VERÓNICA GONZÁLEZ UGARTE: CIEN VISTAS DEL MONTE
En su cuarta muestra en la Galería Artespacio, Cien vistas del Monte, Verónica González Ugarte explora la relación entre raza humana y mundo natural desde el medio del grabado. Guiada por su interés en la tradición japonesa, la artista crea una variedad de paisajes, cuyas texturas, ritmos y patrones emulan el sentido de orden y armonía de la naturaleza. Como el árbol Bonsai que emula ser una cascada, o las piedras rastrilladas de los jardines Karensansui, que representan la superficie ondulante del océano, las capas superpuestas de González toman la forma de olas y montañas. Al igual que estos, en lugar de esconder su propia materialidad y sus dimensiones limitadas, sus trabajos se admiten como copias de un original.
Las obras de Verónica González -tomando la forma de un grabado, un video o una instalación- funcionan como los grabados Ukiyo-E del Monte Fuji: convierten un cuerpo inabarcable en un ícono, que puede ser intercambiado y circulado a escala (y velocidad) humana. El impulso de representar la naturaleza es también un intento de poseerla.



Rastreando superficies naturales para arrancar elementos de él, Verónica González recrea un ejercicio que comenzó en su infancia: criada en una familia agricultora, la artista recorría el campo llevándose elementos naturales, intentando, por medio de los objetos encontrados, aprehender los lugares por los que transitaba. Al recrearlo, González también se remonta a la tradición ancestral de recorrer y recolectar, transportándose a lo que cree -o imagina- que fue una vida nómade. Sin embargo, su proceso de apropiación, abstracción y serialización también puede considerarse como una forma de producción industrial, sometiendo elementos del mundo vegetal y animal a la producción, distribución y el consumo y fracturando la matriz de forma permanente.
Por medio de títulos como Clonación, Polución y Fuego, es posible notar una preocupación por los efectos catastróficos de dicha intervención en el mundo natural: ¿no es el grabado una metáfora de la impronta humana sobre la Tierra? Las rimas visuales, los brillos y los vacíos en Cien vistas del Monte requieren del público detenerse, disminuir la velocidad y entregarse a la observación y contemplación, como los paisajes artificiales del Budismo Zen. Al mismo tiempo, para su construcción, demandan la repetición de acciones monótonas y alta concentración, generando en la artista una experiencia de meditación. No obstante, denotando el uso del fuego y las navajas en su construcción, también gatillando un estado de alerta, tanto en el público como en la artista. Adoptando métodos orientales y occidentales, ancestrales y modernos, artesanales e industriales, en su muestra, Verónica González acaba por representar la relación entre raza humana y mundo natural como un vínculo amoroso; como parte de este vínculo, el límite entre cuidado y agresión es siempre escurridizo, siempre difuso.


Cien vistas del Monte, de Verónica González Ugarte, se podrá visitar hasta el 19 de junio de 2021, en Galería Artespacio, Alonso de Córdova 2600, Vitacura, Santiago de Chile
También te puede interesar
LA COMUNIDAD AFECTIVA DEL ARTE. SOBRE TERRITORIOS TRANSFORMATIVOS DE RODOLFO ANDAUR
El trabajo curatorial realizado por Rodolfo Andaur entre el 2010 y el 2020 en la búsqueda de una comunidad artística ampliada representa de manera cabal esta relación entre territorios, comunidad y afectividad que, como...
CONSTANZA ALARCÓN TENNEN Y NICOLE L’HUILLIER: CORO
A través del video, audio, escultura y las piezas gráficas de las artistas Constanza Alarcón Tennen y Nicole L'Huillier, la muestra agudiza nuestra atención a las resonancias poéticas que están encarnadas y a su...
EUGENIA VARGAS-PEREIRA: VOLVER A NOMBRAR
En la muestra “Eugenia Vargas-Pereira. Volver a nombrar”, la selección de obras pertenece a los años 80 y 90, a excepción de la instalación Aguas (México 1991-Santiago 2024), creada primeramente en la ciudad de...


