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CARIN KUONI, DIRECTORA DEL SITAC XII, SOBRE LA JUSTICIA ALIMENTARIA, EDUCATIVA Y DE GÉNERO

Del 22 al 24 de enero se llevó a cabo la doceava edición del Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo (SITAC) en las instalaciones del Teatro Julio Castillo, ubicado dentro del Centro Cultural del Bosque en la Ciudad de México. Organizado por el Patronato de Arte Contemporáneo (PAC), en esta ocasión el tema central fue la relación entre arte y justicia, y de ahí su título Just Art / Arte, Justamente.

A partir de tres líneas temáticas, Justicia Alimentaria, Justicia de Género y Justicia Educativa, las cuales dirigieron un programa de residencias, conferencias y publicaciones, se hizo un recorrido por los diferentes ejercicios -no sólo artísticos- que de alguna manera influyen en las configuraciones sociales de lo justo, y se investigaron las nociones de construcción de justicia dentro del arte contemporáneo.

Previo al evento se realizaron tres residencias Studio SITAC, dirigidas por la escritora y curadora independiente Lucía Sanromán, donde se trabajó colectivamente en torno a asuntos relacionados con las directrices propuestas.

La dirección del simposio estuvo a cargo de Carin Kuoni, curadora, escritora y administradora de arte, con quien tuvimos la oportunidad de charlar acerca de los procesos e ideas que impulsaron esta edición del SITAC.

Daril Fortis: ¿Cuál es la idea detrás de SITAC XII, Just Art/Arte, Justamente?

Carin Kuoni: Trabajo con artistas contemporáneos; mi pasión y profundo interés es descubrir qué repercusiones e impacto causa el arte en la sociedad. He venido haciendo esto por muchos años. Este SITAC es una oportunidad para observar con detenimiento dónde se encuentran los puntos de conexión y comparar el trabajo de artistas locales con el de otros, reuniéndolos para discutir cuáles son las estrategias que se están aplicando, qué metodologías están usando los artistas, por qué insisten en realizar su trabajo con nuestras comunidades. Es una oportunidad única para observar de cerca casos específicos y después compararlos dentro del campo internacional con otros casos similares.

D.F: ¿Por qué Just Art?

C.K: Primero que nada, en inglés es un juego de palabras. Se burla de la ambición de tener un impacto real en la sociedad, así pues, después de todo es «sólo arte». Desde este sentido humorístico propone la pregunta importante: ¿qué tan significativo es el trabajo que todos hacemos? Al mismo tiempo, declara que está el «sólo arte» contra el arte que es diferente. Queremos revisar el arte que tiene un componente ético, no necesariamente decir «mi arte es más correcto que el de otros», sino tener la ambición de que mi trabajo reúna ciertas expectativas éticas.

D.F: Alimento, género y educación son las líneas que propusiste ¿Son preocupaciones del futuro o debemos hacer algo al respecto hoy?

C.K: Definitivamente debemos hacer algo ahora. Llegamos a estos temas a través de conversaciones con muchas personas en México. En Nueva York, donde dirijo un centro dedicado al arte y la política, nosotros observábamos otros aspectos de la justicia, pero hablando con las personas aquí, parecía que estas tres áreas eran de un interés particular. Además, éstas están relacionadas con el trabajo de tres artistas internacionales que hemos invitado a participar en SITAC. Pienso que son áreas realmente importantes. Todo lo que podemos esperar es que esta reunión de personas durante tres días estimule conversaciones, reflexiones, pero eso tiene que pasar ahora. No me interesa planear algo que quizá se manifieste eventualmente; estamos juntos abordando problemas de hoy.

D.F: ¿Cómo se da la relación entre alimento, género, educación y cuerpo?

C.K: En Nueva York, donde dirijo este centro para el arte y la política, hacemos un trabajo similar. Tenemos muchos simposios, conferencias, paneles de discusión, etcétera, y son siempre geniales y maravillosos, son realmente importantes, porque estas personas están juntas en un mismo espacio con sus cuerpos. En esta era donde todos estamos conectados a través de Internet y tenemos mucha información disponible, inesperadamente estamos regresando a honrar o trabajar con nuestro cuerpo porque es el medio que realmente, no completamente, pero que de cierta manera está bajo nuestro control. Pienso que no puedes hablar acerca de ninguno de estos temas, o de cualquier tema, de perspectivas, teorías, conocimientos, posiciones, sin referirte a ellas como formas modeladas por cuerpos físicos.

D.F: ¿Piensas que la sensualidad del cuerpo es esencial para el trabajo en equipo?

C.K: Claro, en las conferencias se aborda desde diferentes maneras. Tienes un video asombroso de Carlos Motta, artista colombiano, que es una maravillosa representación de una persona en bote yendo río abajo en Colombia, hablando acerca de la historia de explotación de esa área. Tienes otro trabajo de un grupo de Nueva York llamado Ultra-red, constituido por miembros muy diversos. Ellos hicieron un performance el sábado por la mañana con el tema de la «escucha», escuchar a otras personas como una vía de obtención de agenciamiento político; ahí se necesitará el cuerpo, pero el cuerpo estará menos presente que la voz, el significado del sonido será explicado en la conferencia. Después tienes a una pareja de arquitectos de Palestina, Sandi Hilal y Alessandro Petti, que hablan del cuerpo en términos de desplazamiento, cuándo el cuerpo adopta este espacio, qué significa estar continuamente en exilio o en una situación extrema tratando de rectificar el papel histórico de abuso. Hay varias maneras de hablar del cuerpo, creo que es un tema muy presente en SITAC.

D.F: ¿Qué piensas acerca de los movimientos sociales a través de redes sociales? ¿Es un camino posible o la capacidad de agenciamiento es menor?

C.K: Depende de qué es lo que quieras hacer o qué necesites hacer. Hay algunas campañas sociales a través de las redes sociales que son increíblemente exitosas pero generalmente no suficientes. Necesitan estar acompañadas con iniciativas concretas, locales, de pequeña escala, íntimas, iniciativas de pequeños pasos. Usualmente tenemos ciertos asuntos políticos que tratamos de proponer en la agenda política desde diferentes sentidos, y ciertamente las redes sociales son parte de ella, pero no de manera oficial. Si observamos el movimiento de Occupy Wall Street (OWS) vemos cómo códigos legales y la arquitectura, es decir, cómo esos espacios, esos que son públicos, fueron redefinidos en Nueva York por unos instantes. Cuáles podrían ser ocupados las veinticuatro horas del día y cuáles eran propiedad privada donde la policía no podría intervenir. A menudo la influencia de diferentes medios o herramientas de comunicación hacen a algo exitoso, porque OWS al mismo tiempo se maneja por las redes sociales, claro.

D.F: ¿Qué pasó en los Studios?

C.K: Los Studios son realmente importantes, y esto tiene que ver con la manera en que hemos estructurado el SITAC. Tuvimos la oportunidad de invitar a tres artistas clave a participar en las conferencias. Aunque los admiro profundamente, quiero asegurarme de que su trabajo no sea visto como único, sino que se identifique que tratan con temas similares que otras propuestas importantes en México lo han venido haciendo. Con esto, más que este escaparate con proyectos internacionales, quise que vinieran a México, que fueran parte de las organizaciones locales, que produjeran juntos conversaciones, investigaciones, quizá proyectos compartidos, para después presentarlos en las conferencias. Es un intento no sólo de hacer patente el punto de intereses compartidos, sino de crear todo lo necesario para facilitar compromisos de largo plazo y atravesar las fronteras y barreras del idioma.

D.F: En este sentido global, ¿cómo afecta la economía actual a la justicia?

C.K: Bueno, hay distintas formas de economía, las cuales son diferentes maneras de establecer valor, que puede ser valor monetario, pero es posible obtener otro tipo de valores también, me refiero al poder, agenciamiento, capital cultural, etcétera. Es muy difícil cambiar al capitalismo, sin embargo, tenemos importantes iniciativas de granjeros locales y colectivos de artistas tratando de crear su pequeño e íntimo sistema económico, que funciona en ocasiones. La economía es parecida al arte: no hay nada realmente definido y es necesario y funcional redefinirlo constantemente. Tratar de responder la pregunta ¿cómo me relaciono con la sociedad? convierte a la economía en algo parecido al arte; porque no hay tampoco definición de arte y en esta búsqueda estamos continuamente practicando ciertas formas de arte o ciertas formas de justicia. Es por eso que pienso que estas dos áreas están muy relacionadas y no pueden existir sin la ayuda de la otra.

D.F: ¿Cuál es, entonces, el potencial del arte contemporáneo respecto a estos temas?

C.K: Es de gran importancia porque nos permite pensar los problemas de diferentes maneras, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que no tiene una gran influencia; el día de cambiar al departamento de policía de Nueva York está muy lejos, por ejemplo. Sin embargo, tenemos un caso en Chicago, donde un grupo de artistas fue capaz de cerrar una prisión dedicada al confinamiento solitario exclusivamente. Para nosotros, personas con un pensamiento creativo y progresivo, es importante mantener en mente la escala personal. Pienso que el cambio es posible con pequeños pasos.

D.F: ¿Es peligroso prometer algo de gran magnitud?

C.K: Si, por eso sólo arte (just art). Encuentro realmente importante hacer estas conexiones internacionales, no tendrían que ser internacionales necesariamente, pero es importante reunir a personas con las mismas preocupaciones, intereses o temas, viniendo todos desde distintos contextos. Quiero enfatizar que el tema de «arte y justicia» no surgió desde un contexto mexicano, es algo que he venido haciendo en Nueva York por un largo tiempo, con muchos curadores alrededor del mundo. El reto es reunir articulaciones locales con personas de otras latitudes que tratan estos asuntos.

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