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ENRIQUE RAMÍREZ SOBRE EL PROYECTO «JUSQUE-LÀ»

La exposición Jusque—là, una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, interroga la forma en que un grupo de artistas contemporáneos exploran y se apropian de las nociones de viaje y travesía como metáforas de transformación y de nuestra evolución humana. La muestra, que se presenta hasta el 30 de abril de 2022 en los espacios de Le Fresnoy (Francia), reúne obras que, a través de sistemas de representación, hacen referencia a un mundo en crisis.

Su título, Jusque—là [Hasta aquí], hace referencia a una obra del artista chileno Enrique Ramírez, invitado para esta instancia como curador junto a Caroline Bourgeois y Pascale Pronnier, pero, más ampliamente, la frase nos invita a reflexionar sobre un espacio-tiempo, el de ahora, que por siglos viene cargando un historial de heridas y hartazgos.

El montaje, que él mismo Ramírez ayudó a concebir, presenta un diálogo entre 17 de sus obras y la de diez artistas representados por la Colección Pinault –Lucas Arruda, Yael Bartana, Nina Canell, Latifa Echakhch, Vidya Gastaldon, Jean-Luc Moulène, Antoni Muntadas, Paulo Nazareth, Daniel Steegmann Mangrané y Danh Vo-, las cuales se mueven en el territorio de la biopolítica y plantean una nueva frontera donde se mezclan deseo, poesía, memoria y esperanza.

Sin pretensiones de ser una revisión exhaustiva sobre estos temas, Jusque—là ofrece un punto de vista, una experiencia sobre las preocupaciones de los artistas que cruzan confines geo-políticos y culturales para abordar cuestiones más universales a partir de sus memorias personales y de la historia, así como sobre los movimientos políticos transnacionales, el desplazamiento de poblaciones y la disolución de fronteras entre lo humano, lo animal, lo vegetal, los ciclos de vida y muerte.

Entrevisté vía email a Enrique Ramírez sobre los abordajes de esta exposición, los límites curatoriales impuestos y sobre su obra, en particular, sus dimensiones discursivas, críticas y poéticas.

Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet

Alejandra Villasmil: Dado que has realizado residencias en Le Fresnoy y la Colección Pinault, creo que lo primero que cabe preguntar es cómo surge esta invitación y cómo se origina esta exposición. ¿Cómo se establece la conversación entre tu obra y la de los artistas de la Colección Pinault que seleccionaste?

Enrique Ramírez: Bueno, lo primero es aclarar que yo estudié en Le Fresnoy, hice un Máster entre 2007 y 2009. La residencia en 2021 en la Colección Pinault es por invitación. La exposición se origina gracias a largas discusiones con Pascale Pronnier, encargada de exposiciones de Le Fresnoy; queríamos hacer una exposición en donde mi trabajo funcionara como un puente para invitar otros artistas a colaborar, y es aquí donde Caroline Bourgeois propone una serie de obras de la Colección Pinault y comenzamos a trabajar. Teníamos ideas claras, por ejemplo, que la exposición no tuviera muros, que no hubiese un camino definido a seguir por el espectador, y que las obras hablaran entre ellas, como un bosque donde podemos perdernos durante un viaje.

AV: De hecho, la muestra aborda el viaje, la trashumancia, la migración y la deriva. ¿Cómo se traducen en lo que vemos en sala estos conceptos, y sus implicancias políticas, sociales, económicas, culturales, antropológicas y etnográficas a lo largo del tiempo?

ER: Esta exposición aborda el viaje como un concepto amplio. De ahí de desraíza para hablar desde otros lugares. Todas las obras están ligadas a lo que enuncias en tu pregunta, fueron elegidas por eso, porque despliegan una reflexión poética y política en torno a la noción de travesía, porque ponen de manifiesto cuestiones muy actuales, como el impacto del hombre en la naturaleza, las migraciones de la población y el sentimiento de pertenencia a una nación o a un territorio.

AV: Hacer arte es efectivamente dejar una huella en el tiempo, como también en el espacio: historia y geografía, filosofía, ética y política se entrecruzan en esta dimensión donde pasado, presente y futuro son uno solo. ¿Tiene el arte el poder de cambiar nuestra perspectiva sobre lo contemporáneo?

Enrique Ramírez: Quisiera pensar que sí, pero dentro de tu pregunta hay algo importante para mí, y es que el arte que me interesa no da respuestas, sino que plantea preguntas, abre ventanas a la discusión, nos invita a mirar de otra forma lo que ya quizás conocemos o no…

Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet

AV: Coméntanos sobre algunos de los trabajos en esta exposición. ¿Por qué deberíamos prestarles atención?

ER: Podríamos pensar en muchos ejemplos, por ejemplo, la obra del artista brasileño Paulo Nazareth 14 works (de la serie Noticias de América), en donde camina desde su casa hasta Estados Unidos, así como también la obra que presentó en la Bienal de Venecia del 2013. Está el trabajo de Yael Bartana, A Declaration (2006), en donde vemos un hombre que rema frente a la costa de Tel Aviv junto a un olivo que remplazará más tarde por la bandera de Israel.

AV: Centrándonos en tu trabajo, esta muestra presenta obras tuyas que tienen al mar o las masas de agua como motivo central, algo recurrente revisando el recorrido de tu práctica. ¿Qué te interesa indagar y comunicar a través de las historias de los mares que te inquietan?

ER: Siempre me ha interesado el mar desde una perspectiva plástica, sonora, poética y política, pero hay algo importante que es su “inestabilidad”, como la vida misma; eso es importante para mí. Cuando construyo una obra, hay algo físico-químico que nace en ella, y que no sabes si va a funcionar hasta el fin de su creación… algo desconocido

AV: Cuéntanos sobre la historia familiar del velero y cómo se ha ido insertando en tu obra

ER: Ha estado siempre presente pues yo nací en un taller de construcción de velas de barco. Eso es como parte de mí; es solo que cuando tu relación con las cosas es tan cercana, no te das cuenta de lo importante que son. Para mí una vela es muchas cosas a la vez.

Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet

AV: ¿Son las políticas de gestión del agua, y sus desafíos, un asunto que te interesaría indagar, a la par de exponer las crisis migratorias y humanitarias que tienen como escenario los océanos (por ejemplo, en Cruzar un muro, 2012)?

ER: Cruzar un muro es un film que no hice pensando en el cambio climático o en el problema del agua pero, sin saberlo, todo estaba conectado en ese film. Hoy ese lugar existe de otra forma y es interesante cómo las obras toman otro rumbo; depende de dónde estemos parados en el mundo es cómo miramos. Quizás podríamos pensar en el mapa invertido de Torres García, una obra que hoy tiene un doble mensaje, por una parte, ligado al problema migratorio y también, hoy día, ligado al cambio climático

AV: Para finalizar y profundizar en la cualidad multidisciplinaria de tu obra, ¿cómo entretejes las piezas sonoras con las audiovisuales y cómo la cinematografía se va cruzando en el camino?

ER: Siempre ha sido un camino natural. La música siempre estuvo presente, antes que el cine. Últimamente, desde hace unos cinco años, he comenzado a acercarme al sonido porque hay algo ahí que ha vuelto a nacer en mí: esa necesidad de imaginar. Estamos rodeados de imágenes, y el sonido (si piensas en Instagram, Facebook, etc) ha pasado a un nivel casi de olvido. Entonces, me interesa mucho el sonido porque justamente te puede llevar a lugares donde la imagen no puede llevarte. Para mí es como hacer dos films o dos piezas sonoras: cuando entrecruzo el sonido con la imagen hay algo que no puedo explicar muy claro, pero que nace…

Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet
Vista de «Jusque—là», una coproducción de Le Fresnoy y la Colección Pinault, en los espacios de Le Fresnoy, Francia, 2022. Foto: Dmitri Makhomet

JUSQUE-LÀ

Artistas: Lucas Arruda, Yael Bartana, Nina Canell, Latifa Echakhch, Vidya Gastaldon, Jean-Luc Moulène, Antoni Muntadas, Enrique Ramírez, Daniel Steegmann Mangrané, Paulo Nazareth, Danh Vo.

Curadores: Caroline Bourgeois, curadora de la Colección Pinault; Pascale Pronnier, programación artística de Le Fresnoy; Enrique Ramírez, artista.

Le Fresnoy, 22 Rue du Fresnoy, Tourcoing, Francia

Del 4 de febrero al 30 de abril de 2022

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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