ARTE CONCEPTUAL DE PERÚ EN HENRIQUE FARIA BUENOS AIRES
Henrique Faria Buenos Aires presenta la muestra Perú, un conjunto de más de treinta obras que cubre el período que va de fines de los sesenta a la actualidad con nombres clave de la escena de ese país. Se trata de un recorrido que rescata a Lima como uno de los centros del arte conceptual latinoamericano y a sus artistas como intérpretes de las violentas transformaciones políticas del país desde el populismo de izquierda de los tempranos setenta al neoliberalismo de los noventa; de Sendero Luminoso a Fujimori.
“Hay una impronta conceptual en el arte contemporáneo peruano que, en la actualidad, califica el criterio de selección de obra de esta exhibición como un conjunto de constelaciones estéticas de una creciente complejidad que, al oscilar contradictoriamente entre la utopía colectiva y la utopía personal, la política y la introspectiva, articula, a su manera, lo histórico y lo poético”, señala el curador independiente Augusto del Valle Cárdenas.
La muestra incluye piezas fundacionales en la historia del arte contemporáneo peruano. El Museo de Arte Borrado (1970/2016), de Emilio Hernández Saavedra (1940), que forma parte de la colección permanente del MALI (Museo de Arte de Lima), es una fotografía intervenida cuya imagen aludía a la ausencia de un museo de arte moderno en Perú, al tiempo que establecía una reflexión crítica sobre la ausencia de institucionalidad en el país tras el golpe del General Juan Velasco Alvarado en 1968.
En el otro extremo aparece Jaime Higa (1960) con una apropiación de la bandera, el símbolo nacional. Bandera (2007/2013) reproduce el diseño pero emplea hilo y lentejuelas, materiales asociados a una estereotipada estética camp que busca leer la iconografía patria desde la mirada gay.
Entre las obras de Perú también hay lugar para el comentario sobre la producción prehispánica, como es el caso de la serie Cultura Trepa-nación de Fernando ‘Coco’ Bedoya (1952) que, trabajando sobre una cerámica moche, produce una pieza de ostensible hibridez cultural.
A través de la fotografía, Perú documenta acciones claves en el tránsito del arte peruano de lo conceptual a lo contemporáneo. Por ejemplo, Acción furtiva (1981/2016) fue ideada por el historiador Alfonso Castrillón en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como un modo de dar cuenta de la coexistencia en Perú de los grupos subversivos y los colectivos de arte. Más vinculada con la praxis poética aparece El entierro del cello (1988/2016), obra de Manongo Mujica que cruza la composición musical con la performance y que, como Acción furtiva, fue registrada por la cámara de Herman Schwarz.
Motor del underground en los años 80 y 90, los corrosivos collages de Herbert Rodríguez dieron cuenta del discurso de los medios y el poder durante los años de Sendero Luminoso y Fujimori, y conforman un ineludible tapiz de la violencia insurgente y la corrupción institucional en Perú.
Valle Cárdenas sostiene que las obras presentes en Perú están animadas por “un impulso contradictorio entre la euforia, la renuncia y la persistencia de la apuesta utópica”. Así, esta muestra se plantea como una suerte de mapa, una brújula simbólica desde donde leer los vaivenes de la historia reciente del país.
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