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SECRETO SARAYAKU: EL RETO DE CAPTURAR LA ESENCIA DE LA SELVA

Por Samantha Moreno Arévalo

La selva Amazónica tiene 6,8 millones de km2 y es el bosque húmedo más extenso del planeta. Equivale a 24 veces la superficie total del Ecuador o a 34 millones de estadios del Maracaná. Es un mundo sagrado para quienes la habitan y, además de ser un refugio de biodiversidad, es un espacio que permite crear tradiciones, dar vida a seres mitológicos y contar historias que le den sentido a todo lo que implica vivir aquí. De qué otra forma se explicaría el equilibrio perfecto que mantiene y la paz y abundancia que otorga a quienes saben cuidarla.        

¿Puede una fotografía capturar la magia de la selva y de quienes la habitan? ¿Sus saberes ancestrales y su ecocidio? El fotógrafo ecuatoriano Misha Vallejo decidió que sí y después de una investigación de cinco años, entre ir y venir de Sarayaku, en la profundidad de la Amazonía del Ecuador, presenta la exposición Secreto Sarayaku en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).

Secreto Sarayaku es una mirada cercana, reveladora e inmersiva a la vida contemporánea de la comunidad Kichwa de Sarayaku, uno de los pueblos que vive en la Amazonía del Ecuador. Su historia es similar a la de tantos otros que intentan convivir con la deforestación, las concesiones mineras, los efectos del cambio climático y la explotación petrolera. Pero en 2012, la comunidad y sus líderes crearon un antecedente histórico para el país y para la región al enfrentarse al Estado, exigiendo que se detengan las actividades de exploración y explotación petrolera que la empresa argentina Compañía General de Combustibles (CGC) mantenía en su territorio, al que habían accedido sin autorización de la comunidad.

Después de casi 10 años entre visitas, informes técnicos, protestas y represalias, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) declaró que el Estado ecuatoriano había violado el derecho de propiedad de la comunidad, su identidad cultural y su supervivencia. Declaró que debían detener la explotación petrolera, reparar el impacto ambiental, retirar los explosivos enterrados y ofrecer una disculpa pública reconociendo su responsabilidad. Además, se resolvió que para implementar futuras actividades petroleras el Estado debe realizar consultas a los pueblos y comunidades involucradas. En Sarayaku, los daños se repararon a medias y las disculpas nunca llegaron. Quizá debido a que nadie logró ponerse de acuerdo, porque en esos 10 años el Ecuador tuvo cuatro gobiernos distintos; algunos tan breves que el tema ni siquiera fue mencionado.

Vista de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito
Vista de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito

Pero en la comunidad, la vida y el activismo tenía que continuar y tres años después de la resolución, Misha Vallejo comenzó con el proyecto Secreto Sarayaku, que incluye un libro, una plataforma web y, desde noviembre de 2020, esta exposición temporal en el CAC de Quito, con la perspectiva de exhibirse en otras sedes del Ecuador y del mundo.

La exhibición propone recrear la selva en una de las salas del CAC, que permita a los visitantes experimentar la conexión física y emocional que implica vivir ahí, una selva viva. Los elementos están distribuidos sin un orden específico: hay fotografías cerca del piso, otras a una altura que obliga a mirar hacia arriba, y otras que pueden verse únicamente al agacharse. La propuesta curatorial se basa en que en la selva todo está en diferentes espacios y para apreciar los detalles es necesario moverse o cambiar de posición.

Un nido de oropéndola (un ave nativa de la Amazonía) recreado con cables de computador y cargadores celulares recibe a los visitantes como un recordatorio no tan irrealista de lo que podría pasar en el futuro. La exposición presenta cerca de 90 fotografías -algunas diferentes a las del libro- que tratan de capturar la vida diaria en Sarayaku, su filosofía ancestral y las nuevas formas de convivencia con las tradiciones y ancestralidades. Permiten que el público tenga una experiencia inmersiva y subjetiva para inferir cómo es vivir en la selva y lo que representa para sus habitantes el Kawsak Sacha o Selva Viviente, un ser vivo y sujeto a derechos. Por esto, las fotos no tienen cédulas para que cada uno pueda decidir qué representan las imágenes. Quizá las más llamativas son el grupo de fotografías instantáneas que cuelgan suspendidas en un panel de madera. Son retratos de las niñas y niños de la comunidad intervenidas por ellos mismos, que caen en forma de lluvia, y que para verlas es necesario hacerles una reverencia.

Parte de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito
Parte de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito
Parte de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito
Parte de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito

La idea exotizante de una comunidad aislada del exterior se rompe en las fotografías de Secreto Sarayaku al proponer un concepto más amplio de lo que representa vivir en algunas comunidades de la Amazonía, la macroregión conformada por nueve países de Latinoamérica, en la que viven cerca de 35 millones de personas, 2,6 millones de ellas indígenas.

La relación de la comunidad con la tecnología está plasmada en las historias que cuentan las fotografías que conforman la exposición. Las representaciones de la selva, las apropiaciones de los cambios inminentes en el mundo y las adaptaciones de la comunidad crean una combinación que permite comprender (al menos de forma parcial) por qué aún mantienen su activismo digital.

La exposición también cuenta con una proyección de video sobre tela y relatos ficticios en audio creados a partir de entrevistas a personas de la comunidad. Las tomas de video pretenden representar lo que no se ve a simple vista, pero que se sabe que existe; para verlo con mayor claridad, exigen que el espectador se mantenga en movimiento y encuentre el punto ideal, haciendo alusión a los seres mitológicos de la selva, que no se pueden hallar a simple vista.

El proyecto, el libro y la exhibición son una invitación a entender las historias que hay detrás y a mirar sin prejuicios la conexión que puede existir con el espacio que se habita. Secreto Sarayaku, que se podrá ver hasta el 31 de marzo en el CAC, es una invitación a percibir nuestro entorno con algo de duda.

Parte de la exposición «Secreto Sarayaku», de Misha Vallejo, 2021. Cortesía: CAC Quito

Samantha Moreno Arévalo (Quito, 1994) es periodista audiovisual y parte del equipo del Centro de Arte Contemporáneo de Quito. Ha colaborado con blogs y medios digitales del Ecuador y de Latinoamérica


Fuentes

Secreto Sarayaku https://secretsarayaku.net/

Amnistía internacional http://www.amnesty.org/es/news/ecuador-un-o-despu-s-de-la-crucial-sentencia-la-lucha-del-pueblo-sarayaku-sigue-2013-07-25
https://web.archive.org/web/20140328193305/

WWF https://www.wwf.org.co/que_hacemos/campanas/las_seis_grandes_amenazas_del_amazonas/
https://www.wwf.org.co/donde_trabajamos/amazonas/

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