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Recorridos de Una Aventura Identitaria Latinoamericana:antropofagia y Modernidad en el Malba

Partiendo de dos categorías determinantes, la muestra Antropofagia y Modernidad. Arte Brasileño en la Colección Fadel en el Malba ofrece un eje de comprensión de la historia del arte Latinoamericano que se presenta al público de la ciudad de Buenos Aires con la peculiar característica de vincular dicha colección al acervo de arte brasileño contenido en el museo argentino. Pensada en términos de la rica variedad de piezas de arte brasileño moderno con las que cuenta el Malba, estas 150 obras pertenecientes a la Colección Fadel de Río de Janeiro expuestas en Buenos Aires abren el diálogo a un interés por los avatares en la conformación de una perspectiva del arte Latinoamericano del siglo XX. Sin duda, un recorrido histórico consecuente que va desde el Primer Modernismo anclado a una renovación plástica y estilística hasta una Segunda Generación Constructiva que atraviesa el Neo-concretismo y las Nuevas Figuraciones de los años 60.

Pretendiendo escenificar el relato interpretativo del modernismo y teniendo en cuenta la diversidad de manifestaciones acontecidas en el contexto brasileño, la exposición nos lleva por aquel camino de autoconciencia que Andrea Giunta ha entendido como construido a partir de la comparación, la diferenciación y la asimilación, como operaciones que describen una singularidad en el devenir histórico de las manifestaciones artísticas de América Latina. Piezas como las de Anita Malfatti nos llevan a pensar en esa renovación de la técnica pictórica que había tenido lugar en Europa durante los primeros diez años del siglo XX y que siendo reinterpretadas en el contexto local ofrecen una marca particular de producción que las hace singulares y diferentes a la producción vanguardista europea. Esta misma relación con los movimientos históricos de vanguardia se encuentra altamente tensionada en los diferentes momentos de la Semana de Arte Moderna de 1922, tal como fue el caso del Futurismo, viéndose esto reflejado en el rechazo de la visita de Marinetti años más tarde.

El problema de la autoconciencia del arte brasileño estuvo siempre anclado a un descubrimiento de la tierra y a una observación interna que la distanciaba de ser vivida y pensada según esquemas y modelos extranjeros. Esta premisa fue puesta en cuestión por la crítica Aracy Amaral, quien se preguntaba por el valor de un “nativismo” como término de interpretación de la producción estética en el Brasil modernista y, pensando al mismo tiempo en la imposibilidad de lograr una definición acabada del término modernismo, Mario de Andrade lo establecía como “un estado de ánimo revuelto y revolucionario”.

Bajo esta perspectiva, el texto Brasilidad de Guilherme de Almeida y el manifiesto Pau-Brasil (1924) de Oswald de Andrade y su “mezcla de caipira con la técnica de los tiempos modernos” nos llevan al cuestionamiento de la independencia intelectual que ente la literatura y la imagen tematizaban y problematizaban tradiciones indígenas, populares y rurales. Volviendo sobre la tradición cultural brasileña, el hito de Abapuru de Tarsila do Amaral dio paso a la redacción del Manifiesto Antropófago (1928) de Oswald de Andrade  y aglutinó todo el conjunto de manifestaciones precedentes bajo una lógica de pensamiento que aun hoy problematiza los términos identitarios de la “cultura brasileña”. Este modelo extendido se abrió paso también en las obras de Cicero Dias y Maria Martins que durante la década de 1930 compartieron un espacio de exhibición con las obras de Candido Portinari y su defensa del arte social, volcándose a la “realidad cotidiana, las costumbres del pueblo, el reportaje social y la sátira política”.

Vista de la exposición "Antropofagia y Modernidad. Arte Brasileño en la Colección Fadel" en el MALBA, Buenos Aires, 2016. Foto: Pablo Jantus
Vista de la exposición "Antropofagia y Modernidad. Arte Brasileño en la Colección Fadel" en el MALBA, Buenos Aires, 2016. Foto: Pablo Jantus
Vista de la exposición "Antropofagia y Modernidad. Arte Brasileño en la Colección Fadel" en el MALBA, Buenos Aires, 2016. Foto: Pablo Jantus

El desarrollo de la abstracción en los años 50 se encontró dentro de un panorama de desarrollo institucional que vio aparecer en escena figuras centrales de la segunda mitad del siglo XX en el campo artístico brasileño; este fue el caso de Waldemar Cordeiro en el núcleo del concretismo paulista en el Grupo Ruptura (1951) y Ligia Pape y Lygia Clark, junto a otros, en el Grupo Frente (1954) de Río, luego figuras disidentes del Concretismo.

Replanteando el problema de la expresión en el arte, el grupo de artistas del Neo-Concretismo se alejaba de la exacerbación racionalista y positivista e intentaba dar cuenta de la “compleja realidad del hombre moderno dentro del lenguaje estructural de la nueva plástica”. Se trataba entonces de un vocabulario geométrico que asumía la expresión de realidades humanas, según lo ha mencionado Federico Morais. El desarrollo de los años 60 se encontró con un convulsionado devenir entre en Neo-Concretismo, la Nova Objetividade Brasileira y la Segunda Generación Constructiva, todos ejemplos del esfuerzo creador brasileño; entre la “figuración narrativa” los modelos de “naturaleza urbana” del Pop europeo y los cuestionamientos a las modalidades tradicionales y al estatuto de obra de arte.

Desde una perspectiva proto-conceptualista, las experiencias de los años 60 presentadas en el Malba cierran este recorrido histórico que se nos muestra como la construcción de un sello de identidad brasileño. Es pues esta exposición, curada por Victoria Giraudo, una oportunidad para transitar de nuevo sobre esos discursos de conformación de lo imaginario como fuente vital de movilización de identidades nacionales. Aquello que ha definido de manera singular el proceso de modernización en el arte Latinoamericano, atravesado por su cultura tradicional local y por las estrategias de vinculación con el arte internacional.

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Juliana Robles de la Pava

Nace en Colombia en 1990. Vive y trabaja en Buenos Aires. Licenciada y profesora en Artes con orientación en Artes Plásticas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha colaborado para la Revista Ramona (Buenos Aires) y ha sido orientadora de Sala del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Actualmente desarrolla el proyecto "Herramientas teórico-metodológicas para el análisis semiótico de producciones visuales artístico-estéticas" en la UBA. Prepara su tesis doctoral "Procedimientos, medios y discursos de la materialidad fotográfica en Argentina y Colombia (1975-2000)".

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