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TRINIDAD METZ BREA: LA MOTHERBOARD

Por Irene Gelfman | Curadora

Detrás de los discursos estéticos y de la eficacia de las imágenes, se halla el espacio del taller del artista; ese territorio íntimo de materiales, laboratorio de ideas cargado de gestos cercanos a la práctica de la experimentación. En ese lugar que se propone como espacio para el ensayo y el error, para el esquema y la corrección, se encuentran Estela y Gladys, dos impresoras 3D que generan el zumbido constante de un enjambre robótico para producir las piezas que hoy se exponen en Fundación El Mirador.

Trinidad Metz Brea crea su propio archivo visual a partir de la selección y recorte de textos e imágenes preexistentes que pertenecen a los universos más dispares. No sólo abreva en la tradición historiográfica de las artes -es casi imposible recorrer su obra sin pensar en Jheronimus Bosch-, sino que también incorpora elementos del mundo del manga, de bestiarios medievales, de libros iluminados de zoología, de juegos en línea y de libros de biología. Con todos estos fragmentos, la artista desarrolló La Motherboard, un nuevo mito de origen de seres fantásticos que nos invita a recorrer, contemplar y a apropiarnos de este universo onírico, surrealista, virtual y queer.

Trinidad Metz Brea, Genesis.exe, 2021, mural alto y bajo relieve modelado e impreso en 3D en plástico PLA bioecológico,173 x 172 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio
Trinidad Metz Brea, Genesis.exe, 2021, mural alto y bajo relieve modelado e impreso en 3D en plástico PLA bioecológico,173 x 172 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio

La Motherboard está conformada por cinco esculturas y una instalación de diversas materialidades -bronce y ABS- compuestas para interactuar entre sí.  El espectador deberá sumergirse y perderse en el interior de los objetos artísticos exhibidos y prestar atención a los elementos que los conforman, a la materialidad, y a las pequeñas pistas que deja la artista para descifrar su universo.

A partir del recorrido propuesto, como una suerte de rito de iniciación, el visitante activa los vínculos preexistentes entre las piezas. Ingresar en La Motherboard es como adentrarnos a otra realidad, ser parte de un video juego, como si hubiéramos cruzado un portal que nos lleva a un espacio con una dimensión temporal y espacial diferente a la nuestra, donde lo monstruoso ya no es sinónimo de despreciable, repulsivo, vil, incomprensible. Es la complicidad, lo ambiguo, lo mixto.

Los seres de La Motherboard viven en los límites del conocimiento humano, en los límites de los territorios conquistados y en la periferia de lo socialmente conocido. Viven en la otra cara de lo establecido, pero con la gran habilidad de infiltrarse y bombardear el orden hegemónico desde su interior. La monstruosidad en la obra de Metz Brea es la infinita y posible mezcla, unión y cruce entre las categorías socioculturales que conforman su realidad. Es encanto, curiosidad y deseo. Es lo disruptivo, en ocasiones lo excesivamente sexual, lo perversamente erótico, lo que se encuentra fuera de la ley y de la norma.

Trinidad Metz Brea, La Mot, 2021, modelado e impresión 3D, fundido en bronce, 17 x 20 x 15 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio
Trinidad Metz Brea, Perritx Hot, 2021, modelado e impresión 3D, fundido en bronce, 19 x 20 x 18 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio
Trinidad Metz Brea, Einshel g.s., 2021, modelado e impresión 3D, fundido en bronce, 20 x 20 x 17 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio
Trinidad Metz Brea, Anon, 2021, modelado e impresión 3D, fundido en bronce, 20 x 16 x 16 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio

Al llegar al fin del recorrido, y luego de adentrarnos en una especie de serdab egipcio, nos encontramos con Genesis.exe. Este gran archivo, vivo y mutable, permite y espera que nos apropiemos de sus datos en busca de nuevas interpretaciones que abran diálogos novedosos, no sólo con la tradición artística, sino también para entender que todo objeto deviene de otro objeto en el mismo momento que el artista considera terminada su labor, en el instante en que comienza a ser objeto de percepción y de reflexión de otros.

 Los seres de las esculturas ingresaron al plano de la representación, pero dejando un vacío que ahora permite el ingreso del espectador en el espacio plástico. La infinitud de detalles de la escena consigue que logremos adentrarnos en el espacio de la representación, que empecemos a buscar cada iconografía, cada fragmento que lo compone, para intentar así descifrar su significado. Como destinatarios, somos una pieza más de una narrativa que se compone casi exclusivamente de elementos fantásticos.

Cuando el ojo recorre cada rincón del mural encuentra referencias que funcionan como hitos reconocibles del universo de la artista, como un guiño de complicidad exclusivo para aquel que conoce su obra. Hay en esta pieza una superación de la dimensión de lo visual. Genesis.exe excede las categorías occidentales de «sublime» o de «pintoresco» y se acerca a una concepción de paisaje más vinculada con la sensibilidad oriental, que contempla todas las posibilidades perceptivas e imaginativas.

Trinidad Metz Brea, Delicia, 2021, modelado e impresión 3D, fundido en bronce, 20 x 17 x 17 cm. Cortesía de la artista y Fundación El Mirador. Foto: Botón Rojo Estudio

TRINIDAD METZ BREA: LA MOTHERBOARD

Fundación El Mirador, Brasil 301, esq. Balcarce, San Telmo, Buenos Aires

Del 1° de julio al 26 de agosto de 2021

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