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CÓMO DELIMITAR UN CUERPO

Días antes de decretarse la cuarentena en Chile, los artistas Sebastián Cobo, Marco Bizzarri, Camila Lobos, Javier Otero, Francisca Torres, Laura Vernaza y Consuelo Walker, quienes comparten el Taller Las Nieves, inauguraban en la Sala del Edificio Alonso, en Santiago, Cómo delimitar un cuerpo, una muestra sobre la relación del sujeto con su entorno, nuestro desplazamiento en el espacio, el simple ejercicio de un pequeño movimiento, nuestro sentido de orientación, de pertenencia, de bordes y fronteras, sobre cómo se trasgrede una línea o cómo esta modifica nuestra percepción del tiempo y el territorio.

Francisca Torres, Al otro lado de la línea, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Francisca Torres, Al otro lado de la línea, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez

Francisca Torres presenta Al otro lado de la línea, una intervención espacial construida con diferentes tipos de cintas adhesivas, directamente sobre el muro, el vidrio y el suelo del Edificio Alonso. La composición geométrica aporta un grado de síntesis que busca tener una lectura más bien sencilla para reconocer espacios ficticios y una serie de multiplicidades gráficas cohabitando un mismo lugar, generando así un juego constante de rupturas y continuidades, donde los espacios parecen cruzarse e intersectarse.

El exceso de densidad produce límites, de Javier Otero, es una instalación escultórica que tiene como punto de inicio una suerte de arqueología dentro de un dibujo expuesto en la sala. A partir de las inscripciones hechas con tinta sobre papel, Otero especula en el rango de densidades posibles en la materia en torno a la conformación de una forma. El trabajo expande la idea propia del acto descriptivo del dibujo y cómo sus densidades modelan los contornos e interiores del mismo.

El exceso de densidad produce límites, de Javier Otero, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
El exceso de densidad produce límites, de Javier Otero, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
El exceso de densidad produce límites, de Javier Otero, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
El exceso de densidad produce límites, de Javier Otero, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Marco Bizzarri, Vórtice, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Marco Bizzarri, Vórtice, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez

El vórtice denomina un flujo concéntrico, una turbulencia que gira en espiral, una fuerza y un vacío que demarca límites: entre un centro calmo, infinito, y una periferia embravecida, densa. La obra de Marco Bizzarri retoma la tradición de los petroglifos Molles pero en un contexto diferente: Vórtice manifiesta el ocaso de una cultura, o más bien, de la cultura. Para ello, utiliza las ruinas que dejó la minería para mostrarnos las negligencias de la industria, la falta de una norma de suelos y el libre albedrío absoluto en pos del progreso; dibuja y reconstruye una simbología perdida en el mismo lugar que llevó a su destrucción. Así, la obra, trazada con pigmentos naturales -a la manera original-, delineada en horas bajo el sol, da cuenta por medio de una alegoría material y formal de la involución del desarrollo. 

De esta forma, por medio de esta obra en gran formato, emplazada en los despojos de lo que alguna vez fue una lucrativa empresa minera ahora abandonada, Marco Bizzarri evidencia el impacto del progreso en su versión más destructiva, muestra la faceta asoladora de una idea desprolija de prosperidad sin límites, que en su expresión latinoamericana arrasa con todo a su paso: el agua, economías locales, culturas ancestrales y personas; este grafismo inmemorial, silenciado bajo el sol, emerge como un aviso en la desolación del desierto de Atacama.

Vista de la exposición "Cómo delimitar un cuerpo", Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Vista de la exposición «Cómo delimitar un cuerpo», Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Sebastián Cobo, Cómo nos vemos frente a las cosas, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Sebastián Cobo, Cómo nos vemos frente a las cosas, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez

La pregunta Cómo nos vemos frente a las cosas es una constante inquietud personal de Sebastián Cobo por enfrentarse y relacionarse frente al mundo que habitamos. Sobre todo, con la inmensidad que la naturaleza nos presenta. La obra está compuesta de 58 micas pintadas completamente a mano (degradadas con siete tonos de pintura spray) y un audio en loop de frecuencias abstractas que dejan los resultados a libre interpretación del espectador. Así, Inspirado en el mar y su poder, es una manera de trasladar a quién en soledad participa de la obra a un estado, espacio o lugar.

La obra de Consuelo Walker, Cuando dejamos de ser niños, se ha desarrollado bajo el tránsito que existe entre la paradoja del dolor y el placer, un vínculo que forja un trayecto de ida y vuelta, sagrado y profano. Éste le permite exponerme como creadora vulnerable y frágil, pero al mismo tiempo resiliente, a la consigna de reparar y recuperar lo que eventualmente se perdió en el dolor. Pérdidas vinculadas a las ideas de género, identidad y subversión. En su trabajo, el recuerdo y la memoria son el motor que proyecta y busca una re-significación al dolor como ejercicio reparador. 

Consuelo Walker, Cuando dejamos de ser niños, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
Consuelo Walker, Cuando dejamos de ser niños, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
La vida a pesar de las fronteras, de Camila Lobos, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
La vida a pesar de las fronteras, de Camila Lobos, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
No, no significa no para siempre, de Laura Vernaza, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez
No, no significa no para siempre, de Laura Vernaza, Edificio Alonso, Santiago de Chile, 2020. Foto: © Marge Gómez

La vida a pesar de las fronteras, de Camila Lobos, es una gran grieta compuesta por otras doce pequeñas grietas que, en conjunto, forman una abstracción de la frontera geopolítica de Chile. Cada una de las grietas que lo conforman son grietas reales, recolectadas a través de moldes en diferentes partes de la ciudad de Santiago, que luego fueron vaciadas en cemento nuevamente. Este trabajo pone en relación a las fronteras geopolíticas y las grietas como heridas y quiebres del territorio. Algunas de las grietas reales, por el paso del tiempo, acogían vida silvestre como un acto de resistencia de las plantas al cemento. En la obra se implantaron musgos recolectados de diferentes partes del país.

Laura Vernaza presenta No, no significa no para siempre, una foto-instalación que deconstruye la imagen de un paisaje, creando una interrupción. Tres triángulos de aluminio que no calzan, conforman la obra generando espacios vacíos entre ellos. ¿Cómo se construye la imagen en ese espacio vacío?. No sabemos cómo está delimitada la fotografía que usa de modelo un día nublado, estos límites se van construyendo según el propio recorrido.

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