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OPAVIVARÁ!: “EL PLACER ES POLÍTICO”

Como parte del programa Laboratorios de creación, Casaplan –un espacio enfocado en las artes visuales en el centro de Valparaíso que toma cada vez más peso–  ha invitado a participar en pareja a una serie de artistas. La idea de estos laboratorios es provocar el trabajo en conjunto entre artistas invitados y su contraparte local, en busca de temas que den al territorio urbano un lugar central en la práctica de lectura y entendimiento de las problemáticas colectivas. En una ciudad como Valparaíso, marcada por la adversidad y la pobreza, y dueña de una topografía irregular y un paisaje social único, las investigaciones de los artistas pueden arrojar numerosos hallazgos inesperados. O al menos, se pueden impregnar de la informalidad incontrolada de una urbe que ha visto cómo sus cerros se transforman en miradores habitados por la disparidad y la improvisación: Valparaíso es una ciudad que no imita a nadie.

Entre los meses de abril y mayo le ha correspondido al colectivo Pía Michelle actuar como anfitrión del colectivo carioca Opavivará!. En el subterráneo de Casaplan, ocupado como cuartel de operaciones, tramaron una operación de despliegue por la ciudad. En una presentación abierta al público, hablaron de sus prácticas, enfatizando su preocupación por la actuación en terreno. Tal como lo entiende Pía Michelle, el proceso es la obra: no hay piezas dispuestas o preparadas para colocar en un espacio, sino que la disposición a trabajar lo hace todo. A partir de ahí, el colectivo gestiona con paciencia la aparición de las señales para intervenir. En otras palabras, la obra ya está en el lugar, sólo falta trabajar para hacerla emerger mediante una práctica que roza la arquitectura antropológica.

Decir que no hay nada preparado es también confiar en que en el lugar elegido habitan las posibilidades para despertar un nuevo modo de entendimiento. “La principal confianza”, explica Pablo Saavedra, miembro del colectivo, “es que habrá una respuesta, más allá de lo que pueda ser el resultado”. En este caso, el epicentro de la intervención fue el Parque O’Higgins, ubicado justo al lado del Congreso Nacional. A pesar de la proximidad con el poder legislativo, la frontera es evidente: esa plaza central de la ciudad concentra una inclasificable población de desposeídos, vendedores de ropa usada, de sopaipillas, de juguetes rotos y, sobre todo, una colonia de viejos jugadores de ajedrez y brisca que se eterniza en una de las esquinas. Sin embargo, desde hace meses este espacio ha visto interrumpido su funcionamiento por las excavaciones destinadas a construir un estacionamiento subterráneo. Todo el perímetro central de la plaza, acordonado por altas tapias, ha exiliado a los habitantes naturales del lugar que ya no tienen espacio. Allí decide intervenir Pía Michelle con un “dispositivo para activar experiencias”. Y para eso invita a Opavivará!.

Desplazamiento, de Opavivará!, en Valparaíso, acción/intervención parte del programa Laboratorios de creación, de Casaplan. Foto cortesía: Casaplan

Este colectivo brasileño ha logrado reabrir espacios restringidos al público en Río de Janeiro. Una serie de ejercicios destinados a hacer público el espacio de la ciudad, a librarlo de hegemonías, normas, rejas y prohibiciones, ha significado, por ejemplo, la liberación de la plaza de Tiradentes, en el corazón mismo de la ciudad. Más que la importancia de los “monumentos” públicos, Opavivará! reivindica la creación de “momentos” públicos, instancias compartidas donde se permite y se estimula la diversión. “El placer es político”, es su lema de campaña. En pocas palabras, pasarlo bien es una forma de estímulo a la acción colectiva que tiene un poder enorme, mucho mayor que la coerción. Leído al revés: el ejercicio opresivo no es el verdadero signo del poder sino la demostración de su debilidad.

La recuperación de un lugar para el juego perdido por las obras inconsultas del estacionamiento sirvió a los colectivos para ponerse a pensar y crear un dispositivo capaz de contrarrestar el exilio de la diversión. El título del trabajo ideado y que explica bien su acción es Desplazamiento: Plaza temporal.

Según los artistas, “Desplazamiento es una plaza temporal que rescata la atmósfera dinámica y humana que la plaza ofrecía antes de su cierre. Una plaza móvil cuyo mobiliario se trasporta en un carro semejante a los utilizados para el trasporte de mercadería por la ciudad, proporcionando así la posibilidad de una convivencia más orgánica donde quiera que sea necesaria”.

En la práctica, el dispositivo funciona durante el mes de mayo en distintas partes de la ciudad. Así, una parte de la diversión habrá sido restituida; los viejos jugadores de brisca y dominó encontrarán un espacio supletorio para extender sus cartas y reconcentrarse sobre la seriedad del juego. Pero un dispositivo así busca restituir y denunciar: mantener el espíritu de contra el sometimiento, en un desacato simbólico. En la incomodidad provisional de ese dispositivo creado, el juego debe parecer como un gesto natural y un acto desesperado también: ¿será que todavía divierte este ejercicio desterrado de su hábitat habitual? La contestación a la pregunta queda en suspenso. Mientras tanto, Casaplan continúa con su campaña de acciones territoriales. Después del trabajo de Pía Michelle y Opavivará!, se prepara la entrada de la siguiente pareja de trabajo. Como artista visitante, Matthew Neary, y como anfitriones locales, Carlos Silva y Sebastián Gil. Una nueva oportunidad para revisar las grietas, para encontrar puntos de fuga, para proponer una forma sin caer en la formalidad, un ejercicio sin rutina, una pieza sin duración, una activación sin discurso.

Desplazamiento, de Opavivará!, en Valparaíso, acción/intervención parte del programa Laboratorios de creación, de Casaplan. Foto cortesía: Casaplan
Desplazamiento, de Opavivará!, en Valparaíso, acción/intervención parte del programa Laboratorios de creación, de Casaplan. Foto cortesía: Casaplan

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