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SANDRA GAMARRA: LO QUE NOS HIZO MODERNOS | IMÁGENES NÍTIDAS EN UN AMBIENTE HÚMEDO

Dada la promesa actual de modernización en el Perú, que se entiende como la presencia real del Estado en el país y por lo tanto como un derecho a la ciudadanía para cada individuo, la exposición de Sandra Gamarra en Galeria Leme reflexiona sobre lo que pasó en el país sudamericano durante la primera era de la modernidad inconclusa, y en lo que significó su posterior falta de concreción. «Un intento de hacer imágenes nítidas en un ambiente húmedo», es como el sociólogo Aníbal Quijano describe la imposibilidad de hacer poesía de vanguardia en Lima, algo que también se puede extrapolar al ámbito de las artes visuales.

Las imágenes nítidas de las que habla Quijano se refieren a las máquinas, a la industria y a las nuevas ideas que, en una ciudad como Lima, sin fábricas cercanas y sin desarrollo técnico, eran imposibles de crear y diseminar. Este ambiente húmedo no sólo se refiere al clima húmedo real de Lima, sino también a la «humedad social» que hizo imposible que nuevas imágenes con márgenes limpios y colores planos emergieran y se asentaran en el imaginario colectivo. Esta humedad sería el producto de la efervescencia aún en curso de un nacionalismo impuesto, los vapores de un multiculturalismo cocido a fuego lento y la oxidación permanente de los procesos sociales.

 

Vista de la exposición Lo que nos hizo modernos, de Sandra Gamarra, en Galeria Leme, Sao Paulo. Cortesía de la galería

Vista de la exposición Lo que nos hizo modernos, de Sandra Gamarra, en Galeria Leme, Sao Paulo. Cortesía de la galería

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Lo que nos hizo modernos, 2014, óleo sobre tela (10 pinturas de 120 x 80 cm c/u). Foto: Filipe Berndt

 

El historiador Armando Alzamora describió ese período (1916-1936) así: «Una cierta manera de pensar en espacios comenzó a surgir, como un molde geométrico sofisticado en el que bloques duros tuvieron que ajustarse, algunos inusuales pero todos cargados de este nuevo espíritu. En esa medida, este tipo de mitología de vanguardia sólo podría haberse desarrollado en una instancia paradójica, no por su pluralidad, sino más bien por su carácter discursivo: la vanguardia».

De hecho, ese fue el medio exacto, la dimensión perfecta para transponer los estados de un mundo cambiante que, por otra parte, sólo existía dentro de los peruanos como una ausencia. «Los artistas locales rechazaron las promesas de la modernidad occidental, y conscientemente regresaron a la recuperación del paisaje y del habitante andino que, visto desde Lima, parecían tan lejanos como el pasado, pero más cerca que la metrópoli que fue anunciada por el futuro».

Este movimiento, denominado Indigenismo, tenía una perspectiva moderna, ya que temáticamente se oponía al clasicismo europeo, mientras que utilizaba las formas que le mantenían al margen de lo que se hizo en el continente. Esta recuperación de lo Andino en las artes también se reflejó en otros campos de estudio, como la antropología y la arqueología, renovando una versión más integral en la que se abolió la distancia entre el objeto de estudio y el investigador.

El proceso de integración de la población rural tuvo su punto culminante durante la Reforma Agraria de 1968, ya que la hizo nuevamente propietaria de sus tierras por haberlas trabajado durante generaciones. Sin embargo , ya que el Estado no había sido capaz de concretar una modernización apropiada, su promesa incumplida se convirtió en el caldo de cultivo para que años más tarde, durante las décadas de 1980 y 1990, los grupos terroristas comenzaran a surgir en el país.

Esta violencia era necesaria, por lo que los peruanos empezaron a verse a sí mismos como una sociedad multicultural y plural. La frase del sociólogo y filósofo Mirko Lauer, «la violencia nos ha hecho modernos», se aplica, por tanto, a una modernidad que necesitaba de la violencia para llevarse a cabo.

Las obras de esta exposición se oponen, se mezclan y fuerzan el imaginario moderno con el registro fotográfico de la violencia de los años 80, partiendo de lo que mencionó el caricaturista mexicano Marcio de Zayas en relación con la nueva fotografía o la fotografía pura como una disciplina artística que supera todas las formas porque trae la verificación plástica de los hechos, una prueba visual de lo que él llamó «verdades materiales del mundo natural».

La presentación de ambos imaginarios en la obra de Gamarra se da en duplas como modernidad / violencia, abstracción / realismo, sequedad / humedad, aunque ninguno se superpone al otro sino que, por el contrario, se ven obligados a vivir juntos.

 

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II (vista de instalación), 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm c/u. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II (vista de instalación), 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm c/u. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II, 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II, 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II, 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Imágenes Nítidas en un Ambiente Húmedo II, 2014, óleo sobre tela, 40 x 40 cm. Foto: Filipe Berndt

 

Utilizando las icónicas pinturas del artista Josef Albers tituladas Homenaje al cuadrado como punto de partida, la artista ha incluido de manera casi invisible imágenes de la violencia terrorista de los años 80 en el Perú. Para revelarse a sí mismas, es necesario acercarse a las obras, un movimiento contrario a lo que proponían las pinturas modernas.

Del mismo modo, la serie que lleva el nombre del título de la exposición, Lo que nos hizo modernos, consta de 10 pinturas creadas con un gradiente de color gris  que tienen las mismas medidas de los bloques de hormigón con los cuales está construida la galería.

De tal manera, las obras se entregan a sí mismas a la arquitectura y viven con ella en un acto totalmente moderno. Si las miramos desde lejos, este gradiente hecho a partir de una escala de grises de Kodak coexiste sin fricción con la arquitectura. Pero en cada esquina de los pausados y medidos monocromos aparece una imagen que rompe esta transición. Estas imágenes de las esquinas nos hablan de una constante que es de permanencia capital y latente.

Esta exposición también incluye copias de pinturas indígenas en contraste con otras que se han creado fuera del Perú, como un intento de encontrar relaciones imposibles a través de la construcción de imágenes que nunca existieron. Los videos titulados Abstracciones, Paisaje Natural Ashes to Ashes son tres reflexiones sobre la delicada relación entre la herencia precolombina, el presente rural y la cultura occidental a la luz de las promesas de desarrollo y modernización.

 

Sandra Gamarra, Pan de Oro sobre retrato indigenista I, 2014, pan de oro sobre óleo sobre tela, 33 x 41 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Pan de Oro sobre retrato indigenista I, 2014, pan de oro sobre óleo sobre tela, 33 x 41 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Pan de Oro sobre retrato indigenista, 2014, pan de oro sobre óleo sobre tela,, 65 x 56 cm. Foto: Filipe Berndt

Sandra Gamarra, Pan de Oro sobre retrato indigenista, 2014, pan de oro sobre óleo sobre tela,, 65 x 56 cm. Foto: Filipe Berndt

 

 

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