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LUIS ENRIQUE ZELA-KOORT: DESEOS MODERNOS

Por Pamela Pazmiño Vernaza y Estefanía Carrera Yépez

La determinación tecnológica es sólo un espacio ideológico abierto para los replanteamientos de las máquinas y de los organismos como textos codificados, a través de los cuales nos adentramos en el juego de escribir y leer el mundo

Donna Haraway, 1984

La obra del artista e investigador peruano Luis Enrique Zela-Koort (Perú, 1994) explora las nociones de artificialidad, organicidad, transformación y las tensiones de materialidad que impregnan al mundo virtual. Sus esculturas y videos conforman instalaciones barrocas interactivas que articulan herramientas digitales con procesos tradicionales y elaboran metaficciones para irrumpir en una realidad en constante cambio. 

La obra de Zela-Koort pone en evidencia que en el mundo en el cual vivimos no existe una separación rígida entre lo orgánico y lo natural. Los modos instaurados de ver el mundo por la modernidad se fracturan al encontrarse con la organicidad del mundo. La muestra interpela al “deseo moderno”, formas de explotar al planeta a costa del deseo humano modernizador que se ha configurado como un deseo violento, una necesidad de transformar la realidad natural en construcciones artificiales que utilizan a la máquina como mecanismo y como símbolo.

La modernidad como constructo ideológico ha levantado un muro entre el ser humano y la naturaleza, entre lo humano y lo no humano. La priorización de la subjetividad humana (y el deseo humano) toma por disposición al mundo natural, reorganizando la materia para la satisfacción de la especie. Ninguna tecnología es neutral, ninguna técnica es neutral; así como ninguna ideología. Para el artista: “No hay cuerpo sin conocimiento, así como no hay herramienta inmaculada”. La modernidad representa el control obsesivo de la realidad, y es este deseo obsesivo el que constantemente interpela la obra de Zela-Koort. La tecnología ha sido creada para el control de los cuerpos. Los cuerpos y las ideas aparecen y desaparecen, y en la máquina queda su huella. Cuerpo y máquina entran en una simbiosis política. Para Jurgen Habermas (1986), la técnica y tecnología están al servicio de las fábricas, de las fábricas de hombres y mujeres, de las fábricas de ideologías. La progresiva racionalización llevada a la sociedad depende de la institucionalización del progreso científico y técnico. Las tecnologías como extensiones del sujeto están creadas para transformar las conductas del mismo.

Vista de la exposición «Deseos Modernos», de Luis Enrique Zela-Koort, Pabellón 1 del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 2021. Foto: Pablo Jijón. Cortesía: CAC
Vista de la exposición «Deseos Modernos», de Luis Enrique Zela-Koort, Pabellón 1 del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 2021. Foto: Pablo Jijón. Cortesía: CAC

El hombre no es penetrable, mientras el mundo que lo rodea sí. Simone de Beauvoir y Heidegger hicieron paralelos valiosos entre la relación jerárquica-patriarcal construida socialmente entre ambos sexos y la relación tecnología-naturaleza, como un espejo que revela un modelo sexista y opresivo para nuestra superación material. No es casualidad que los pensadores que están detrás de la segunda revolución industrial -todos hombres- usaran la misma lógica chauvinista que se desprende del espíritu social para enmarcar al resto de su conocimiento como cierto plano conceptual.

El deseo modela a la modernidad misma que se muestra estática. Así, la materialidad dúctil empleada por el artista busca romper la rigidez conceptual de la modernidad. La materialidad de sus obras contrasta estéticas dúctiles con estéticas industriales que buscan trasmitir el lugar de la máquina como instrumento de depredación ecológica. Reconociendo que la modernidad enmascara y naturaliza la depredación, el artista reconoce este mecanismo mostrando piezas que incluso pueden percibirse como lúdicas, exacerbando las contradicciones propias de una percepción del mundo concebida como totalizante.

En su exposición Deseos Modernos, en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito, Zela-Koort hace referencia a varios de los constructos teóricos sobre la tecnología para pensar su relación con la naturaleza y la modernidad en piezas que integran recursos tecnológicos de fabricación digital, enfatizando las cualidades sensuales de las materialidades y su relación con lo humano y post-humano.

Este nuevo sentido de la sensualidad del valor estético ha llevado al artista a utilizar distintos tipos de materiales con la apariencia de elementos naturales y corpóreos, y a fusionar formas de órganos humanos, de carne, con elementos que se encuentran en la naturaleza. Además, conjuga procesos experimentales como la impresión 3D, el mapping o robótica con cerámica o procesos de creación más tradicionales. La exhibición busca desestabilizar las ficciones que sostienen al constructo binario naturaleza-tecnología, sexo-género, la heteronormalidad, y a la vez crear experiencias sensoriales.

Vista de la exposición «Deseos Modernos», de Luis Enrique Zela-Koort, Pabellón 1 del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 2021. Foto: Pablo Jijón. Cortesía: CAC

El entorno y museografía de las salas busca brindar un efecto anestesiante en relación constante con la materialidad de las obras, que contrasta con la profundidad conceptual de los temas abordados y nos invita a preguntarnos cómo nos relacionamos con el mundo que nos rodea.

El recorrido por la exposición inicia en el primer pabellón del CAC. En este espacio, el artista nos invita a reconocer la carga simbólica que existe detrás de ciertos elementos del imaginario de la ciencia ficción. A través de diferentes estrategias poéticas, Zela-Koort realiza una deconstrucción de ciertos elementos y de ciertas narrativas Sci-Fi para mostrar que la tecnología llegó al mundo y responde a un deseo normado, es decir, que tiene una carga simbólica, conceptual, identitaria y, por tanto, responde a formas y materialidades que hacen referencia a un deseo binario, heteronormado, incluso en un sentido más amplio, que influyen en la relación que sostenemos hoy en día con la naturaleza.

En obras como Espora de la carne (2019) y Vitrales para el templo del hombre (2019), Zela-Koort pone en evidencia que en el mundo en el cual vivimos no hay una separación rígida entre lo orgánico y lo natural; al contrario, el artista interpela la construcción binaria de la modernidad planteando la existencia de una disolución forzosa que rompe con el deseo de la modernidad de normar la vida en todas sus formas. Las obras presentes en esta sala buscan transmitir la incorporación constante de la cultura y del conocimiento al cuerpo, incorporación como proceso mutable, fractal y dúctil que se encuentra en constante construcción.

Vista de la exposición «Deseos Modernos», de Luis Enrique Zela-Koort, Pabellón 2 del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 2021. Foto: Pablo Jijón. Cortesía: CAC

La exposición continua en el segundo pabellón, un espacio vinculado a las formas pre-modernas que nos invita a adentrarnos en el cuerpo, imaginando otras nociones de progreso distintas a las construcciones hegemónicas de la modernidad que incorporan visiones históricamente relegadas, como son las representaciones precolombinas de la naturaleza. En obras como Emisario de la entraña tibia (2019-2020), Centro de emisión sensual II (2019-2020), y Descolonizar el cuerpo II, medios tradicionales como el tejido y la cerámica dialogan con materiales contemporáneos ficcionales.

El color, las texturas, las formas y los movimientos de esta exposición nos sugieren una relación con el post-humanismo y la ciencia ficción. Deseos modernos combina múltiples medios, como la escultura y el video, para relacionar perspectivas de género y naturaleza con las narrativas del desarrollo tecnológico reciente. De esta manera, las obras presentan reflexiones sobre cómo la humanidad se relaciona con el mundo, integrando nociones de tecnología y cultura.

Las esculturas, pinturas, videos y objetos que conforman esta exhibición intentan desprenderse de perspectivas restrictivamente humanas o biológicas/naturales, buscando tomar morfologías de diferentes entidades no humanas que se sitúan en la intersección entre lo tecnológico, lo virtual, lo material y lo espiritual. Las obras seleccionadas presentan fusiones intercorporales entre órganos humanos, carne, superficies y seres naturales, así como entre cuerpos y máquinas. Estas configuraciones híbridas se exploran en relación a una serie de ficciones y distopías que buscan poner en escena la relación más estrecha entre naturaleza y tecnología, una relación cultural que afecta a la vida de los seres humanos.

La conceptualización de la muestra no es una indagación de particularidades sino una mirada macro que busca hibridar las visiones entre lo humano, la tecnología y la naturaleza, toda vez que las categorías positivistas no caben en un contexto actual. La exposición interpela a nuestro sistema económico y social que, por sus modos de producción que intoxican, hacen necesario entender la envergadura del impacto de los seres humanos en su entorno. La modernidad ha naturalizado sus modos de construir realidades y percepciones hegemónicas. La obra de Zela-Koort nos llama a reconfigurar radicalmente la subjetividad moderna y a abrirle espacio a otras formas de vida, a otras formas de pensar y leer para imaginar nuevos mundos posibles.

Vista de la exposición «Deseos Modernos», de Luis Enrique Zela-Koort, Pabellón 2 del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 2021. Foto: Pablo Jijón. Cortesía: CAC

Bibliografía

Haraway, Donna. Manifiesto Ciborg. México: Ediciones Inestables, 2018.
Habermas, Jurgen. Ciencia y técnica como «ideología». Madrid: Tecnos, 1986


Pamela Pazmiño Vernaza. Doctora en Artes, Humanidades y Educación y Máster en Investigación en Prácticas Artísticas y Visuales en la UCLM, Cuenca-España. Magíster en Investigación de la Educación por la Universidad Andina Simón Bolívar. Especialista Superior en Educación y Nuevas Tecnologías de la Comunicación por la UASB. Licenciada en Artes Plásticas, mención Pintura y Grabado de la UCE. Tecnóloga en Diseño Gráfico y Multimedia en el IAVQ. Entre sus líneas de investigación se encuentran las artes audiovisuales, educación y feminismos. Es co-fundadora de la Colectiva de Artes Visuales: La Emancipada. Productora y gestora de AME Encuentro de Arte Mujeres Ecuador. Actualmente es responsable de la Gestión Cultural del Centro de Arte Contemporáneo de Quito.

Estefanía Carrera Yépez. Magíster en Estudios de la Cultura con mención en Políticas Culturales, Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador. Investigadora en el campo de las espacialidades y su significación particularmente respecto a la interculturalidad y los contextos espaciales educativos. Arquitecta por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Responsable de Museología Educativa en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).

La exhibición se podrá ver en el CAC de Quito (Montevideo y Luis Dávila Barrio San Juan, Quito, Ecuador) hasta el 25 de julio de 2021. La muestra cuenta con el auspicio y producción de Proyecto Nasal, dirigido por Mauricio Aguirre. Museografía a cargo de Fundación Museos de la Ciudad.

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