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HÉCTOR ZAMORA: RE/VUELTA

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) presenta una exposición retrospectiva de Héctor Zamora (Ciudad de México, 1974) que incluye unas 25 piezas realizadas por el artista a lo largo de los últimos veinte años. Bajo el título RE/VUELTA, la exhibición revisa diversos ejes temáticos y técnicos que han caracterizado la obra de Zamora desde sus inicios, en particular, las relaciones laborales, las injusticias sociales, las maniobras de la clase política y cómo el cuerpo se involucra con lo manual, transformando la materia.

Por medio de su obra, Héctor Zamora hace frente a la ciudad como si se tratase de un macro-organismo; investiga su ámbito público, el crecimiento en su periferia, y diversos entornos habitables en función de variables sociales y políticas. Reflexiona acerca de la ciudad como reflejo de los valores, tensiones y ordenaciones sociales, y destaca la directa relación del paisaje urbano y los espacios públicos con la calidad de vida.

Zamora trabaja con el espacio creando obras que disipan los límites entre el arte y la arquitectura. De esta forma, en sus instalaciones se conjugan elementos tomados de diversas disciplinas, al igual que inspirados en materiales emblemáticos de construcción.

Héctor Zamora, PROTOGEOMETRÍAS: Torre C3 (Celosía clave 3), Torre C4 (Celosía clave 4), Torre C5 (Celosía clave 5), Torre C9 (Celosía clave 9), Torre C17 (Celosía clave 17), 2013. Instalación de cemento, arena, alambrón, alambre, celosía y triciclo para venta. Cortesía del artista y LABOR, Ciudad de México

Las instalaciones que conforman la exhibición en el MARCO son estructuras ágiles que se nutren de un contexto histórico, socioeconómico y cultural determinado y que, al mismo tiempo, son capaces de generar distintas interpretaciones. Así, sus intervenciones en sitios públicos –a menudo de gran formato- trascienden al espacio expositivo convencional, reinventándolo y redefiniéndolo, al mismo tiempo que retan al espectador al conjugar estética, crítica y humor y exigirle cuestionar los usos cotidianos de materiales y las funciones del espacio.

“Desde un comienzo busqué llevar las obras fuera de los espacios de los museos con la ambición de poder establecer un diálogo más abierto con un público más amplio. Al final, los museos son espacios públicos, pero son espacios internos. Estando fuera del museo, no hay una barrera: cualquier persona va a tener una interacción con las obras, y creo que la obligo de alguna manera a eso. De ese modo, obtienes reacciones que muchas veces sorprenden más que las que puedes encontrar dentro del espacio del museo. Obviamente, esto también viene por mis preocupaciones por cuestiones sociales y políticas”, señala el artista.

A partir de su pericia técnica y conocimiento de la arquitectura de estructuras ligeras y un énfasis meticuloso en el proceso de conceptualización y construcción de cada pieza, Zamora consigue subvertir cada uno de sus sitios de trabajo. En algunas de sus intervenciones juega con las estructuras institucionales, insertándose en puntos críticos donde es posible encontrar flexibilidad suficiente para generar una reacción.

Héctor Zamora, Paracaidista. Av. Revolución #1608bis, 2014. Intervención en la fachada del Museo Carrillo Gil, México. Cortesía del artista

Por ejemplo, en el año 2004 el artista construyó una especie de casa colgante en la fachada del Museo Carrillo Gil de la Ciudad de México, habitándola por tres meses. Paracaidista. Av. Revolución #1608bis, una de las obras más emblemáticas de Zamora, reflexiona no solo sobre la precariedad y el carácter parasitario de ciertas construcciones, sino que ponía el dedo en la llaga al aparato cultural del México de ese entonces. Zamora intervino no sólo el museo, sino el privilegiado barrio de San Ángel de la Ciudad de México, un gesto que incitó quejas de los vecinos que llevaron a clausurar el Museo por un día. Fue este polémico e incisivo trabajo el que le abrió las puertas al artista para comenzar a trabajar internacionalmente. El artista vivió del 2007 al 2016 en São Paulo, Brasil, y actualmente vive y trabaja en Lisboa, Portugal.

Uno de los trabajos más impresionantes en esta exposición es REviraVOLTA, una instalación/acción presentada en el 2015 en Brasil que consistía en una interpretación rítmica y musical colectiva a partir de los implementos tradicionales usados en la elaboración de las típicas nieves mexicanas de diversos sabores. Esta delicadeza culinaria tradicional es posible gracias a un sencillo proceso: se vierte la pulpa de diferentes frutas en contenedores metálicos, que a su vez se introducen en contenedores de madera más grandes rellenos con hielo y sal. Cuando se hace girar el contenedor metálico restregándolo contra el hielo, la temperatura de la pulpa disminuye drásticamente hasta que se congela. En el caso de la acción ideada por el artista, el papel de los productores de nieve estaba a cargo de un grupo de músicos que con actitud festiva ejecutaban una pieza inspirada en los ritmos del contexto cultural en que se presentaban. De tal manera, en el Centro Cultural Banco do Brasil en Brasilia el estilo musical se basó en una batucada compuesta por el instrumentista André Hosoi. El resultado de la acción, una cantidad importante de nieves de diferentes sabores, se ofreció luego en una mesa colocada al centro de las estaciones de trabajo de los músicos, de donde la gente podía servirse libremente para completar el ritual.

Para la reinterpretación de esta obra en el MARCO, cuarenta operarios tocan una composición inspirada en diversos ritmos asociados a la mexicanidad, en colaboración con el reconocido músico cubano Noel Savón Favier, radicado en México. Con recordatorios sonoros de la música norestense complementados por otros de diversas regiones, la acción se ejecuta en la última sala de la muestra, donde pueden apreciarse los elementos de carácter útil y escultórico para la fabricación de nieves a modo de una instalación, acompañada por una grabación sonora y un registro en video. El giro conceptual de esta versión mexicana está definido por un ligero pero significativo cambio en el título, RE/VUELTA, que también es el nombre de la exposición, el cual apunta por una parte al hecho mismo de girar los contenedores para producir nieve, y por otra, a un momento de disensión social que busca articular una queja. La pieza de Zamora es aquí, entonces, tanto una celebración como un recordatorio de la importancia de conservar rasgos de humanidad en una época marcada por la extrema frialdad y la despersonalización.

HÉCTOR ZAMORA: RE/VUELTA

Curada por Gonzalo Ortega

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), México

Hasta el 7 de enero de 2018

Imagen destacada: Héctor Zamora, Ruptura, 2016. Acción site specific con 150 personas, 150 libros negros con 100 páginas negras cada uno. Vista de la acción en el CCBB, São Paulo, Brasil. Cortesía del artista y Nonlinear Dynamics

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