BREVES REFLEXIONES A PROPÓSITO DE LA MUESTRA HOMÓNIMA EN GALERÍA PATRICIA READY

Más allá de demostrar hechos o desmentirlos, los recientes hackeos realizados por PakoLeaks [1] nos vuelven a recordar (como pasa a diario) la interdependencia entre la esfera online y oine. Esto, a su vez, da a entender cómo se articulan las relaciones entre elementos materiales, inmateriales y todo lo que sucede entremedio de dicha interacción. Demuestra una interdependencia activa. Evidencia el efecto y la importancia que tienen los datos digitales en cosas tan relevantes como la institucionalidad y su credibilidad, y cómo se articula el proceso de interacción de las partes. Dichas relaciones entre elementos que componen un total, o un campo, lo denominaremos paisaje.

Vista de la exposición "Quién quiere ir a la tierra?", de artistas de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Finis Terrae, en Galería Patricia Ready, Santiago de Chile, 2020. Foto: Joaquín Jiménez.

Agua e internet

En marzo del 2019, Tinder reveló cuál es el ingrediente más relevante que utiliza el algoritmo creado por la empresa para recomendar perfiles [2]. Y para sorpresa de muchos, es simplemente el hecho de usar la app, es decir, estar activo. El hecho de estar permanentemente en línea hace más probable que tu perfil sea visitado por otros usuarios. Exige, ergo, un estado de disponibilidad online permanente, o al menos extremadamente recurrente. Puede parecer demasiado obvio que para lograr una comunicación eficaz lo más importante sea estar disponible, pero esto implica no solo un interés corporativo, sino que también la imposibilidad de generar vínculos con elementos —o en este caso, personas— oine, inactivos o ausentes. Y algo similar ocurre en La Belle Verte (1996), de Coline Serreau, que plantea un elevado grado telepático de conectividad logrado no solo por una especie más avanzada de un planeta extraterrestre, sino que también por los aborígenes del desierto más vasto del planeta Tierra. Dicha oposición ontológica entre especie avanzada y aborígenes es vinculada por este desarrollo y capacidad de comunicación que es sobre-humano y precario al unísono. Un estado online permanente y omnipresente que puede ser logrado simplemente, en el caso de la película, mediante el contacto con agua. El agua como vehículo de comunicación y como símil de la red de internet.

Por otro lado, hitos como la llegada del primer cable submarino “Curie” a Chile [3] simbolizan ese anhelo de conexión y extrema necesidad por querer encajar en la gran red a escala global. Pero para nuestra sorpresa, la posibilidad de una conexión global nuevamente se ve mediada por el agua.

Resulta así imposible comprender el funcionamiento de las redes sin observar la irrupción de la tecnología digital como medio hiper-conectado e interdependiente que, a pesar de reclamar estar desprovisto de una materialización tangible, se ha convertido en un medio dependiente de los aparatos electrónicos físicos que lo hacen posible. Acá lo aparentemente inmaterial no puede sino desprenderse de su origen material.

Ahora bien, la modulación de las conexiones digitales puede leerse desde una esfera macro, pudiendo incluso alcanzar una autonomía aparente. Así, la gigantesca red de comunicación online adquiere una autonomía con respecto a las relaciones a pequeña escala que se realizan en dicha red. Y justamente así es como se estudia el big data, al encontrar patrones o reglas de comportamiento que parecen alcanzar una autonomía sin precedentes al crear relaciones entre las partes tan sofisticadas que resultan imposibles de comprender para un ser humano, y son solo comprensibles para las súper-computadoras.

En un entendimiento similar, en 1970, el matemático de Cambridge John Horton Conway (1937) desarrolló una simulación bautizada con el nombre de El Juego de la Vida [4]. Más allá de discutir si realmente se trata de un juego de la vida, veremos las implicancias que tiene en la forma de comprender la idea de paisaje. Conway imaginó una cuadrícula que se extiende infinitamente en todas direcciones. Y asignó dos posibles estados a cada cuadrado: vivo o muerto. A partir de un arreglo inicial establecido por el usuario y simples leyes que determinan el estado de cada cuadrado, podemos ver cómo el sistema evoluciona de generación en generación. Los resultados son sorprendentes, pues vemos cómo emergen relaciones extremadamente complejas a partir de simples leyes y un estado inicial escueto. Esto sirvió para explicar y fundamentar la teoría evolutiva, al evidenciar que cosas incomprensibles pueden emerger de leyes simples si se deja evolucionar el sistema por mucho tiempo. Por ejemplo, podemos desprender la idea de “movimiento”, ¡siendo que eso era impensable si observamos las reglas iniciales de la simulación! Por otro lado, la simulación de Conway es también un modo reduccionista y más amigable que nos puede ser útil para comprender la relación entre la comunicación online desde la esfera del big data. Al presenciar las relaciones entre cada elemento, es posible articular así un modelo de comportamiento de todo el sistema. Esto básicamente ilustra cómo se comporta cualquier sistema de elementos relacionados.

Caracterización de Juan Guerrero durante la inauguración de la exposición "Quién quiere ir a la tierra?", de artistas de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Finis Terrae, en Galería Patricia Ready, Santiago de Chile, 2020. Foto: Joaquín Jiménez.

Baila Pikachú [5]

Luego de la invasión alienígena en Chile [6] y del inminente ataque láser hacia las Fuerzas Armadas [7], hemos presenciado cómo el partidismo reditista oportunista se ha apoderado de gran parte de los discursos pronunciados por Twitter, televisión abierta y los abrazos de compasión. O incluso al ver el reciente ataque con drones al general iraní Qasem Soleimani [8]. Cada día que pasa parece como si la Tierra fuese a explotar… pero para calmar los ánimos, como me dijo Cristóbal Cea en una conversación por Instagram, “siempre es el fin del mundo para alguna generación, dos veces por siglo masomenos”. Sin embargo, lo que nos compete acá es, de hecho, que justamente en estos intensos momentos de tensión política y social es donde queda en evidencia la gran influencia y dependencia activa que tiene el mundo online en lo que entendemos por realidad. Pues, más que afectar y moldear realidad, queda confirmado que la red de internet también crea realidad. Pero esto resulta no en el hecho de entender las influencias individuales que tiene cada individuo o elemento, sino que al asumir la totalidad del sistema comunicacional y analizar sus tendencias macro. Pues bien, no hace falta esgrimir la afectación de cada partícula en un sistema, sino que analizar las nuevas reglas que se generan y las implicancias que surgen en el sistema a escala mayor, adoptando un grado de dependencia imposible de explicar solo con las individualidades (al menos imposible para un ser humano). Asimismo, la idea de una red ecosistémica se sustenta, de hecho, al comprender un modelo como el big data, pudiendo evolucionar en base a reglas en principio determinantes (deterministas) pero que finalmente son despreciadas. Dichas tendencias están además siendo controladas por bots y algoritmos que estimulan y manipulan nuestras posiciones políticas y pensamientos más profundos sobre la vida misma.

Naturgemälde, ilustración de Alexander von Humboldt

De la naturaleza al paisaje

Podemos decir ahora que el concepto de paisaje no puede referir solamente a la idea de naturaleza. Pero incluso si analizamos la noción de una naturaleza interconectada e interdependiente, incapaz de ser comprendida como la suma de las partes o meros elementos aislados, sino como un sistema que se ve afectado por su entorno y depende de la disponibilidad del resto de los elementos que la componen, no es una idea precisamente nueva. La radical cosmovisión de Humboldt sobre la naturaleza como un sistema interconectado fue ampliamente explorada y estudiada, sobre todo en años recientes [9]. Pero a pesar de que por mucho tiempo quedó en el olvido, hoy ha tomado más relevancia que nunca en gran parte debido a la implacable crisis ambiental. Es un grito desesperado por la necesidad de comprender la naturaleza desde otro prisma, el cual no necesariamente nos posiciona en la cima de la pirámide, lugar donde ya nos hemos acomodado desde al menos los inicios del Antropocentrismo. Más aún, los recientes descubrimientos científicos sobre, por ejemplo, las redes de bosques y su interdependencia entre cada uno de los elementos, han también respaldado un urgente replanteamiento de un nuevo naturgemälde, desprovisto de las ideas antropocentristas y fundamentado en relaciones y procesos sistémicos. Es de extrema relevancia, por tanto, entender la naturaleza como modelo sistémico, interconectado, interdependiente, activo y dinámico.

Pero a pesar de que podamos tomar un millón de aspectos del funcionamiento de la naturaleza, queda claro que la noción de paisaje no puede reducirse solamente a la ella, sino que a la configuración de una red de elementos que componen una totalidad autónoma y compleja. Es decir, y como la misma palabra lo implica, la idea de campo y de interconexión de un sistema bajo una lectura macro. Pero esto no implica olvidar ni perder de vista cada elemento constitutivo por sí solo, sino que asumirlo y entenderlo como parte constitutiva de un todo.

La configuración de un paisaje, entonces, no puede entenderse sin antes revisar cómo interactúan los elementos entre sí, cosa que hizo Conway pero de manera inversa. Y del mismo modo es que no puede analizarse un campo si no se consideran distintos aspectos de él. Esto no quiere decir que hay que menospreciar la especialización en un área en específico, sino que por el contrario saber relacionar dichos aspectos al alero de su condición de afectación e interdependencia.

Pues sea el bigdata, la comunicación telepática mediante el agua, Tinder, Twitter, los hackeos a instituciones gubernamentales o incluso la propia naturaleza, debemos de asumir el carácter ecosistémico y relacional que emerge por el mero hecho de haber dos o más elementos en contacto, ya sea directo o no.


Notas

  1. https://pacoleaks.rebelside.pw
  1. https://blog.gotinder.com/powering-tinder-r-the-method-behind-our-matching/
  1. https://www.latercera.com/pulso/noticia/super-cable-submarino-google-ya-llego-chile/626033/
  1. https://playgameoflife.com
  1. https://www.youtube.com/watch?v=svJ3BrD_HA0&feature=emb_title
  1. https://www.youtube.com/watch?v=roULsgx23_4
  1. https://twitter.com/Carabdechile/status/1192971430595645442?s=19
  1. h t t p s : / / e l p a i s . c o m / i n t e r n a c i o n a l / 2 0 2 0 / 0 1 / 0 3 / a c t u a l i d a d / 1578010671_559662.html
  1. Wulf, A., (2016), La Invención de la Naturaleza, Madrid, España: Editorial Taurus.
Interpretación sonora de Red Belmont durante la inauguración de la exposición "Quién quiere ir a la tierra?", de artistas de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Finis Terrae, en Galería Patricia Ready, Santiago de Chile, 2020. Foto: Joaquín Jiménez.

¿QUIÉN QUIERE IR A LA TIERRA?

Artistas participantes: Mariette Lefranc, Leonora Pardo, Daniela Domínguez, Cecilia Coddou junto a Editorial El Rayo Verde, Joaquín Margulis junto a Red Belmont, Juan Guerrero y Tomás Rubio.

Curaduría: Florencia Aspèe, Camila Alegría, Samuel Domínguez y Natasha Pons.

Galería Patricia Ready, Espoz 3125, Vitacura, Santiago de Chile

Del 8 al 27 de enero de 2020

Imagen destacada: Juan Guerrero, Ningen Hybrid, 2019. Cortesía del artista

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Samuel Domínguez

Estudió Artes Visuales en el Maryland Institute College of Art (2016), EE.UU, y en la Universidad Finis Terrae (2014-2017), Chile. Diploma de Postgrado en Física por la Universidad de Chile (2019). Su obra ha sido expuesta en Galería AFA, Santiago, Chile (2019); Whitechapel Gallery (LABF + conferencia pública), Londres, Inglaterra (2018); Museo de Artes Visuales (MAVI), Santiago, Chile (2018); Galería Concreta, Matucana 100, Santiago, Chile (2017); Raritan Valley Community College (RVCC), Nueva Jersey, EE. UU. (2017); Palazzo Falangini, Venecia, Italia (2017); Museo CICA, Corea del Sur (2016); Galería Patricia Ready, Santiago, Chile (2016); Universidad de Talca, Talca, Chile (2015); Museo de Arte Contemporáneo (MAC), Santiago, Chile (2015); y Galería Trece, Santiago, Chile (2011).

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