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“POLÍTICA DE LA RELACIÓN”, UNA EXPOSICIÓN PARA REPENSAR LA OBRA DE FELIX GONZALEZ-TORRES

Si bien todas las obras de Felix Gonzalez-Torres otorgan al público la posibilidad de afrontarlas e interpretarlas según sus propias circunstancias y según sus parámetros, una nueva exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) ofrece la oportunidad de una lectura política de su obra en relación con el discurso poscolonial y la lucha antifascista, sobre todo en España y en las Américas, sus historias compartidas y sus puntos en común, y de qué modo impactan en lo personal a través de cuestiones referentes a la memoria, la autoridad, la libertad y la identidad nacional.

Curada por Tanya Barson, Política de la relación pone énfasis en la interpretación de la obra de Gonzalez-Torres (Guáimaro, Cuba, 1957 – Miami, EEUU, 1996) en relación con las culturas española, latinoamericana y caribeña, no como una simple narración biográfica, sino para dificultar toda lectura esencialista de su obra mediante una sola idea, tema o identidad. Es una manera de repensar la obra de Gonzalez-Torres y sus conexiones con relatos específicos, tanto políticos como estéticos, algo que no siempre se destaca suficientemente en las presentaciones de su trabajo.

Durante la organización de la muestra fue necesario también cuestionar, repensar y reinterpretar la obra y adaptar el proyecto a la actual crisis mundial de la covid-19. Y es que la pandemia ha planteado ciertos retos para la presentación de las piezas, pero también ha ratificado la honda importancia temática, formal-estructural y política de lo viral para el trabajo de Gonzalez-Torres, así como su perpetua adaptabilidad.

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con «Untitled» (Go-Go Dancing Platform), 1991. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021

Gonzalez-Torres hace un uso sutil del lenguaje, y debido a ese esmero, los títulos son deliberadamente polivalentes, de significado cambiante cuando se enfocan desde perspectivas geopolíticas o épocas diferentes. Como alguien que se mueve entre contextos e identidades, Gonzalez-Torres aborda minuciosamente en su trabajo las complejas codificaciones de una identidad variable.

El artista buscaba principalmente cuestionar y que su obra brindara al espectador la oportunidad de hacer otro tanto. Le interesaba emplear estrategias para subvertir las clasificaciones que marginaban, sin negar que el acto de mirar ya está imbuido de identidad. En este sentido, consideraba la estética como algo inherentemente político. De acuerdo con el pensamiento de Édouard Glissant (1928-2011), escritor y filósofo de Martinica, la exposición hace hincapié en la apertura conceptual de la obra de Gonzalez-Torres como compromiso político, análoga a la postura de Glissant por el énfasis compartido en la mutabilidad, y por la dinámica, así como por la poética de la relación, que a su vez es susceptible de englobar la política de la relación.

Esta es la muestra de Gonzalez-Torres más ambiciosa presentada en España y una de las más significativas de las realizadas en Europa en los últimos años. Reúne aproximadamente 40 obras organizadas en cuatro salas, cada una de ellas centrada en un conjunto de ideas: una lectura política de su obra; la noción de pareja; lo existencial; y, por último, el patriotismo y el militarismo conectados con el machismo y el deseo homoerótico. La exposición también subraya la influencia formativa de Gonzalez-Torres en la estética queer, la memoria, la autoridad, la libertad y la identidad nacional. Estos aspectos se conectan, por ejemplo, mediante el diálogo entre militarismo y homoerotismo o mediante la implicación de Gonzalez-Torres con la idea de monumento, vinculable a los relatos sobre la raza, el colonialismo y el fascismo.

La exposición se expande más allá de las salas del museo, en un quinto capítulo, con obras instaladas en espacios como la fachada del MACBA, la Rambla del Raval, el lateral de L’Auditori de Barcelona o el Pabellón Mies van der Rohe.

Felix Gonzalez-Torres, «Untitled» (Perfect Lovers), 1987-1990. Colección Wadsworth Atheneum Museum of Art, Hartford, CT, Estados Unidos

Sala 1

Esta sala acoge la extensa práctica política de Gonzalez-Torres en torno a las ideas de autoridad, juicio y memoria/amnesia. Las obras aluden indirectamente a la cultura autoritaria e imperativa, al fascismo y al conservadurismo social, así como a la represión de la comunidad gay y a actitudes homofóbicas que podrían remitir a los Estados Unidos durante la crisis del sida en los ochenta y los noventa, si bien en España se observó una represión análoga, no solo durante Franco, sino posteriormente.

Aunque las piezas hacen referencia a un momento determinado de la política de los Estados Unidos, en la obra de Gonzalez-Torres ocupa un lugar central la intención de ser intemporal y adaptable al contexto, por lo que también pueden aplicarse a la reciente polarización política durante el mandato del expresidente Donald Trump y su influencia persistente. Y en Barcelona aún podrían dar pie a otra interpretación: la del relato de la República Española, el apoyo de la ciudad condal a aquel gobierno legítimo durante la Guerra Civil y las repercusiones que eso tuvo durante los años posteriores de la dictadura; el de la amnesia y la falta de resolución de España respecto a su propio pasado fascista, con las resonancias contemporáneas del resurgir de la extrema derecha y el populismo.

En un lugar preeminente de esta sala (y también en varios puntos de la ciudad), Untitled (It’s Just a Matter of Time, pero escrito en catalán), de 1992, una vez más mediante el texto y la tipografía, refuerza el tema de la amenaza que suponen la extrema derecha y el resurgimiento del populismo. El tiempo mismo puede también considerarse político, como sucede en esta obra y en Untitled (Perfect Lovers), de 1987-1990, una representación del amor gay al que se añade un significado adicional porque, tras la victoria franquista, el huso horario español se alineó con el alemán en lugar del que le correspondería por su zona geográfica.

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con “Untitled» (It’s Just a Matter of Time), 1992. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021
Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con “Untitled» (It’s Just a Matter of Time), 1992. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021

Sala 2

Las obras de esta sala plantean ideas relacionadas con el emparejamiento, el tacto, el desdoblamiento, la semejanza y el equilibrio. Evidencian la importancia de Gonzalez-Torres por ofrecer un lenguaje de lo queer sutil y a menudo deliberadamente críptico, combinado al mismo tiempo con imágenes de la idea de igualdad. Además, vemos cómo el artista remodela el vocabulario del minimalismo y el arte conceptual para convertirlo en vehículo de contenidos afectivos, una de sus contribuciones más importantes a las nuevas formas artísticas y, a la vez, uno de sus gestos más políticos, pues Gonzalez-Torres era consciente de que su enfoque le permitiría hablar de la homosexualidad, y en concreto tratar el deseo, el amor y la vulnerabilidad homosexuales, esquivando el conservadurismo de extrema derecha y su censura.

Al mismo tiempo, el talante abierto de su lenguaje hace que su obra sea accesible a cualquier espectador: aborda la especificidad de la identidad individual pero a la vez ofrece una imagen de equivalencia, comunidad y colectividad. Mediante el diálogo entre lo mutable y lo eterno, la sala sitúa también en primer término ideas sobre el conceptualismo romántico, y demuestra que Gonzalez-Torres bebió del feminismo en su interpretación política de lo personal. El color azul con frecuencia ha simbolizado en su obra el amor o la belleza, además del miedo, y la imagen de las anillas puede interpretarse como alianzas de boda, en referencia al círculo, al 8 o al ∞ (infinito) como símbolos de eternidad o amor perdurable. Este motivo, junto con el de dos objetos circulares idénticos (espejos, relojes, anillas de metal o bombillas), así como el uso de la simetría exacta, suele darse en la obra de Gonzalez-Torres como símbolo de los «amantes perfectos».

Muchas de sus obras se refieren a la crisis del sida, a la fragilidad del cuerpo físico y a la eterna presencia de nuestro impacto en el mundo, por lo que emprende una remodelación de la estética del minimalismo, por ejemplo, cuando transforma una cuadrícula minimalista en un reflejo de la salud, la vida y la muerte, o al encarnar la presencia y la ausencia física o material. Estas obras muestran el compromiso del artista con la poesía a través del tema del amor y la pérdida y del diálogo entre la presencia y la ausencia y aquello que perdura. Refuerzan el compromiso de Gonzalez-Torres con la estética queer en la poesía y la literatura, además de sugerir la cuestión del exilio.

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con «Untitled» (Last Light), 1993. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021
Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con «Untitled» (Orpheus, Twice), 1991. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021

Sala 3

Organizada en torno a obras de Gonzalez-Torres de cariz más existencialista ―aunque con un contenido político subyacente y una poderosa resonancia contemporánea―, esta sala aborda cuestiones relacionadas con el viaje, la emigración, el exilio, el turismo y la huida/libertad. Ponen en primer término la imaginería del agua, el cielo y las playas, que en el trabajo de Gonzalez-Torres funcionan como amplias metáforas.

En España, a lo largo de la dictadura franquista, el viaje y el turismo se incorporaron a la narrativa política y a la construcción de la identidad del Estado. Hoy se han convertido en un sector importante de la economía, con un impacto en la existencia misma de algunas comunidades y en la calidad de vida en ciudades como Barcelona. Varias de estas obras expresan de forma manifiesta la idea de la dispersión, en referencia a la de personas, pero también a la de los elementos físicos del trabajo y, por lo tanto, su aspecto “viral”.

Además, en la obra de Gonzalez-Torres el tema del trabajo sintetiza lo que Nancy Spector ha denominado “nomadismo de la mente”. Aquí las obras se vinculan por su gama tonal de blanco, azul y gris, así como por su relativa falta de contenido basado en imágenes o su concentración en un patrón general, lo que proporciona al visitante un espacio para reflexionar.

Sin perder su poética ambigüedad contemplativa, las obras encarnan la confrontación con la mortalidad y una reflexión sobre la existencia en sí. En varias de las piezas, interpretables a la luz de una historia personal con raíces en el Caribe, observamos una abstracción minimalista y la visión que tiene el artista de la playa como símbolo tanto de utopía como de explotación. Remiten, asimismo, a la política que rodea al turismo y el exotismo y a los relatos sobre el colonialismo, la migración y el exilio.

Del mismo modo, estas obras pueden interpretarse desde la perspectiva de Barcelona y el Mediterráneo en el siglo XXI y de las políticas del movimiento humano a través de los refugiados, las migraciones y el tráfico. Las piezas llevan a pensar en los problemas de la industria turística barcelonesa previa a la pandemia, que a menudo era calificada de plaga o invasión, así como en la tolerancia que el régimen de Franco mostró con los complejos turísticos españoles a fin de fomentar la economía.

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con Untitled» (Para Un Hombre En uniforme), 1991. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021

Sala 4

Por medio de esta selección de obras se examinan las ideas de patriotismo, militarismo, machismo y deseo homoerótico, así como el papel de los monumentos en el sentimiento nacionalista de los pueblos. Nancy Spector ha comentado que “los monumentos son registros históricos hechos manifiesto. Suele tratarse de entidades fijas, monolíticas y estáticas en su temática, que indican cuáles deberían ser la historia y los valores de la cultura”. En cambio, hoy en día tales monumentos y la cultura que representan están siendo refutados enérgicamente.

El complejo compromiso de Gonzalez-Torres con la forma y el significado de los monumentos ocupa un lugar central en esta sala, que experimentará modificaciones en el transcurso de la exposición. Muchas de las obras de Gonzalez-Torres tienen la capacidad de no mostrar una única forma, lo que pone de manifiesto su objeción a una idea inamovible de la historia. Algunas obras aquí reunidas transmiten la atracción (erótica) por hombres uniformados, específicamente en el marco de lo militar. Tanto en su Cuba natal como en España, así como en toda Latinoamérica, tales obras pueden aludir también a la dictadura, así como a una serie de emociones complejas y profundamente contradictorias: del miedo inspirado por el autoritarismo y la persecución, a una admiración, en ocasiones simultánea, por un líder fuerte y poderoso, en especial entre la derecha política.

Untitled (Para Un Hombre En Uniforme), de 1991 –una de las pocas obras que Gonzalez-Torres tituló en castellano–, sugiere una atracción homoerótica por los hombres en uniforme, quizá específicamente en el contexto militar, un foco de discriminación por la prohibición a personas abiertamente gays, lesbianas o bisexuales de incorporarse al ejército; en el caso de Estados Unidos, de 1994 a 2011 estuvo en vigor la política del DADT (don’t ask, don’t tell, o «no preguntes, no digas»), que les prohibía manifestar su orientación sexual para ingresar o mantenerse en el servicio militar.

Además, tanto en su Cuba natal como en España, así como en América Latina, el subtítulo remite a la dictadura, evocando emociones complejas y contradictorias que van desde el miedo que inspiran el autoritarismo y la persecución hasta la admiración, a veces simultánea, que puede suscitar un líder fuerte y poderoso –sobre todo entre la derecha.

Si en Estados Unidos este título, junto con los caramelos con envoltorio rojo, blanco y azul, sugiere la idea de servicios patrióticos, el hecho de que esté en castellano lleva a cuestionar cuál es en el fondo la intención de la obra, así como a qué público va destinada. Por otra parte, puede que el hombre epónimo no sea militar, sino que lleve otro tipo de uniforme: una toga de juez, un pijama de enfermero, un uniforme de policía o traje y corbata, el atuendo de un hombre de negocios.

Las obras y su yuxtaposición juegan con el erotismo y subrayan el hecho de que el patriotismo y el militarismo pueden utilizarse para distraer de problemas sociales más acuciantes, como la crisis del sida. Estas obras clarividentes evocan también el contexto de protestas recientes y de llamadas a retirar monumentos coloniales, patriarcales y hegemónicos; un ejemplo es el movimiento Black Lives Matter, pero también movimientos ocurridos en Barcelona. Estas piezas afianzan la relevancia de las obras de Gonzalez-Torres aún en nuestros tiempos.

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con “Untitled» (America), 1994, en la Rambla del Raval, Barcelona, 2021. Foto: Miquel Coll.

Fachada

Al igual que muchas obras de Gonzalez-Torres, capaces de adoptar la forma de instalaciones adaptables que invitan al curador o al propietario a colocarlas en distintas ubicaciones y con distintas configuraciones, sus guirnaldas son una especie de antimonumento.

Untitled (America), de 1994, es una de sus más ambiciosas obras de este tipo. La componen doce sartas de bombillas (cuatro de ellas instaladas en la fachada del MACBA y ocho en la Rambla del Raval) y fue concebida como una pieza para el exterior en su contexto ideal, lo que evidencia el interés del artista por redefinir los monumentos, tal vez a modo de un encuentro comunitario o una celebración al aire libre.

De este modo, la obra aborda la separación arbitraria entre el espacio público y el privado, la ocupación formal e informal de dichos espacios, y cuestiona el límite entre arte y vida. El título tiene las connotaciones enfrentadas del nombre de América, que transmite cosas distintas al público estadounidense y no estadounidense. Para el primero, apela supuestamente al sentido del patriotismo sin más. Desde la posición del propio Gonzalez-Torres ―cubano de nacimiento y nacionalizado estadounidense― tiene también el significado de un lugar de esperanzas, lo que cuestionaría el nacionalismo o el patriotismo del llamado sueño americano.

Desde la perspectiva no estadounidense, es el nombre que suele dársele a los Estados Unidos, aunque en realidad englobe las numerosas naciones del continente; en este sentido, también habla de las exclusiones de la identidad nacional y el patriotismo. El uso de la palabra América pone el foco en el continente americano por entero y demuestra la importancia que Gonzalez-Torres da en sus obras al lenguaje.

Otra obra en exteriores es la instalación Untitled (Loverboy), de 1989, compuesta por unas cortinas de tela translúcida que tiñen de azul el Pabellón Mies van der Rohe

Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con «Untitled» (Loverboy), 1989. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021
Vista de la exposición «Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación», con “Untitled” (Portrait of Andrea Rosen), 1992. Foto: Miquel Coll. Cortesía: MACBA, Barcelona, 2021

Pasillo

Untitled (Portrait of Andrea Rosen), que ocupa el pasillo, refuerza y expande las ideas examinadas en las salas. Un propósito fundamental de los retratos de Gonzalez-Torres, pintados directamente en la pared, es que puedan ser adaptados perpetuamente mediante anexiones y supresiones al contenido en el contexto de cada manifestación. Cuando los propietarios prestan una obra, pueden optar por autorizar tales decisiones. Aquí, la curadora ha asumido ese derecho y esa responsabilidad con la obra optando por suprimir los acontecimientos y fechas previos para presentar un texto completamente nuevo, con una serie de fechas sugeridas por esta ubicación y este momento precisos, lo que refleja los relatos sobre representación, raza y colonialismo. Si bien percibimos el retrato como algo fijo, en realidad nosotros siempre cambiamos en respuesta a nuestro contexto; del mismo modo, la obra puede ser en este momento un retrato de esta institución sin dejar de ser un retrato del sujeto.


Felix Gonzalez-Torres. Política de la relación, se presenta en el MACBA (Plaça dels Àngels, 1, Barcelona, España) entre el 26 de marzo y el 12 de septiembre de 2021

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