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REGRESAR AL ORIGEN: LAS FUENTES DE LA MACROPLAZA

El Festival Internacional de Santa Lucía 2020 y Las Artes Monterrey presentan Regresar al origen: Las fuentes de la Macroplaza, una exposición de arte público desplegada en el circuito de la Macroplaza de Monterrey (México). Tomando como soporte ocho fuentes emblemáticas de la ciudad, los artistas Marcela Quiroga, Leo Marz, Gerardo Azcúnaga, Gerardo Monsiváis, José Luis Díaz, Adrián Procel, María Fernanda Barrero y Miriam Medrez realizaron intervenciones que reactivan el espacio abierto en medio de la pandemia, bajo la curaduría de Taiyana Pimentel, Directora General del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), y Ramiro Martínez Estrada, Director del Museo Amparo de Puebla.


José Luis Díaz, La Palabra Rodeada de Agua es un Continente, 2020. Ensamblaje de libros usados, PTR y luz LED. Gran Fuente de Monterrey, Edificio del Congreso del Estado. Cortesía: FISL
José Luis Díaz, La Palabra Rodeada de Agua es un Continente, 2020. Ensamblaje de libros usados, PTR y luz LED. Gran Fuente de Monterrey, Edificio del Congreso del Estado. Cortesía: FISL

JOSÉ LUIS DÍAZ (Homenaje).
La Palabra Rodeada de Agua es un Continente, 2020.
Ubicación: Gran Fuente de Monterrey, Edificio del Congreso del Estado.

José Luis Díaz (Santa Bárbara, Chihuahua, 1974 – Monterrey, Nuevo León, 2020) trabajó toda su vida interviniendo libros para convertirlos en objetos escultóricos. Para esta exposición, diseñó cuatro ‘islas de conocimiento, lenguajes y sabidurías’ que, al flotar en la fuente, tienen un gesto doble: por un lado, los libros, al absorber el agua, se volverán más pesados, pero a la vez, esa agua desgastará sus hojas paulatinamente y borrará en el proceso sus letras, produciendo con ello una serie de cuestionamientos acerca de la memoria, la protección de la sabiduría y nuestra relación con el agua como elemento cultural.

Leo Marz, Las Señales Muertas, 2020. Reproducción del dedo índice del monumento a Ignacio Zaragoza, fundido en bronce a la cera perdida, pulido, con barniz anticorrosivo y protección UV. Fuente del General Ignacio Zaragoza. Cortesía: FISL
Leo Marz, Las Señales Muertas, 2020. Reproducción del dedo índice del monumento a Ignacio Zaragoza, fundido en bronce a la cera perdida, pulido, con barniz anticorrosivo y protección UV. Fuente del General Ignacio Zaragoza. Cortesía: FISL
Leo Marz, Las Señales Muertas, 2020. Reproducción del dedo índice del monumento a Ignacio Zaragoza, fundido en bronce a la cera perdida, pulido, con barniz anticorrosivo y protección UV. Fuente del General Ignacio Zaragoza. Cortesía: FISL

LEO MARZ
Las Señales Muertas, 2020.
Ubicación: Fuente del General Ignacio Zaragoza.

La intervención de Leo Marz (Zapopan, Jalisco, 1979) consiste en cuestionar la manera en que se narra la historia, utilizando como referente la batalla que se celebró el 5 de mayo de 1862 cerca de la ciudad de Puebla. El enfrentamiento entre las tropas invasoras provenientes de Francia y las mexicanas fue el primer acto bélico en el país en transmitir en tiempo real las acciones de guerra. A través de la recién instalada línea de telégrafo, el presidente Benito Juárez recibía los avances del combate enviados desde los cerros de Guadalupe y Loreto hasta el Palacio Nacional en Ciudad de México.

El artista cuestiona las herramientas de comunicación que utilizamos hoy en día y la inmediatez con la que recibimos la información como posible limitante para hacer sentido al tiempo que vivimos y especular sobre el futuro. Además, reflexiona sobre el horizonte al que apunta el dedo del General: lo examina en cuanto a tiempo, en cuanto a paisaje, en cuanto a límite, y a las posibilidades que eso nos da.

Adrián Procel, El Error como Acto Creativo, 2020. Hojas de lámina de acero soldadas y detalladas con pintura automotriz. Fuente Monumento a la Madre, Parque Hundido. Cortesía: FISL
Adrián Procel, El Error como Acto Creativo, 2020. Hojas de lámina de acero soldadas y detalladas con pintura automotriz. Fuente Monumento a la Madre, Parque Hundido. Cortesía: FISL

ADRIÁN PROCEL
El Error como Acto Creativo, 2020.
Ubicación: Fuente Monumento a la Madre, Parque Hundido.

Adrián Procel (Monterrey, Nuevo León, 1974) presenta una gran escultura hiperrealista que simula una hoja de papel arrancada, arrugada y desechada. En ella se inscriben ideas que, aunque aparentan estar descartadas, forman parte de su proceso creativo. Procel observa en el error una parte fundamental para la creación de conceptos, ya sean dibujados o escritos, y concibe la hoja como un contenedor de intuiciones e ideas. Asimismo, la obra hace referencia a la nostalgia de aquellos pensamientos que quedaron inacabados, pospuestos o cancelados.

Marcela Quiroga, La Fuente de los Deseos, 2020. Pesos mexicanos en monedas y registro en video. Fuente del Museo MARCO. Cortesía: FISL
Marcela Quiroga, La Fuente de los Deseos, 2020. Pesos mexicanos en monedas y registro en video. Fuente del Museo MARCO. Cortesía: FISL

MARCELA QUIROGA
La Fuente de los Deseos, 2020.
Ubicación: Fuente del Museo MARCO.

Setecientos pesos mexicanos, en monedas de uno, dos y cinco, serán instalados diariamente y durante el período que permanezca la exposición en la fuente de la explanada del Museo MARCO, suponiendo que éstas puedan ser sustraídas en el transcurso del día. Esta propuesta de Quiroga (Monterrey, Nuevo León, 1970) gira en torno al valor simbólico de las monedas y su poder adquisitivo al materializar la búsqueda de bienestar y, al mismo tiempo, busca destacar el papel de la ilusión que se deposita en el gesto de arrojar una moneda para pedir un deseo. En palabras de la artista, “resulta una paradoja inherente a la circulación monetaria y sus connotaciones”.

Gerardo Azcúnaga, Agua sobre la Macroplaza, 2020. Cable tensado con ochenta tubos de aluminio color azul. Fuente del Comercio, Macroplaza de Monterrey. Cortesía: FISL
Gerardo Azcúnaga, Agua sobre la Macroplaza, 2020. Cable tensado con ochenta tubos de aluminio color azul. Fuente del Comercio, Macroplaza de Monterrey. Cortesía: FISL

GERARDO AZCÚNAGA
Agua sobre la Macroplaza, 2020.
Ubicación: Fuente del Comercio, Macroplaza de Monterrey.

La instalación de Gerardo Azcúnaga (Monterrey, Nuevo León, 1958) se constituye como un cuestionamiento sobre el devenir de los monumentos y las esculturas en la esfera pública del Estado y del país. ¿Qué sucede cuando algo que habita el espacio común deja de funcionar? ¿Cómo lo recuperamos? ¿Cómo volvemos a encontrar su sentido y valor cuando desaparece, inclusive, de la memoria colectiva? La intervención busca activar una conversación sobre la pertinencia de reconocer y reactivar uno de los elementos arquitectónicos más distinguidos de Monterrey. Ochenta tubos de aluminio de color azul suspendidos, que simbolizan el brote de agua que caracterizó al diseño de la estructura, provocan un espejo de agua a través del cual emular y advertir sobre el elemento faltante, dejando resaltar la piedra bola que determina la superficie y la distingue por imitar a los ríos de la región.

Gerardo Monsiváis, Fantasmas, 2020. Lonas de malla sombra, bloques de concreto, estructuras de madera y láminas metálicas. Fuente de la Vida – Neptuno. Cortesía: FISL
Gerardo Monsiváis, Fantasmas, 2020. Lonas de malla sombra, bloques de concreto, estructuras de madera y láminas metálicas. Fuente de la Vida – Neptuno. Cortesía: FISL

GERARDO MONSIVÁIS
Fantasmas, 2020.
Ubicación: Fuente de la Vida – Neptuno.

Monsiváis (Monterrey, Nuevo León, 1974) propone la cancelación visual de las figuras mitológicas de la fuente para resaltar el agua como el elemento protagónico. Al intervenir los chorros con nuevos objetos, busca potenciar el elemento sonoro y cancelar el simbolismo imponente de las estatuas. Por otro lado, invierte la percepción visual por la auditiva, al recuperar la frecuencia, ritmo y tesitura que produce el agua al caer, en una suerte de ruido blanco.

María Fernanda Barrero, Corazón de Agua, 2020. Placas de acrílico espejo, plantas y materiales diversos para estanque. Fuentes de la Explanada de los Héroes. Cortesía: FISL
María Fernanda Barrero, Corazón de Agua, 2020. Placas de acrílico espejo, plantas y materiales diversos para estanque. Fuentes de la Explanada de los Héroes. Cortesía: FISL

MARÍA FERNANDA BARRERO
Corazón de Agua, 2020.
Ubicación: Fuentes de la Explanada de los Héroes.

El proyecto de Barrero (Monterrey, Nuevo León, 1981) tiene como objetivo revisitar la historia de los orígenes de Monterrey al recobrar la memoria de lo que fue un abundante y diverso ecosistema acuífero endémico donde se fundó la ciudad, en el cual coexistían una gran diversidad de especies de flora y fauna. Entre los borbotones de agua clara que brotaba se daban lirios, sauces, sabinos, ranas, anguilas, robalos, mojarras y otras especies de ecosistemas hídricos, los cuales formaron parte de la vida y dieta de los fundadores y primeros pobladores del territorio.

Corazón de Agua busca recrear jardines acuáticos en las fuentes de la Explanada de los Héroes frente al Palacio de Gobierno, al introducir elementos naturales -especies de flora vivas, como sabinos y otras plantas acuáticas- y artificiales. La artista busca crear la ilusión de estanques similares a los que pudiesen haber existido en la zona hace 424 años, cuando se fundó la ciudad en los ojos de agua del valle de Santa Lucía.

Con el apoyo de las plantas naturales y los detalles artificiales que simulan hojas de lirio recortadas en acrílico con acabado en espejo, la artista imagina que los ecosistemas que presenta se reproduzcan natural y visualmente, exponiendo una abundancia que ponga en contraste y perspectiva lo que se ha vivido en la ciudad a través del tiempo. La obra pone en evidencia la fragilidad y volubilidad de la naturaleza y nuestra ilusa percepción del agua como un recurso infinito, apropiable y manipulable.

Miriam Medrez, Evocación y Memoria, 2020. Esculturas de flores hechas con tubos de espuma de polietileno, tela, metal y acero. Fuente de la Escalinata del Museo de Historia Mexicana, Plaza 400 años. Cortesía: FISL
Miriam Medrez, Evocación y Memoria, 2020. Esculturas de flores hechas con tubos de espuma de polietileno, tela, metal y acero. Fuente de la Escalinata del Museo de Historia Mexicana, Plaza 400 años. Cortesía: FISL

MIRIAM MEDREZ
Evocación y Memoria, 2020.
Ubicación: Fuente de la Escalinata del Museo de Historia Mexicana, Plaza 400 años.

Miriam Medrez (Ciudad de México, 1958) propone reflexionar sobre la violencia de género en la ciudad y en el país, a través de un homenaje a las víctimas. La instalación rememora a las flores que caen de los árboles junto a los ríos, las cuales, al tocar el agua, se deslizan en unión a la corriente. El agua, las flores y el entramado escultórico de la instalación se van entretejiendo, como la memoria, el tiempo y la fragilidad del pensamiento.


REGRESAR AL ORIGEN: LAS FUENTES DE LA MACROPLAZA

Del 6 al 29 de noviembre de 2020

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