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Ways of The Hand, Form of a Mind

Por João Mourão y Luís Silva, curadores

Esta exposición no pretende ser una secuela; tampoco una precuela.

A pesar de llevar como título el de una exposición comisariada para la galería que Maisterravalbuena tuvo en Lisboa, Ways of the hand, form of a mind no supone una continuidad de las narrativas de exposición tradicionales. Por tanto, no es ni la continuidad ni la antesala de ningún otro proyecto expositivo ya en marcha, aunque sí se trata de una nueva materialización, ampliada, más compleja y matizada, de la reflexión planteada por la exposición previa.

La premisa original versaba sobre la existencia de una cadena de significado, afecto y visualización que conectan la naturaleza material, formal y narrativa de objetos hechos por el hombre. Forma, función, material y narrativa están controlados por la mano. Pero, ¿qué pasa con el vínculo inextricable entre la mano y la mente? Dicho vínculo no necesita palabras y, además, es un vínculo inconsciente. No necesita que se tenga consciencia de él, ni necesita ser consciente de sí mismo, o necesita serlo muy poco. ¿Y qué relación hay entre los dos, tanto física como psicológicamente? ¿Qué conecta lo material con lo inmaterial, acción con el pensamiento, imaginación y sueño? Lo que hay entre mano y mente es el cuerpo. El dominio tangible y vulnerable de la carne y los huesos. Los órganos y los fluidos son, a la vez, senda y vehículo que posibilitan el diálogo entre el pensamiento y la acción.

Los collages de Elisabeth Wild son el resultado de una constante práctica meditativa en cuyo ejercicio la artista trabaja con innumerables publicaciones sobre estilo de vida: selecciona, corta y reordena deslumbrantes iconografías de consumo y las convierte en composiciones abstractas totalmente ajenas a la mundana existencia de la vida contemporánea, dando testimonio de mundos complejos que surgen de la experiencia interior de la artista. Estos paisajes fabulosos se presentan como sondeos exploratorios de los procesos mentales.

La variopinta obra de Francisco Tropa deriva de un complejo despliegue de referencias filosóficas, literarias, históricas y populares, y saca a la luz las nociones de muerte y sus inextricables lazos con el cuerpo, la arbitrariedad, la vitalidad, el azar, el tiempo y el ritual. Mientras que Quad se presenta como una alegoría de la conexión entre el pensamiento y la acción, a través de nociones de juego y azar con apariencia de un juego abstracto, Terra Platonica constituye un modelo a escala de una especie de espacio ritual no descriptivo y abstracto, que es a la vez recipiente y contenido de los pensamientos de una mente errante.

Francisco Tropa, Terra Platonica, 2013, 60 x 60 x 60 cm. Cortesía: Maisterravalbuena
Elisabeth Wild, Sin título, 2017, collage sobre papel, 21 x 23 cm. Cortesía: Maisterravalbuena

En el hipnótico video de Mariana Caló y Francisco Queimadela se observa una escena de la película Animism en la que una mano reproduce los adornos de una máscara funeraria usando piedrecitas. Aunque no se ve ninguna máscara, los adornos sí nos dibujan la imagen de un rostro humano. Tras recrear el rostro la mano reconfigura las piedrecillas y crea varias composiciones abstractas con los adornos de la máscara, siguiendo e imitando misteriosamente los movimientos de las piedras, y sembrando así dudas sobre la relación entre el pensamiento y la acción, la mente y la materia. Aún amplían más la relación entre la mano y la mente una serie de serigrafías que los artistas suelen confeccionar para cada proyecto.

Las pinturas triangulares de Rodrigo Hernández, pertenecientes a la serie A Reminder, son ventanas mínimas a un paisaje onírico. No deben perderse de vista las referencias al surrealismo, ni los guiños que la obra de Hernandéz ha hecho a momentos concretos de producción cultural, o en los que se ha inspirado. Estas obran requieren cercanía y cierto grado de intimidad. El observador necesita acercarse a ellas y mirarlas atentamente para acceder a su mundo. En ellas se observan figuras humanas congeladas en la acción. Esa aparente contradicción es la materia prima de la que se componen los sueños. El cielo brilla aunque, a su vez, es pesado; el espacio es tanto bidimensional y tridimensional, tanto interior como exterior; nada es lo que parece pero todo es enormemente familiar. El cuerpo es sujeto y objeto, en acción pero sin finalidad. Es un mundo asombroso y aterrador, producido por una mente delirante que duerme sin descansar.

Vista de la exposición "Ways of the hand, form of a mind", en Maisterravalbuena, Madrid, 2019. Cortesía de la galería

WAYS OF THE HAND, FORM OF A MIND

Maisterravalbuena, Doctor Fourquet 6, Madrid

Hasta el 13 de julio de 2019

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