carta a tu familia escrita a los 20 años desde México y fechada viernes 24, 1978 (sin mes pero probablemente escrita en noviembre), dices: “Cuando decidí venirme fue porque ya no aguantaba más la situación en que estaba, digámosle que me escape (eso creía) de una cantidad de cosas por no enfrentarlos”. Quiero pensar que sobre todo quizás querías escapar de enfrentar tu destino, de asumirte homosexual tan joven en una sociedad machista, homofóbica y patriarcal.

Después regresaste a Uruguay y estudiaste psicología, tal vez pensando así resolverías tus problemas y además te olvidarías del arte. Imagino en ese entonces conociste a Juan, 15 años mayor que tú, quien sería tu pareja el resto de tu vida, y quien tal vez te dio la fuerza para dedicarte sin miedo a ser artista.

Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Ulises Beisso, S/T, 1996, técnica mixta sobre hardboard, 127.5 x 100 cm. Cortesía: Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae

En enero de este año visité en el Edificio Atlas, en la Ciudad Vieja de Montevideo, el pequeño apartamento donde finalmente fue reunida tu obra después de 25 años en que parte de ella estuvo clausurada sin ver la luz en casa de tu madre. Además de tu obra, en unas cajas de cartón están guardados documentos, fotos, cartas de diferentes momentos de tu vida. En las fotos siempre te ves feliz, con tu bigote característico, pero sobre todo viviendo en pareja sin miedo, algo no tan común en aquella época en que gran parte de los homosexuales vivían en el armario. También hay una serie de dibujos y cuadernos de notas; ahí entre dibujos semi-eróticos, constantemente aparecen anotaciones con palabras como dolor, rechazo, miedo.

Detrás de la sonrisa de las fotos existe otro Ulises, un Ulises más frágil y herido que por vivir su sexualidad con libertad conoce también el significado del rechazo. Hay también una serie de notas hechas durante tus viajes a Nueva York en abril de 1995. Una dice “Emotion. New York, I want to live here. I cry“. Imagino que en Nueva York encontraste la libertad que era difícil de imaginar en Uruguay.

En otra nota anotas tus gastos de viaje incluyendo $44.92 dólares en libros en el Guggenheim, el museo donde yo trabajo como curador de arte de América Latina desde hace casi 10 años. Del 3 de marzo al 10 de mayo de 1995, el Guggenheim mostró dos exposiciones individuales de Ross Bleckner y de Felix Gonzalez-Torres, las dos abordando la crisis del VIH: Bleckner desde la pintura y Felix desde lo conceptual, poético, político y personal. La exposición de Bleckner te emocionó e influenció mucho.

En la tienda del museo compraste el catálogo de la exposición, así como la revista de arte suiza Parkett N° 38 dedicada a la obra de Bleckner y de Marlene Dumas. En la página 57 de la revista hay una fotografía anónima de 1970 acompañando uno de los textos sobre Bleckner que te impactó mucho: un hombre blanco, joven, sin camisa y en calzoncillos, en una cama, acostado de lado, con una pierna estirada y la otra doblada, mirando al fotógrafo/espectador. La imagen te impresionó tanto que aparece dibujada varias veces en tu cuaderno de dibujo y se vuelve el motivo central de tu última exposición, Imágenes de lo (mi) escondido, inaugurada un año después, el viernes 17 de mayo de 1996, en el Cabildo de Montevideo. En esta exposición el personaje apropiado aparece en varias de tus pinturas, ahora en diferentes posiciones, a veces de espaldas, otras con las piernas estiradas, en una aparece con el pene visible dibujado de azul, en otras se vuelve una especie de San Sebastián atravesado, no por flechas, sino por rosas espinosas y rosas náuticas, y en otras desafía con la mirada al espectador, ya no tiene nada que esconder.

Tres obras más de la misma serie muestran una cruz con tus iniciales y el año al lado (1996), una pintura de tu páncreas con tu edad en ese momento (36), y un pequeño tablero con una rosa con espinas y la frase escrita “dolor negro”. Morirías cuatro meses después, el 26 de septiembre de 1996. Me pregunto cuáles fueron los cambios que hubo en ti que hicieron que tu obra se transformara tanto y en tan poco tiempo, de las pinturas de fondos azules con ángeles y personajes amarillos, a la serie de figuras Dorianas coloridas y lúdicas, a esta última serie tan íntima como dolorosa y obscura.

Ulises Beisso, Dolor negro, 1995, témpera sobre madera,14.6 x 25 cm. Cortesía: Walden Naturae

Si nos hubiéramos conocido probablemente hubiéramos sido amigos. Pero contigo, como con muchos otros artistas homosexuales de tu generación, no hubo esa oportunidad. Tu vida acabó muy pronto. Yo cumplí 25 años en 1997, algunos meses después de tu muerte. Recuerdo bien cómo mi generación de homosexuales creció con miedo, miedo de morir por causas relacionadas al VIH y de cómo nuestra expectativa de duración de vida en aquel tiempo eran pocas. En 25 años las cosas han cambiado mucho. En gran parte del mundo ‘occidental’ la homosexualidad ya no es condenada, si queremos nos podemos casar legalmente, y aunque el VIH no ha sido erradicado, hoy día existen tratamientos antirretrovirales que nos protegen de la inmunodeficiencia producida por el virus, así como el PREP, que nos protege de la transmisión del VIH. A diferencia de tu generación y de la mía, la mayoría de los jóvenes hoy día puede asumir su sexualidad sin miedo y sin culpa, aun así, aún queda mucho por hacer.

Hubo además una ruptura generacional que no permitió a mi generación conocer en persona a la tuya, una transmisión de conocimiento directo que no sucedió. Entre otros, tu tocayo mexicano Ulises Carrión murió en Ámsterdam en 1989 a los 48 años; Luis Frangella en Nueva York en 1990 a los 46; Rafael França en Chicago a los 33, en 1991; Leonilson en Brasil en 1993 a los 34; Liliana Maresca a los 43, en Buenos Aires, en 1994; Jorge Zontal, venezolano miembro del colectivo canadiense General Idea, también en 1994, a los 50; Luis Caballero en Colombia, en 1995, a los 51; Feliciano Centurión de Paraguay y el cubano-estadounidense Felix Gonzalez-Torres murieron en 1996 a los 33 y 38; Santiago García Sáenz (de quien hice una exposición en Buenos Aires el año pasado) murió a los 50, en el 2006.

Otros muchos de los que no sabemos murieron en silencio por el estigma asociado al HIV y otros más debido a los efectos del trauma psicológico por bullying y maltrato, debido a la homofobia o comportamiento autodestructivo por homofobia internalizada. Las propuestas estéticas de muchos de estos artistas fueron subestimadas por la heteronormatividad y los trabajos tildados de cursi, gay, camp, kitsch, naive, románticos, no conceptuales, en varios intentos de deslegitimarlos. En este sentido, es urgente, al igual que con el trabajo de otras minorías, exigir y luchar por una reparación de aquello que fue silenciado e invisibilizado. Esto es lo que mi generación le debe a la tuya.

Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae
Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae

Esta exposición en el Subte pretende ser parte de este movimiento, y además mostrar la riqueza estética y diversidad del cuerpo de obra que produjiste durante los ochenta y noventa. Creo te gustaría la exposición.

Transformamos el Subte en una serie de galerías íntimas comunicadas por arcos que hacen un guiño a la década de los ochenta, y que tal vez remiten un poco a una disco de la época o a un club de encuentros. Cada espacio contiene cuerpos de obra únicos y tan distintos pero que, aun así, se relacionan entre ellos. Me hubiera gustado también dejar una sala vacía, una sala que mostrara los trabajos inexistentes que nunca hiciste por morir antes de tiempo. Espero que con esta exposición Montevideo se pueda dar cuenta de algo que tú sabías pero que también a veces dudabas, de la genialidad y sensibilidad de tu trabajo.

La exposición se llama Rara Avis; el nombre viene de un pequeño dibujo que encontramos entre tus cosas y que celebra el ave rara y única que fuiste. Entre lo que dejaste encontramos también una pequeña tabla pintada, donde transcribiste a lápiz un poema de la poetisa uruguaya Marosa di Giorgio, y donde hay un fragmento que dice:

“Volveré a volar aunque no quiera / volveré a pecar aunque no quiera”.

Cuando conocí a tu hermana Rosario y hablamos sobre tí y esta exposición, ella me dijo “queremos que Uli vuele”. Vuela Ulises, vuela alto, que tus alas no son de cera, que ya no hay dolor ni oscuridad, ni nada que esconder, que el mensaje de tu obra reverbera ahora entre nosotros.

Te mando un abrazo fuerte en hermandad y agradecimiento, sabiendo que en algún momento nos encontraremos de nuevo,

Pablo León de la Barra

Uruguay, abril de 2022

Vista de la exposición «Rara Avis», de Ulises Beisso, en Subte, Montevideo, 2022. Foto cortesía de Subte y Walden Naturae

SUBTE
Intendencia de Montevideo
Plaza Juan Pedro Fabini s/n
Montevideo, Uruguay

Auspicia: Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA)
Apoyan: Embajada de México en Uruguay; Secretaría de la Diversidad y Relaciones Internacionales; Cooperación de la Intendencia de Montevideo.

También te puede interesar

REPITO, TODO VA A ESTAR BIEN PARA SIEMPRE

Yo creo que la mayoría de los artistas piensan que sus prácticas tienen un fin o una finalidad. Y si no lo sienten así es porque aún no se reconocen ciertas palabras para nombrar...

Vista de la exposición "Viaje Estático", de Bernardo Montoya, en Policroma, Medellín, Colombia, 2021. Foto cortesía de la galería

BERNARDO MONTOYA: VIAJE ESTÁTICO

Bernardo Montoya nos invita a seguirlo en un viaje entre la diversidad del vulcanismo Andino, parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, como metáfora terrestre del proceso artístico en búsqueda de mecanismos de liberación...