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SIGMAR POLKE. ECLECTICISMO Y EXPERIMENTACIÓN, EN EL MoMA

Podría ser que quiero mostrar de esta manera lo dependientes que somos de las formas existentes, cuán privados de libertad están nuestras acciones y pensamientos y cómo recurrimos continuamente a lo que ya existe, o cómo estamos de hecho obligados a hacerlo, consciente o inconscientemente. Esto no pretende ser una crítica, sino un fenómeno

Sigmar Polke, 1966

 

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) presenta Alibis: Sigmar Polke 1963–2010, la primera retrospectiva a gran escala destinada a la obra multimedia de uno de los artistas experimentales más visionarios, influyentes e inclasificables del siglo XX. La exposición, abierta hasta el 3 de agosto de este año, reúne por primera vez un conjunto de obras realizadas por Polke (Alemania, 1941–2010) a lo largo de 50 años de carrera, desde pinturas y fotografías hasta filmes, trabajos para la televisión, esculturas, performance y vitrales.

Polke siempre ha eludido las categorizaciones fáciles, prácticamente mutando con desparpajo en «diferentes artistas», desde uno capaz de hacer astutas pinturas figurativas hasta otro encumbrando los límites de la fotografía abstracta. Muy en sintonía con la distinción entre apariencia y realidad, Polke esquivó las distinciones convencionales entre la alta y baja cultura, la figuración y la abstracción, lo heroico y lo banal, en obras cuyas dimensiones van desde íntimos cuadernos a pinturas monumentales. Su versatilidad creativa y vasta experimentación técnica, su sentido del humor y excentricidad, su eclecticismo de medios y su «anti-estética» son sin duda legados para un contingente de artistas contemporáneos y de generaciones por venir.

 

Vista de la exhibición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exhibición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

 

Los más de 250 trabajos reunidos en esta muestra se distribuyen en cuatro galerías del MoMA, en lo que constituye una de las exhibiciones más grandes y ambiciosas hasta ahora presentadas por el museo. Alibis: Sigmar Polke 1963–2010 ha sido organizada por el MoMA y la Tate Modern de Londres, a donde viajará a partir del 1 de octubre de este año, para luego itinerar al Museo Ludwig, en Colonia, en marzo del 2015.

Entre los muchos trabajos notables exhibidos destacan 13 filmes, incluidos ocho nunca antes exhibidos, así como un performance realizado por el artista para la televisión de la Alemania Occidental visto por última vez durante su transmisión en 1972, y un grupo de pinturas monumentales hechas totalmente con hollín sobre vidrio que se exponen por primera vez en Estados Unidos.

Polke se negó a ser definido por métodos y estilos. Los trabajos aquí presentados reflejan su persistente cuestionamiento a la forma en que vemos y lo que sabemos, así como su constante experimentación con técnicas de representación, desde las tramas de puntos pintados a mano a las impresiones digitales monumentales, como La cacería de Talibanes y Al Qaeda, que describió como una «pintura de máquina». La doble exposición en las películas seleccionadas ejemplifican, además, su acercamiento fluido a las imágenes y los materiales, así como su adhesión al azar como una forma de socavar significados fijos.

 

Sigmar Polke, fotograma de Quetta’s Hazy Blue Sky / Afganistán-Pakistán. c. 1974-1976, película de 16 mm transferida a video (color, sonido), 34:33 min. Colección privada © 2014 Estate of Sigmar Polke/ Artists Rights Society (ARS), New York / VG Bild-Kunst, Bonn

Sigmar Polke, fotograma de Quetta’s Hazy Blue Sky / Afganistán-Pakistán. c. 1974-1976, película de 16 mm transferida a video (color, sonido), 34:33 min. Colección privada © 2014 Estate of Sigmar Polke/ Artists Rights Society (ARS), New York / VG Bild-Kunst, Bonn

Sigmar Polke, Untitled (Quetta, Pakistán), 1974/1978, gelatina de plata con color aplicado, 56,9 × 85,9 cm. Glenstone. Foto: Alex Jamison. © 2014 Estate of Sigmar Polke/ Artists Rights Society (ARS), New York / VG Bild-Kunst, Bonn

Sigmar Polke, Untitled (Quetta, Pakistán), 1974/1978, gelatina de plata con color aplicado, 56,9 × 85,9 cm. Glenstone. Foto: Alex Jamison. © 2014 Estate of Sigmar Polke/ Artists Rights Society (ARS), New York / VG Bild-Kunst, Bonn

 

Al adoptar un enfoque inflexiblemente torpe frente a la figuración en sus primeros dibujos y pinturas, Polke ofreció una aguda crítica al consumismo, con su gusto tanto por los muebles nuevos y elegantes como por las decoraciones cursis y kitsch. Como lo demuestran sus yuxtaposiciones de imágenes y las aproximaciones contradictorias en sus cuadernos, Polke se mantuvo contracorriente a lo largo de su vida.

En la década de 1960, Polke examinó los deseos y realidades monótonas de la reconstrucción de la posguerra al seleccionar imágenes de alimentos, bloques de viviendas y símbolos de la generalmente no correspondida nostalgia por el ocio. La fuente de sus imágenes era con frecuencia periódicos y revistas donde los temas del día ocupaban las mismas páginas que los dibujos animados y los anuncios. Polke estaba particularmente interesado en las reproducciones de medios tonos o semitonos (tramas hechas con pequeños puntos que el ojo mezcla para formar una imagen), que eran comunes en los medios de comunicación impresos a bajo costo.

A partir de 1963, el artista creó una serie de pinturas en las que laboriosamente transcribió -aunque no siempre con fidelidad- los puntos de estas imágenes tramadas. Con frecuencia comenzaba por atomizar una capa de pintura spray a través de una chapa de metal perforada; a los campos de puntos, agregaba otros a mano. Al crear o amplificar las distorsiones de sus imágenes originales, Polke socavó la supuesta fidelidad a la realidad atribuida a la fotografía y derrumbó la distinción entre figuración y abstracción. No es exagerado afirmar que, con este y otros métodos, Polke, si no reinventó la pintura, al menos, le dio aires frescos y renovados.

Cuando estudiaba en la Academia de Arte de Düsseldorf a principios de los años 60, la abstracción había regresado -después de haber sido considerada una degenerada durante el Tercer Reich- como el estilo dominante en el arte moderno. Pero Polke se mostró escéptico a este lenguaje visual supuestamente puro, no referencial. En su obra Arte Moderno, el artista cataloga una serie de formas pictóricas no figurativas y estereotipadas, desde formas geométricas a salpicaduras expresionistas. Sin embargo, con su borde blanco y el título pintado a mano, este pastiche parece nada más que una reproducción barata.

 

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar


Durante los años 70, una época de gran agitación social, política y artística, así como de experimentación generalizada con estilos de vida contraculturales y drogas como los hongos alucinógenos, Polke creó una constelación de películas, fotografías, grabados, dibujos y pinturas que expresan una visión de la vida diaria mutable, de múltiples capas, incluyendo estados alterados de conciencia. Las obras de este período presentadas en esta exposición pretenden evocar la estimulación de todos los sentidos que se produce durante una alucinación. Durante esta década, Polke también viajó mucho -incluyendo países como Afganistán, Pakistán y Líbano- en busca de experiencias desconocidas.

En 1981, tras haber realizado viajes durante más de un año, Polke entró en un período de experimentación explosivo, en el que replanteó cómo y a partir de qué hacer pinturas. Empleó una amplia gama de materiales arcanos y ordinarios, desde la tóxica pintura verde de Schweinfurt (llamada así por la ciudad alemana en la que se fabricaba esta mortal pintura a base de arsénico) hasta recortes de periódicos que capturaban la ansiedad política del período de la Guerra Fría.

Esta también fue una época en la que Polke imprimía a sus imágenes una cualidad visualmente inestable y conceptualmente ambigua, quizás como un método para frustrar la posibilidad de darles una interpretación definitiva. O quizá, también, para resistir los fantasmas de las narrativas políticas de la guerra de Alemania y la autoridad que las acompañaba.

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

 

Una de las galerías del MoMA ofrece una visión íntima de los experimentos de Polke con materiales y procesos. El artista exploró incansablemente una variedad de pigmentos, productos químicos y técnicas, muchos de los cuales probó en pequeñas pinturas abstractas que él llamó Farbproben (experimentos de color). Otro de los materiales empleados por Polke fue un costoso tinte laboriosamente extraído de caracoles de mar, en una época en que este pigmento, conocido como púrpura de Tiro o «púrpura imperial», era muy apreciado y no se podía sintetizar industrialmente.

Durante un período de rápidos y trascendentales acontecimientos, incluyendo el fin de la Guerra Fría, el desastre nuclear en Chernobyl, la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania, Polke plasmó su amplia visión de esa historia en curso en pinturas de gran formato.

Entre 1984 y 1988, creó un grupo de pinturas en las que una torre de vigilancia es pintada en superficies que van desde el plástico de burbujas hasta collages de telas estampadas. El tipo de torre representada por Polke es usualmente utilizada para la caza en Alemania, pero estas estructuras también se ubicaban en la frontera entre Alemania Oriental y Occidental, así como en los perímetros de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. En estas pinturas, Polke utiliza imágenes y materiales específicos para transmitir sus ideas sobre la naturaleza fugaz de la visión y la memoria; por ejemplo, en Torre de Vigilancia II cubrió el lienzo con sales de plata (compuestos sensibles a la luz que se oscurecen con el tiempo) para que la imagen, como un recuerdo reprimido, desapareciera en una nube de color negro. Del mismo modo, en cuatro obras de vidrio (1990) Polke oscurece la superficie transparente mediante el uso de una lámpara de aceite antigua, creando así madejas ornamentales de hollín.

A lo largo de la década de los 90 y la primera década de este siglo, Polke amplió su gama de herramientas y procedimientos para la manipulación de imágenes. A menudo, utilizó eventos aleatorios para crear nuevas composiciones mediante la distorsión de sus fuentes. En varios trabajos realizados con una fotocopiadora, movió las imágenes mientras éstas eran reproducidas, produciendo así formas que borran la distinción entre abstracción y figuración, lo hecho a mano y lo mecánico, la copia y el original.

En sus trabajos Painting Error (Pintura de Error), prestó atención a las irregularidades en las tramas de pequeños puntos que componen las reproducciones de medios tonos que se encuentran típicamente en los periódicos y revistas. Así, descubrió un significado en la manera en que tales «errores» fracasan en sostener la idea de perfección que esperamos de la reproducción mecánica. La culminación de estas técnicas se pueden ver en unas proyecciones de diapositivas en las que se reúnen dibujo, fotografía y fotocopia para sugerir una película rudimentaria.

 

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Alibis: Sigmar Polke 1963-2010 © 2014 The Museum of Modern Art, NY. Foto: Jonathan Muzikar

 

 


Sigmar Polke: Alibis

Museum of Modern Art, Nueva York

Hasta el 3 de agosto de 2014

 

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