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LEYLA CÁRDENAS: TRAMA

Hay cierto privilegio al hablar de la historia desde las imágenes del arte. A través de ellas los acontecimientos no permanecen inconmensurables o estáticos, sino que se presentan en un entramado de relaciones y de tiempos que se abren en otros sentidos en el presente y en el futuro. En otras palabras, a partir de este tipo de representaciones que apelan a la sensibilidad, el pasado es revisitado constantemente como algo que sigue aconteciendo hoy. Trama, el proyecto de Leyla Cárdenas para el Espacio Odeón, se enmarca justamente dentro de esta búsqueda poética. Una donde la labor es la de revelar y develar las complejidades y, sobretodo, las fracturas de ese ayer.

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Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

En esta ocasión, la artista propone una obra que hace visible el fantasma de una ciudad. Una Bogotá cuyo paisaje fue transformándose a medida que se imponían ciertos ideales de progreso y de nación moderna. Los ríos que hace dos siglos era comunes fueron sepultados por nuevas calles y avenidas que se adecuaban a las necesidades de una población que iba en aumento. El río San Francisco desapareció y uno de los puentes que lo atravesaba quedó enterrado erigiendo las cuatro esquinas que configurarían simbólicamente el poder nacional: la iglesia, el banco, el periódico y la multinacional.

Por ello, la imagen que se levanta en este vacío no es otra cosa que un umbral de una ciudad que siempre está a punto de suceder. Cada hilo pone en tensión relatos de la historia que aún no han llegado a construirse. Un testimonio que se une a otros testimonios y una palabra que se borra para darle cabida a otro rumor. Por esta razón, en Trama no se puede hablar en términos de recuerdo y de olvido, de lo que fue y dejó de ser y mucho menos de una pérdida nostálgica de un paisaje costumbrista en una ciudad que va creciendo. Aquí se presenta una tensión entre la multiplicidad de voces y de relatos, de historias y de imágenes que se superponen y se leen entre si. Es una huella de otros tiempos en este tiempo y que detona algo que podríamos llamar una experiencia de memoria.

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Esta exposición hace parte de la búsqueda artística de Cárdenas quien, en un gesto que describiríamos como arqueológico, remueve y descubre las capas que permiten comprender un sitio a partir de los rastros y las señales que el paso del tiempo ha dejado en él. Por ello, no es en vano que esta imagen se levante y tenga lugar en lo que hoy es Odeón. Un edificio que guarda entre sus muros una historia cultural y política de Bogotá de más de ocho décadas, que abrió sus puertas como sala de cine a finales de los años 30 y que, desde ese momento, se convirtió en testigo de lo que la ciudad estaba por sufrir. El Bogotazo como un punto de quiebre en nuestra historia y con él la suerte de una ciudad que se configuró como norte y sur, centro y periferia y que definió parte de los ejes políticos y económicos en el último siglo de nuestro país.

Hoy la artista logra construir una obra donde cada una de estas historias empiezan a cobrar sentido desde la repetición, en ese gesto de rodear y traer de vuelta. En una palabra sobre otra palabra, en un hilo sobre otro hilo. Tampoco debemos dejar de insistir que no es casualidad que esta pieza se levante acá en medio de su invisibilidad. Quizá debemos tomar prestadas nuevamente las palabras de Didi-Huberman y ser conscientes que “saber mirar esta imagen sería, en cierto modo, volverse capaz de discernir el lugar donde arde, el lugar donde su eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no apaciguada, un síntoma” [1]. Un puente imposible de atravesar y que cobra sentido en un escenario, que tiene esa potencia virtual de ser y no ser al mismo tiempo y que guarda en él “todos los punteados del destino”, de nuestro destino.

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

Ximena Gama

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[1] Didi-Huberman, G. 2013. Cuando las imágenes tocan lo real. Madrid: Círculo de Bellas Artes.

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