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CREAR MUNDOS

La exposición Crear Mundos propone un recorrido a través de las obras de más de cincuenta creadoras que han expuesto en Fundación PROA a lo largo de sus veinticuatro años de trayectoria, con el propósito de reflexionar sobre sus aportes a la historia del arte contemporáneo, a la vez que considerar el carácter singular y global de las problemáticas que atraviesan las experiencias de las mujeres en el campo del arte.

Con la asesoría académica de María Laura Rosa y la curaduría de Cecilia Jaime y Manuela Otero, la muestra se organiza a través de cuatro temáticas que se consideran, si bien no las únicas, de gran relevancia para el arte contemporáneo: la cuestión de la materialidad, diversas interpretaciones referidas al espacio y al lenguaje entendidas en un sentido amplio y, finalmente, problemáticas vinculadas con la corporalidad. Algunas de las obras pueden enlazar con más de un tema, ya que sugieren varias cuestiones a la vez, y es por ello que en el recorrido completo de la exhibición se manifiestan múltiples asociaciones.

Compartimos algunos fragmentos del texto escrito por María Laura Rosa para esta exposición, que podrá verse hasta febrero de 2021 en PROA.

Vista de la exposición "Crear mundos", con obras de Ana Mendieta, Vanessa Beecroft, Elba Bairon. Foto: Fundación Proa
Vista de la exposición «Crear mundos», con obras de Ana Mendieta, Vanessa Beecroft, Elba Bairon. Foto: Fundación Proa

CREAR MUNDOS

Por María Laura Rosa

Las artistas que integran Crear Mundos nos presentan piezas que conforman en sí mismas pequeños universos en donde nos hablan sobre las complejidades de nuestra época. A través de ellos nos acercamos a experiencias singulares y situadas en los contextos de cada una de las creadoras, aunque a la vez no dejen de referir a problemáticas globales.

El itinerario de la exposición se inicia con distintas aproximaciones creativas hacia la materialidad. Las obras comprenden diversos tipos de circulación, de sentidos simbólicos que aluden a lo íntimo, a lo privado, entre otras cuestiones. Asimismo, el arte contemporáneo debilita las fronteras tradicionalmente trazadas entre las artesanías y las bellas artes, las artes mayores y menores o el Arte y el campo del diseño, situación que amplía las interpretaciones y los puntos de vista. Los materiales y las técnicas se vuelven maleables, cuestionados en su naturaleza y en su función, tornándose así en transmisores de preguntas reflexivas y críticas.

El itinerario continúa a través de la temática dedicada al espacio, entendida en función de nuestros hábitos y rutinas atravesadas por los cambios y las inestabilidades. Crear Mundos aborda interpretaciones amplias sobre este concepto a través de propuestas vinculadas con la geopolítica mundial, con aspectos de la subjetividad y de la percepción, así como también con miradas críticas sobre las exclusiones de las mujeres del espacio público y su confinamiento en el privado.

De igual manera, lo social se produce, se negocia y adquiere sentido en el espacio en el que habitamos, por tanto, origina para las artes un laboratorio de experiencias, acciones y propuestas que abarcan varias problemáticas de nuestro presente, tales como el medio ambiente, la ecología y la ubicación de nuestros cuerpos inmersos en fenómenos como el nomadismo y la (des)(re) territorialización, entre otros.

El lenguaje es otro de los asuntos en los que se detiene Crear Mundos. Ya sea como un elemento estético que va más allá de su semanticidad o formando parte de enunciados poéticos, de denuncia o subversión del orden impuesto, la lengua adopta múltiples posibilidades estético-políticas. Las artistas contemporáneas expanden el campo textual y visual, empleando nuevas tecnologías, así como también técnicas más tradicionales. Apelando a la poesía o a los actos más contundentes de denuncia, el lenguaje es una herramienta creativa fundamental para las artistas del siglo XX y del XXI.

Finalmente, el último recorrido de Crear Mundos se detiene en la noción de cuerpo. Las artistas contemporáneas exploran múltiples estrategias de representación para responder a los significados patriarcales de la corporalidad; éstas conforman un escenario privilegiado en donde problematizar y deconstruir cuestiones relacionadas con la identidad, la femineidad y los géneros, a la vez que explorar la subjetividad. En ese sentido, crean mundos en donde lo íntimo, lo privado y lo personal es analizado desde diferentes ángulos, planteando también posibles relaciones entre lo subjetivo y lo social, que llevan a pensar críticamente la circulación del poder en nuestro mundo contemporáneo.

Delia Cancela, Homenaje a mujeres artistas, 2018, tinta, grafito e hilo sobre tela, dimensiones variables. Colección de la artista. Al fondo, obra de Alicia Herrero. Foto: Fundación Proa
Vista de la exposición «Crear mundos», con obras de Mónica Girón y Mariela Scafati. Foto: Fundación Proa

MATERIALIDADES

Una cuestión a destacar es el tema de la domesticidad en las mujeres, quienes aún continúan siendo educadas para aguantar sus demandas. Dicha situación conduce a la división sexual del trabajo, la cual se sostiene a través de la educación diferencial de los géneros que se encuentra vigente, sin cuestionamientos, en varios lugares del mundo.

Es por ello que lo doméstico es el lugar silencioso que, con frecuencia, sostiene la función pública del varón: más allá de que las mujeres se incorporen al ámbito laboral durante el siglo XX, no por ello dejan de cumplir con las tareas domésticas.

Las artes de la aguja, los wallpapers, los diferentes diseños —de objetos e indumentaria, decoración, joyas, etc.—, son empleados en la creación de nuevos relatos. Las labores —aquello que no es arte ni artesanía—, vinculadas a la idea de trabajo no remunerado, característico de la domesticidad, cambian su estatus y con ello abren el juego de la superposición de narrativas, exponiendo posiciones críticas, ironizando prejuicios históricos y reflejando creencias espirituales.

La obra Globe de Mona Hatoum inaugura Crear Mundos con un globo terráqueo construido en acero. La desnudez, la estructura de barras, la desolación, remiten a múltiples significados para pensar el mundo que habitamos. El silencio y la soledad que marcan esta obra son el hilo que une las piezas exhibidas. Ese silencio y esa soledad que construyen el tiempo de la materialidad, de la orfebrería, de la ornamentación.

Nicola Costantino, Carteras Hermés de tetillas masculinas, Mini Kelly, Kelly y Birkin, 2006. Serie Peletería humana, silicona y cuero, 23 x 18 x 9 cm; 36 x 32 x 15 cm; 13 x 29 x 30 cm. Colección de la artista. Foto: Fundación Proa
Dalila Puzzovio, Arty-shoes, 2011, goma, madera, carey, galón espejado, raso, hebilla metal, 20 x 26 x 22 cm. Colección privada. Foto: Fundación Proa

Delia Cancela plantea también un delantal construido con retratos de mujeres destacadas en la historia del arte y que la acompañan hasta hoy. Son sus amigas, son los fantasmas con los que dialoga, sus compañeras de trabajo. El reconocimiento a las influencias y admiraciones es un tributo. Un homenaje con quienes compartir, a quienes compartir.

Las plataformas de Dalila Puzzovio se sitúan en los años en los que el arte salía a la calle, conquistaba vidrieras, se convertía en objeto de la vida cotidiana y rompía las fronteras entre arte y diseño, entre arte y moda. Así, en la obra Niñ̃* de Mariela Scafati se hace presente, mediante una prenda atada, el debate sobre las cuestiones de género que se da en la actualidad.

La piel del cuerpo, ¿puede ser usada para confeccionar carteras de lujo? ¿Es posible hacer esta pregunta sin conflicto? Nicola Costantino plantea este dilema: ¿la piel humana o la animal? La obra de Mónica Girón aborda a quien teje ropa para proteger a las especies en vías de extinción en la Patagonia. Sutiles prendas que, además de su belleza, brindan desde el arte una reflexión sobre la muerte de las especies. Como Mónica Millán, quien trabaja con las comunidades textileras paraguayas que tejen esta pieza que la artista emplea, en un acto simbólico, para remitir a formas del paisaje.

Alicia Herrero presenta una vasija china realizada en lata y la nombra Estimate U$S 5.000.000.- Quianlang Vase. Propone reflexionar sobre la distancia entre el quehacer silencioso del artista y el espacio creado para su comercialización. De esta manera, las obras se enfrentan al sistema del arte o lo modifican al ingresar en él.

El material es pensado más allá de la forma, adquiriendo nuevas categorías que van desde lo tangible hasta lo identitario, y se transforma en reivindicación, poesía, autobiografía.

Ana Gallardo, Boceto para la construcción de un paisaje: la Laguna de Zempoala, 1965-2010. Una de dos carbonillas sobre papel, 236 x 276 cm. Colección Bruno Cattaneo, Buenos Aires. Foto: Fundación Proa

ESPACIO

En nuestra contemporaneidad la noción de espacio es reinterpretada en función de nuestras temporalidades cambiantes e inestables —en comparación con la época moderna— de nuestros hábitos y rutinas. Quizás con más rapidez que ningún otro siglo haya experimentado, nos encontramos ante transformaciones constantes que incorporamos con naturalidad en nuestra cotidianidad. Es por ello que las artistas contemporáneas abordan una interpretación amplia del concepto de espacio que nos conduce a nociones vinculadas con la geopolítica mundial, con aspectos de la subjetividad y de la percepción, con reflexiones críticas sobre las exclusiones de las mujeres del espacio público y su confinamiento en el espacio privado, así como también a miradas poéticas y estéticas.

El filósofo francés Félix Guattari y la pensadora brasileña Suely Rolnik expresan que las ideas de territorialidad, desterritorialización y reterritorialización están interconectadas para los sujetos contemporáneos, por tanto, son pasajes de un mismo recorrido. Las artes, a través de sus diferentes lenguajes, han reflejado este paradigma desde variadas aproximaciones conceptuales y críticas.

Si tomamos como punto de partida la noción de espacio público que propone la filósofa Hannah Arendt, es decir, el ámbito que se conforma cuando las personas, concibiéndose como iguales, se reúnen para actuar y dialogar en concierto, lo cual comporta un carácter espontáneo que surge cada vez que los individuos deciden recuperar su libertad y su capacidad de acción —durante la segunda mitad del siglo XX tenemos los ejemplos de los movimientos feministas, pacifistas, estudiantiles, etc.—, debemos indicar que este lugar tiene históricas marcas de género. Para nuestra cultura occidental, la feminidad se construye a partir de su desempeño dentro del espacio doméstico: quienes salen de él lo hacen por necesidad económica. Vale decir, lo público conlleva marcas de género, a las que se agregan las de clase y las étnicas.

Agnes Denes, Rice/ Tree/ Burial Project (Sullivan County, Nueva York), 1968, 9 impresiones digitales, 10 x 10 cm c/u. Cortesía de la artista y Leslie Tonkonow Artworks + Projects, Nueva York © 2020, Agnes Denes

En las dos obras monumentales de Ana Gallardo, Boceto para la construcción de un paisaje: la Laguna de Zempoala, en las intervenciones e instalaciones de la artista húngara Agnes Denes (pionera del arte ambiental) y en las fotografías de Adriana Lestido se presentan una diversidad de puntos de vista y de abordajes. Gallardo recupera la carbonilla, con referencias precisas a la historia del arte, y también al paisaje, para dar cuenta de un momento preciso de su vida.

En la actualidad, las intervenciones en el espacio realizadas por la artista Agnes Denes adquieren especial valor y reconocimiento internacional por el llamado a la reflexión sobre el hombre y su entorno. Las fotos son el registro de la intervención que es considerado el primer site-specific de preocupación ambiental y de advertencia acerca de cómo el hombre trata y destruye su propio hábitat.

Vista de la exposición «Crear mundos», con obras Mirtha Dermisache. Foto: Fundación Proa

LENGUAJE

El arte contemporáneo juega con la palabra desde diferentes aspectos: como un componente en sí mismo más allá de su semanticidad, como un elemento autorreferente y autosuficiente con cualidades estéticas o formando parte de enunciados poéticos, de denuncia o subversión del orden impuesto.

Las artistas contemporáneas emplean palabras escritas para ser leídas en el espacio, tanto virtual como real, planteando así una hibridez de géneros que circulan por los confines de lo textual y lo visual, trazando puentes entre el acto de leer y el de contemplar. En algunos casos, el texto deviene imagen mental al utilizar elementos lingüísticos e icónicos; con ello, las creadoras rompen con la interpretación occidental de que el logos —el pensamiento— se transmite, preferentemente, a través de la palabra escrita.

En otros casos, nos encontramos con la creación de alfabetos que separan al lenguaje de su significación y ponen en jaque a la propia legibilidad de los textos, creando espacios para la libertad de la imaginación. Numerosas escrituras tienen fundamento fonético —cada signo representa un sonido de la lengua hablada—; otras tienen principios ideográficos —los signos son representativos de la idea que se quiere transmitir— y se complementan con señales fonéticas, como por ejemplo las lenguas orientales.

A su vez, el arte emplea el grafismo, es decir, el trazo inicial que comprende a todas las expresiones que surgen de este; se encuentra entre la escritura y el dibujo, dado que por un lado incluye a la caligrafía y al arabesco, así como al grabado y al esquema.

Marta Minujín, Leyendo las noticias, 1965, instalación fotográfica, medidas variables. Cortesía de la artista
Marta Minujín, Leyendo las noticias, 1965, instalación fotográfica, medidas variables. Cortesía de la artista
Lenora de Barros, Poema, 1979/2020, seis impresiones inkjet en blanco y negro, 22 x 30 cm c/u. Cortesía de la artista y Galería Millan © Lenora de Barros

Otra de las características del lenguaje es la de delimitar, determinar y restringir los significados de las cosas, ejerciendo el control sobre las personas a través de patrones de percepción, convenciones y normas de conducta. En ese sentido, las artistas contemporáneas exponen los efectos políticos y los juegos de poder que se ocultan tras “inofensivas” o “simples” frases naturalizadas cuyos efectos son físicos al instaurar regímenes de comportamientos. El arte es el territorio de la libertad de expresión, del desocultamiento de las complejas redes de poder que conforman nuestro tiempo histórico.

En una época donde las teorías de comunicación están en pleno auge, Marta Minujín realiza la acción Leyendo las noticias (1965), donde simplemente se envuelve a sí misma en periódicos para sumergirse luego en el Río de la Plata hasta que éstos se disuelven en el agua, una reflexión de cómo las noticias se construyen, invaden y se esfuman.

En formatos propios de la comunicación, como libros, cartas, artículos, diarios, postales, Mirtha Dermisache construye “escrituras ilegibles”, grafismos, en los cuales la obra es concebida como escritura en sí misma. En Lenora de Barros, en tanto, las relaciones entre texto e imagen y sonido e imagen se combinan al accionar con su propia boca una máquina de escribir.

Vista de la exposición "Crear mundos", con obras de Flavia Da Rin (al fondo) y Louise Bourgeois (frente). Foto: Fundación Proa
Vista de la exposición «Crear mundos», con obras de Flavia Da Rin (al fondo) y Louise Bourgeois (frente). Foto: Fundación Proa

CUERPO

Las artistas contemporáneas plantean múltiples estrategias de representación para reflexionar sobre el cuerpo, situación que ha ido conformando un escenario privilegiado en donde debatir, problematizar y deconstruir cuestiones relacionadas con la identidad, la femineidad y los géneros. Asimismo, nuestra contemporaneidad se ha abierto a la exploración y exposición de nuevas nociones de subjetividades alternativas como consecuencia de asumir el fin del modelo cartesiano de sujeto, característico de la modernidad, el cual se manifiesta centrado, coherente, trascendental y, sobre todo, masculino. En consecuencia, las creadoras vienen desarrollando diferentes estrategias de representación para responder a los significados patriarcales de la corporalidad, proponiendo otras experiencias de los cuerpos y otras subjetividades.

Sin embargo, desde la última década del siglo XXI, las estructuras variables del capital globalizado, la fragmentación e inestabilidad laboral y las mudanzas ideológicas impactan sobre los vínculos humanos, así como también la acelerada transformación de las identidades locales, religiosas, étnicas, regionales y nacionales. Este dinamismo cambiante trae consecuencias sobre las estructuras de clase, los roles de género y las sexualidades, llevando a la reconfiguración de las interpretaciones simbólicas sobre el cuerpo y la subjetividad.

El cuerpo conforma, en las propuestas de las artistas, un escenario privilegiado en donde problematizar y deconstruir cuestiones relacionadas con la identidad, la femineidad y los géneros, a la vez que explorar sobre la subjetividad. En ese sentido, ellas crean mundos en donde lo íntimo, lo privado y lo personal es analizado desde diferentes ángulos, reflexionando sobre las posibles relaciones entre subjetividad y sociabilidad y asumiendo posiciones críticas ante la circulación del poder en nuestro mundo contemporáneo.

Las obras trabajan desde múltiples puntos de vista, épocas y geografías un abanico amplio y variado de formas de pensar el cuerpo: desde su utilización como denuncia en la obra de artistas como Ana Mendieta o Eleanor Antin, que alteran su color, su género o sus facciones cuestionando los ideales de belleza y binarismos de género, hasta las fotos de Vanesa Beecroft, que en una operación radicalmente opuesta nos presenta los cuerpos hegemónicos de modelos que parecen maniquíes para cuestionar temas similares.

Artistas como Flavia Da Rin o Guadalupe Miles elaboran desde estéticas y obras muy distintas las ideas de autopercepción y transformación de la imagen en la vida contemporánea, mientras que Liliana Maresca, a través de la fotoperformance, utiliza su cuerpo desnudo como medio y como objeto, camuflándose entre sus propias obras.

Eleanor Antin, 100 Boots, 1971-1973, 22 postales, 11,4 x 17,8 cm c/u. Colección privada. Cortesía: Galería Henrique Faria, Nueva York

ACTIVIDADES

La exposición va acompañada de un extenso programa público —virtual y presencial—, que permite profundizar sobre los contenidos presentados a través de visitas guiadas con las artistas y las curadoras de la exhibición, clases impartidas por el Departamento de Educación y María Laura Rosa, videos que exploran en profundidad las obras presentadas, audioguías en Spotify, un ciclo de danza coordinado por Andrea Servera, una instalación de sitio específico de la mano de Gabriela Golder y Mariela Yeregui, y proyecciones afines a las temáticas abordadas, entre otros.

La exhibición prosigue en Proa21 con un grupo de curadoras invitadas —que participaron del programa Espacio Contemporáneo—, donde ensayan una experiencia curatorial colectiva, creando un mundo para el debate, para la escritura y para la teatralidad.


ARTISTAS PARTICIPANTES

Eleanor Antin (1935, Nueva York, EE.UU). Vive y trabaja en San Diego, California, EEUU).

Elba Bairon ​(1947, La Paz, Bolivia). Vive y trabaja en Buenos Aires.

Rosa Barba ​(1972, Agrigento, Italia). Vive y trabaja en Berlín, Alemania.

Vanessa Beecroft​​ (​1969, Génova, Italia). Vive y trabaja en Nueva York, EE.UU.

Louise Bourgeois ​(1911, París, Francia – 2010, Nueva York, EE.UU.)

Delia Cancela ​(1940, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en París, Francia y Buenos Aires, Argentina.

Aili Chen ​(1971, Taipei, Taiwán). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina​.

Nicola Costantino ​(1964, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires.

Chicks on comics​ (colectivo conformado en 2008. Integrantes: Schalkx, Powerpaola, Sole Otero, Chiquinha y Julia Homersham).

Elena Dahn ​(​1980, Buenos Aires, Argentina). ​Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Flavia Da Rin ​(1978, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Lenora de Barros ​(1953, São Paulo, Brasil). Vive y trabaja en São Paulo, Brasil.

Marina De Caro​ (1961, Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Agnes Denes ​(1931, Budapest, Hungría).

Mirtha Dermisache ​(1940 – 2012, Buenos Aires, Argentina).

Nathalie Djurberg ​(1978, Lysekil, Suecia). Vive y trabaja en Berlín, Alemania.

Inés Drangosch ​(1956, Buenos Aires, Argentina). Vive trabaja en Mar del Plata.

Ana Gallardo ​(1958, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina). Vive y trabaja en Ciudad de México.

Mónica Girón ​(1959, San Carlos de Bariloche, Argentina. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Gabriela Golder​ (1971, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires.

Sarah Grilo ​(1919, Buenos Aires, Argentina – 2007, Madrid, España).

Gachi Hasper ​(1966, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Mona Hatoum​ (1952, Beirut, Líbano). Vive y trabaja en Londres, Reino Unido.

Alicia Herrero ​(1958, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Jenny Holzer ​(1950, Gallipolis, Ohio, EE.UU). Vive y trabaja en Nueva York, EE.UU.

Eva Kotatkova ​(1982, Praga, República Checa). Vive y trabaja en Praga, República Checa.

Adriana Lestido ​(1955, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Liliana Maresca ​(1951, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires – 1994, Buenos Aires, Argentina).

Julia Masvernat​ (1973, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Ana Mendieta ​(1948, La Habana, Cuba – 1985, Nueva York, EEUU).

Guadalupe Miles ​(1971. Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja entre Buenos Aires y Salta, Argentina.

Mónica Millán​ (1960, San Ignacio, Provincia de Misiones, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Marta Minujín ​(1941, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Shirin Neshat ​(1957, Qazvin, Irán). Vive y trabaja en Nueva York, EE.UU.

Leticia Obeid ​(1975, Córdoba, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Margarita Paksa ​(1932, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Liliana Porter ​(1941, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Nueva York, EE.UU.

Dalila Puzzovio ​(1942, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires.

Tracey Rose ​(1974, Durban, Sudáfrica). Vive y trabaja en Johannesburgo, Sudáfrica.

Alessandra Sanguinetti (​1968, Nueva York, EE.UU.)

Mariela Scafati ​(1973, en Olivos, Provincia de Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Alejandra Seeber ​(1969, Buenos Aires, Argentina).

Marcela Sinclair (​1972, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Cecilia Szalkowicz ​(1972, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Rosemarie Trockel (​1952, Schwerte, Alemania). Vive y trabaja en Colonia, Alemania.

Mariela Yeregui ​(1966, Buenos Aires, Argentina). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Mini Zuccheri ​(1940, La Plata, Provincia de Buenos Aires). Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

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