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DELIA CANCELA: LA RECONSTRUCCIÓN DE UN REINADO ANACRÓNICO

Delia Cancela (Argentina, 1940) es lo que hoy denominaríamos una artista plenamente multidisciplinaria, y su retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires da cuenta de ello. Reina de Corazones presenta un exhaustivo recorrido por sus más de 56 años de producción, desde 1962 hasta la actualidad. Obras en distintos soportes y formatos –que exploran los alcances tanto el dibujo como el collage, el diseño textil y la instalación– conviven armoniosamente entre sí, sin importar sus diferencias técnicas ni fechas de realización.

Es que esta “exposición antológica”, como la define su curadora Carla Barbero, sigue lo contrario a un orden cronológico -no está organizada en torno a períodos- y tampoco responde a categorías estilísticas. Más bien, la misión de su guion curatorial pareciera ser investigar los distintos desplazamientos entre las prácticas que abordó y aborda Cancela, y encontrar en ellas motivos repetidos que den pautas sobre la poética y el imaginario de la artista. De esta manera, no tiene sentido alguno intentar imponer un único recorrido a la muestra, ya que el espectador pronto se da cuenta de que los saltos de fechas y materiales entre obra y obra son necesarios para comprender una misma búsqueda.

Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA
Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA

Una de las primeras obras que vemos al ingresar en la sala es Atributos masculinos, una serie de 36 dibujos en tinta sobre papel realizados en el 2010 que ilustran distintos accesorios como moños y corbatas en cuerpos sin rostros. Este conjunto presenta tres características elementales que serán repetidas a lo largo de la exhibición: el dibujo como una herramienta nodal, la indumentaria como un eje temático y la realización de series para agrupar una gran cantidad de obras.

Esta tipología la podemos observar en otras producciones, como los dibujos en pastel que integran Las bodas de Fígaro, realizadas en 2002, y en donde las alusiones a la moda cobran una literalidad a través del lenguaje, con frases que indican el color de la tela, si tiene o no volado y cuán elástico es el atuendo. También está presente en las cinco estampas para telas de sus Diseños Bon a tirer (1983-1993) y en sus Dibujos para Vogue París y Dibujos para Hermes realizados en el año 1995, que a la vez dan cuenta de su paso por la ciudad francesa.

Pero el dibujo no es el único protagonista de esta muestra. También están presentes collages realizados diez años antes y, más allá, fechadas en el 2005, las obras Pechera y Ofelia, bordados sobre tela con inscripciones en lápiz. La segunda, de mayor dimensión, presenta una variedad de superficies entre tules rosas y volados. Descubrimos, entonces, que el interés textil de Cancela trasciende la bidimensionalidad y se instaura como un nuevo medio a través del cual continuar sus exploraciones.

Este es el caso de una obra sin título realizada en el 2018, con la colaboración de La Banda de las Agujas, integrada por Maggie Nanclares, Guillermina Baiguera, Mica de Miranda, Aly Vinlove y Silvina Yesarí. Vemos una especie de torso colgante, nuevamente sin rostro, del cual cuelga un delantal hasta el piso. En estos metros de tela hay inscripciones en tinta y retratos de mujeres en una suerte de homenaje, siendo Agnes Vardá, Elsa Shiaparelli, Leonora Carrington y Sonia Delaunay algunas de ellas.

Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA
Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA

La figura femenina y su observación se repiten en la muestra, teniendo su mayor representación en Retratos de mujeres, una instalación de 47 dibujos en diversos materiales. Los más de cuarenta cuadros con distintos marcos y tamaños se apilan sobre unas repisas, algunos están colgados y otros simplemente apoyados. Esta decisión de montaje deja entrever el acto casi compulsivo de Delia por registrar mujeres, cuyas figuras nos rodean y forman gran parte de esta exhibición. La alusión a los homenajes, por otro lado, se vuelve a encontrar en la serie Mis favoritos (2002-2009) donde la artista retrató en tela muchos de los personajes, artistas, obras y escritores que la atravesaron de alguna manera. Van Gogh, Lewis Carroll y Carmen Miranda son algunos de esta extraña combinación de influencias que podemos jugar a encontrar. En otro homenaje, la videoinstalación From what she told me and how I feel, realizada por Celeste Leeuwemburg, hija de Cancela, cuatro proyectores muestran diseños de diferentes colecciones de la artista.

Otro núcleo central en la vida y producción de Delia fue el colectivo artístico que conformó por más de veinte años con Pablo Mesejeán (1940-1986), quien además fue su pareja. Juntos, realizaron una gran cantidad de obra, viajaron a Europa e incluso crearon la reconocida firma de moda Pablo et Delia. Este enorme corpus tiene su lugar en la retrospectiva de El Moderno, que exhibe no solo dibujos y bocetos de vestuarios, sino también obras que trascienden estas disciplinas y presentan nuevas prácticas.

Impressions, por ejemplo, es un registro de performance realizado en París en el año 1979, donde podemos ver escenas de preparativos para un desfile. También se exhibe una obra en formato de publicación, Yiyisch, que fue realizada para la polémica e histórica Experiencia 68 en el Instituto Di Tella. La tapa de esta revista de 500 ejemplares es una fotografía de Delia y Pablo tomada por el reconocido artista argentino Oscar Bony. La publicación, además, está exhibida en una reconstrucción de lo que fue su instalación original con un escritorio de oficina.

Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA
Vista de la exposición "Reina de corazones", de Delia Cancela, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018-2019. Foto cortesía del MAMBA

Este principio de reconstrucción de obras se erige como uno de los mayores riesgos y aciertos de la exhibición. Con un trabajo de archivo e investigación, el equipo del museo se encaminó en la tarea de revisar el pasado desde la actualidad, pero no para etiquetar aquello que no tenía nombre con categorías recientes, sino más bien para entender los desplazamientos de disciplinas sin atender a jerarquías y así, poder experimentar las particularidades de cada propuesta. Es bajo esta lógica que se presentó Señalización de los empleados del Di Tella, obra realizada por la dupla Cancela-Mesejeán en la exhibición Experiencias 67, donde vistieron a doce empleados administrativos del Instituto Torcuato Di Tella con diseños confeccionados en lona azul. Su reconstrucción en El Moderno implicó una nueva versión de la obra adaptada al museo: se vistió con esos diseños al personal de sus áreas de recepción y educación. A partir de las relaciones creadas entre la moda y la performance, esta obra se inscribe en el campo de la crítica institucional, ya que pone de manifiesto las relaciones de poder y los significados dentro de la institución artística.

Otra gran reconstrucción es la que ocupa Love and Life, pero esta vez se trata de la reproducción de una exposición entera realizada en el año 1965. Fue la primera muestra de Delia y Pablo y tuvo lugar en la Galería Lirolay, un centro clave en la vanguardia artística de los sesentas. La instalación original ocupaba todo el espacio con cuadros de gran formato de flores, nubes y astronautas, mientras que su recorrido se hacía con viseras de plástico que deformaban la visión mediante filtros de colores, similares a los que se encuentran hoy en el museo.

La muestra Reina de corazones no sólo hace referencia al personaje perteneciente al libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, sino que también obtiene su nombre a partir de una serie de obras exhibidas, realizadas desde 1963, donde la figura del corazón se inscribe como una imagen recurrente. Este símbolo rojo representa distintos significados y atraviesa modificaciones, desde versiones multiplicadas, desarmadas, piezas que caen y se ensamblan en otras. Es este fluir entre disciplinas la característica principal de Delia Cancela, quien no trabaja en diseño, por un lado, y en artes plásticas, por el otro, sino en las múltiples implicancias que existen entre ellas. Destruir las diferencias, criticar las periodizaciones estáticas y combinar las corrientes estilísticas es el objetivo de esta retrospectiva, cuyo resultado aporta una lectura actualizada y necesaria del arte argentino desde los sesentas al presente.

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Laura Guindlin

Curadora y crítica de arte argentina. Estudiante de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Trabaja en teoría e investigación sobre arte contemporáneo.

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