ALMUDENA LOBERA: STORIES
Por Isabel Abascal
Un estudio publicado en 2012 por el Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard [1] muestra que contar información sobre nosotros mismos activa las áreas del cerebro relacionadas con el sentimiento de recompensa. Es quizás por eso que, para un porcentaje creciente de personas, visitar una exposición de arte no es tan emocionante como compartirla a través de las redes sociales: estoy visitando una exposición de arte.
Ya no faltan los museos que, para volver sus muestras más taquilleras, diseñan puntos de foto-ocasión apropiados para el selfie, y son cada vez menos las salas donde está prohibido tomar fotos. ¿Hasta qué punto son este tipo de prácticas beneficiosas o perjudiciales para lo que entendemos como arte contemporáneo?








La instalación Stories de Almudena Lobera (Madrid, 1984) está pensada como una maquinaria crítica que invierte los papeles de observador y objeto observado. Al entrar a una sala, el público puede asomarse a una ventana desde la cual, y sin moverse de su lugar, irá viendo obras de arte desfilar lentamente por delante de él. Sin capacidad para decidir cuánto tiempo dedicar a cada pieza, los observadores inmóviles deben adaptarse al ritmo dictado por la cinta transportadora, cuya velocidad ha sido regulada por la artista. Al visitante se le presenta una sucesión de diferentes piezas que componen una narrativa de lectura abierta. Como si se tratase de un conjunto de fotogramas que el espectador debe interpretar.
Es en el momento de grabar con su propio teléfono móvil el movimiento continuo de la instalación, que la postura pasiva del público se torna activa. La obra se completa cuando el visitante reproduce lo que está viendo en un story de su propio perfil de Instagram y contribuye así a difundir la instalación.
De esta manera, Stories pone de manifiesto nuevos modelos de percepción y representación en la era de la hiper-comunicación. Distintos autores como Lipovetsky y Bauman vienen señalando desde el siglo pasado a la velocidad como rasgo que define la actual sociedad hipercapitalista. Si el tiempo se concebía en otras épocas de manera cíclica o lineal, hoy en día lo vemos pasar por una pantalla que se refresca a cada instante con un feed infinito que podemos scrollear sin descanso, pero sin movernos del lugar. Del mismo modo esta obra se nos presenta circulando incansablemente durante todo el tiempo que nos decidamos a observarla.





En Stories cada una de las 15 obras que componen la secuencia móvil discute a su vez temas relacionados con el acto de mirar, con nuestros mecanismos de percepción. La mano que muestra una carta de color como lienzo; las manos que sostienen una pantalla de superficie reflectante con el logotipo de girar la cámara de fotos hacia nosotros; las cabezas de dos amantes extraídas de un cuadro de Magritte y convertidas en máscaras, el marco hecho de tela rígida o los tarros de vidrio que encierran y preservan imágenes de fondo de pantalla de Mac.
Conectando sutilmente la escultura clásica con las nuevas tecnologías y la pintura de bodegón con los programas de ordenador, Almudena Lobera construye una historia inquietante y, como es costumbre en su obra, misteriosa. Al igual que al ver un Story de Instagram nos sentimos asomándonos a la vida privada del autor, al presenciar Stories nos sentiremos espiando el pensamiento íntimo de la artista.
Y probablemente querremos compartirlo en nuestras redes.
[1] Disclosing information about the self is intrinsically rewarding. Diana I. Tamir y Jason P. Mitchell.
ALMUDENA LOBERA: STORIES
Espacio CDMX Arquitectura y Diseño, Ciudad de México
Del 30 de enero al 29 de marzo de 2020
Diseño de exhibición: Almudena Lobera y LANZA Atelier
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