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LEANDRO PESANTES: LOS HUESOS DEL UNIVERSO

Por Rodolfo Kronfle Chambers| Curador

El trabajo de Leandro Pesantes (Guayaquil, 1986) se puede asociar al misterio, al ensueño y a la dimensión mística de las tradiciones simbolistas. Su atracción por el conocimiento esotérico se pone al servicio de una intención reverencial por asir lo imperceptible, acceder a los confines de la mente y descubrir la esencia detrás de las apariencias.

Este tipo de inquietudes suele tener un sustrato biográfico, que en el caso del artista se remonta a su crianza en un hogar de bautistas protestantes. Desde pequeño acompañaba a sus padres en tareas evangelizadoras, no solo en entornos urbanos, sino en salidas frecuentes al campo, donde el joven Leandro quedó marcado por la intención de “salvar almas” mientras recorrían bosques y colinas. Estimulada su percepción por tan elevada encomienda espiritual, inevitablemente los rasgos de estos parajes, desde los árboles hasta las rocas, se impregnaban —en su mente— de un aliento animista que los proyectaba imbuidos de una etérea sustancia.

Ya para el 2007, se bautiza y se prepara como misionero en la localidad peruana de Saltur, cercana a las tumbas reales del Señor de Sipán, donde entra en contacto con experiencias sensibles en las que se entrecruza lo religioso con saberes heredados y prácticas de sanación tradicionales ancladas en el mundo natural. Este proceso de aprendizaje se integra posteriormente con sus estudios de arte, permitiéndole canalizar las intuiciones derivadas de aquellas vivencias reveladoras.

Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra

Como las estrellas, los números
brillan con una realidad eterna
que trasciende el lenguaje y la
geografía. Se les ha llamado «los
huesos del universo», puesto que
son los arquetipos que simbolizan
la interrelación entre las cosas
mortales y las inmortales.

Las palabras son la expresión de
las ideas de los hombres; los números
expresan las realidades de
Dios.

Sallie Nichols, Jung and Tarot. An Archetypal Journey


Las pinturas de Pesantes de los últimos años — reunidas en sus muestras De la nada a la existencia (2020) y 54N7U4R1∞ 519 7148 (2021)— destacan paisajes fantásticos llenos de insinuaciones siderales, donde interpreta una naturaleza que se expresa cargada de fenómenos alucinantes y atravesada por un repertorio de símbolos que remiten no sólo a lo divino, sino a la magia, a lo oculto, a lo arcaico o a lo ancestral. Obras donde se decantan un cúmulo de reminiscencias que van desde la exploración de las montañas en su época de preparación para la prédica, y una imaginación donde destella su filia actual por temas que expresan una comprensión del mundo como la cábala, la astrología, o los principios universales de la metafísica. A esto se ha sumado un interés por ciencias fronterizas como la cristalografía (empleada para realizar análisis estructurales de los objetos sólidos y sus disposiciones atómicas), y otras, en cambio, desestimadas como tales, en especial la numerología.

La inscripción —muchas veces sutil— de cifras y dígitos en sus cuadros apela a la influencia que puede lograr su “vibración secreta”, afirmada en la creencia que establece una relación oculta entre estos números, los seres vivos y las fuerzas espirituales. También suele incluir palabras o frases al borde de lo legible que adquieren un rol ideográfico, por medio de las cuales refuerza los sentidos trascendentales de su búsqueda.

Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra

El artista aborda cada trabajo como un pequeño relato habitado por personajes, máscaras y espíritus que forman parte de cada paisaje-visión, pero que a su vez afloran espontáneamente de un diálogo con la pintura misma, aprovechando visualmente lo que puede ofrecer el accidente y la espontaneidad de las manchas, así como las sugerencias de imágenes a veces indescifrables que surgen de un brochazo gestual al margen del propósito por representar. Aquellas cabezas destacan por su presencia totémica, que las insinúa como guardianas del mundo: seres videntes a los que se revela la sabiduría escondida en la naturaleza que atesoran. Estos personajes varían en sus formas y atributos, muchas veces con patrones minuciosos en sus rostros, como si fuesen escarificaciones. En los entornos que los rodean se manifiestan fenómenos anclados en lo mágico, por lo que su presencia parece promover la necesidad de percibir la realidad circundante a través de la intuición, el augurio y la atención a lo profético; un tipo de conocimiento personal redentor o extático propio de la gnosis, al que pocos acceden. Las imágenes del artista, en última instancia, parecen llamar la atención sobre la importancia de esta sensibilidad trascendente que desiste del inmediatismo y la racionalidad extrema, que libera las ataduras de nuestra propia luz interna y del aliento puro del espíritu.

Pesantes pondera además el valor poético de lo ritual, atento a la energía purificadora que desprenden los amuletos, y, en esa clave, incorpora en varias de sus obras e instalaciones diversos materiales naturales en estado de transformación, utilizándolos como ofrenda: ramas, cera, barro, cerámica, plumas, espinas, piedras, lana, madera, ceniza, óxido, etc. En la manera como los presenta y codifica, estos objetos parecen ser elementos devocionales o de culto. Explora aquí la energía perceptible que emana de ellos, al punto de que se pueden interpretar como talismanes ceremoniales cuyo carácter mítico habita en la esfera de lo desconocido.

Decía Barthes que “el cuadro, escriba quién escriba, no existe sino en el relato que se hace de él”. Y en este sentido, la interpretación subjetiva que cada quién tenga hacia las obras del artista jugará un rol que las enriquecerá en tanto lenguaje. Lo que hace Pesantes parece tener consciencia de que es la “descripción plural” lo que las construye, proponiendo en su trabajo un sistema de códigos abiertos cuya apuesta de densidad reside justamente en la fabulación colectiva.

Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra
Vista de la exposición «Los huesos del universo», de Leandro Pesantes, en Cuenca, Ecuador, 2022. Foto: Fernando Piedra

Los huesos del universo, de Leandro Pesantes, se presentó del 11 de diciembre de 2021 al 2 de febrero de 2022 en el Museomático, Hermano Miguel 6-72 y Presidente Córdova, Cuenca, Ecuador.

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