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ARTISHOCK PRESENTA A MARÍA JOSÉ DURÁN STEINMAN

Artishock Presenta es un proyecto online de Artishock Revista que busca apoyar a artistas emergentes latinoamericano/as a través de la difusión y venta de su obra. Nació hace un año de cara a la pandemia con la presentación de 30 obras inéditas de la artista chilena Pascuala Lira, y busca mantener la continuidad en un contexto donde aún no se habilitan espacios de exhibición y coleccionismo en todo su potencial.

Con una periodicidad fluida, Artishock Presenta se enfoca en producciones artísticas que aún no gozan de visibilidad suficiente, bajo el formato de exposición individual alojada en nuestro sitio web -como contenido editorial- y en nuestra tienda Artishop. Los ingresos de estas ventas se reparten en un 65% para el o la artista, y un 35% para las operaciones de Artishock Revista.

Nos complace anunciar en esta oportunidad la participación de María José Durán Steinman con una serie de obras textiles que en su mayoría se exponen aquí por primera vez, acompañadas de un texto de la curadora e historiadora del arte Carolina Castro Jorquera.

María José Durán, Recolección, 2020, malla de raschel, lona y algodón bordado, reciclado, teñido con palta, grafito. Semilla de Algarrobo, objeto de humus de lombriz, limo y greda, 41 x 47 cm. Cortesía de la artista

TIERRA DE CUIDO. SUGERIR POÉTICAMENTE LAS POLÍTICAS DE LOS CUIDADOS

Las vistas desde el taller de María José Durán muestran una Cordillera de Los Andes en colores rojizos, rosados, violetas, grises y cafés, con algunas pequeñas zonas blancas de una nieve que contrasta con el intenso azul del cielo. Entre las cumbres más cercanas se divisa el Monte Aconcagua; sobre su cúspide, se posa una pequeña nube que nos da un atisbo de su imponente altura. El Valle del Aconcagua ha sido durante años un territorio fértil donde la agricultura es la principal actividad económica de sus habitantes. En las décadas recientes se ha ido haciendo cada vez más visible un proceso de rápida desertificación, en parte atribuida al cambio climático global y otras actividades extractivas como la minería y la agricultura a gran escala, que ha derivado en una catástrofe medioambiental sin precedentes. Me pregunto a menudo, mientras observo este paisaje que yo también habito: ¿Podemos pensar en este tiempo de cambios como una oportunidad para reimaginar los cuidados de la tierra como una forma de cuidarnos a nosotros mismos?

La parcela donde se encuentran su casa y su taller, que también es un espacio de residencias artísticas, está transformada en un vergel, gracias a un largo proceso de trabajo y aprendizaje que comenzó en las reuniones de comuneros para estudiar el camino que emprende el agua desde la Cordillera hasta su lugar, revelando la complejísima red de canales y acequias mantenida localmente entre los parceleros, organizados en turnos para regar. Una vez que baja el agua, después de una hora de abierta la compuerta, se comienza a regar por inundación. Al cortarse el agua se cubre con paja la tierra descubierta para así prolongar la humedad a la espera de una nueva fecha de riego, que llegará 17 días después. Gracias a ello, María José junto a su hijo Vicente de cinco años, cultivan una inmensa variedad de flores, plantas, frutos y hortalizas que sirven como alimento y como materia prima para los tintes de sus textiles.

En este contexto, aprender a cultivar ha sido para ella una labor de profundo descubrimiento, así como también una suerte de terapia espiritual, de conexión con la tierra y la maternidad como fuerzas complementarias y entretejidas. Sus obras textiles y poéticas comenzaron a surgir desde la observación, tanto de los perfiles de la Cordillera y la fisionomía del territorio que habita, como de sus procesos de crecimiento interno. Trabajar en silencio es clave en su práctica cotidiana; de ahí emergen palabras, frases e ideas que borda sobre piezas de algodón. En el último tiempo sus procesos se han visto influenciados por plantas medicinales madres o plantas de poder que ingiere para experimentar estados de conciencia abiertos y expansivos, atribuibles a los espíritus de dichas plantas y a su química que actúa regenerando el cerebro y otorgando plasticidad a los procesos del pensamiento. Esto posibilita una apertura de los sentidos y una escucha sensible del territorio que median en su proceso de autosanación y profunda comunión con el lugar.

En el taller de María José abundan las telas de algodón con diferentes texturas y de diferentes orígenes, cuyas huellas de usos anteriores son reforzadas por el efecto del teñido artesanal. Tanto el proceso de elaboración de los tintes como el teñido de las telas son una completa experimentación. No hay recetas sino más bien un alto componente intuitivo –casi alquímico- en su manipulación de la materia orgánica: cuesco de palta, semillas de girasol, tagete, maqui, castañas, granadas, cenizas y carboncillos de las podas del lugar. Los colores resultantes tienen una pertenencia al territorio; de cierta forma, reflejan las tonalidades del paisaje, sus energías y conocimientos. En sus diversos formatos -unos pequeños, otros que se despliegan en grandes superficies-, colgados entre varas de algún árbol o simplemente sujetos con hilos o piedras, los textiles también actúan como elementos de rituales caseros e imaginarios que la artista realiza en su propia casa o en lugares aledaños, y que luego registra en fotografías.

Estas estrategias creativas están intrínsecamente vinculadas a los cuidados. Cuidar el agua, cuidar la tierra, cuidar las semillas, lo que germina, es honrar todo lo vivo y aquello que se nutre desde ahí, el cuerpo, el alma, el espíritu, la conciencia y lo invisible. Para María José el arte no es tan solo una forma de creación, también es un gesto de reciprocidad, de dar a cambio. 

Carolina Castro Jorquera
San Felipe, mayo 2022


[Venta exclusivamente online | Hasta el 16 de junio de 2022]

María José Durán Steinman nace en Santiago de Chile en 1982. Es Magíster en Artes Visuales por School of Visual Arts (Nueva York), y tras obtener una Beca Fulbright y Beca Chile, vive seis años en dicha ciudad, trabajando y exhibiendo en diversos espacios y galerías independientes y auto-gestionadas. En paralelo trabajó como asistente personal y archivista para la artista Lynda Benglis, así como para el coleccionista Speed Carroll en la creación y diseño de libros sobre su colección. A su regreso, y posterior a una pasantía en el departamento de mediación del New Museum, María José se emplaza en Calle Larga (provincia de Los Andes – región de Valparaíso), desde donde investiga a través del textil la experiencia de habitar, regenerar e involucrarse con el mundo rural del campo en la zona central de Chile. También trabaja en comunidades de sanación, ecología y espiritualidad. Su obra forma parte de colecciones privadas en Nueva York, Vancouver, Líbano, Ciudad de México, Miami, Santiago. Actualmente trabaja en su taller ubicado en Calle Larga.

Carolina Castro Jorquera nace en San Felipe, Chile, en 1982. Es curadora y Doctora en Historia del Arte por la UAM, Madrid. Sus intereses están enmarcados por las relaciones que es capaz de establecer el arte con otras disciplinas como la ciencia y la filosofía, así como también con las diferentes dimensiones de la conciencia humana y su rol en la construcción de la historia y del presente.

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