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Buenos Aires Rinde Homenaje a Graciela Sacco

El Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires inaugura el martes 24 de abril Graciela Sacco (1956-2017). Muestra homenaje, en la que se presentará la última obra de la artista argentina, ¿Quién fue?, en diálogo con Victoria, de la serie Cuerpo a cuerpo ―patrimonio del Bellas Artes― y Una chispa basta para incendiar la pradera, de la serie Bocanada, ambas concebidas a mediados de la década del 90.

La exposición es parte de los homenajes a Graciela Sacco (Rosario, Argentina, 1956-2017) tras su prematuro fallecimiento en noviembre del año pasado, entre ellos, la retrospectiva Preguntas, que se lleva a cabo en el Centro de Arte Contemporáneo del MUNTREF (Museo de la Universidad Nacional Tres de Febrero) de Buenos Aires, y la exhibición Entre nosotros, que se realizará en noviembre de 2018 en la Casa de América de Madrid.

El desarrollo de la obra de Graciela Sacco puede considerarse una continuidad de los planteos comprometidos de la vanguardia rosarina de los 60, que también investigó. Su singularidad fue la crítica permanente, sin complacencias, y la búsqueda de nuevas técnicas que le permitieran profundizar en un lenguaje artístico personal.

En 1992, Sacco fue la primera artista en utilizar la heliografía para imprimir imágenes sobre superficies como cucharas, valijas o zapatos, resignificando los objetos cotidianos. Una de sus obras más significativas producidas con esta técnica es Victoria, una gran empalizada compuesta por varillas de maderas encontradas en la calle, en las que imprimió la foto periodística de una manifestación del Mayo Francés, y que presentó en la Bienal de Sao Paulo de 1996. La obra, inspirada en la respuesta de Albert Einstein a la pregunta de con qué se combatiría en la tercera guerra mundial -“No sé en la tercera. Sí sé en la cuarta: con piedras y palos”-, abrió la serie Cuerpo a cuerpo que Sacco desarrolló hasta 2011.

Vista de la exposición “Graciela Sacco (1956-2017). Muestra homenaje”, en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 2018. Cortesía: MNBA
Graciela Sacco, Victoria, de la serie cuerpo a cuerpo, 1996-2011, heliografía sobre madera, 220 x 320 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

«Graciela Sacco es una de las artistas más relevantes y reconocidas internacionalmente de la escena argentina del arte contemporáneo. Sus obras poseen un doble código de lectura tan eficaz como perturbador. Por un lado, despliegan una seducción plástica irresistible y, por otro, nos proponen situarnos en una intemperie inquietante que nos descoloca e interpela”, dice Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes.

“Dueña de una gran libertad para escoger formatos y materiales -heliografía, video, objetos, afiches- que le fueran útiles y eficaces para comunicar sus preocupaciones formales y conceptuales, sus alegorías apelan a la sensibilidad más profunda del ser humano. Siempre admiré su trabajo, de una audacia política incisiva, que trasciende la coyuntura y elude el panfleto. Su legado -además de sus obras, que habitan este Museo- acaso estribe en las marcas que deja en la memoria visual del país”, agrega.

A la hora de elegir sobre qué temas trabajar, Sacco apuntaba a mostrar aquellas situaciones sociales irresueltas: planteos acerca del hambre, de los peligros y de las amenazas, del espacio mínimo que necesitamos para vivir o el registro de gente en tránsito, de los migrantes, las fronteras y los que quedan afuera. Problemas universales que atraviesan las geografías y los tiempos. Sin embargo, nunca aceptó ser encasillada en el llamado arte político y se molestaba con quienes pretendían ver en su obra algún tipo de manifiesto revolucionario.

“Aunque habló muchas veces sobre los límites, ella parecía no tenerlos. Todo espacio abría una posibilidad de acción, de discurso, de reflexión. Podía exponer en un museo o realizar interferencias urbanas apropiándose de los códigos de cada lugar, agregando elementos discordantes y contradictorios. Nada esperable ni tranquilizador”, sostiene el curador de la muestra en el Bellas Artes, Fernado Farina.

Su último trabajo, ¿Quién fue?, es el eslabón final de una manera de enunciar. Un proyecto pensado para el espacio público, pero cuestionando a su vez el espacio íntimo. Esta obra abre y cierra la muestra con la que el Museo Nacional de Bellas Artes recuerda a la artista a manera de homenaje.

Graciela Sacco, Cualquier salida puede ser un encierro, 2014. Cortesía: MUNTREF

PREGUNTAS. UN HOMENAJE A SACCO EN EL MUNTREF

Desde el pasado 9 de marzo, en el MUNTREF, se presenta la muestra-homenaje Preguntas, compuesta por siete piezas representativas de la artista, así como material inédito. Preguntas incorpora obra reciente, nuevas exploraciones y ensayos que permiten ver los caminos por los que transitaba su proyecto creador, así como sus recurrencias, sus obsesiones, eso que finalmente da continuidad al trabajo en el tiempo.

Los curadores de la exposición, Diana Wechsler y Fernando Farina, proponen retomar un trabajo temprano que Graciela Sacco mostró solo una vez en Rosario y que -por lo desconocido- funciona también como inédito

«En la obra de Graciela siempre late una pregunta que interpela a quien la ve, a quien la experimenta de forma ineludible porque también es ineludible seguir preguntándonos con ella: ¿Quién fue? ¿Quién es el otro? ¿Cómo se construye el nosotros? ¿Dónde está el afuera y dónde el adentro? Entre tantas otras cuestiones, es que elegí partir de las preguntas, sus preguntas, para pensar la exposición», comenta Diana Wechsler.

Sacco se obsesionó con los límites del poder, el límite del otro, las fronteras y la injusticia. Mediante sus preguntas e inquietudes, echó luz sobre el sentido y el lugar del arte. Su obra se justifica en gran parte por la idea de romper y abrir el espacio de las galerías y museos, cerrados y tradicionales, jugando con nuevos lenguajes callejeros, abiertos y públicos, interpelando la cotidianeidad. En este sentido, desarrolló la relación entre arte y vida cotidiana en su investigación Tucuman Arde (1968), donde recupera y analiza la intención de los artistas de generar una estructura que permitiera intervenir el espacio público con lo que los medios de comunicación intentaban ocultar.

El modo de hacer arte de Sacco estuvo marcado fuertemente por la política, lo social y su compromiso con su contemporaneidad. «Para mí hacer obra es un modo de pensar, un modo de entender lo que pasa alrededor”, diría la artista en una ocasión.

Sacco dialoga con temáticas como las protestas sociales, la actitud humana que las imágenes expresan, las fronteras, la relación entre lo público y lo privado, entre lo no convencional y lo cotidiano, cuestiones que plasma y discute en sus obras mediante diversas técnicas.

En Nada está donde se cree (2014), exposición que supo recopilar, bajo la curaduría de Diana Wechsler, las obras más notables de Sacco, también se exploraba la politización de la vida urbana y la cotidianeidad.  La muestra se presentó en el viejo Hotel de Inmigrantes, espacio que cobra hoy otro sentido con su actual muestra. “Elegir este lugar como el sitio específico en donde por unas semanas albergar su mundo implica redefinir, resignificar y afirmar su trabajo desde el espacio y viceversa, señalar el sitio con la obra de Sacco”, señalan los curadores.

Graciela Sacco, de la serie “Esperando a los bárbaros”, 2011, video y fragmentos de madera. Cortesía: MUNTREF

GRACIELA SACCO (1956-2017). MUESTRA HOMENAJE

Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

Del 24 de abril al 19 de agosto de 2018

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GRACIELA SACCO: PREGUNTAS

MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo, Buenos Aires

Hasta el 3 de junio de 2018

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