Skip to content

MARTINA MIÑO PÉREZ: ROMANCE CONCEPTUAL

Romance Conceptual, de Martina Miño Pérez (Ecuador, 1990), es un paisaje tanto marino como lunar, donde líquido, sólido y vaporoso coexisten en un territorio común, nuestro cuerpo. En su libro Thomas el Oscuro, Maurice Blanchot argumenta que el arte habla el lenguaje de la noche y, frente a la “luminosidad totalitaria de la mirada moderna”, utiliza las poéticas de la ceguera para ubicarse a contra-luz y promover contenidos que desborden lo visible (1).

Esta muestra es una serie de “encarnaciones” e “inmersiones” que utilizan la sensorialidad como herramienta principal de interpretación de varios tipos de lenguajes sensibles. La “desolidificación” de la obra a través de nuestro cuerpo sostiene la transformación del objeto visible y su integración a nuestro cuerpo como dispositivo transcendental. La muestra es un espacio atmosférico donde las diferentes piezas tienen relaciones afectivas entre ellas y potencian este tipo de encuentros con la audiencia. El ambiente siente, reacciona y ofrece de sí.

El sol, como metáfora de la mirada ilustrada, funciona como el más abstracto de los objetos, ya que es imposible mirarlo fijamente. También alude simbólicamente a una elevación de mente y espíritu, ya que permite que la vista racional exista y defina al mundo. Al mismo tiempo, el sol enmarca una de las paradojas más importantes: nos permite ver nuestro alrededor pero, al observarlo fijamente, nos ciega. Mirar prolongadamente su calor implica una suerte de locura. El sol es luz, sin embargo, también es combustión y destrucción. El escritor Georges Bataille lo describe como nada más que “pura radiación, una gigantesca pérdida de calor y luz, llamas, y explosión”.

Martina Miño Pérez, Cuerpos celestes. ¿Qué señales habrán de tu venida?, 2022, azúcar sobre vidrio, 150 x 40 cm. Cortesía: NASAL

Martina Miño Pérez, Solaris, 2022, azafrán, hoja de oro, arándano. Cortesía: NASAL

Vista de la exposición «Romance Conceptual», de Martina Miño Pérez, en NASAL, Guayaquil, Ecuador, 2022. Foto cortesía de la galería

Romance Conceptual narra lo que sucede con el arte después del “ocaso”, cuando la luz explícita del día cede, y el entorno se convierte en un lugar sutil, opaco, profundo. La luna, única fuente de luz pictórica que alumbra los paisajes nocturnos, revela sentimientos y afectos que se intensifican, no ante el ojo, sino ante el resto de nuestro cuerpo. Esta muestra evidencia también saberes que han permanecido en “la oscuridad” y que han sido en su mayoría manejados por mujeres, por ejemplo, conocimientos en alquimia y herbolaria. La luna conceptualiza la intuición, la magia y la imaginación, encarnando la misma situación femenina surrealista.

Cada obra en la muestra es un “momento” o “manifestación” que desde su materialidad hasta su simbolismo exploran al arte en su deseo de permanencia eterna, pero su papel finalmente transformador y significativo recae en su temporalidad. Romance Conceptual nos invita a aplicar el poder de nuestra propia percepción para extraer las cualidades simbólicas de cada pieza.

“El alma tiene que transpirar hasta la evaporación”.

Martina Miño Pérez, Romance conceptual, 2022, hierro forjado, manzanilla egipcia, jazmín epiphyllum oxypetalum, oleolato de pimienta Szechuan, pintura automotriz, 43 x 43 x 18 cm. Cortesía: NASAL

Romance conceptual es una instalación olfativa. Su composición aromática estimula mente y corazón al emanar tonos florales y especiados que afilan nuestra predisposición al afecto, a la empatía, y a una conexión intelectual. Mientras la manzanilla azul se utilizaba en antiguo Egipto para adquirir lucidez mental, el aroma del jazmín Dama de Media Noche armoniza el romance y abre temporalmente el corazón a pesar del florecimiento y muerte simultánea de su flor. Romance conceptual se emana en forma de vapor como un corazón encerrado en el pecho. Su estructura en hierro, parecida a un espiral de fuego, alude a la destrucción del tiempo y a su carácter irreversible. La obra nos invita a vivir un momento de conexión que existe y deja de existir simultáneamente como el vapor que se disuelve en el aire.

Infinity Pools

Mareas de pensamiento movilizan profundidades marinas, rotaciones planetarias, y nos permiten beber un brebaje facilitador de la reflexión. En su interior, un destilado de “flor pensamiento” nos invita a tomar una decisión intuitiva importante mientras la bebemos. Cada fuente es un cuerpo fluido y etéreo. Un síntoma semiótico.

Martina Miño Pérez, Infinity Pools, 2022, fuentes de poliuretano, destilado de flor pensamiento, cera, resina epóxica, 32 x 32 x 26 cm. Cortesía: NASAL

Martina Miño Pérez, Infinity Pools, 2022, fuentes de poliuretano, destilado de flor pensamiento, cera, resina epóxica, 32 x 32 x 26 cm c/u. Cortesía: NASAL

Los Buceadores consiste en una serie de conchas Spondylus inscritas en láser con cuatro predicciones del macrocosmos alquímico. La Spondylus en sí misma es parte de una estructura precolombina simbólica conectada con el mundo celestial. Denominada como “hija del mar, madre de todas las aguas”, la Spondylus en la cultura Chan Chan e Inca traía las aguas y manejaba las corrientes. Era considerada diosa protectora, debido a sus espinas externas y a su toxicidad estacional, la que producía “alucinaciones sensoriales”. Una serie de ojos sensibles localizados en la parte central del manto de la concha advertía sus habilidades clarividentes. Tales extraordinarias cualidades de poder, al lograr inducir la muerte y, al mismo tiempo “predecir el futuro”, la retrataban como una deidad omnipotente y precursora de la condena.

Los buceadores, quienes se sumergían a más de ocho metros para cosecharla, alcanzaban el tipo de frontera a la que Jacques Cousteau llamaba “el mundo sin sol”, o la “imposibilidad del deseo oculto”. La concha, al ser un exoesqueleto, protege un mensaje y un destino tanto personal como universal. La obra también hace eco a la leyenda de “Ñaymlap”, donde la Spondylus pulverizada se riega en el piso para purificar el camino de los Dioses marinos a la tierra.

Overwhelming dreams es una colección de tres sabores de “sueños abrumadores” convertidos en reliquias comestibles. Cada sueño es ahora una pieza arqueológica de la memoria. ¿Qué sucede con su ingestión? ¿Pueden existir a través de otro ser? ¿Cómo se comparten los sueños?. Cada piedra preciosa comestible es translúcida, revelando en su interior un elemento esencial del sueño, sin embargo, es únicamente a través de su ingestión que se saborea la intención del sueño. Estas pieza desean ser portales al subconsciente y paisajes espirituales que deben vivirse a través de su ingestión.

Martina Miño Pérez, Los buceadores, 2022, serie de cuatro Spondylus labradas en láser sobre muebles anémona en terciopelo azul. Medidas variables. Cortesía: NASAL
Martina Miño Pérez, Los buceadores, 2022, serie de cuatro Spondylus labradas en láser sobre muebles anémona en terciopelo azul. Medidas variables. Cortesía: NASAL
Martina Miño Pérez, Los buceadores, 2022, serie de cuatro Spondylus labradas en láser sobre muebles anémona en terciopelo azul. Medidas variables. Cortesía: NASAL
Martina Miño Pérez, Overwhelming dreams, 2022, caramelos de isomalt, resina, azafrán, hoja de oro, arándano, plata en polvo, azúcar de violeta, mortiño, limón, pimienta rosada y glitter lila sobre mueble anémona en terciopelo azul, 44 cm diámetro. Cortesía: NASAL

Romance conceptual, de Martina Miño Pérez, se podrá ver hasta el 15 de mayo de 2022 en N.A.S.A.L, Santana Lofts, Local 1, Puerto Santa Ana, Guayaquil, Ecuador.

También te puede interesar

MANUEL SOLANO: HELIPLAZA

Manuel Solano (México, 1987), quien se identifica como no binario, era un artista emergente de 26 años cuando, en 2013, perdió la vista debido a una infección relacionada con el VIH. Sin desanimarse por...

Fernanda Fragateiro:forget me (not)

En su actual exposición en la Galería Elba Benítez, forget me (not), Fernanda Fragateiro presenta una serie de esculturas minimalistas, elegantes y de limpia factura, que toman como punto de partida el trabajo de...