Pablo Vargas Lugo:ovipositor
A lo largo de más de veinte años, Pablo Vargas Lugo (Ciudad de México, 1968) ha destilado un repertorio de recursos que hacen resonar imágenes y referencias en registros ajenos, despertando el humor, la inquietud o el azoro ante los encuentros que propician esos desplazamientos. En su obra, una serie de intereses constantes, como la tecnología espacial, la escritura, la medición del tiempo y los patrones miméticos o disuasivos de algunos insectos, se comunican a través de inusuales alineamientos técnicos, visuales y conceptuales.
El protagonista principal de su actual exposición en la galería Labor es un elemento particularmente ubicuo, no sólo en el paisaje de la Ciudad de México, sino en casi todas las zonas urbanizadas del país. Se trata de un poste de concreto de diseño brutalista y funcional, un soporte inerte cuya diseminación por territorios, cada día más amplios, anuncia la penetración del vértigo de la energía y los datos.
Emplazado en el espacio de exposición de la galería como un misil, el pesado poste, el Ovipositor, actúa tanto como la charada de una agresión, así como un órgano reproductor cuya carga destructiva o gestante se encuentra apuntando hacia los cuerpos celestes que corren a esconderse tras el horizonte. Algunos blancos potenciales de este instrumento se aprecian en la proyección que ilumina el fondo de la galería: una secuencia de tomas telescópicas de cráteres lunares que llevan –como monumentos naturales a su impacto– los nombres de ilustres filósofos, naturalistas y astrónomos, eternizados como observadores mudos desde la inerte superficie lunar.
Acompañando al Ovipositor, cinco pinturas colgadas a manera de estandartes representan lo que parecen fundas para sables o espadas flotando sobre un fondo que sugiere tanto un líquido como una piedra. Los audaces patrones que las cubren, sin embargo, no tienen su fuente en la heráldica o los códigos militares: se trata de los diseños que cubren la piel de las larvas de cinco especies de lepidópteros. Aquí, el interés de Vargas Lugo por los patrones de las alas de las mariposas da un paso hacia etapas más tempranas de su proceso metamórfico, apuntando hacia su estado más vulnerable y prolongado: el de la oruga, en la cual todos los recursos crípticos y disuasivos son utilizados para asegurar la supervivencia.
Las apariencias de poder y vulnerabilidad, agresión y precariedad se intercambian entre estas obras, ofreciendo el símil de un salón de armería como protección para los dúctiles instrumentos de la regeneración.
PABLO VARGAS LUGO: OVIPOSITOR
Labor, Ciudad de México
Hasta el 18 de marzo de 2017
También te puede interesar
Mauricio Alejo:la Materia Como Estado Mental
Galería CURRO, en Guadalajara (México), presenta hasta el 22 de diciembre la muestra "La materia como estado mental" de Mauricio Alejo (Ciudad de México, 1969), en donde el artista evidencia sus métodos de producción...
ENRIQUE HERNÁNDEZ: TRASPASAR UN JARDÍN (EL EDÉN ENMARAÑADO)
La pintura de Enrique Hernández (Guadalajara, Jalisco, 1975) no es representación de algo, sino un cuestionamiento sobre su creación. En ella hay una presencia arquitectónica que no sustituye la experiencia física y sensorial de...
Pedro Reyes:domingo Salvaje
Domingo Salvaje es la nueva producción artística que Pedro Reyes ha realizado para La Tallera, Cuernavaca. Se trata de una estructura nodal donde convergen múltiples investigaciones que encuentran su centro discursivo en la construcción...






