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ALINE MOTTA: MEMORIA, VIAJE Y AGUA

El Museo de Arte de Río – MAR presenta Aline Motta: memoria, viaje y agua, una exposición que profundiza en la historia de la familia de la artista brasileña a través de una trilogía de videoinstalaciones presentadas de forma secuencial y dinámica. Las obras, Pontes sobre abismos [Puentes sobre el abismo] (2017), Se o mar tivesse varandas [Si el mar tuviera balcones] (2017) y (Outros) fundamentos [(Otros) fundamentos] (2019), tomaron forma después de una búsqueda de sus raíces en lugares distantes, pero aproximados por el Océano Atlántico.

“En la búsqueda de información sobre el pasado de mi familia, un trabajo que duró cuatro años en completarse, realicé cuatro viajes súper intensos a Sierra Leona, Nigeria, Portugal y también a Brasil, donde recolecté imágenes y documentos para componer las videoinstalaciones. Estos descubrimientos marcan el camino que encontré para lidiar con los hechos étnico-raciales en mi familia, con el objetivo de comprender mejor sus efectos en el presente”, cuenta la artista.

A través de su obra, Aline Motta (Niterói, RJ, 1974) explora historias relacionadas con la esclavitud negra y cómo su familia –por un lado portuguesa, por el otro africana y afrobrasileña- está atravesada por estas relaciones desiguales que definen las particularidades de la sociedad brasileña. Con las videoinstalaciones, la artista aborda estos temas de forma poética, proponiendo sumergirse en sus propias vivencias y recuerdos.

Aline Motta, Pontes sobre Abismos, 2017, videoinstalación en tres canales (08:28), serie de fotografías. Cortesía de la artista y MAR
Aline Motta, Pontes sobre Abismos, 2017, videoinstalación en tres canales (08:28), serie de fotografías. Cortesía de la artista y MAR
Aline Motta, Pontes sobre Abismos, 2017, videoinstalación en tres canales (08:28), serie de fotografías. Cortesía de la artista y MAR
Aline Motta, Pontes sobre Abismos, 2017, videoinstalación en tres canales (08:28), serie de fotografías. Cortesía de la artista y MAR

En Puentes sobre el abismo, Motta utiliza una serie de estrategias para configurar una posible genealogía familiar. Relatos de historia oral, alguna documentación, archivos familiares y pruebas de ADN recrean los lazos de parentesco afro-atlánticos, en una ruta invertida de la trata de esclavos negros: desde la ciudad de Vassouras, en Río de Janeiro, hacia Sierra Leona, en África. La fotografía en tres planos muestra al jefe Iman Alhaji Mustapha Koker, de la etnia Mende, sentado en una postura y vestido elegantes, mientras sostiene con orgullo una foto enmarcada de su madre, frente a otra foto, esta vez de la bisabuela de la artista, ampliada e izada en una tela. Tres niños observan la escena de fondo, y sobre la foto de la madre de Iman se puede leer, en inglés: “Que tu alma descanse en perfecta paz, querida madre”.

Si el mar tuviera balcones se construyó en torno a una imposibilidad. Creando nuevos versos para un lema muy conocido de la corte popular portuguesa, la artista intentó subvertir su significado original. Con esto, la obra quiere crear un puente de un extremo del Atlántico al otro, entre Brasil y el continente africano, a medida que las imágenes de los familiares de la artista emergen del agua. Como un reflejo del inconsciente y de sí misma, el agua también es entendida como vehículo de historias que muchas veces se ocultan y necesitan ser invocadas para hacerse presentes. Al bañar en agua los retratos de sus antepasados, Aline Motta busca devolverlos a sus lugares de origen, donde todo comienza y termina, en continuos ciclos de renovación y transmutación.

En (Otros) fundamentos, la artista habla de las consecuencias del viaje que emprendió en busca de sus raíces y cuestiona el sentido de pertenencia a un lugar que tal vez no reconozca su parentesco aparentemente evidente. Reúne a Lagos en Nigeria, Cachoeira en Bahía y su estado natal Río de Janeiro en Brasil a través de las aguas y puentes que conectan las tres ciudades y su origen ancestral común.

Aline Motta, (Outros) Fundamentos, 2017-2019, video (15:48) y serie de fotografías. Cortesía de la artista y MAR

“El trabajo de Aline Motta es denso en colores, contrastes, sombras, buscando altas definiciones que no están en las imágenes, sino en las historias más allá de la fotografía. Se invocan voces, cuerpos, nombres y apellidos, ampliando los significados de muchas historias de vida. La fotografía se reordena entre lo perdido y lo encontrado. Muchas veces, nos confundimos entre documentos de archivo y el presente capturado directamente en fotografías. Con eso se construyen puentes en todo momento: entre Brasil y África, Río de Janeiro, Bahía y Lagos, entre la artista y sus abuelos, y sus familiares en Orun”, escribe Marcelo Campos, curador jefe del MAR, en el texto de presentación de exposición.

Para Aline Motta, la búsqueda de su genealogía y raíces familiares está enmarcada en un hito importante: Doralice, una bebé morena que nació en 1911 en Río de Janeiro y que, un día, se convertiría en su abuela materna. Avanzando hacia el pasado, sin perderse en él, Aline Motta encuentra otros nombres de personas, como su bisabuela Mariana (1888-1960), nombres de calles, productos comerciales, noticias de prensa y hechos históricos que la atraviesan. “Este deseo de saber la embarca en viajes en los que se encuentra con personas y lugares, materia prima de la trilogía de videos en la que emerge un efecto vaivén, de ida y vuelta entre lugares”, dice en el texto curatorial el investigador de arte brasileño Alexandre Araújo Bispo.

Alguien en Sierra Leona baña en el agua retratos impresos en telas blancas, una balsa lleva los rostros de una pareja. En otro momento, el retrato en tela de Wilma (1939-2011), la madre del artista, está en manos de otra persona en Lagos/Nigeria dentro de una pequeña embarcación; en otras ocasiones estas imágenes, como los tejidos son muy delicados, se cuelgan de tendederos; el viento las mueve bajo las ruinas de lo que fue un lugar habitado. Una vez ampliados con relación a los originales, estos retratos cobran una nueva vida, salen de los cajones, los álbumes o cajas de zapatos, lugares en los que viven tranquilamente recogidos esperando a quienes, con curiosidad y rigor, les interpelen sobre quiénes y de dónde eran, y lo que nos legarán a nosotros, los vivos.


Aline Motta: memoria, viaje y agua se podrá visitar hasta septiembre de 2021 en el Museo de Arte de Río – MAR (Praça Mauá, Centro, Rio de Janeiro, Brasil).

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