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FERNANDO ARIAS: NADA QUE CESA

“El acto antipoético de Arias se convierte también en una ‘polética’ y en una ‘polírica’ que se enfrenta al corpus de silencio del país neocolonial y teocrático que habitamos. Lo hace en este Nada que cesa en el que todo aquello que habita en los pliegues periféricos de la invisibilidad se toma las paredes”.

Paco Gómez Nadal

Fernando Arias (Colombia, 1963) es un artista visual autodidacta que, con su experiencia como publicista, ha aplicado los conceptos de consumo capitalista a la venta de ideas a través del arte en lugar de productos. Por medio del video, la fotografía, la instalación y las acciones audiovisuales, explora la condición humana, los problemas sociales y ambientales, los conflictos, la política, la sexualidad y la religión.

El Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) presenta hasta el 13 de septiembre Nada que Cesa, un viaje al interior de la investigación de Arias revisitando obras que han sido extraídas de su memoria para contar la historia de la inconformidad. Curada por Eugenio Viola, esta exposición – la más grande y completa hasta la fecha dedicada al artista- hace un repaso por más de 30 años de su producción artística, en la que ha venido formulando duros cuestionamientos sobre el poder y la opresión, la sociedad de consumo en la que vivimos y el funcionamiento de los cuerpos sociales en ésta.

Radical, inconforme, polémico y transgresor, Arias da forma a su obra en torno a la historia sociopolítica de Colombia, evidenciando temas como la construcción de nación, las relaciones de poder, la política, la violencia, el conflicto armado y las dinámicas represivas que las instituciones religiosas y políticas imponen a los seres humanos.

Involucrado en el desarrollo de proyectos sociales y culturales, Arias es uno de los fundadores (junto a Jonathan Colin) de Más arte, más acción, una organización sin ánimo de lucro que trabaja desde el 2011 con el fin de consolidar una plataforma de proyectos artísticos interdisciplinarios, que a menudo incluye procesos y comunidades de la Costa Pacífica del Chocó.

Fernando Arias, ¿Sangre de?, 2019, impresión sobre tela. Cortesía: MAMBO

Las más de 50 obras que componen Nada que Cesa indagan sobre la realidad colombiana para descubrir las diversas capas que la conforman, y se convierten en el medio para comunicar mensajes de comunidades excluidas y marginadas. Son trabajos con los que Arias ha estado buscando por años entender el descontento de la sociedad y aquello que se tilda de inapropiado.

Su trabajo se inscribe entre la denuncia y el mensaje que incomoda; enfrenta problemáticas de las que no se habla, que se silencian o que molestan a ciertos grupos de la sociedad. Obras como Pope Art, La Cura o ¿Sangre de?, incluidas en la exposición, reflexionan sobre la relación que ha tenido la religión con la política en Colombia y su influencia en el desarrollo de la sexualidad, la personalidad y los deseos del individuo.

Fernando Arias, Seropositivo, 1994. Cortesía: MAMBO
Fernando Arias, Seropositivo [Libro de Visitas], 1994. Cortesía: MAMBO

Nada que Cesa revisita la instalación Seropositivo, presentada en el mismo MAMBO en 1994, con la que el artista buscaba indagar sobre los cuestionamientos morales y éticos de la sociedad colombiana frente al VIH durante los años 90, cuando la propagación del virus alcanzó un pico histórico en el país. Esta obra fue la culminación de una investigación que Arias comenzó con otras dos instalaciones, Análisis y Cuarto Frío, en las que abordó la frialdad clínica y la materialidad misma de la sangre infectada por VIH, explorando, a través de su cuerpo, el cuerpo colectivo.

La instalación incluye una fotografía del cuerpo desnudo del artista en el piso y, sobre ésta, más de tres mil plaquetas de laboratorio con rastros de sangre de personas portadoras del virus, ensambladas a manera de azulejos. Con una iluminación azul neón, la instalación se asemeja a una piscina donde el cuerpo de Arias parece estar flotando o hundiéndose. Además, para esta exposición se rescata el libro de comentarios que sobre esta obra dejaron los visitantes hace 26 años, lo que permite cuestionar si actualmente hay cambios en torno a las políticas LGTBQ+, las problemáticas del Sida, del VIH y la inclusión de estas minorías en la sociedad. Esto también lo pone en evidencia la obra Prefiero que salga ratero a maricón (2018), una frase escrita en cerámica con la que el artista denuncia lo tradicional y conservador que es el concepto de familia en Colombia, y pone en evidencia los prejuicios que aún persisten en un país religioso respecto a la diversidad sexual y las orientaciones de género.

Fernando Arias, Silla Presidencial, 2020. Cortesía: MAMBO

La preocupación del artista por el impacto del dominio inexorable de la política en el contexto social se manifiesta también a través de una obra totalmente nueva, Silla Presidencial (2020), que representa cómo el poder oprime a la sociedad al crear comportamientos estereotipados y masivos. Silla presidencial refleja la autoridad de los mandatarios de un país mediante la representación de la silla presidencial, un símbolo del poder en Latinoamérica. El artista cuelga la silla del techo y la conecta a un tubo de desagüe para hablar de la jerarquía que tiene la figura presidencial a la hora de tomar las decisiones que definen el destino de un país.

“Esta obra evoca la cima del poder; es la representación de ese poder que nos está oprimiendo y que nos está diciendo cómo vivir. Una de esas fue mi decisión de exponer: para que las masas acudieran al MAMBO a ver la silla de su presidente donde él toma las decisiones. Esa silla está conectada con un tubo de desagüe que desecha los efectos de las decisiones presidenciales. Yo creo que mediante un símbolo tan sencillo -como lo es una silla-, donde uno se sienta a trabajar o a tomar una decisión, represento el eje de Nada que Cesa”, explica el artista.

Alrededor de esta instalación se presentan un par de “pizarras” con las frases escritas en cursiva «Mierda de país, pas de mierda” y “La pas este con losotros, la pas este con losotros» (2019), con las que Arias propone que, así como la violencia ha transformado a Colombia en una sociedad que normaliza los conflictos y los enfrentamientos en la cotidianidad, también ha afectado los procesos educativos a nivel nacional, dando como resultado una ignorancia generalizada y una falta de acceso público a instituciones educativas de calidad.

“Los errores ortográficos, como los ´horrores de la guerra´, son sinónimos de analfabetismo e ignorancia; son el resultado de la desigualdad y de la falta de oportunidades en una sociedad que asume la educación como un privilegio para algunos. La masa popular es más fácil de controlar si se mantiene en la pobreza y en la ignorancia. El mayor error que he cometido en mi producción artística es escribir la palabra PAS con S… mierda de pas, pas de mierda. Por ahí hay personas que en la iglesia responden al padre con la frase, la pas esté con losotros… Muy cierto… con otros”, explica Arias.

Al fondo: Fernando Arias, Líderes y lideresas sociales van al cielo, 2020, video. Cortesía: MAMBO
Fernando Arias, Contador de líderes y lideresas, 2019. Cortesía: MAMBO

Dos obras, Los líderes y lideresas van al cielo (2020) y Contador de líderes y lideresas (2019) hacen un recuento de los miles de líderes y lideresas sociales y medio ambientales que han sido asesinados, cuestionando así las decisiones estatales. Más de 750 líderes, entre excombatientes, indígenas, campesinos y afrodescendientes, han sido asesinados por defender sus derechos, su territorio, sus comunidades, los derechos de las mujeres, los derechos de la comunidad LGBTI y los derechos de otras minorías.

A través de estas obras, Arias denuncia que Colombia se ha convertido en un país anestesiado por la violencia, al que no le interesa la vida sino el conteo de la muerte: contar los cadáveres de las fosas comunes, contar las cifras de los desaparecidos, contar los cientos de niños indígenas que mueren de sed, contar los cientos de feminicidios, contar las víctimas de la violencia, de la corrupción y del abuso de poder.

El recorrido termina con un neón con el mensaje #LosEstamosMatando, obra de 2019 que alude al hashtag #NosEstanMatando presente en redes sociales hoy en día. “[…] Estos mártires de baja estofa se suman a las mujeres víctimas de la violencia de género, o a las personas transgénero asesinadas por no ser normativas, o a la de los niños y niñas indígenas que cada año mueren de hambre, o a las gentes que mueren de enfermedades tan absurdas como curables por no recibir una atención médica digna. La violencia en Colombia empieza mucho antes que la guerra […]”, escribe Paco Gómez Nadal en Morir cuando ya se está muerto (o el uso generoso del privilegio de estar vivo), texto incluido en el catálogo de la exposición.

Fernando Arias, Escudo Bala, 2009. Cortesía: MAMBO

En su obra, Fernando Arias también denuncia las incoherencias en las representaciones nacionales que tergiversan la identidad colombiana, y lo hace a través del humor negro, el sarcasmo y la ironía. El artista se apropia de diferentes símbolos patrios, desdibuja y recontextualiza su iconografía para mostrar una realidad más coherente de la identidad del país. Así, en Escudo bala (2009) y Escudo Águilas (2011), reflexiona sobre la memoria histórica y la representación identitaria que iría más en línea con el contexto actual de Colombia.

En Escudo bala (2009), Arias configura la forma original del escudo de armas de la República de Colombia por una forma de una bala, haciendo referencia a la violencia y al conflicto que ha arremetido al país durante muchos años. Encima de esta forma fálica de una bala posa a un cóndor que es el ave insignia de la Nación, que simboliza la libertad, y que con sus alas extendidas sostiene la cinta que originalmente dice Libertad y Orden. Arias altera el lema, que es el emblema nacional del país, por Libertad y Desorden.

En Escudo Águilas (2011), Arias reemplaza el cóndor por diferentes águilas negras, aves de rapiña, que se posan sobre el Escudo Nacional de Colombia. La referencia a las Águilas Negras la toma del nombre que adoptaron diferentes bandas criminales tras la desmovilización del grupo paramilitar AUC en 2006. Las Águilas Negras son una agrupación de derecha vinculada a diferentes actividades ilícitas como narcotráfico, extorsión, robo, secuestro y terrorismo.

Fernando Arias, Agua que no has de beber, 2012, bronce, oro de 18k, piedras preciosas. Cortesía: MAMBO
Fernando Arias, Sale, 2013, bronce y oro de 24k. Cortesía: MAMBO

La selva del Chocó ha sido una fuente de inspiración inagotable para la producción artística y para los proyectos sociales y culturales de Fernando Arias. Hacer sus investigaciones en Nuquí o en el río Atrato, lo han hecho ser consciente de la importancia de una de las selvas más biodiversas del mundo. El artista ha sido testigo del crecimiento desmesurado de la explotación minera en la región pacífica. La obra Agua que no has de beber (2012) surge como denuncia ante un país que está dispuesto a venderse o a rebajarse ante el mejor postor. Asimismo, cuestiona la venta de licitaciones y de permisos para compañías extranjeras para la explotación de hidrocarburos, de minerales y de piedras preciosas como el oro, que irónicamente utiliza en otro grupo de obras.

“Todo lo que agarra esta exposición es un poco, que puede ser una palabra fea pero que resume todo, es la mierda que cada uno de nosotros tenemos por dentro. La mierda que nos han hecho comer y esa mierda que nos están tirando los que se sienten en el poder. La misma mierda con el asesinato de líderes sociales, todas estas cosas que están sucediendo, que se resumen básicamente en el irrespeto de la vida”, concluye el artista.

Vista de la exposición Nada que cesa, de Fernando Arias, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2020
Vista de la exposición Nada que cesa, de Fernando Arias, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2020

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